El Charro Negro, la leyenda más contada en los pequeños pueblos de México

La leyenda del Charro Negro es una historia poco conocida en la ciudad, pues este relato se escucha sobretodo en algunos poblados de la República Mexicana.

Ninguna mujer puede resistirse a la galanura del charro negro…

Cuenta la leyenda que una bella chica de nombre Adela, vivía en un pequeño poblado, y su madre constantemente la reprendía por lo coqueta que llegaba a ser con los hombres.

Al no estudiar ni trabajar, Adela aprovechaba sus tiempos libres para andar de cita rompiendo corazones, por ese motivo muchas personas no la veían con buenos ojos.

Una noche, la bella campesina se quedó de ver con uno de sus tantos pretendientes, pero en el camino, de repente a lo lejos vio el andar de un caballo con un charro montado que iba hacía ella.

Al llegar, el caballo se postró a su lado y la chica quedó deslumbrada, pues el charro que lo montaba era muy apuesto y lucía un hermoso traje de charro negro con unas elegantes botas negras y unas espuelas de oro.

El guapo hombre de inmediato invitó a la bella doncella a subir a su caballo y ella no se pudo resistir, incluso olvidó la cita que ya tenía pactada.

En cuanto se subió, el jinete tomó su camino rápidamente y unas llamas los envolvieron, Adela gritaba fuertemente para tratar de descender pero no tuvo éxito. Solo algunas personas lograron ver lo que estaba sucediendo.

Aquél hombre era nada más y nada menos que el mismísimo Diablo, que vino por una bella dama para llevarla con él al infierno.

Nunca más se supo nada de Adela y para muchas personas, ella solo se había ido con uno de sus tantos pretendientes para no regresar jamás.

Artabán, la conmovedora leyenda del cuarto Rey Mago

Pocas son las personas que conocen la leyenda de Artabán, el cuarto Rey Mago, un hombre que a pesar de no llegar a su destino junto con Melchor, Gaspar y Baltazar, fue recompensado más adelante por su noble labor.

Artabán, como dicen se llamaba el cuarto Rey Mago, era un hombre de barbas largas y ojos nobles el cual se dice, residía por aquellos años en el monte Ushita.

Un día, un par de personas mensajeros de Melchor, Gaspar y Baltazar lo visitan para informarle del avistamiento de la estrella de Belén, la cual anunciaba el nacimiento del nuevo mesías. El aviso era que se verían en la ciudad de Borsippa para llevar regalos al pequeño Jesús.

Artabán, quien se encontraba muy feliz con la noticia, elige cuidadosamente los regalos que llevará: un diamante de Méroe el cual repele los golpes del hierro y neutraliza los venenos; un jaspe de Chipre que estimula el don de la oratoria y un rubí de las Sirtes el cual gracias a su desvanece las tinieblas del espíritu.

Cuando Artabán se encontraba de camino a Borsippa, se topó con un hombre que se encontraba agonizando; unos ladrones lo habían despojado de sus pertenencias y lo habían golpeado fuertemente. El noble corazón del hombre de barbas, hizo que este se detuviera para curar las heridas del afectado al cual terminó por regalarle el diamante de Méroe.

Al llegar Artabán al punto de encuentro en donde se reuniría con los otros tres Reyes Magos, recibió una nota la cual indicaba que debido a la tardanza no podían esperarlo más, sin embargo, podía continuar por el desierto siguiendo la estrella para llegar a Belén con el mesías.

El hombre se dispuso a continuar y montó su caballo, el cual tras varias horas de caminar muere, por lo cual, Artabán debe seguir a pie para cumplir con su misión.

Largo fue el camino para llegar a Belén, pero la mala suerte lo perseguía, pues una vez más y debido a la tardanza, ni los tres Reyes Magos ni Jesús se localizaban ya en el lugar acordado, y es que María y José se encontraban huyendo de la masacre que había iniciado Herodes en donde ordenó matar a todos los niños menores de dos años.

En su labor de seguir su camino para encontrar al nuevo rey, Artabán ve cómo un soldado está a punto de matar a un niño, por lo cual, a cambio de salvar su vida, ofrece el rubí, sin embargo, en ese momento el jefe del soldado se percata del soborno y decide encarcelarlo.

