Visiones del infierno

El infierno es una idea firmemente arraigada en el imaginario social. No obstante pocos se preguntan cómo es más allá de la imagen del lugar lleno de llamas, diablos y condenados. Solo poquísimos privilegiados han tenido el supuesto privilegio de verlo, y otros de inventarlo de forma memorable. Conozcamos entonces lo que han dicho.

¿Cómo es el infierno?

Por miles de años las enseñanzas religiosas han promovido el temor por la muerte con la incógnita de a dónde van las almas cuando la persona fallece. Los pecadores iban al infierno, un lugar supuestamente ubicado en lo más profundo de la Tierra, donde habitan terribles y malvados demonios. Por mucho tiempo, las personas se han preguntado cómo se ve este lugar.

Muchos profetas, sacerdotes y clarividentes con la habilidad de ver el infierno han tratado de descubrir el terrible lugar. Los escritos sobre el inframundo tienen muchas variaciones, pero solo un elemento es invariable: el fuego infernal, el azufre que se respira en el ambiente y un terrible calor. Otros autores hablan sobre una oscuridad y un crepúsculo que los teólogos usan para describir el cielo y ambiente del inframundo.

A parte de las almas que merodean en el infierno, está el señor del infierno: Satanás, El Príncipe de La Oscuridad que trajo guerreros para pelear contra Dios y mantener el inframundo bajo su control.

En el siglo V, el teólogo San Agustín describió al infierno como un lago de fuego y azufre que fue creado por Dios para castigar a los herejes. Es un lugar que tortura y quema, donde las almas malditas son atormentadas por demonios, un escenario donde, en palabras de Cristo, “el gusano no muere y el fuego no se apaga”.

El Viaje de Tundal

En 1149, un monje irlandés, que fue iluminado por Dios para describir el infierno, lo hizo por medio de un manuscrito llamado La visión de Tundalu. La historia trata sobre un caballero que viajó por varios escenarios del infierno con su ángel guardián, quien le dijo que él acabaría allí si no corregía su vida.

Lo primero que Tundal vio fue una gran planicie con piedras y carbones humeantes donde los demonios quemaban a los pecadores. En las brillantes montañas que rodeaban la planicie había monstruos-demonios con ganchos que desgarraban la piel de los herejes. En el infierno, Tundal vio al monstruo de ojos brillantes, Asheron, y cruzó un río de varios kilómetros por un puente cuyo grosor era igual que la palma de una mano, en las aguas de alrededor habían hambrientas criaturas esperando a que Tundal caiga para devorarlo. Al final del camino el caballero se encontró con un ofomnaya, un pájaro con pico metálico que se tragó a Tundal y lo defecó en un lago congelado, en cuyo fondo habitaba Satanás. Cuando el caballero escapó, dejó sus malas costumbres y regaló todo lo que poseía para convertirse en un peregrino.

La visión de Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús (también conocida como Santa Teresa de Ávila) era una santa española del siglo XVI. Fue doctora de la Iglesia, mística y escritora, además de fundadora de las “carmelitas descalzas”. Ella nos cuenta que un día estaba orando y, sin saber bien cómo, fue como transportada en mente y espíritu al infierno. Lo que vio fue lo siguiente:

La entrada del infierno era como un “horno muy bajo y obscuro y angosto”, como una especie de largo y estrecho callejón. El suelo estaba lleno de agua y lodo, había mal olor y muchas alimañas perjudiciales. Al fondo había una pared con una concavidad en la que una vez que se entraba se sentía un tormento inigualable, un tormento que no era algo físico: era como “un fuego en el alma” que comportaba un “agonizar”, un “ahogamiento”, una aguda aflicción, una “desesperación interior”; era como si aquello fuera un “estarse siempre arrancando el alma”, un estar en una situación en la que “el alma mesma es la que se despedaza”…

Pero lo más increíble de todo es que, al igual que en ciertas teorías esotéricas sobre los subplanos astrales inferiores, en la descripción de Santa Teresa no se mencionan torturadores,  no se habla de demonios infligiendo tormentos; de allí que ella dijera de aquellos suplicios lo siguiente: “no veía yo quién me los daba”.

Por otra parte, en la descripción de Santa Teresa las paredes del infierno son como paredes que aprietan (por la sensación psicológica de encerramiento), y “todo ahoga: no hay luz, sino todo tinieblas oscurísimas”.

Finalmente, la santa nos habla de que había visto “de algunos vicios el castigo”. Nunca dice cuáles fueron exactamente esos castigos; aunque, como para que no pensemos que son castigos físicos, nos dice al final lo siguiente: “ni que los demonios atenazan, ni otros diferentes tormentos que he leído, no es nada con esta pena, porque es otra cosa: en fin, como de dibujo a la verdad, y el quemarse acá es muy poco en comparación de este fuego de allá”

Las visiones de Sta. Faustina

Sta. Faustina, monja católica de origen polaco que escribió un diario espiritual de más de 600 páginas, cuenta en su diario que un 20 de octubre de 1936 un ángel le mostró el infierno durante su retiro espiritual anual en Cracovia.

Nos dice que el infierno es un lugar lleno de oscuridad, un lugar en el que un fuego espiritual (la ira de Dios) atraviesa constantemente a las almas atormentadas, en el que un terrible hedor impregna todo; un sitio en el que las almas se ven unas a otras (y ven también a los demonios) a pesar de la oscuridad, pudiendo no solo ver su imagen sino la maldad interna que las consume; un lugar en el que Dios está completamente ausente, Lucifer presente y todos los condenados experimentan culpa constante y, tarde o temprano, terminan odiando a Dios y sufriendo el ardor de aquel odio.

Pero eso no es todo, Sta. Faustina nos habla de sitios dedicados a torturas especiales según el tipo de pecado, tormentos sensoriales según el o los sentidos empleados para pecar; cito: “hay cavernas y fosos de tortura en la que cada tipo de agonía es diferente. Yo hubiera muerto con la simple visión de esas torturas, si no hubiera sido porque la omnipotencia de Dios me sostenía

Fátima y el mar de fuego

Una visión sobre el infierno que no debe ignorarse es la proporcionada por el famoso episodio de la Virgen de Fátima. Por si no se sabe de lo que hablamos, lo de la Virgen de Fátima remite a las visiones que tuvieron de la virgen María tres niños pastores durante seis meses consecutivos, el 13 de cada mes, comenzando el 13 de mayo de 1917 y teniendo a Fatima (localidad portuguesa) por escenario.

Lo que vieron fue recopilado años después en sus Memorias por la Hermana Lucía, persona que fue uno de los tres niños pastores que vieron a María. Cito las palabras de Lucía siendo todo cuanto hay en referencia a aquella visión que, según su testigo, “duró solo un momento”. Veamos: ‹‹… […]…vimos, por decirlo así, un vasto mar de fuego. Sumergidos en este fuego estaban los demonios y las almas como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas con forma humana. Llevados por las llamas que de ellos mismos salían, juntamente con horribles nubes de humo, flotaban en aquel fuego y caían para todos los lados igual que las pavesas en los grandes incendios sin peso y sin equilibrio, entre gritos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de espanto (debió haber sido este espectáculo lo que me hizo gritar, como dice la gente que así me escuchó). Los demonios se distinguían por formas horribles y repugnantes de animales espantosos y desconocidos pero transparentes igual que carbones encendidos. Esa visión duró sólo un momento…››

Dos visiones literarias del infierno cristiano:

El infierno de Dante Alighieri

De acuerdo con el autor, el infierno tiene una forma de embudo que termina en el centro de la Tierra. Este hueco fue producido por un impacto de meteorito, cuando Dios expulsó a Satanás al infierno. En su texto se podía entrar al infierno por un gran portón, al cruzarlo había una extensa planicie donde habían almas gastadas por pecados que no eran de ellos. Después de la planicie estaba el río Asheron que bordeaba todo el infierno.

En este punto del relato, Dante y su guía Virgilio se encuentran con el primer círculo de los nueve círculos del infierno. Cada círculo tenía una categoría para los pecadores, el primero tenía infantes no bautizados. En el segundo estaban los ladrones que violaron el mandamiento “no robar”, y ahora sus almas viajan por el eterno viento. Dentro del tercer círculo estaban los glotones que eran comidos por el perro infernal de tres cabezas, el Cerberus, quien constantemente muerde sus cuerpos sacando pedazos de su carne sebosa. En el cuarto círculo están las almas de las personas egoístas y avariciosas que cargan y arrastran grandes pedazos de piedras. El quinto círculo está en las orillas del río Estigio, allí están las personas molestas e iracundas cuyas lágrimas crean el río. Los que están dentro del río Estigio son los peores pecadores, allí hay una ciudad donde los demonios viven junto con los malvados del mundo. El sexto círculo está compuesto por una planicie llena de tumbas flameantes, las cuales están encendidas con el fuego de los herejes para siempre. Después de la planicie está el río Flegeton, en el que en vez de agua corre sangre hirviendo en la cual flotan las almas de asesinos y violadores. En sus orillas, de acuerdo con Dante, están las almas de los suicidas, quienes crecen en árboles enanos. Este macabro bosque se extiende por todo el desierto donde un ardiente viento quema las almas de aquellos que pecaron contra la naturaleza. El octavo círculo está al fondo de un foso, tiene acantilados y gigantes enterrados y representa al anfiteatro. Sus habitantes son los grandes farsantes (no simples mentirosos): rufianes, seductores, aduladores, estafadores, falsos consejeros, hipócritas, etc…Finalmente, en el último círculo hay un gran palacio (de torturas) y todo es hielo y escarcha: en él habitan los traidores y, en su centro, está un Lucifer de tres cabezas con la mitad del cuerpo bajo el hielo y la otra parte libre mientras mordisquea perpetuamente a Judas (el mayor traidor) con los colmillos de su cabeza central…

El infierno de John Milton

El poeta inglés describe el infierno con su poema Paraíso Perdido (1667), en su texto el autor indica que no hay una luz visible. Solo hay fuego ardiente que no emite luz. De acuerdo con el autor, la capital del infierno se llama Pandemonium, lugar donde está el palacio de Lucifer en el cual se reúnen él y su corte de ángeles caídos. En el infierno hay varios minerales, en particular el oro, porque tienta a los humanos en la Tierra a cometer terribles crímenes.

