Encuentran cucarachas prehistóricas preservadas en ámbar

Las cucarachas tienen 99 millones de años y son los únicos supervivientes conocidos de la cueva de la edad de los dinosaurios.

Las cucarachas, una de las criaturas más resistentes del planeta (los tardígrados ganan por goleada), pueden estar entre las especies que nos sobrevivirán a todos. Pero quizá lo más intrigante de todo es su pasado inusual. Un equipo internacional de científicos ha descubierto un par de cucarachas de 99 millones de años que representan los animales más antiguos conocidos que se adaptaron inequívocamente a la vida en cuevas (organismos troglomórficos), según un estudio publicado en la revista Gondwana Research.

Así, este par de cucarachas está reescribiendo la historia temprana de la vida en las cuevas.

Las cucarachas, que se encuentran perfectamente preservadas en ámbar, han sido descubiertas en una mina del valle de Hukawng, en Myanmar -de entre más de un centenar de toneladas de ámbar- y son las únicas criaturas adaptadas a la oscuridad conocidas del período Cretácico; es decir, mientras ellas se escabullían entre las grietas de las cuevas, el Tyrannosaurus rex y otros dinosaurios caminaban por la Tierra.

A pesar de los múltiples ejemplos de hoy día de insectos que habitan cuevas, estos especímenes, de dos especies distintas y relacionadas, son los animales más antiguos que se hayan encontrado con esos rasgos.

«Las cuevas carecen de fósiles inequívocos antes del Cenozoico (que comenzó hace unos 65 millones de años)», aclaran los autores, resaltando la importancia del hallazgo.

El animal más antiguo de cueva

Los dos especímenes de cucaracha han recibido los nombres de Crenocticola svadba y Mulleriblattina bowangi y, según los expertos, tienen muchas características comunes a las cucarachas modernas que viven en cuevas, que incluyen ojos pequeños y alas pequeñas unidas a cuerpos del mismo tamaño, pero son los más antiguos que poseen estos rasgos. Los investigadores creen que se alimentaban de guano de dinosaurio (al igual que las cucarachas modernas se alimentan de excrementos de murciélagos y pájaros).

«Los entornos de cuevas son muy adecuados para la fosilización de huesos y coprolitos [o heces fosilizadas] y el registro fósil de mamíferos de cuevas incluye roedores, ungulados, marsupiales, felinos, hiénidos, cánidos, primates y humanos», explican los autores. «no hay ningún registro fósil relevante de ninguna fauna troglomórfica antes del Límite K / Pg -extinción masiva del Crétácico-Paleógeno- con la excepción del presente hallazgo«.

Estas dos especies increíblemente bien preservadas son probablemente descendientes de un ancestro común de principios del Cretácico, antes de que la deriva continental separara sus hogares en el supercontinente Gondwana.

Respecto a cómo terminaron las cucarachas fosilizadas en ámbar, los científicos no están del todo seguros. Una de las teorías que barajan es que la resina podría haber goteado desde las raíces de los árboles a las cuevas de las cucarachas, atrapándolas para siempre.

¿Sobrevivieron estas especies al evento de extinción masiva que acabó con los dinosaurios? Es lo que ahora intentarán averiguar los científicos. Quizá las bromas sobre cucarachas sobreviviendo a un apocalipsis sean más ciertas de lo que pensábamos.

La ‘enfermedad X’ podría ser la próxima epidemia global mortal

La OMS ha advertido acerca del peligro que podrían provocar bacterias o virus para los que no estamos preparados.

Es un contagio tan mortal y misterioso que no sabemos nada al respecto, excepto que podría ser la próxima epidemia mundial, según afirman expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Con el nombre en código ‘Enfermedad X’, este misterioso patógeno ni siquiera ha sido descubierto aún, pero su amenaza le ha asegurado un lugar en la lista ‘más peligrosa’ de la OMS: un catálogo de epidemias futuras potenciales para las que las contramedidas actuales son insuficientes o ni siquiera existen.

Pero, ¿cómo puede una enfermedad que no ha sido identificada considerarse una amenaza tan grave para la salud pública?