Tras 30 años de permanecer en prisión, el ahora ya hombre mayor quien está cerca de la muerte y ciego camina por la calles; la gente se encontraba a punto de crucificar a Jesús, pues muchos pensaban era un falso profeta el cual se decía hijo de Dios.

El sollozo de una joven que estaba a punto de ser vendida hizo que Artabán ofreciera a cambio de la libertad de la mujer la única joya que le quedaba. El agradecimiento de aquella joven era enorme y con lágrimas en los ojos agradeció el noble gesto.

Minutos más tarde un fuerte temblor se siente en el lugar, el suelo se abre y el cuarto rey mago cae a una de las grietas, en donde antes de morir logra recuperar la vista para visulmbrar al salvador, quien le agradece todo lo que ha hecho por el:

«Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste, enfermo estuve y me curaste, me hicieron prisionero y me liberaste.»

Artabán asombrado y con el poco aliento que le quedaba pregunta: ¿Cuándo hice yo esas cosas? a lo que Jesús respondió: «Cuanto hiciste por mis hermanos, los has hecho por mi»

El cuarto rey mago murió en ese momento, después de que el hijo de Dios le agradeciera y le dijera que debido a todo lo que había hecho se había ganado el reino de los cielos.

La macabra leyenda de Los Pitufos

Allá por los años 80’s una de las caricaturas favoritas de los niños eran «Los Pitufos», sin embargo, varias son los mitos que giran alrededor de estos pequeños muñecos azules.

La leyenda dice que los muñecos de los pitufos que los niños tenían, cobraban vida por la noche y atacaban a sus dueños.

Uno de los casos más sonados es el de una pequeña niña que estando en su casa le dijo a su mamá que el muñeco la había abofeteado, sin embargo, la mamá no le creyó, la niña regresó a su cuarto y poco tiempo más tarde su mamá la encontró muerta con el muñeco del pitufo ensangrentado a un lado.

Otra de las historias más sonadas es la de un niño que le aseguró a su mamá que un muñeco de papá pitufo le decía cosas malas, la señora tampoco le creyó; un rato después de esto, la madre que se encontraba planchando escuchó un cristal que se rompía, al correr a ver qué pasaba se encontró con que su hijo estaba degollado (esta versión fue contada a la policía pero tampoco le creyeron)

Y así, si buscamos en la red, muchas son las historias macabras que podemos encontrarnos relacionadas a estos personajes.

La historia de los pitufos cuenta que cada uno de ellos representa un pecado capital:

  • Pitufo Filósofo – Soberbia
  • Pitufo Fortachón – Avaricia
  • Pitufo Gruñón – Ira
  • Pitufo Goloso – Gula
  • Pitufo Perezoso – Pereza
  • Pitufina – Lujuria
  • Pitufo Vanidoso – Envidia

También se dice que papá Pitufo representa al diablo y por eso está vestido de rojo; Gargamel representa a un monje dominico, por eso utilizaba ese atuendo y ese corte de cabello, él rinde tributo a Balthasar el cual sería un obispo, por eso su vestimenta era morada y el famoso gato Azrael es un ángel vengador.

No importando si es verdad o mito, los pitufos continúan haciendo historia y es que el gran éxito que siguen teniendo dio pie para que  la caricatura fuera llevada a la pantalla grande.

La niña de Chiltepec, la pequeña que nunca podrá descansar en paz

Cada año las festividades en honor de la Virgen del Carmen se ven opacadas por la presencia de una niña que deambula en el pueblo en busca de sus padres, la niña de Chiltepec quien está muerta no podrá descansar jamás, pues sus papás se encuentran muy lejos.

Cuenta la leyenda que hace un par de décadas durante la celebración de la Virgen del Carmen, patrona de los pescadores, una familia extranjera que visitaba el pueblo de Chiltepec en Tabasco decidió unirse a los festejos tomando la decisión de subir a una embarcación para conocer acerca de la tradición.

Aquél día 16 de julio, una tragedia los envolvió, pues la hija de los visitantes de aproximadamente 10 años de edad cayó al mar y por más que los pescadores la buscaron, nunca lograron encontrar su cuerpo.

La tristeza de sus padres fue tan grande que decidieron también quitarse la vida con el fin de reunirse nuevamente con su pequeña, pero no se dieron cuenta que eso nunca sería así, pues el alma de su hija nunca encontraría el descanso eterno…

Cada año, durante las famosas festividades se puede ver a la niña vestida de blanco que con su acento extranjero pregunta a las personas por el paradero de sus padres; los pobladores al querer ayudarla no pueden porque el espíritu termina perdiéndose entre la gente.