En la ciudad, por orden de Lucifer, hay un cuarto para caballeros y una sala de reuniones en un anfiteatro que tiene un tumbado similar a un domo. Todo el palacio de Lucifer está repleto con piedras preciosas que constantemente son limpiadas, además de que tiene numerosos puentes y galerías. El soberano del infierno también es conocido como el “Hijo de la Mañana”. El príncipe de la oscuridad se ha rodeado de demonios para mantener su reinado subterráneo.

Su mano derecha se llama Beelzebub, quien está encargado de enviar epidemias a los humanos. El otro ayudante es Leviatán, una criatura descrita como la serpiente del mar. En los tiempos antiguos, esta criatura ha peleado en varias ocasiones con Dios y algunos teólogos creen que sus fauces son la entrada al infierno. El equivalente terrestre de Leviatán es Behemoth, una gigantesca criatura descrita como un elefante gigante con una gran barriga, el cual es responsable de la glotonería y está encargado de todos los festines del infierno. El siguiente ángel caído al servicio del mal es Asmodeus, el líder de los problemas de la familia y la lujuria, también es responsable de la avaricia humana y los juegos de azar. Cuando se presenta aparece montando un dragón y cargando una espada. Asmodeus tiene tres cabezas: una de toro, una de cordero y una humana; sus patas son de gallo. En el infierno Astaroth es el ministro de finanzas y es el responsable de la pereza humana, usualmente es descrito montando un dragón con una cabeza horrenda y una serpiente en su mano. Mientras que Belial es el ángel caído que protege a los mentirosos e hipócritas.

Malleus Maleficarum, el martillo de las brujas

El Malleus Maleficarum es uno de los libros más oscuros y nocivos en la historia de la Humanidad. Carl Sagan, escritor y eminente astrofísico estadounidense, dijo de esta obra que en ella “se aplicaban las torturas más horrendas” y que “En el Malleus se aconsejaba: “no dejarás viva una bruja”. Así se quemaron legiones de mujeres en la hoguera”.

El Malleus Maleficarum

Este manuscrito fue hecho para probar la existencia de las brujas y compartir información sobre cómo combatir la brujería en el siglo XV, texto que recoge ejemplos y anécdotas de casos sobre herejes en la región europea. El libro fue publicado en 1486 en Alemania como una recopilación de creencias sobre la brujería, explicaciones sobre muchos aspectos intrincados de la misma y métodos para su erradicación, sirvió como una importante herramienta durante el periodo de histeria producido por la cacería de brujas de mediados del siglo XVI.

Este texto se convirtió en la guía más influyente para perseguir herejes y brujas. Su traductor, Montague Summers, lo describió como: “Uno de los libros más importantes, sabios e influyentes del mundo”. La revolución de la imprenta del siglo XV permitió que el libro esté al alcance de las masas y por dos siglos fue el segundo texto más vendido, después de la biblia.

La impronta que el Malleus Maleficarum dejó como testimonió de la estupidez humana (ilimitada según Albert Einstein) es algo que la Historia nunca olvidará. Gracias a esta oscura obra se condenó a medio millón de brujas entre los siglos XVI y XVIII. Por él, en apenas tres meses, cinco mil mujeres fueron juzgadas en Génova, siete mil en Trier y, en los famosos Juicios de Salem llevados a cabo en USA a fines del siglo XVII, cuatrocientas brujas sintieron el peso del martillo inquisitorial: 230 siendo quemadas en público frente a las masas histéricas y fanáticas, veinte siendo atrozmente degolladas y, con algo de suerte y “misericordia” de los jueces, 150 fueron a parar a prisión.

El martillo de los embusteros

En realidad el Malleus Maleficarum nunca fue oficialmente aprobado. De hecho, lo único que a nivel oficial Heinrich Kramer (conocido también como Heinrich Institoris) y Jacob Sprenger (sus autores) consiguieron, fue un decreto papal de Inocencio VIII emitido el 5 de diciembre de 1484, decreto éste que les otorgaba poderes para procesar brujas en Alemania y que había sido emitido antes de que el libro fuese escrito y sus siniestros métodos divulgados. No obstante, a pesar de eso los dos inquisidores colocaron dicho decreto dentro del libro como para dar la idea de que el papa aprobaba las atrocidades que ellos desarrollaban a lo largo de las páginas del Malleus Maleficarum.

Previamente a todo lo anterior, en mayo de 1487 los dos inquisidores presentaron su obra a la Facultad de Teología de la Universidad de Colonia. Como era de esperarse, los clérigos de la universidad rechazaron a la obra por ilegal, por carente de ética y por tener una demonología que no concordaba del todo con la doctrina católica. Lejos de rendirse, Kramer tuvo la maquiavélica osadía de no solamente publicar el libro sino también incrustar una falsa nota de apoyo por parte de la Universidad de Colonia.

Pese a que poco después de su publicación la Iglesia proscribió el libro, entre 1487 y 1520 la obra fue publicada unas 13 veces y entre 1574 y 1669 se la publicó de nuevo unas 16 veces; naturalmente, la abundancia de publicaciones se debió en parte —al menos en sus comienzos— a que muchos ignoraban la desaprobación oficial y se fiaban de la falsa nota de Kramer; aunque, en etapas posteriores, su difusión prosiguió debido a la gran sed popular de soluciones contra la brujería.

Kramer fue denunciado por la Inquisición en 1490, pero a pesar de todas estas dificultades el autor pudo llevar una buena vida pues fue solicitado en1495 para dar clases en Venecia. El 31 de enero de 1500, El rey Alexander VI lo nombró nuncio apostólico e inquisidor de Bohemia y Marovia, dedicándose a partir de eso a perseguir la secta de disidentes valdenses y brujos picardos. Poco después, Kramer falleció en el año 1505 en Bohemia.

En cuanto a la Iglesia Católica, ésta jamás reconoció que el Malleus Maleficarum fuese usado por sus fieles, pero la Iglesia Protestante si lo usó para sus juicios de brujas. Es así que en gran medida se explica, más allá de lo anteriormente dicho, el porqué se difundió tanto el libro pese a la prohibición del clero católico. Y es que no resulta extraño que fuese la Iglesia Protestante la principal responsable de llevar a la práctica las brutalidades del Malleus Maleficarum; ya que, como es sabido, la Iglesia Protestante es mucho más radical que la Iglesia Católica en tanto que aboga por una interpretación mucho más literal de las escrituras, tiene una actitud mucho más moralista y sus seguidores han sido y siguen siendo individuos llenos de fervor, fanatismo y actitudes de condenación moral hacia los otros.

Contenido del manuscrito

El Malleus Maleficarum se traduce del latín como: “El martillo de brujas” o “Hexenhammer” en alemán. Este manuscrito asegura que hay tres elementos necesarios para la brujería: el primero es la bruja “malvada”, seguido por la ayuda del Diablo y finalmente el permiso de Dios. Por estos motivos el libro fue dividido en tres secciones.

La primera sección fue hecha para refutar cualquier negación sobre la existencia de la brujería y así promover la justicia divina. Habla también sobre la existencia del Diablo y la habilidad que posee para realizar eventos sorprendentes, poder que existe para ayudar a las brujas, sólo si tiene el permiso de Dios. También aclara que los rituales del Demonio son más poderosos cuando hay sexo de por medio, lo cual en parte se relaciona con la creencia de que las mujeres son más sexuales que los hombres en virtud de una supuesta naturaleza más débil de voluntad e intelecto y por ende más propensa a las tentaciones de la carne. En el texto dice que las lujuriosas brujas tienen relaciones con el Diablo para así tener acceso a todos sus poderes. De acuerdo con el Malleus Maleficarum, la brujería proviene de la maldad innata del ser humano antes que de la influencia de los astros o de los demonios.

En la segunda sección, los autores explican cómo funciona el poder de las brujas, los sortilegios que usan y los remedios usados para protegerse de la brujería. Hablan de las herramientas empleadas en  estrategias para reclutar nuevos miembros, haciendo que algo malo le suceda a la vida de una persona, y esta se vea obligada a recurrir a las brujas. También dicen que las brujas presentan demonios tentadores a las jóvenes del pueblo para que las corrompan y se conviertan en sirvientas del Diablo. Sprenger y Kramer explican cómo las brujas hacían pactos con el Diablo a cambio de poder, siendo aquellos conocimientos adquiridos principalmente durante su experiencia en las inquisiciones.

Dentro de la tercera sección se encuentra el aspecto técnico y legal del manuscrito, cubriendo todos los pasos necesarios para detectar y combatir la brujería dentro y fuera de la corte. Presenta los métodos más comunes, como el proceso de acusaciones hasta los tipos de interrogación. En el texto enseñan a los jueces a engañar al acusado prometiendo misericordia si confesaba su culpa. Esta sección también muestra cuánto se creía en el testimonio del acusado y en la necesidad de eliminar amenazas, aunque también enseña cómo los rumores del pueblo pueden llevar a cualquier persona a juicio y como si existía mucha oposición era obvio que el acusado era hereje. Finalmente aclaraba que los inquisidores estaban protegidos por Dios y que las mujeres que no lloraban durante su juicio debían ser declaradas brujas de inmediato.

Percepciones maléficas

Debido a que el manuscrito se refiere a las mujeres como brujas, se cree que los autores odiaban al sexo opuesto (eran misóginos). Por esta razón inclinan más a las mujeres hacia la brujería, por ser, según ellos, más susceptibles a las tentaciones de los demonios y, al ser más carnales, tener menos fe que los hombres. El historiador Michael Bailey asegura que las mujeres de carácter fuerte eran acusadas de ser brujas y también aquellas que no seguían las normas de vestimenta femenina, incluso el nombre Malleus Maleficarum es un título en femenino que, en su etimología, alude a las mujeres como villanas. En masculino el texto se escribiría “Malleus Maleficorum”. Este manuscrito acusaba a las brujas de practicar infanticidio, canibalismo, realizar hechizos malvados para lastimar a sus enemigos y también les atribuía el poder de causar impotencia en los hombres y distintas enfermedades. No se puede negar el sexismo de este manuscrito ya que promueve a las mujeres como criaturas débiles, inferiores y más propensas al mal que el hombre.