La mejor manera de pensarlo es que ‘Enfermedad X’ es un marcador de posición para un peligro contagioso que aún no hemos encontrado, pero que es prácticamente seguro. Es un supuesto «desconocido conocido» para el que la OMS dice que debemos estar preparados, y es por eso que la enfermedad misteriosa está ahora en el Plan de I + D de enfermedades prioritarias de la agencia de salud mundial.

«La enfermedad X representa el conocimiento de que una epidemia internacional seria podría ser causada por un patógeno que actualmente se desconoce que causa enfermedad en humanos», explicó la OMS.

Conmina a acelerar los estudios y el desarrollo de una cura en caso de que se presente alguna emergencia como la del ébola

El Plan de I + D -que se revisa anualmente- existe para priorizar los principales patógenos emergentes que pueden causar brotes graves en el futuro cercano, para los que existen pocas o ninguna contramedida médica.

Las enfermedades más peligrosas

La revisión más reciente tuvo lugar en febrero, y los expertos coincidieron en que las siguientes enfermedades son las que requieren con mayor urgencia la atención de los investigadores: la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo; enfermedad del virus del ébola y enfermedad del virus de Marburg; fiebre de Lassa; Coronavirus del síndrome respiratorio del Medio Oriente y síndrome respiratorio agudo severo; Nipah y enfermedades henipavirales; fiebre del Valle del Rift; y el virus Zika.

Este año, por primera vez, la OMS agregó la Enfermedad X a la lista, en un reconocimiento del hecho de que es muy probable que otro patógeno pronto se agregue a este registro.

La historia nos relata que es probable que el próximo gran brote sea algo que no hemos visto antes. En cuanto dónde podría aparecer o qué sería concretamente, nadie lo sabe con seguridad, pero hay una multitud de posibles fuentes, incluyendo virus existentes que demuestran nueva virulencia y síntomas (como el virus Zika), virus modificados escapados de los laboratorios o utilizados como armas biológicas y enfermedades zoonóticas transferidas de animales a humanos (como el virus del ébola o la influenza)

Aunque podemos estar agradecidos de que la Enfermedad X aún no exista, la probabilidad de que aparezca en el futuro es, sin duda, algo que debemos tener en cuenta, con la esperanza de poder estar un paso por delante de cualquier amenaza futura.

Jack el Destripador

Una de las leyendas más famosas de todo el mundo y que debe estar forzosamente en esta lista es la de Jack el Destripador. Es una historia real pero que tiene cierto aire de misticismo puesto que el caso sí existió –en 1888 en Londres–, pero jamás se ha sabido la identidad del asesino, por lo que hoy, su personalidad es toda una leyenda.

¿Cómo comienza la historia de Jack El Destripador?

Londres 1888. El distrito de Whitechapel era uno de los barrios más pobres. Calles lúgubres, bares mugrosos y diversos burdeles con mujeres cuya única forma de supervivencia era la prostitución. Aquí, en este barrio con la pobreza a rastras, se vivió un terror inimaginable porque fue el elegido por el asesino en serie más temido de la historia: Jack El Destripador.

SOLO FUERON CINCO ASESINATOS, PERO LAS ESCENAS ERAN TAN DANTESCAS QUE ERA INIMAGINABLE QUE UN SER HUMANO COMETIERA ESE TIPO DE CRÍMENES. POR ESO SE VOLVIÓ UN CASO TAN FAMOSO PORQUE ADEMÁS NUNCA SE SUPO LA IDENTIDAD DEL ASESINO

La primera víctima de Jack El Destripador fue localizada el 31 de agosto de 1888. En la calle se encontraba una mujer recostada que a simple vista parecía desmayada. Un hombre se acercó a tratar de ayudarla, pero al acercarse le vio una herida en el cuello; al parecer la habían decapitado. Este hombre avisó a la policía e inmediatamente llegó también un médico quien certificó que a la mujer le habían seccionado la tráquea y el esófago con un arma blanca. Además tenía las vísceras esparcidas en el cuerpo. El cadáver todavía estaba tibio, por lo que el crimen no tenía mucho de haber sucedido. El asesino no dejó rastro alguno.  La víctima fue identificada como Anne Mare Nichols conocida como Polly, tenía 42 años y era prostituta.

