El papiro que reveló un hechizo de amor mágico en el Antiguo Egipto

En un papiro egipcio, de unos 1.300 años de antigüedad, se ha descifrado un texto mágico que aparenta ser algún tipo de hechizo de amor. El hallazgo fue realizado a finales de 2018 por Korshi Dosoo, investigador de la Universidad de Estrasburgo, Francia. El papiro forma parte de la colección arqueológica de la Universidad Macquarie, en Australia.

En el antiguo papiro, Dosoo encontró indicios de una o varias «recetas» en copto  (lenguaje egipcio con letras griegas), las cuales estaban inscriptas junto a una imagen de dos figuras similares a aves, una masculina y otra femenina, rodeadas por dos brazos y conectadas entre ellas por lo que pudiera ser una cadena o un pene.

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Según Dosoo, el texto es una especie de ritual destinado a unir a dos amantes, probablemente utilizado por algún mago, y la imagen era para impresionar o ilusionar a sus posibles clientes. Por otra parte, la aparición de este papiro es todo un misterio, pues la Universidad de Macquarie no tiene registros de su procedencia o de la fecha en que fue adquirido.

El escalofriante «canibalismo medicinal»

La idea de que ingerir determinados órganos o partes del cuerpo de un fallecido, es un método efectivo para heredar alguna de sus cualidades, o incluso la cura para enfermedades y dolencias, estuvo presente en la cultura ancestral de pueblos como los de Nueva Guinea, islas del Pacífico o Centroamérica.

Sin embargo, este tipo de creencias no fue una exclusividad de las culturas tribales: en diversas regiones de Europa, especialmente durante la Edad Media, se creía que engullir partes del cuerpo de un fallecido podía resultar un método efectivo para curar enfermedades y favorecer distintos aspectos del organismo.

De hecho, es así como puede explicarse el habitual saqueo de los cementerios de aquellas regiones, por aquellos tiempos, cuando la gente no sólo buscaba objetos y prendas valiosos, sino que robaba huesos y trozos de carne humana para fabricar medicamentos y ungüentos terapéuticos.

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A los países germánicos, se atribuye la costumbre de beber sangre humana de las personas ejecutadas para mejorar la circulación. Así, los verdugos solían venderla y la gente se apresuraba a comprarla para beberla fresca, como se recomendaba, o para fabricar conservas, en forma de mermeladas o ungüentos.

También se indicaba el consumo de trozos de cráneo humano, pulverizados en alcohol, como cura para el dolor de cabeza; o la ingesta de testículos para aumentar la potencia sexual. Muchas momias egipcias fueron robadas para ser vendidas a boticarios y farmacias europeas, que empleaban sus partes como ingredientes de múltiples remedios.

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Si bien este tipo de práctica caníbal fue disminuyendo a medida que el tiempo pasó, especialmente a partir del siglo XVIII, el uso de momias, por ejemplo, continuó hasta principios del siglo XX.

Los 5 libros malditos de la historia

Leer es una actividad relacionada al saber y al placer, pero algunas lecturas nos pueden matar o volvernos locos. A lo largo de nuestra historia existen libros que fueron prohibidos por la supuesta peligrosidad de su contenido. Se cree que uno fue escrito por seres desconocidos, otros otorgan poderosos saberes y otro fue escrito en un lenguaje que aún nadie logró descifrar.

Todo lector será asesinado

El “Libro de Thot” fue escrito y quemado durante el imperio egipcio, pero sus peligrosas enseñanzas no desaparecieron. Su autor fue el mismísimo Thot, ser mitológico conocido como el “Señor de la escritura y el conocimiento”. Para muchos investigadores sus saberes convirtieron las tierras de los faraones en una de las civilizaciones más influyentes de la historia. Según documentos encontrados, su lectura confiere poder sobre la tierra, el océano y los cuerpos celestes, da la facultad de interpretar el lenguaje de los animales, permite resucitar a los muertos y obrar a distancia. Se supo de su existencia a mediados del siglo XVII a partir del descubrimiento de varios papiros egipcios. Existe el mito de que toda persona que se había jactado de leerlo fue asesinada o sufrió graves accidentes.