Sin embargo el Malleus Maleficarum sí consiguió información interesante de la época, ya que algunas brujas confesaron poder convertirse en animales. Ante esto los inquisidores sospechaban que el demonio las engañaba con ilusiones para atraparlas; también discute sucesos como volar, causar tormentas y destruir cosechas. Así mismo, deja la duda de que quizá algunas brujas tenían hijos de demonios en la Tierra.

En cuanto a su estilo, la escritura de esta guía es seria y sin humor, y aunque la información que contiene es difícil de creer, es presentada como segura.

El Malleus Maleficarum no es un libro original, es una extensa y ordenada recopilación de trabajos previos como los textos de Visconti y el famoso Formicarius escrito por Johannes Nider en 1435. Este manuscrito fue influenciado fuertemente por ideologías humanistas de temas antiguos como la Astronomía, Filosofía y Medicina, tendencias que fueron estudiadas nuevamente tras encontrarse viejos textos.

Aunque el Malleus Maleficarum fue prohibido por la Iglesia Católica, se convirtió en el manual más importante de los cazadores de brujas y los inquisidores de la Europa medieval. En la actualidad existe una traducción completamente nueva, gracias a Christopher S. Mackay, el texto fue publicado por el Cambridge University Press en noviembre de 2006. Este libro también ha hecho su aparición en la popular serie de televisión Supernatural en un episodio que lleva su nombre.

APÉNDICES

1-Uno de los fragmentos más absurdos del Malleus Maleficarum:

‹‹¿Qué cabría pensar de semejantes hechiceras que… coleccionan órganos viriles en gran número, tantos como veinte o treinta, y los colocan en nidos de pájaro, o los encierran en cajas, donde se mueven como miembros vivientes y se nutren de avena y maíz?… Todo es obra del demonio y del engaño… Ya que cierto hombre me dijo que, cuando perdió su miembro, fue a ver a una conocida bruja para solicitar que se lo restituyera. Le dijo al afligido hombre que subiese a un árbol determinado y tomase el que le gustara más del nido en el cual había varios miembros. Y al elegir uno grande, la bruja le dijo: “No debes coger ése”; y añadió: “Porque pertenece a un cura de la parroquia”. »

2-Recomendaciones para quienes quieran saber mucho más:

La primera recomendación que les hacemos es la lectura del libro El mundo y sus demonios de Carl Sagan, un astrónomo, astrofísico, cosmólogo, divulgador científico y escritor estadounidense del siglo XX. Él (una de las mentes más brillantes del siglo XX) allí explica muchos procesos históricos relacionados con la brujería y el oscurantismo en general, además de otras cuestiones  más vinculadas a la Ciencia, sus métodos, características y procesos argumentales; ya que, en general, el libro es un ataque a la Pseudociencia y la superstición y una apología de la Ciencia. Así, a pesar de la variedad de temas del libro, aquella parte en que habla del Malleus Maleficarum es ciertamente esclarecedora.

Finalmente, a quienes deseen conocer a fondo los principios que plantea el Malleus Malleficarum pero no quieran dedicar tanto tiempo a una obra de esa extensión, podemos recomendarles un documento académico en el que, en pocas páginas, se resumen los principales postulados del Malleus Maleficarum.

La Biblia Satánica

La Biblia Satánica es una obra filosófico-religiosa que expresa la ideología y las creencias de la Iglesia de Satán, iglesia fundada por Anton Szandor LaVey (conocido como el “Papa Negro”). Erróneamente percibida, la obra exalta cosas positivas como la independencia, la amplitud de miras, el placer, la auto-realización y la libertad.

Este oscuro texto está conformado por la recopilación de varios ensayos sobre ocultismo, religiones paganas y demás piezas literarias relacionadas con Satanás. La Biblia Satánica, como libro, fue compuesta por Anton LaVey en 1969. Es un escrito en el que detalla la ideología satánica y sus rituales. Es importante resaltar que la gran mayoría de satanistas no creen en el Diablo como un dios, más bien esta figura es vista como una idea en contra del Dios tiránico del Viejo Testamento. Esta biblia busca que las personas entiendan que cada uno de ellos es su propio dios, de la misma forma que la serpiente engañó a Eva diciéndole que después de comer del fruto prohibido reconocería entre el bien y el mal y determinaría la verdad.

La tradición cristiana dicta que el hombre pagará por sus faltas ante Dios el día de su muerte, mientras que la biblia de LaVey promulga la liberación de Dios a cambio de que cada persona sea responsable de sus actos y consecuencias. Por otra parte este oscuro escrito indica que el pecado es propio de la naturaleza del ser humano y de las decisiones que éste tome. Es  pues contrario al catolicismo, en el cual se impone el pecado y la culpa es una herramienta para subyugar al ser humano, tal y como se ve en el versículo 17-9 de Jeremías: “El corazón del hombre es engañoso y sobre todo perverso”. Aquella oración se refiere a la muerte como última consecuencia del pecado y la separación de Dios; aunque no todo es sacrificio en el cristianismo, también hay palabras para motivar a los creyentes mientras que el satanismo promueve directamente el orgullo y la arrogancia.

La Biblia Satánica es un compendio de cuatro libros, cada uno de estos presenta a sus cuatro demonios como los jefes del infierno y también explica los diferentes principios del satanismo.

Cuatro capítulos satánicos

El libro que LaVey publicó como la Biblia Satánica se divide en dos partes esenciales. La primera expone la ideología y el razonamiento que el satanismo promulga como religión en el siglo XIX. La segunda parte habla sobre los rituales y prácticas comunes dentro del círculo de creyentes. En estos textos también se menciona al padre del satanismo moderno: Aleister Crowley.

El Libro de Satán “La Diatriba Infernal”

En las líneas de este capítulo su autor explica cómo el Diablo ha sido insultado y atacado por hombres bajo el mando de Dios y sus predicadores, mofándose del hecho de que El Todo Poderoso mismo promueve la libertad de palabra, sin embargo al Diablo no se le permite hablar. Pero ahora el Príncipe Oscuro no se calla nada, en los párrafos de este texto se puede apreciar la llamada al ser humano para volver a la ley de la selva y que así el hombre aprenda nuevamente a vivir bajo ese código de conducta en el que imperan los más fuertes y la caridad y compasión son dejadas de lado. Donde cada verso es un infierno y cada palabra es una lengua de fuego.

El Libro de Lucifer: “La Iluminación”

Antes era un apreciado dios romano que traía la luz, el aire y la iluminación; pero, después de la llegada del Cristianismo, Lucifer y todo lo que él representaba se convirtió en sinónimo de todo lo que es malvado. A partir de esto la nueva religión promulgó a la verdad como el medio para ser libres, así como también hizo gran énfasis en el rechazo del demonio Lucifer. La teología del cristianismo presenta al demonio como un gran mentiroso, si este es el caso, los satanistas creen que fue el Diablo quien creó el resto de religiones que se escuchan en el mundo moderno, y no Dios; ya que, según los satanistas, esas religiones representan “burbujas de falsedad”. A diferencia de los cristianos que creen en verdades rebeladas e incuestionables, los satanistas piensan que lo que en realidad libera es la duda pues lo que creemos que es la verdad es siempre cuestionable y cuando nos aferramos a una supuesta verdad nos esclavizamos a la inamovilidad de una convicción cerrada; como decía el viejo proverbio latino: “ubi dubium ibi libertas” (donde hay duda hay libertad). Además y sobre todo, los satanistas piensan que si se clausura la duda se clausura el portal por donde llega la verdad.

El Libro de Belial “El dominio de la tierra”

El nombre de esto demonio significa “que no tiene amos”, palabras que simbolizan la verdadera independencia. En este texto Belial representa el elemento de la tierra y este elemento representa la magia, momento en el que se remueve el velo de subterfugios que envuelve la práctica de estas artes negras. Y es que, según los satanistas, los ocultistas convencionales son depositarios de “actitudes místicas carentes de razón objetiva”, además de que han sido creadores de laberintos, han relegado los principios elementales y verdaderos de la magia y han complejizado las cosas innecesariamente al punto de no poder usar sus artes y ser víctimas de aquellas. Así, estos ocultistas habrían creado, ya deliberadamente o ya por ignorancia, el velo de misterio y la complejidad que envuelven a la magia, volviéndola algo exclusivo para aquellos pocos que conocen su verdadera naturaleza. En otras palabras, los esotéricos que la practican deberían estar encima de la magia, sin embargo están atrapados en el laberinto de conocimientos creados por ellos mismos para esconder el arte de los que no creen en ella.

El Libro de Leviatán “El mar rugiente”

Como el nombre de este capítulo indica, Leviatán es el gran dragón del abismo en las profundidades del océano, “su rugido se escucha en el bravo mar y sus invocaciones son sus tribunales”. En esta parte del libro se profundiza en la magia y la energía que se requiere para que las invocaciones funcionen. Para que un ritual sea efectivo, se tiene que usar las palabras adecuadas y al mismo tiempo darle creencia con la fuerza y la voluntad con que se dicen las palabras del ritual y se ejecutan sus procedimientos, de lo contrario el hechizo no funcionará. Es en esta parte del libro donde entran las famosas claves en lenguaje enoquiano, un lenguaje más antiguo que el sanscrito, con sonidos que se parecen a los del árabe, el hebreo o el latín, y con aparición escrita primigenia en una obra de 1659 de John Dee, un famoso astrólogo y vidente británico. Hay que tener en cuenta que la variedad de rituales tienen diferentes cánticos, los cuales pueden ser versos, sonidos, cantos, poesías entre otros más.