Las otras cuatro víctimas

El 8 de septiembre cometió el segundo asesinato. Era Annie Chapman de 47 años también prostituta. El doctor George Bagster, cirujano de la policía, declaró que sus intestinos estaban a un lado del cuerpo sobre su hombro derecho, y una parte de su estómago se encontraba junto al hombro izquierdo. La sangre esparcida por todo el cuerpo era inimaginable.

Carta subastada en abril de 2018. Foto: Cortesía Grand Auction

El 30 de septiembre el terror invadió las calles de Whitechapel pues aparecieron muertas dos prostitutas. La primera fue Elizabeth Stride cuyo cuerpo fue encontrado con una sola herida que atravesaba el cuello de lado a lado. Se cree que fue interrumpido mientras la degollaba porque no se había ensañado tanto. Y la segunda al parecer fue asesinada media hora después, su nombre: Catherine Eddowes. Jack El Destripador se ensañó en este crimen porque la degolló, le mutiló la cara, le arrancó la nariz y tenía una herida que iba desde la vagina hasta el esternón, además le extrajo un riñón. En la pared encontraron un mensaje que decía que no se tenía que culpar a los judíos, el cual fue borrado por la policía para no generar desmanes.

“HAY DOS MUJERES QUE QUIERO AQUÍ. MI CUCHILLO ESTÁ EN BUEN ESTADO, ES UN CUCHILLO PARA ESTUDIANTES Y ESPERO QUE LES GUSTE EL RIÑÓN. SOY JACK EL DESTRIPADOR”. MENSAJE DE LA CARTA QUE FUE SUBASTADA EN ABRIL DE 2018.

Tiempo de calma

Durante un mes hubo cierta calma en el distrito y fue hasta el 9 de noviembre que apareció muerta la quinta víctima de Jack El Destripador. Era Marie Jane Kelly, una joven prostituta de 21 años. La encontraron en su habitación con el cuerpo completamente cercenado y se dice que sus senos, corazón y ojos fueron encontrados sobre una mesa. Los órganos estaban esparcidos a su alrededor y las paredes manchadas de sangre. Con este crimen atroz se escapó el asesino y nunca fue identificado.

Datos Muy Interesantes

  • Quienes dijeron verlo decían que era un hombre elegante con gran sombrero de copa y bigote.
  • Sospechosos en la historia: Príncipe Albert Víctor (nieto de la reina Victoria) quien estuvo casado con una prostituta católica de nombre Annie Crook. El médico de la familia real, William Gull fue otro sospechoso. Aarón Kominski, polaco judío.
  • En 2006 se encontró una carta de Jack El Destripador y según tenía ADN de mujer, por lo que se cree que fue Lizzie Williams, una mujer frustrada por no poder tener hijos.
  • En abril de 2018, una viuda de un guardia de la Policía Metropolitana de Londres vendió a una casa de subastas una carta que se cree fue escrita por el asesino serial once días antes del asesinato de Mary Kelly. Fue vendida por 30,300 USD.

Barcos fantasmas: vigilantes del océano

Desde siempre en la mente de los marinos han vivido historias de barcos fantasmas. Ocurrió en el año de 1872. El capitán Benjamin Briggs ordenó a su tripulación levar anclas y fijar el curso hacia Génova, Italia. Acompañado por su esposa Sarah, su pequeña hija de dos años Sophie y siete marinos, partieron de Nueva York, EUA, a bordo del barco Mary Celeste. En ese momento ninguno sabía que su viaje constituiría uno de los enigmas más recordados del folclor marítimo.

Extraña Desaparición 

Había sido un recorrido relativamente tranquilo a través del Atlántico. El 25 de noviembre el Mary Celeste tocó tierra en las Azores, un archipiélago portugués a 1,500 km de Lisboa, para luego retomar su ruta hacia Génova, Italia. Pero la nave y sus viajeros nunca llegaron a su destino. Inexplicablemente, el 5 (otros dicen que el 4) de diciembre el barco apareció navegando sin rumbo en medio del océano.