La niña nunca podrá reunirse con sus padres, pues sus cuerpos fueron llevados de regreso al país donde pertenecían y la pequeña seguirá deambulando en esa fecha tan especial para buscar a quienes tiempo atrás le habían dado la vida.

La verdad sobre el Castillo Blanco de Xochimilco ¿Lo has visto?

Una de las principales atracciones que se encuentra en la CDMX, exactamente en la alcaldía de Xochimilco, son las trajineras. Años de tradición y cultura envuelven a este mítico lugar. Sin embargo, algunas cosas en sus alrededores, aun pueden ser desconocidas para algunos, tal es el caso del Castillo Blanco de San Diego.

El Barrio San Diego Tlalcozpan se encuentra en el norte de Xochimilco; en el sur de la CDMX, el cual es considerado uno de los nuevos barrios del lugar ya que fue fundado en siglo XVIII. En esta época sus habitantes se dedicaban a la agricultura y ganadería. No obstante, A finales del siglo XIX fue construido un misterioso castillo blanco.

Todos pensarían que el castillo con toques medievales, esconde una historia fantástica llena de Dragones, princesas y príncipes. Sin embargo nada más fuera de la realidad. Lo único que se sabe, es que esta edificación fue construida en los años 30 y pertenece a Eduardo Ramírez, mismo que regalaba juguetes a sus vecinos cuando regresaba a su casa de campo. 

En algún momento el gobierno pensó en convertir este castillo en una biblioteca pública, no obstante este proyecto no se llevó a cabo. 

Cabe señalar que este castillo está a una hora de los embarcaderos más cercanos en la zona y  puedes acercarte a él desde el callejón Tlachitongo, sin embargo no puedes entrar, ya que es propiedad privada. Pero esto no te limita a tomar hermosas fotos del lugar.

Otra forma de llegar es tomando el colectivo Ruta 65 que va para Taxqueña. Bajarse en la calle de Pino y asegurarte que estás en el Barrio de San Diego. Debes caminar sobre esa calle hasta Dalia y das vuelta a la izquierda. Seguir caminando hasta el segundo callejón y doblar a la derecha. Entrar al Barrio San Esteban y seguir hasta el puente peatonal. Desde ahí podrás ver esta fortaleza. 

La casa de don Manuel

Si pasas por ahí a las 11 de la noche, ni se te ocurra dar la hora

La leyenda de Don Juan Manuel, un mito acontecido en el Centro Histórico de la Ciudad de México en donde los celos pudieron más que el amor.

Cuenta le leyenda que Don Juan Manuel Solórzano, un hombre adinerado, bien parecido y muy respetado por todos, estaba casado con una guapa e inteligente mujer, Doña María.

Sin embargo, aunque su amor era muy grande no pudieron estar siempre juntos debido a que María no podía tener hijos, por eso Don Juan Manuel decidió separarse y enclaustrarse en el Convento de San Francisco.

Al no poder dejar sus negocios, decidió llamar a su sobrino para que se hiciera cargo de ellos.

Poco tiempo después y debido al encierro, Don Juan Manuel empezó a pensar que la mujer con la que había estado casado ya salía con alguien más, sus celos eran tantos que una noche realizó una invocación para hacer un pacto con el diablo.

La instrucción del diablo era que saliera del Convento y que estando cerca de su casa ubicada en la calle de Uruguay en el Centro de la CDMX debía matar a la persona que pasara cuando dieran las 11 de la noche.

Así lo hizo y durante varios días mató a hombres inocentes, pues “el diablo” le había dicho que cuando matara al hombre con que su ex mujer lo engañaba el se aparecería para hacérselo saber.

Una mañana un grupo de hombres acudió al Convento a buscarlo y cuál fue su sorpresa al darse cuenta que era su sobrino y que él mismo lo había matado.

Tan grande fue su angustia y arrepentimiento que a los tres días de ese, su último asesinato, Don Juan Manuel Solórzano fue encontrado colgado de la horca pública.

A la fecha es muy común escuchar a los alrededores de esa calle que un hombre en punto de las 11 de la noche pregunta: ¿qué hora es? si alguien contesta “Son las 11 de la noche” él dirá “¡Dichoso aquel que sabe la hora de su muerte!