Siniestros autores

Anton Szandor LaVey nació el 11 de abril de 1930 y fundó la Iglesia de Satanás el 30 de abril de 1966 en el Estado de California, fue autor de la Biblia Satánica, texto que publicó en 1969. Esta fecha se convirtió en el año primero del Reinado de Satanás y en los años siguientes su templo adquirió mucha fama en California. Pronto Anton confirmó que obtuvo muchos de los fragmentos de su biblia de su predecesor Aleister Crowley. Sus enseñanzas están enfocadas en la gratificación y la exaltación de todos los deseos humanos. Cuando Lavey murió el 29 de octubre de 1997, su cuerpo fue cremado en un funeral satánico y sus cenizas fueron entregadas a sus discípulos para que estas sean usadas como ingredientes en poderosos rituales.

Aleister Crowley nació el 12 de octubre de 1875, en el trayecto de su vida desempeñó varias funciones, entre ellas sobresalen el ocultismo, la escritura y el espionaje. Crowley fue un miembro influyente de muchas sectas de esoterismo, entre ellas “Golden Dawn” y la “Ordo Templi Orientis”. La obra más importante de Aleister es “El Libro de la Ley”, y también era conocido como “el hombre más perverso de la tierra”. De acuerdo con los registros, Crowley tuvo una experiencia mística en 1904, evento que lo impulsó a formar su religión filosófica conocida como “Thelema” en la cual habla del destino que cada persona tiene y de la voluntad necesaria para llevarlo a cabo. Edward Alexander Crowley falleció el 01 de diciembre de 1945 por una infección respiratoria.

Prácticas e ideologías satánicas

El satanismo se ha categorizado por sus macabros rituales o misas negras, una práctica muy común de esta religión es la sexualidad, en ella no importa el sexo de sus participantes. Este ritual es percibido como algo bueno dentro de los pasajes de la Biblia Satánica, LaVey lo justifica diciendo: “el satanismo impulsa a cualquier forma de expresión sexual que uno desee, siempre y cuando no se lastime a nadie más”. Esta premisa colisiona con “la verdad” cristiana en la que el sexo es entre un hombre y una mujer para siempre y únicamente después del matrimonio.

La Biblia Satánica tiene una postura específica sobre la vida después de la muerte, en la que indica que la vida es una sola y por eso hay que aprovechar cada momento al máximo. En el satanismo no hay vida u existencia después de la muerte, contrariamente al cielo y al infierno que el cristianismo usa para controlar al ser humano.

Finalmente el concepto de que los satanistas adoran al Diablo como su deidad es una idea errónea. Porque el concepto de Dios para el satanista simplemente significa creer lo que mejor le convenga y que cada persona rinde sus cuentas a sí misma y no hay juez después de la muerte. Para el satanista, Dios o como quiera que se lo llame, es una fuerza invisible que se encarga de mantener el equilibrio en la Naturaleza y es demasiado impersonal como para preocuparse por el sufrimiento humano.

En la actualidad, Karla LaVey y la sacerdotisa Blanche Barton siguen el legado de Anton, su iglesia posee más de 10,000 miembros sin contar su influencia en la música y el arte en general…

APÉNDICES:

1-Las nueve declaraciones satánicas de LaVey:

  • Satán representa indulgencia, en vez de abstinencia!
  • Satán representa existencia vital, en vez de quimeras espirituales!
  • Satán representa sabiduría no mancillada en vez de auto engaño hipócrita!
  • Satán representa amabilidad a quienes se la merecen, en vez de amor desperdiciado en ingratos!
  • Satán representa venganza, en vez de dar la otra mejilla!
  • Satán representa responsabilidad para el responsable, sin preocuparse por vampiros psíquicos!
  • Satán representa al hombre como otro animal, algunas veces mejor, la mayoría de las veces peor que aquellos que caminan a cuarto patas; animal que, por causa de su “desarrollo divino e intelectual” se ha convertido en el más vicioso de todos!
  • Satán representa todos los así llamados “pecados”, en tanto éstos lleven a la gratificación física, mental o emocional!
  • Satán ha sido el mejor amigo que la Iglesia haya tenido, ya que la ha mantenido en el negocio todos éstos años!

2-Los nueve grandes pecados prescritos por el satanismo de LaVey:

LA ESTUPIDEZ: El número uno de los Pecados Satánicos. El Pecado Cardinal del Satanismo. Es una lástima que la estupidez no sea dolorosa. La ignorancia es una cosa, pero nuestra sociedad crece cada vez más en la estupidez. Depende de las personas que están de acuerdo con cualquier cosa que se les dice. Los medios de comunicación promueven una estupidez cultivada como una postura que no sólo es aceptable sino laudable. Los Satánistas deben aprender a ver a través de ésos trucos y no pueden darse el lujo de ser tontos.

PRETENSIÓN: Las actitudes vacías pueden ser muy irritantes y no se aplican alas reglas cardinales de Magia Menor. Se encuentra en el mismo nivel con la estupidez y es lo que mantiene el dinero en circulación estos días. Se hace que todo el mundo se sienta la gran cosa, así lo sean o no.

SOLIPSISMO: Puede ser muy peligroso para los Satánistas. Es proyectar tus reacciones, respuestas, y sensibilidades en alguien más que probablemente está bien lejos de sentirlas como tú. Es caer en el error de esperar que las personas te den la misma consideración, cortesía, y respeto que tú les das. No lo harán. En lugar de hacer tal cosa, los Satanistas deben esforzarse en aplicar el “Trata a los demás como te traten a ti.” Funciona para la mayoría de nosotros y requiere una vigilancia constante para no caer en la cómoda ilusión de que todos son como tú. Como se ha dicho, ciertas utopías serían ideales en una nación de filósofos, pero desgraciadamente (o quizás afortunadamente, desde un punto de vista propio de Maquiavelo) estamos bien lejos de tal cosa.

AUTO-ENGAÑO HIPÓCRITA: Está en las Nueve Declaraciones Satánicas pero merece ser repetido aquí. Otro pecado cardinal. No debemos rendir tributo a cualquiera de las vacas sagradas que se nos presentan, incluso aquellos papeles que se espera que interpretemos. La única vez que el auto-engaño tendría cabida sería cuando es divertido, y siendo consciente de ello. ¡Pero entonces, no es auto-engaño!

CONFORMISMO REBAÑERO: Es más que obvio desde un punto de vista Satanista. Está bien acoplarse a los deseos de una persona, si al final te trae algún beneficio. Pero sólo los necios siguen con el rebaño, permitiendo que una entidad impersonal te diga lo que tienen que hacer. La clave es escoger a un amo sabiamente en lugar de ser esclavizado por los antojos de muchos.

FALTA DE PERSPECTIVA: De nuevo, éste puede causar un mal rato a un Satanista. Nunca debes perder de vista quién y qué eres, y la amenaza que puedes ser, por tu misma existencia. Estamos haciendo historia ahora mismo, todos los días. Ten siempre presente el marco histórico y social en el que vives.. Ésa es una clave importante para la Magia Menor y Mayor. Mira los parámetros y encaja las cosas de tal manera que las piezas encajen en el orden que desees que queden. De ésta manera no estarás oscilando entre el constreñimiento del rebaño. Sé consciente de que estás trabajando en otro nivel completamente alejado del resto del mundo.

EL OLVIDO DE ORTODOXIAS PASADAS: Ten en cuenta que esta es una de las claves para lavarle el cerebro a las personas de forma que puedan aceptar algo como “nuevo” y “diferente”, cuando en realidad es algo que había sido aceptado ampliamente pero es presentado en un nuevo empaque. Se espera que nos asombremos y respetemos el genio del “creador” y nos olvidemos del original. Esto es lo que hace a una sociedad desechable.

ORGULLO CONTRAPRODUCENTE: La segunda palabra es importante. El orgullo está bien hasta que llega a un punto en el que comienza a afectarnos. La regla del Satanismo es si funciona para tí, grandioso. Cuando deja de hacerlo, cuando te has arrinconado y la única manera de salir es decir, “lo siento, cometí un error, desearía que pudiéramos arreglarlo de alguna forma,” entonces hazlo.

FALTA DE ESTÉTICA: Ésta es la aplicación física del Factor de Equilibrio. Es importante en la Magia Menor y debe ser cultivada. Es obvio que casi nadie puede hacer mucho dinero así, al menos la mayoría del tiempo lo que es descorazonador en una sociedad de consumo, pero es una herramienta satánica esencial y debe aplicarse para hacer eficiente el uso de la magia. No es lo que se supone que le guste a uno, es lo que le guste a uno. La estética es una cosa muy personal, que refleja algo de la naturaleza de uno mismo, pero también existen cosas y estructuras que son universalmente consideradas como agradables y placenteras lo cual es un hecho que no debe negarse.

El Necronomicón

El Necronomicón fue citado muchas veces por Lovecraft a lo largo de su obra y, pese a que admitió que no era más que un invento suyo, algunos aún creen que el Necronomicón existe y que en él se encierran los secretos para despertar a las terribles y siniestras fuerzas que alguna vez imperaron sobre la Tierra antes de que la Humanidad viese la luz.