Un grupo de marinos de otra embarcación, el Dei Gratia, también salido de Nueva York, lo avistó y se acercó a investigar. Grande fue su sorpresa al no encontrar a nadie en cubierta. Tras suponer lo peor, abordaron y comenzaron a buscar a los tripulantes. Exploraron rápidamente el barco de 30 metros de largo; cabinas, cocina, cabina de mando, pero no había rastro de ninguno de ellos.

Ni uno sólo de los 10 pasajeros del Mary Celeste se hallaba a bordo. No había indicios de pelea o de algún ataque pirata; en cambio encontraron ropa tendida, las pertenencias de los navegantes, té aún caliente servido y su carga completa –1,701 barriles de alcohol industrial– junto con las provisiones curso hacia Génova, Italia. Era como si el capitán Briggs y su pañado por su esposa Sarah, su familia se hubiesen evaporado en medio del mar.

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Pintura del Amazon, más tarde renombrado Mary Celeste. Pintor y año desconocidos.

Barcos entre la Fantasía y la Realidad

Aunque son peculiares las circunstancias que rodearon la desaparición de los pasajeros del Mary Celeste, no se trata del único navío fantasma que haya surcado los mares y atrapado la imaginación de los curiosos. La simple denominación es sugestiva e invita a pensar en visiones espectrales que se desvanecen, o enormes buques que flotan entre tinieblas, pero este sobrenombre también se ha utilizado para aquellos barcos reales que, por uno u otro evento desafortunado, quedaron a la deriva en medio del inmenso océano, navegando sin nadie que los dirigiera.

Situaciones de ese tipo son comunes aún en nuestro días, y desde tiempos remotos la suerte de los viajes ultramarinos ha dado pie a innumerables leyendas. Así, una nave embestida por una tormenta, con el paso de los años y el ingenio de la gente termina siendo la víctima de algún supuesto monstruo acuático, o quizá de una terrible maldición ancestral. Es posible encontrar leyendas sobre éstos en casi todas las poblaciones pesqueras. La mayoría de las historias son locales, pero existen algunas cuya fama ha traspasado las fronteras físicas y culturales, como es el caso del más célebre de ellos:

Holandés Errante

De Vliegende Hollander, o el “Holandés Errante”. El nombre alude a su capitán, el holandés Hendrik van der Decken, de quien se cuenta hizo un pacto con el diablo para que ningún fenómeno de la naturaleza pudiera hundir su barco.  

En realidad son muchas las versiones que existen de la leyenda, la cual se calcula data del siglo XVII y fue popularizada durante el XVIII. Se trata de una embarcación condenada a viajar hasta el fin de los tiempos, sin la posibilidad de tocar puerto alguno. Han sido diversos los avistamientos del espectro, que se dice brilla en medio de las tormentas soportando su maldición. Incluso el monarca británico Jorge V (1865-1936) afirmó haberlo visto durante su adolescencia, y hasta entrado el siglo XX eran frecuentes sus supuestas apariciones. En todos los casos, era un pésimo augurio para quien tenía la desventura de presenciarlo.

The Flying Dutchman por Albert Pinkham Ryder.

Lady Lovibond

Otra embarcación fabulosa fue el Lady Lovibond, un velero que en febrero de 1748 naufragara frente a la costa de Kent, al sureste de Inglaterra. De acuerdo con la historia fue una acción precipitada la que estrelló la nave contra un banco de arena, ahogando a todos a bordo. Cincuenta años después numerosos marineros vieron un accidente en el mismo sitio donde se precipitara el Lady Lovibond, pero al llegar al punto con botes salvavidas no encontraron nada. Desde entonces se dice que cada medio siglo el navío encalla y despide una luz verdosa.

Barcos

Octavius

También existe la leyenda del Octavius, el fantasmal buque hallado por el ballenero Herald frente a las costas de Groenlandia en 1775. Al abordarlo, los marinos se llevaron una terrible sorpresa: toda la tripulación y pasajeros en el interior de la nave se encontraban congelados por el inclemente frío. De acuerdo con la historia, la última entrada de la bitácora del capitán databa de 1762, 13 años antes de que fuera encontrado. El solitario barco había navegado durante más de una década y había conseguido atravesar por sí mismo el peligroso paso del norte, del oriente hacia el océano Atlántico.