El primer libro del mundo

También conocido como el «Libro de Dzyan», se lo considera el primer libro de la historia. Se cree que sus autores fueron  seres que habitaron el planeta millones de años antes de la existencia del hombre. Algunos investigadores afirman que está compuesto por símbolos, imágenes y arcanos que sólo unos pocos elegidos podrían interpretar. Asimismo, se cree que habla sobre la existencia de seres inteligentes que habitaron la tierra hace 18 millones de años y del hundimiento de la Atlántida, por ejemplo. Circulan rumores de que una copia del libro original se encuentra escondida en un monasterio del Tíbet pero nadie pudo demostrar su existencia. Las pocas personas que aseguraron haberlo leído enloquecieron y murieron, víctimas de terribles pesadillas.

El manuscrito indescifrable

Se lo conoce como “El libro de Voynich” y está escrito en una lengua aún desconocida. Desde hace un siglo es materia de estudio de prestigiosos historiadores, lingüistas, matemáticos, ingenieros e incluso de astrónomos y botánicos. La Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) intentó descifrar su contenido durante tres décadas y tampoco lo consiguió. Sin embargo, recientes teorías afirman que podría contener las fórmulas de poderosos venenos e incluso principios básicos sobre energía nuclear. Su lenguaje está compuesto por extrañas ilustraciones cosmológicas y plantas quiméricas que nadie ha identificado aún de manera concluyente. El profesor William Newbold, condecorado por descifrar mensajes alemanes durante la Primera Guerra Mundial, dedicó sus últimos años de vida a estudiar el manuscrito, pero fue perdiendo la cordura gradualmente hasta su muerte.

Necronomicón; el libro de las leyes de los muertos

Es una invención del mítico escritor Howard Lovecraft. Su nombre original es “Al Azif” y fue escrito durante el año 730 d.c. por Abdul Alhazred, apodado el “poeta loco”, que murió devorado por un demonio invisible a plena luz del día. El autor advierte que su lectura puede conducir a la locura, generar pesadillas y visiones horrorosas. En sus páginas se agrupan los conocimientos de un culto antiquísimo, plagadas de invocaciones, ritos y arcanos supuestamente perdidos. Para antiguos investigadores encerraba un saber siniestro y divulgaba peligrosos secretos. Por este motivo el Papa Gregorio IX ordenó destruir sus traducciones en griego y latín, y prohibió que se volviera a publicar. Sin embargo, varias copias sobrevivieron. La Universidad de Buenos Aires y la Biblioteca de Wiedener, entre otras instituciones, poseen una versión editada en el siglo XII.

Excalibur, una puerta al manicomio

Su autor es L. Ron Hubbard, fundador de la cienciología, quien declaró en 1948 que se inspiró para escribirlo durante los ocho minutos que clínicamente estuvo muerto mientras lo operaban. Se dice que su contenido da las respuestas a todos los enigmas que históricamente acompañaron al hombre, ¿De dónde venimos? ¿Cómo se creó el Universo? ¿Existe un Dios? Hubbard aseguró que contenía un saber absoluto y poderoso, y las claves de la existencia humana. Las primeras copias que realizó circularon entre sus amigos más íntimos, pero todos comenzaron a sufrir alteraciones mentales y muchos de ellos fueron internados en distintas clínicas psiquiátricas. Por esta razón decidió no publicarlo, pero se estima que algunas copias circulan entre las personas que se inician en la cienciología.

En este país todavía pueden juzgar a alguien por brujería

Aunque parezca imposible, en Canadá todavía está en vigor una ley que, en algunos aspectos, tiene 136 años. Y si bien está planificado que sea derogada, la regulación en contra de quienes practican la brujería sigue siendo una herramienta legal para juzgar a las personas que ofrecen sus servicios como expertos en las «artes oscuras» a cambio de dinero.

Recientemente, dos mujeres fueron acusadas de estafar a sus clientes practicando la brujería. Dorie «Madeena» Stevenson, reconocida por sus servicios de “adivina” en Ontario, fue imputada luego de varios meses de investigación y se le acusa de haber recibido casi 50 mil dólares por honorarios profesionales.

Otro caso que cobró relevancia pública fue el de Samantha Stevenson, quien se presentaba como “vidente”. Según la versión policial, la mujer convenció a un hombre de que “la única manera de deshacerse de los espíritus malignos que vivían en su casa era venderla y transferir el dinero obtenido a su cuenta bancaria”.

Si bien, en la mayoría de estos casos, las personas juzgadas practicaron maniobras fraudulentas contra sus clientes, en un futuro ya no serán juzgados por “brujería”, ya que el gobierno federal propuso retirar del código penal estas secciones totalmente desactualizadas y reemplazarlas por las correspondientes.