«Que no está muerto lo que yace eternamente, y con los eones extraños incluso la muerte puede morir»

(Cita que H. P. Lovecraft extrajo del Necronomicón)

El libro

Al igual que Jorge Luis Borges, H.P. Lovecraft fue un maestro a la hora de inventar libros que nunca existieron y crear y usar con asombrosa verosimilitud las citas de aquellas quimeras bibliográficas. Fruto de ese talento es el Necronomicón, texto que principalmente es un grimorio ficticio que pertenece al ámbito de la magia negra (sobre todo nigromancia), que fusiona terribles ritos pre-arios con elementos que recuerdan a los grimorios medievales y con otros rituales conocidos por los folcloristas y que, por los relatos que encierra, es capaz de suscitar en muchas mentes la idea de unos terribles seres primigenios que vinieron de las oscuras entrañas del cosmos y desplegaron sobre la Tierra una siniestra civilización anterior a los primeros hombres. Combinando en el Necronomicón lo ficticio y lo real, Lovecraft desplegó todos sus amplios conocimientos de Ocultismo y Mitología para escribir su siniestra obra y así, a través de aquella y del paso del tiempo, dar lugar a varios textos que reclaman ser el verdadero Necronomicón, a escritos falaces que abalan su existencia, a fichas ficticias que incluso han llegado a librerías universitarias y, desde luego, a muchos (particularmente ocultistas y aficionados a lo gótico y tendencias afines) ilusos que lo buscan y afirman que en realidad, debido a la presión ejercida por oscuras fuerzas, lo que Lovecraft inventó no fue el Necronomicón sino mas bien su afirmación de que había inventado el Necronomicón, siendo así mentira que el Necronomicón era una elaborada mentira suya…

Su etimología

“Necronomicón” —nombre inventado por Lovecraft a partir de un sueño— viene de “nekros” (“muerto” en griego), “nomos” (“ley” en griego) e “ikos” (partícula griega sin sentido propio que se usa para formar adjetivos) y significa algo así como “relativo a las leyes de los muertos”; aunque, según la más detallada interpretación que el propio Lovecraft le da en una carta escrita a Harry O. Fischer en 1937, su significado sería “Imagen de la Ley de los Muertos”.

En árabe —idioma en el que supuestamente se habría escrito el ejemplar primigenio— su título es “Kitah Al-Azif”, lo cual significa “el rumor de los insectos por la noche”, nombre éste que ya refleja la filiación sombría del libro en tanto que en el folclore árabe se le atribuían a demonios como los djins y los gules el mismo ruido de los insectos nocturnos, por lo cual, dentro del título, “insectos” es una forma metafórica de decir “demonios” y por tanto el sentido final sería “el rumor de los demonios por la noche”, título ciertamente complejo en tanto que “rumor” y “noche” se prestan a exhaustivas interpretaciones simbólicas.

En cuanto al nombre del autor (ficticio) del Necronomicón, el árabe Abdul Al-Hazred, vemos que éste es un nombre que se encuentra en las Mil y una noches y que, según dejan traslucir ciertas cartas de Lovecraft a sus amigos, se trata de un vanidoso apodo que Lovecraft se auto-otorgó en la infancia tras leer las Mil y una noches, apodo que, por analogía fonética, significa “El que todo lo ha leído” en tanto que suena casi igual que “All has read”.

La fantástica historia del Necronomicón

Esta historia, que aún es creída por algunos como real, fue ideada por Lovecraft en 1927 dentro de un texto llamado “Una historia del Necronomicón”, escrito éste último que habría de ser publicado en 1938 (ya fallecido el autor) gracias a los varios amigos de Lovecraft que admiraban su obra. En ella se nos habla de Abdul Al-Hazred, un poeta árabe oriundo de Saná (Yemen), el cual supuestamente habría escrito la obra durante la dinastía de los califas Omeyas en el año 738 d.C.

Todo empezó cuando Al-Hazred visitó las ruinas de Babilonia y los secretos subterráneos de Menfis, pasando después diez años en completa soledad dentro de un desierto ubicado al sur de Arabia y conocido actualmente como el Dahna o “Desierto Escarlata”, un desierto del cual se cree que está habitado por espíritus malignos y horrendos monstruos, una árida y extensa región en la que, todo aquel que ha permanecido un tiempo y escapado con vida, ha afirmado ser testigo de cosas extrañas e inquietantes fenómenos sobrenaturales. Nadie sabe bien cómo Al-Hazred sobrevivió todo ese tiempo, pero lo cierto es que, fruto de esa experiencia, en esos últimos años de su vida transcurridos todos en Damasco, Al-Hazred escribió, bajo el nombre de “Kitah Al-Azif”, el libro que actualmente es conocido como el Necronomicón.

En cuanto a su conocida locura, se decía que Al-Hazred  no era muy devoto de la fe islámica, que adoraba a unas entidades desconocidas que él llamaba “Yog-Sothoth” y “Cthulhu” y que afirmaba haber conocido a la mítica ciudad de Ilrem o Ciudad de los Pilares, ciudad en la que decía haber hallado en sus ruinas los arcanos indicios de una raza inteligente anterior a la Humanidad.

Volviendo al Necronomicón, escribirlo le costaría demasiado caro. Fue así que, según nos cuenta en el siglo XII su biógrafo Ibn-Khalikan, Al-Hazred tuvo una muerte magnífica acontecida a plena luz del día: en la mañana, bajo los rayos intensos del sol y ante los rostros aterrorizados de numerosos testigos, Al-Hazred fue devorado por un monstruo invisible.

Mucho después de su muerte, en el año 950 y como consecuencia de su circulación secreta entre ciertos grupos filosóficos, Theodorus Philetas lo tradujo al griego bajo el conocido título de “Necronomicón”. Fue entonces que, debido a la influencia del libro ocasionada por su traducción, horribles y misteriosos hechos obligaron al patriarca Michael a ordenar quemar todos los especímenes que se encontrasen de la temible obra, sumergiéndose así el Necronomicón en la oscuridad hasta que en 1228 Olaus Wormius encontró una traducción al latín. Por ello,  la obra se convirtió en un foco de atención y en 1232 el Papa Gregorio IX la prohibió, aunque fue impresa dos veces en la posteridad: una (se cree que en Alemania) en el siglo XV y con letras negras y otra en el siglo XVII (posiblemente en España). En cuanto a la famosa traducción al inglés (basada en un ejemplar del original árabe) que supuestamente habría hecho John Dee, aquella nunca fue reproducida en la imprenta. En cambio, las dos versiones latinas aún se conservan, estando la del siglo XV en el Museo Británico y la del siglo XVII, a través de tres ejemplares que quedaron de ella, en la Biblioteca Wiedener de la Universidad de Harvard, en la Universidad de Miskatonic en Arkham y en la Universidad de Buenos Aires. No obstante se rumorea que hay más copias secretas: una del siglo XV que supuestamente fue a parar a manos de un millonario estadounidense y otra griega del siglo XVI que pertenece a la familia Pickman de Salem pero que casi seguramente desapareció junto con el artista R.U. Pickman en 1926. Finalmente Lovecraft, en la época en que escribió la historia del Necronomicón, afirmó que el sistema legal inglés tenía prohibido el libro, en parte porque se creía que su lectura podría hacer caer a su lector en la más profunda locura.

El Necronomicón: una ficción que llegó a burlarse de la realidad

A la hora de establecer la falsedad del Necronomicón, nada tiene más peso que la propia declaración que Lovecraft hizo acerca del libro: ‹‹Ahora bien, sobre “los libros terribles y prohibidos”, me fuerzan a decir que la mayoría de ellos son puramente imaginarios. Nunca existió ningún Abdul Alhazred o el Necronomicón, porque inventé estos nombres yo mismo. Luwdig Prinn fue ideado por Robert Bloch y su De Vermis Mysteriis, mientras que el Libro de Eibon es una invención de Clark Ashton Smith. Robert E. Howard debe responder de Friedrich von Junzt y su Unaussprechlichen Kulten…. En cuanto a libros escritos en serio sobre temas oscuros, ocultos, y sobrenaturales, en realidad no son muchos. Esto se debe a que es más divertido inventar trabajos míticos como el Necronomicón y el Libro de Eibon››

Pese a la declaración citada, muchos siguieron creyendo en la elaborada mentira de Lovecraft, en parte porque éste había dado las coordenadas —ficticias en unos casos, reales en otros— de ciertos lugares en que aún se preservaban ejemplares, lugares como la Universidad de Harvard, la Universidad de Buenos Aires, la ficticia Universidad de Miskatonic, la Biblioteca Nacional de París o el Museo Británico. Así, muchos curiosos han indagado en esos lugares para darse cuenta de que o bien no hay nada, o bien el lugar no existe (U. de Miskatonic), o bien, como en ciertas universidades de U.S.A. que no se ha nombrado en este párrafo, hay ejemplares pero esos ejemplares son evidentemente ficticios; mas, pese a eso, muchos siguen buscándolo en los lugares que Lovecraft señaló (y en otros que no señaló) y algunos han sido seriamente perjudicados por inescrupulosos que les han vendido supuestos ejemplares originales del Necronomicón, ejemplares estos con características como portadas forradas en piel, páginas de materiales antiguos, grabados envejecidos y otros atributos destinados a sembrar en el incauto la ilusión de que ante sus ojos está un libro viejo, antiguo y siniestro…

Sumado a lo anterior, en internet es posible encontrar páginas que fingen develar los misterios del inexistente libro o, peor aún, sitios en que se intentan vender ejemplares “originales” a precios exorbitantes, dándose en muchos casos la situación de que esos ejemplares son solo réplicas de grimorios medievales.

Ejemplo destacable de las farsas que hay es aquel que, en su artículo “The Making of a Hoax”, August Derleth nos narra. Allí, Derleth cuenta que en 1962, dentro de una publicación llamada “Antiquarian Bookman”, apareció un anuncio que decía: ‹‹Alhazred, Abdul. Necronomicón, España 1647. Encuadernado en piel algo arañada descolorida, por lo demás buen estado. Numerosísimos grabaditos madera signos y símbolos místicos. Parece tratado (en latín) de Magia Ceremonial. Ex libris. Sello en guardas indica procede de Biblioteca Universidad Miskatonic. Mejor postor››. También, en el mismo artículo, Derleth cuenta que cierto estudiante, a manera de broma, incluyó una ficha (inventada) del Necronomicón en el área BL 430 de la sección de religiones primitivas de la Biblioteca General de la Universidad de California, logrando así que en poco tiempo el libro sea pedido no solo por alumnos sino también por profesores. Siguiendo la línea anterior, el famoso escritor Jorge Luis Borges ideó una ficha sobre el Necronomicón y la incluyó en la Biblioteca Nacional de Argentina

El caso de Borges es solo una notable isla en el archipiélago conformado por los numerosos artistas y escritores que, intentando dar vida a la leyenda, han publicado libros bajo el título del “Necronomicón”, libros en los que generalmente no se expone su falsedad. Muchas de esas obras son meros listados de primigenios y otras entidades, compilaciones de símbolos y conjuntos de oraciones en donde muchas veces se puede apreciar una imitación pobre y reduccionista del estilo de escritura de Lovecraft. Aunque, como en casi todo, existen excepciones y es así que algunos ejemplares son auténticas piezas de colección, empobrecidas únicamente por la ausencia, dictada por los derechos de autor, de frases que Lovecraft inventó y utilizó para citar al inexistente Necronomicón en el contexto de sus relatos ya que, evidentemente y como es sabido, Lovecraft en gran parte inventó el Necronomicón para enriquecer su universo ficcional y fortalecer los mecanismos de verosimilitud de su sistema literario de narrativa.