Sin Respuesta

Pero no todos los barcos fantasma son producto de la inventiva marítima. Si bien es conocida la tendencia de la gente de mar a creer en supersticiones, muchas veces sus miedos son fundamentados, en primera instancia, por las dificultades de viajar a través de este medio. Cada año cientos de embarcaciones sucumben ante las adversidades del océano o se extravían en su inmensidad. Hay que recordar que la superficie de agua en el planeta excede por mucho a la de la Tierra, lo que multiplica las oportunidades de perderse.

Así es como, en ocasiones, la realidad supera a la ficción, y se dan casos asombrosos como el del bote salvavidas que fue encontrado flotando tranquilamente 27 años después de que el vapor al que pertenecía, el SS Valencia, se hundiera frente a las costas de Vancouver. O el del Carroll A. Deering, la goleta que encalló en 1921 cerca de Carolina del Norte y se encontró vacía tras pasar cerca del famoso Triángulo de las Bermudas, lugar que muchos creyeron como el verdadero responsable de la desaparición. Los barcos fantasma no son sólo asunto del pasado.

En 2003 y 2006 dos barcos fueron halladas navegando sin rumbo cerca de Australia sin nadie que las tripulara. Todas estas desapariciones dan pie a diferentes teorías, algunas plausibles, otras increíbles. Así, desde monstruos marinos, complots y motines, piratería e incluso abducciones extraterrestres se han barajado entre las posibles explicaciones de lo que ocurrió en cada caso.

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Resolviendo acertijos 

Muchos han intentado desentrañar el misterio del Mary Celeste. En 2001 el periodista y escritor estadounidense Brian Hicks afirmó haber dado con los restos de la mítica nave cerca de Haití. La noticia causó un gran revuelo y años después publicó el libro Ghost Ship: The Mysterious True Story of the Mary Celeste & Her Missing Crew, donde exponía su hipótesis respecto a lo que ocurrió en 1872. El alcohol industrial que el transportaba pudo haberse evaporado y filtrarse.

Briggs, temeroso por su hija, prefirió desalojar la nave y situarse al lado de ésta en un bote salvavidas, pero al dejar las velas abiertas el viento arreció alejando rápidamente al barco de su tripulación, quedando a la deriva. No obstante, poco tiempo después el descubrimiento de Hicks sería refutado, luego de que investigadores de la Universidad de Arizona y del Geological Survey de Canadá analizaran una muestra de madera de la nave y ésta no concordó con la que se supone estaba construido el barco. Al final, parece que estas barcos o quimeras fantasmales no están dispuestas a revelar los misterios que encierran.

Nahuales: maestros de la transformación

Primero como espíritu guardián y luego entidad maligna, los nahuales fueron una de las figuras más importantes de la cosmovisión de los pueblos prehispánicos.

En México existe una gran variedad de seres sobrenaturales que en las noches recorren los caminos rurales o las calles citadinas. Espectros del folclor popular como ‘la Llorona’ o ‘el Charro Negro’ deambulan asustando a quien haya actuado mal o a cualquier escéptico que los desafíe.

Pero entre estos entes destaca uno de raíces prehispánicas: el nahual o nagual –palabra de origen náhuatl que deriva de nahualli, ‘disfrazarse’, aunque también se traduce como ‘doble’ o ‘proyectado’–.

No se trata precisamente de un ser de otro mundo, sino de un hombre común capaz de adoptar la forma de algún animal fantástico, don que bien pudo adquirir o en su defecto, nacer con él para convertirse en un gran perro negro con voraces ojos de fuego, una serpiente que habla o un burro sin cola ni orejas.

Hay cientos de historias que relatan sus apariciones, e incluso en la actualidad son muy populares los encuentros con ellos.

Sobre todo en las zonas rurales no faltan los pobladores que afirman haber visto una extraña bestia (gato, mula, etcétera) cuyo rostro de pronto se transformó en el de un humano, o ser víctima de sus malignos poderes. Otros aseguran haber matado a uno creyendo que se trataba de un animal, y llevarse el susto de sus vidas tras ver el cadáver de un hombre.

Sobra aclarar que de estas historias jamás quedan registros materiales, sólo el juramento de aquel que supuestamente ‘lo vivió’.