Además de imitaciones buenas y malas, el Necronomicón también ha dado pie a obras artísticas y literarias inspiradas en él. Ejemplo de ello es el magnífico Giger ´s Necronomicón, una recopilación del macabro y genial arte del dibujante H.R. Giger, la cual fue editada en dos volúmenes y tiene una presentación en piel negra, con holograma escondido y tiraje de 666 (el número no es casualidad…) ejemplares, todo para deleite del coleccionista. Memorable también es la recopilación de relatos de fans de Lovecraft que la editorial española La Factoría de Ideas publicó bajo el título del “Necronomicón”, o el también así titulado libro de Donald Tyson, el cual es en realidad una autobiografía de Abdul Al-Hazred en la que, entre otras cosas, se exponen y explican numerosos mitos, se mencionan ciudades citadas por Lovecraft en sus escritos y se desarrolla una cosmología sobre el origen del mundo propia del universo lovecraftiano, todo en una imitación bastante buena del estilo propio de los escritores árabes que vivieron en la época del ficticio Abdul Al-Hazred.

Algunas versiones importantes del Necronomicón

1-El Necronomicón de DeCamp-Scithers
Su autor nos cuenta cómo, en las afueras de Irak, robó un libro llamado “Al-Azif”, el cual fue traducido después por un estudioso que, tras desempeñar su labor, murió de forma trágica. La historia susodicha ha sido desmentida pero, según se sabe, la historia (con ligeras variantes) de aquel estudioso en realidad sí le sucedió a un cabalista mexicano que desapareció en Israel a fines de los 90 y, así mismo, a un rabino judío. Aunque, como siempre sucede con el esquivo y al parecer inexistente Necronomicón, los textos traducidos nunca aparecieron.

2-El Necronomicón de Wilson-Hay-Turner-Langford
El autor, un ocultista y novelista, cita en esta obra a personajes como Dominic Purcell o el padre de Lovecraft, quien según algunos fue un masón que tuvo una copia de la traducción del Necronomicón hecha por John Dee y, antes de morir, introdujo al pequeño y brillante (escribía y leía a los 2 años) Lovecraft en las ciencias ocultas. También, aquí Wilson habla de los Iluminati (la élite masónica) y de ocultos juegos mundiales de poder como aquel que supuestamente acabó con Kennedy y creó el proceso que permitió la entronización del Cuarto Reich (el de USA, con Bush como su mayor representante). Este libro, que mezcla datos reales con ficciones, tiene para los creyentes del Necronomicón un fondo de verdad.

3-El Necronomicón de Simón:
Esta versión, lanzada en 1977 por la editorial Schlangekraft.Inc, tiene la particularidad de que su autor real no se conoce y, todo cuanto proporciona el libro en cuanto a su autoría, es el simple nombre de “Simón”, quien supuestamente solo habría escrito el prólogo ya que lo demás —el Necronomicón como tal, principalmente— habría sido entregado por un misterioso monje. El libro, además de desplegar toda una cosmología y un enorme aparato simbólico de magia, ofrece el testimonio (supuestamente auténtico…) de un “árabe loco” que no es otro sino el famoso Al-Hazred.

4-El Necronomicón de Gregorius
No es sino una traducción alemana del Necronomicón de Simón en la cual se ha añadido un prólogo de la Goetia.

5-El Necronomicón de Quine
Esta versión, que supuestamente es una traducción (y no una invención) del Necronomicón hecha por Antonius Quine, es una de las más tajantemente rechazadas como falsas por parte de los estudiosos.

6-El Necronomicón de Frank Ripel
Su autor, a lo largo de tres volúmenes, despliega un largo y erudito discurso a través del cual no solo nos cuenta cómo algunos han usado comercialmente al Necronomicón sino también cómo el Necronomicón ha sido visto y usado por distintos grupos, siendo así una suerte de eslabón perdido en el Esoterismo para unos, un sistema de Tarot para otros e incluso, para algunos (incluyendo el autor del libro), un sistema de teo-cosmología que los atlantes (a los cuales les causó la ruina) pasaron a los egipcios y que, además de tener paralelismos con el Sautenerom y la Magia Roja Egipcia, permite llenar los hoyos de la Cábala. A pesar de ser muy buenas las elucubraciones ocultistas de Ripel, es sabido que Lovecraft sabía mucho de Ocultismo y Mitología y no dejó nada a la arbitrariedad sino que calculó todo de modo tal que se pudiesen ver paralelismos del Necronomicón en otros sistemas mágico-cosmológicos e, inclusive, mediante una combinación de abstracción e imaginación, usar elementos del Necronomicón para rellenar los agujeros de sistemas como la Cábala. Principalmente por eso, la trilogía de Ripel no goza de mucha credibilidad en tanto discurso que pretende legitimar al Necronomicón.

7-El Necronomicón de Perez-Vigo
Este libro es un intento por construir un sistema de Tarot a partir de ciertos elementos conceptuales del Necronomicón.

8-El Necronomicón de Lin Carter
Es una publicación de la incompleta (a causa del fallecimiento del traductor) traducción que Lin Carter intentó del Necronomicón de Dee; aunque, a dicha traducción parcial, se suman piezas ficcionales inspiradas en el Necronomicón.

9-El Necronomicón de H.R. Giger
Esta obra, pese a su título, es en realidad una colección de dibujos inspirados en el universo que Lovecraft creó para el Necronomicón.

10-El Proyecto Necronomicón
Nació en la web como una iniciativa para, mediante la colaboración de varios autores, crear un falso Necronomicón de gran calidad.

 APÉNDICES

1-El ungüento de Khephens El Egipcio

‹‹A quienquiera que unte su cabeza con el ungüento de Khephens se le concederán durante el sueño visiones veraces de los tiempos que aún han de venir.Cuando la Luna incrementa su luz, colocad en un crisol de tierra una generosa cantidad de aceite de Loto, rociadlo con una onza de polvo de mandrágora y agitadlo bien con una ramita en forma de horquilla de arbusto espinoso. Habiendo hecho esto, completad así el encantamiento de Yebsu (tomado de diversas líneas del papiro), así:

Soy el Señor de los Espíritus,
Oridimbai Sonadir, Episghes,
Soy Ubaste, Phto nacido de Binui Sphe, Phas;
En el nombre de Auebothiabathabaithobeuee
Da poder a mi palabra, ¡Oh Nasira Oapkis Shfe!
Da poder Chons-in-Thebes-Nefer-hotep, Ophois,
¡Da poder! ¡Oh Bakaxikhekh!

Añadid a la poción una pizca de tierra roja, nueve gotas de natròn, cuatro gotas de bálsamo de incienso y una gota de sangre (de vuestra mano derecha). Combinad el conjunto con una medida igual de grasa de gansarón y colocad la vasija encima del fuego. Cuando todo se haya fundido bien y empiecen a surgir los vapores oscuros, haced el Signo Mayor y retirad el recipiente de las llamas.
Cuando el ungüento se haya enfriado, colocadlo en una urna del más fino alabastro, que guardaréis en un lugar secreto (conocido sólo por vosotros) hasta que tengáis necesidad de él.››

El Apocalipsis

Fruto de unas visiones que tuvo el apóstol Juan, el Apocalipsis habla sobre el fin del mundo, la derrota definitiva de Satanás y el día en que Dios juzgará a la Humanidad. Durante siglos, sus pasajes oscuros y simbólicos han obsesionado a la civilización occidental y no ha habido época en que no se haya creído ver los supuestos “signos del fin”. 

El Apocalipsis, también conocido como RevelaciónLibro de las revelaciones o Apocalipsis de Juan, es el último libro del Nuevo Testamento y de la Biblia, siendo también el más complejo, simbólico, difícil de comprender e intrigante por sus múltiples implicaciones escatológicas y relativas al fin de la historia humana tal cómo la conocemos.  Supuestamente escrito por el apóstol Juan a raíz de las impactantes visiones que tuvo mientras cumplía su destierro en la isla de Patmos, este libro ha sido el más polémico de todo el canon bíblico, siendo recién integrado de forma oficial a la Iglesia Católica en el siglo IV.

Más que ningún otro, el Apocalipsis ha logrado inocular en el imaginario social de Occidente el temor y la obsesión por el fin de los tiempos, viniendo aquella obsesión cultural a tener su cima en este último siglo en que otras fuentes como el Calendario Maya o Las Profecias de Nostradamus han convergido con el amenazante Libro de las Revelaciones para mover a muchas mentes hacia una especulación interpretativa no desprovista de fantasía y poco rigor. Y es que el Apocalipsis, entre otras cosas, es conocido por hablar de cuatro poderosos ginetes que traerán plagas y desgracias, de un Gran Dragón que al parecer es el mismo Satanás, del famoso Anticristo y de un Jesus-Rey que vendrá por segunda vez para, luego de que la Tierra haya sido purgada bajo el poder del Ángel Exterminador y otras fuerzas purificadoras, juzgar a la Humanidad y llevarse consigo a “los justos”, los cuales morarán en la Nueva Jerusalén.