Su propio nahual

De lo que sí hay pruebas es del origen de la leyenda. Más que un cuento para asustar incautos, su presencia encubre un interesante aspecto de la cosmovisión de los pueblos mesoamericanos.

El antropólogo Francisco Rivas Castro, especialista en tradición oral del Instituto Nacional de Antropología e Historia, ha estudiado diversos códices en los que se considera que estos seres aparecen –el códice Laud, el Fejérváry-Mayer y el códice Borbónico, junto con el Lienzo de Ihuitlán del siglo XVI– y explica que el ‘nahual’ está presente en la tradición mexicana desde hace más de 3,000 años; su figura, afirma, era para las culturas prehispánicas uno de los elementos de mayor relevancia espiritual.

“A diferencia de los nahuales que hoy conocemos, en el pasado era un espíritu compañero, un guardián que todas y cada aquellos que transgredían las reglas”, menciona, citando un texto de fray Juan de Torquemada (1557- 1624), “eran ellos quienes impartían la justicia”.

Pero los nahuales tenían otras habilidades –también podían manejar la lluvia o el granizo según lo requirieran las cosechas (temperos), eran curanderos y dominaban el arte de la adivinación–, de las cuales dan cuenta algunos cronistas de la época como el sacerdote Hernando Ruiz de Alarcón, hermano del famoso dramaturgo Juan Ruiz de Alarcón, y el misionero español Jacinto de la Serna (1600-1681).

Este último refiere en su Tratado de las idolatrías, supersticiones y costumbres la historia de Quilaztli, una nahuala que se enfrentó a los conquistadores en forma de águila. Y deja asentado al respecto que dado que el nahual y el hombre están unidos, si alguno de los dos muere o es herido, tal condición se reflejará sin duda en el otro.

Fusión salvaje

La creencia en los nahuales, en su concepción de entes protectores y guías espirituales, fue adoptada por la mayoría de las culturas prehispánicas, a veces con diferentes nombres.

Cada nahual, ya fuera oso, gato o tecolote, tenía características diversas que se suponía compartía con su respectivo humano.

Sin embargo, otras culturas alrededor del mundo, como los chamanes en Siberia, también pensaban que existía una unión espiritual entre humanos y animales; un alter ego con el que compartían un fragmento de alma.

Esto se justifica porque “el hombre proyecta sobre la naturaleza sus cualidades y atributos, y dota a los seres que la conforman, los cerros, los astros, los animales y las plantas, de inteligencia, voluntad y lenguaje…”, indica Antonella Fagetti, doctora en Antropología de la ENAH.

Por otra parte, el hombre también se apropia de las características o capacidades de dichos animales. Como correr, volar, cantar o la fuerza, que le resultan simplemente fascinantes. 

SABÍAS QUE… MUCHOS DE LOS DIOSES PREHISPÁNICOS PODÍAN TOMAR LA FORMA DE SU NAHUAL, CONVIRTIÉNDOSE EN BESTIAS PARA RELACIONARSE CON LOS HUMANOS. HUITZILOPOCHTLI TENÍA COMO NAHUAL AL COLIBRÍ, Y QUETZALCÓATL A LA SERPIENTE EMPLUMADA. A VECES PODÍAN TENER MÁS DE UN NAHUAL, ES EL CASO DE TEZCATLIPOCA, QUIEN SE CONVERTÍA EN JAGUAR, GUAJOLOTE O COYOTE.

Cambio demoníaco

Con la llegada de los españoles la imagen de estos espíritus cambiaría de radicalmente debido a la supresión de las idolatrías ejercida por el cristianismo.

De la unión de las creencias indígenas y europeas se formaría un híbrido que derivó en la representación actual que tenemos de los nahuales. Conservando su función de elementos de control de las conductas sociales: el ‘ojo’ y la ‘garra’, como expresa Rivas.

Así, el nahual se aparece para castigar a los impuros de corazón, a los mentirosos o a los lujuriosos. Es el caso de las nahualas que se convierten en hermosas mujeres con cara de caballo. Pero al tratarse de un ente que ha hecho un pacto con el demonio, según la tradición colonial, debe ser repudiado.

Desde hace 500 años comenzó a perder su significado como guardián, guía y compañero hasta la muerte.