Autoría Y Canonicidad

Existe cierto debate sobre quién (o quiénes) y cuándo se escribió el Apocalipsis. Su autor se identifica a sí mismo simplemente como “Juan”. Según algunos se trata del apóstol Juan y la diferencia entre el griego tosco del Apocalípsis y el del Evangelio de Juan se puede explicar como consecuencia de la premura con que debía transcribir las visiones y el estado de semi enajenación mística en que se hallaba cuando las recibió; no obstante, existen quienes piensan que, esas diferencias, la ausencia de temas juaninos como la dicotomía luz-oscuridad, el amor y la verdad, y las diferencias escatológicas entre ambos libros, son razones suficientes para dudar de que su autor haya sido el apostol Juan.

Concretamente, las dudas sobre la autoría del libro empezaron en el siglo III con el presbítero Cayo de Roma, quien creía que el autor era el hereje Cerinto. Y de tal magnitud fueron las sospechas que incluso en el siglo IV el libro era rechazado por los cristianos de Siria y la mayor parte del clero de la Iglesia Oriental y por ciertos Padres de la Iglesia como Teodoreto, Juan Crisóstomo, Cirilio de Jerusalén y Gregorio de Nacianzo; y, muchos siglos después, el debate sobre su canonicidad y autoría fue reabierto por los protestantes durante el periodo de la Reforma,  llegando a decir Martín Lutero que el Apocalipsis “no es ni apostólico ni profético” y que “Cristo no se enseña ni se sabe de él aquí”

Pese a todo el debate, el Apocalipsis fue finalmente aceptado en el año 382 por un decreto del papa Dámaso I, ratificado en el concilio de Hipona en el 393, en el de Cartago en el 397, y más tarde en el Concilio de Trento durante la Contrareforma. Por su parte, la Iglesia Ortodoxa lo aceptó recién en el siglo IX y en la actualidad el libro es generalmente aceptado en el Protestantismo y sus diversas manifestaciones. Mas hay que señalar que, aún dentro de esta línea de canonicidad del libro, un amplio sector cree que el libro pudo haber sido redactado por una comunidad de seguidores de Juan (la llamada “comunidad juanina”), aunque obviamente en base al testimonio del propio apóstol.

Su fecha es también algo discutido: Ireneo, San Jerónimo y Eusebio, señalan el final del reinado de Domiciano, opinión ésta comunmente aceptada por los especialistas modernos, quienes piensan que fue escrita de una sola vez; Epifanio en cambio cree que la composición fue en el reino del emperador romano Claudio y Pio I que fue en época de Nerón (quien según ciertas interpretaciones es La Bestia que menciona el Apocalipsis). Finalmente, algunos estudiosos (Touilleux, Feuillet, Gelin, etc) hacen una separación: la fecha de publicación, supuestamente bajo el reinado de Domiciano; y la fecha de las visiones en la época de Vespasiano. Así, según estas teorías el documento habría sido retocado por varios editores, lo cual es muy útil para explicar las diferencias entre el Evangelio de Juan y el Apocalipsis.

Contexto histórico

A pesar de las discrepancias en cuanto a la fecha de redacción del texto, existe un amplio consenso en relación al hecho de que el Libro de las Revelaciones fue escrito en un contexto histórico de persecución contra los cristianos, llegando inclusive a darse casos como el del emperador Domiciano (fines del s.I) u otros césares, quienes blasfemamente (para los cristianos) se hacían llamar “Señor de Señores” o “Hijo de Dios” y exigían que sus estatuas fuesen adoradas por la gente, volviéndose con eso semejantes a La Bestia del Apocalipsis en su idolatra exigencia de culto. Resulta pues claro que el contexto pudo haber infuenciado en la composición del texto y que por ende éste podría estar haciendo referencia a aquel por medio de sus simbolismos, tal y como según algunos estudiosos (sobre todo de la escuela “preterista”) ocurre. Ya a nivel de hechos puntuales, podríamos señalar los siguientes como relevantes en el contexto histórico del Apocalipsis: (1) muerte y resurrección de Cristo en los años 30, (2) posibles muertes de los apóstoles Pedro y Pablo y persecuciones contra los cristianos, todo esto en los 60 (del s.I d.C.), (3) destrucción del Templo de Jerusalén y expulsión de los judíos de Jerusalén durante el 70-73, (4) surgimiento de conflicto y separación entre cristianos y judíos, desde el 73 al 90, (5) Imposición, por parte de Domiciano (81-96), del culto al emperador; y, con ello, acrecentamiento de las persecuciones contra los cristianos.

Niveles de Sentido

Existen cuatro niveles de sentido en el Apocalipsis:

Literal: Éste es el nivel de las cosas tal y como aparecen en el texto. Así, en este nivel La Gran Ramera se quedaría simplemente como tal y no sería interpretada como Babilonia, Roma o El Vaticano, por ejemplo. Este es el nivel más epidérmico del texto y no conduce a ninguna comprensión real del mismo; siendo, como se trata, de un texto que es indiscutiblemente simbólico y no de carácter discutiblemente simbólico

El nivel del género literario: Cada género literario se constituye, a nivel formal, de un conjunto de recursos expresivos y estructuras que tienden a repetirse, entre otras cosas. Por eso, este nivel resulta fundamental para ubicar al Apocalipsis en el contexto del género apocalíptico, pudiendo de ese modo analizarlo comparativamente y, a través de eso, hallar lo que lo particulariza y lo que lo integra a su género, vislumbrando consecuentemente sus intenciones expresivas (lo qué quizo decir) a partir de sus procedimientos expresivos (cómo lo dijo, qué herramientas textuales usó para transmitir su mensaje).

El nivel histórico: Éste, a diferencia de los otros, no es un nivel intrínseco o inherente al texto sino que es un plano de significaciones exterior al mismo: concretamente, es su contexto histórico aplicado a la interpretación del mismo (del texto). Este nivel es muy importante en tanto que proporciona una base real y concreta para el vuelo interpretativo, limitando de esa forma los vuelos fantasiosos de la especulación  hermenéutica.

Nivel simbólico: Es el nivel que está más allá del nivel literal, es el nivel que se compone a partir de los múltiples símbolos presentes en el texto. Aquí la interpretación se encontrará con símbolos fáciles como el Dragón (Satanás) y el Cordero (Cristo), con símbolos de mediana dificultad como los Cuatro Ginetes y con otros de gran problematicidad como la Gran Ramera y los Siete Sellos.

 Corrientes Hermenéuticas

Preterista o Histórico-Contemporánea: Plantea que, en general, las visiones del Apocalipsis se refieren a hechos ocurridos en los últimos decenios del siglo I después de Cristo, época en la que aún vivía Juan. Basicamente, según los preteristas el Apocalipsis aludiría a la persecución desatada por la Bestia contra los cristianos, siendo la Bestia identificada con Nerón o Domiciano; consecuentemente, esta persecución habría sido continuada por la llamada Babilonia, interpretada así mismo en relación al Imperio Romano. Por todo eso, para la mayoría de preteristas el Apocalipsis habría sido escrito para fortalecer la moral cristiana en una época de grandes dificultades, inoculando a través del texto la esperanza en la futura intervención de Dios, con el subsiguiente aniquilamiento de la Bestia, la liberación del pueblo de Dios y el establecimiento del reino celestial. No obstante hay  preteristas que dicen que el Apocalipsis solo remite a la destrucción del Templo de Jerusalén y a la era del judaísmo apóstata, situándose todo ello a comienzos de los 70 del siglo primero. Mas, lejos de no ser atacada, la Escuela Preterista ha recibido la acusación de ser reduccionista y parcial en sus interpretaciones, forzando así el sentido del texto y omitiendo cosas como el arrebatamiento de la Iglesia, el surgimiento del Anticristo  y del falso profeta y el regreso de Cristo, hecho este último que obviamente es planteado como algo que ocurrirá literalmente.

Historicista: Esta corriente, aunque interpreta muchos hechos en relación al Imperio Romano tal como hacía el Preterismo, no se limita a eso sino que tiene una visión más amplia en la que las visiones son interpretadas en relación a una amplia línea de sucesos históricos que va desde los tiempos de Juan hasta nuestros tiempos y, potencialmente, más allá de nuestros tiempos. Muchas son las sub-corrientes e interpretaciones concretas dentro de esta corriente (la de los Adventistas del Séptimo Día, por ej.), habiendo, más marcadamente que en otras corrientes, unificación solo a partir de la actitud interpretativa más que de las interpretaciones concretas. Por ejemplo, en esta línea hay quienes han visto veladas referencias a las invasiones bárbaras, al surgimiento del Islam, a la Reforma y la Contrareforma, a la Revolución Francesa, a la Primera Guerra Mundial, a la Segunda Guerra Mundial (periodo de especial relevancia en esta corriente), etc. Así, la Bestia ha sido identificada con personajes como Mahoma, el Papa, Napoleón, Hitler, entre otros. Las críticas a esta corriente consisten basicamente en decir que todas las visiones aún no han ocurrido y, más que todo, en acusar a los historicistas de forzar mucho las interpretaciones y no tener en cuenta el amplio grado de aplicabilidad que en general tienen los hechos históricos en relación a textos tan difusos y generales como el Apocalipsis. En esta actitud de cuestionamiento, dijo José Grau lo siguiente de esta corriente en su Escatología: ‹‹Al igual que en el esquema futurista, los históricos cometieron en el pasado el error de suponer siempre que su siglo era el último de la historia de la humanidad y que se hallaban viviendo en los últimos días. Esto ha obligado a ir rectificando constantemente, de siglo en siglo, los calendarios propuestos, ya que el esperado fin del mundo no acaba de llegar››

Futurista: La naturaleza de esta corriente, según es descrita en algunos lugares del cyber-espacio, no queda del todo bien delimitada sin que se preste a cierta confusión con el Historicismo; mas algunos, como José Grau (a quien se citará a continuación), sí la presentan con suficiente claridad: ‹‹Esta escuela mantiene que, a partir del capitulo 4, el Apocalipsis sólo se ocupa de acontecimientos que tienen que ver con el final de los tiempos y con todo lo que está relacionado con la segunda venida de Cristo…[…]..Fue el jesuíta Ribera (en 1603) quien dio origen a esta interpretación, para oponerla a la histórica de los reformadores. El dispensacionalismo la adoptó en el siglo pasado y, desde entonces, ha sido ampliamente expuesta y difundida mediante la Biblia Anotada de Scofield, lo que la ha hecho popular entre nosotros. Para esta escuela, la mayor parte del texto del Apocalipsis es historia que todavía espera su cumplimiento, es decir, profecías no cumplidas. Pero profecías que ya comienzan a cumplirse en nuestro tiempo›› Por último, para los futuristas todo culminará con una nueva Tierra en la que Dios more en medio de los hombres, un reino de Cristo que no es de ninguna manera el paradigma mesiánico de corte político del Judaísmo convencional sino, lejos de eso, es un estado de la Humanidad caracterizado por la consecución de la redención espiritual definitiva.

Idealista, Espiritual o Simbólica: En esencia plantea que el apocalipsis es una alegoría de la lucha espiritual que todo creyente debe librar para alcanzar el reino de Dios; entendido, en el contexto de la interioridad del sujeto, como un estado del alma. Consecuentemente tiende a encontrar muy pocas referencias a hechos pasados o por venir dentro del Apocalipsis, ya que aquel es concebido principalmente como una exposición simbólica y narrativa de los grandes “principios espirituales” encaminados a motivar y guiar al creyente de cualquier etapa histórica. Por lo anterior, a más de lo dicho al inicio, esta corriente proyecta significaciones sobre el plano social e histórico en tanto que plantea que el Apocalipsis ilustra el plan mismo de Dios en la historia, no ya a modo de sucesión de hechos concretos sino a modo de una dinámica, de un proceso constante que siempre se ha venido dando y cuya naturaleza estriba en la visión de un Dios-Juez-Rey que, mediante el desarrollo histórico, selecciona a lo largo del tiempo a sus elegidos, a quienes no se “inclinan ante la Bestia” (el mal) y siguen sus preceptos hasta conseguir que su alma acceda al reino de Dios, aunque, más allá de las salvaciones individuales, para esta corriente la historia se presentaría como un proceso que converge hacia “un nuevo cielo y una nueva tierra”, desencadenados no tanto por acontecimientos puntuales como por una evolución espiritual progresiva de la Humanidad. De entre todas parecería ser la más racional de las corrientes si no fuera porque, en opinión de sus detractores, incurre en el error de ignorar que el Apocalipsis se autodefine (Ap. 1:3) como un libro profético y por ende como un texto abocado a pronosticar sucesos concretos.

 Divisiones Estructurales

Nota aclaratoria: Antes de presentar algunas formas en que se ha dividido el Apocalipsis, es necesario aclarar que no se describirá el contenido de las partes y que solo se enumerarán puesto que, si se desea, se puede ver un resumen completo del Apocalipsis en el siguiente link: http://www.oocities.org/alfil2_1999/paraisorestaurado4-19.html

A nivel general se divide en las siguientes partes:

1-Introducción y Cartas a las Iglesias (Ap 1-3)

2-El Cordero, los Siete Sellos y Trompetas (Ap 4-11)

3-El Dragón y el combate (Ap12-20)

4-La Nueva Jerusalén (Ap 21-22)

 Otro criterio divisorio, basado principalmente en los cambios a nivel de los símbolos, es el siguiente:

1-Introducción y Presentación (Ap 1)

2-El mensaje a las Iglesias (Ap 2-3)

3-Las Teofanías de Dios (Ap 4)

4-El Cordero (Ap 5)

5-Los Siete Sellos (Ap 6-8)

6-Las Siete Trompetas (Ap 8-11)

7-El Dragón y las Bestias (Ap 12-13)

8-Los Vencedores (Ap 14-15)

9-Las Siete Copas (Ap 16)

10-La Prostituta y la caída de Babilonia (Ap 17-19)

11-La Derrota (Ap 20)

12-La Nueva Jerusalén (Ap 21-22)

También es posible dividir el Apocalipsis en siete grupos de elementos semejantes, teniendo cada uno de esos grupos siete elementos, característica ésta que muestra la complejidad y lo bien planificado que es el Libro de las Revelaciones. Esta división es la llamada “estructura numérica” o “división por septenarios”, donde “septenario” es el término usado para referirse a cualquiera de las series con el número siete que aparecen a lo largo del Apocalipsis.

1- Las siete cartas a las Iglesias (Ap 1:4-3:22)

  1. Carta a la Iglesia de Éfeso (Ap 2:1-7)
  2. Carta a la Iglesia de Esmirna (Ap 2:8-11)
  3. Carta a la Iglesia de Pérgamo (Ap 2:12-17)
  4. Carta a la Iglesia de Tiatira (Ap 2:18-29)
  5. Carta a la Iglesia de Sardis (Ap 3:1-6)
  6. Carta a la Iglesia de Filadelfia (Ap 3:7-13)
  7. Carta a la Iglesia de Laodicea (Ap 3:14-22)

2- Los siete sellos (Ap 4:1-8:1)

  • Visión preliminar (el trono de Dios, su corte, el Cordero, las oraciones de los santos, y el libro de los siete sellos) (Ap 4:1-5:14)
  1. El primer sello (el jinete del caballo blanco) (Ap 6:1-2)
  2. El segundo sello (el jinete del caballo rojo) (Ap 6:3-4)
  3. El tercer sello (el jinete del caballo negro) (Ap 6:5-6)
  4. El cuarto sello (el jinete del caballo verde o amarillo) (Ap 6:7-8)
  5. El quinto sello (los mártires) (Ap 6:9-11)
  6. El sexto sello (los desastres naturales) (Ap 6:12-17)
  • Visión intermedia (los 144.000 y los que se salvarán) (Ap 7:1-17)
  1. El séptimo sello (un silencio y el comienzo de las trompetas) (Ap 8:1)

3. Las siete trompetas (Ap 8:2-11:19)

  • Visión preliminar (las trompetas y la purificación de las oraciones de los santos) (Ap 8:2-5)
  1. La primera trompeta (desastres sobre la tierra) (Ap 8:6-7)
  2. La segunda trompeta (desastres sobre el mar) (Ap 8:8-9)
  3. La tercera trompeta (desastres sobre las aguas) (Ap 8:10-11)
  4. La cuarta trompeta (desastres sobre el cielo) (Ap 8:12-13)
  5. La quinta trompeta (el primer ¡Ay!) (Ap 9:1-12)
  6. La sexta trompeta (el segundo ¡Ay!, que se prolonga durante los 3 excursos siguientes) (Ap 9:13-21)
  1. La séptima trompeta (el tercer ¡Ay!, aclamación celestial, el Arca de la Alianza vuelve a verse (Ap 11:15-19)

4. Las siete visiones de la Mujer y el combate con el Dragón (Ap 12:1-14:20)

  1. Visión de la Mujer (Ap 12:1-2)
  2. Visión del Dragón (Ap 12:3-17)
  3. Visión de la Bestia (Ap 12:18-13:10)
  4. Visión de la Segunda Bestia (Ap 13:11-18)
  5. Visión del Cordero y los 144.000 (Ap 14:1-5)
  6. Visión de los Tres Ángeles (Ap 14:6-13)
  7. Visión del Hijo del Hombre y la Siega por parte de Tres Ángeles (Ap 14:14-20)

5. Las siete copas (Ap 15:1-16:21)

  • Visión preliminar (las copas de la ira de Dios) (Ap 15:1-8)
  1. La primera copa (primera plaga) (Ap 16:1-2)
  2. La segunda copa (segunda plaga) (Ap 16:3)
  3. La tercera copa (tercera plaga) (Ap 16:4-7)
  4. La cuarta copa (cuarta plaga) (Ap 16:8-9)
  5. La quinta copa (quinta plaga) (Ap 16:10-11)
  6. La sexta copa (sexta plaga, promesa de esperanza y Armagedón) (Ap 16:12-16)
  7. La séptima copa (séptima plaga) (Ap 16:17-21)

6. Los siete cuadros sobre la caída de Babilonia (Ap 17:1-19:10)

  1. Visión de Babilonia (Ap 17:1-18)
  2. Visión del Ángel anunciando la caída de Babilonia (Ap 18:1-3)
  3. Recomendaciones al pueblo de Dios en Babilonia (Ap 18:4-8)
  4. Lamentaciones sobre Babilonia (Ap 18:9-19)
  5. La alegría en el Cielo (Ap 18:20)
  6. La caída de Babilonia (Ap 18:21-24)
  7. El triunfo en el Cielo (Ap 19:1-10)

7. Las siete visiones del fin (Ap 19:11-22:5)

  1. Visión del Cielo abierto y del Verbo de Dios (sobre un caballo blanco) (Ap 19:11-16)
  2. Visión del Ángel Exterminador (Ap 19:17-18)
  3. Visión de la Bestia y de su Derrota (Ap 19:19-21)
  4. Visión del Reinado de Mil Años y juicio a Gog y Magog (Ap 20:1-8)
  5. Visión de la Primera Resurrección, el Segundo y Último Combate Escatológico (Ap 20:4-10)
  6. Visión del Juicio de las Naciones (Ap 20:11-15)
  7. Visión de la Jerusalén Celestial (Ap 21:1-22:5)

 

Un tipo de propuesta interesante es el de las estructuras concéntricas, estructuras en las cuales el Apocalipsis tiene una zona central y un conjunto de zonas periféricas que presentan correspondencias mutuas. No obstante, en ninguna de las propuestas de esta índole se ha llegado a esclarecer con suficiencia las correspondencias entre las partes periféricas. Ahora, de entre las existentes hasta la fecha, una bastante buena es la de Xabier Pikaza:

Prólogo: El profeta y su libro

1, 1-8

Visión del Hijo del Hombre y cartas a las Iglesias

1,9 – 3,22

Dios-Rey: visión del trono

4, 1-11

Cordero degollado

5, 1-14

Los siete sellos

6,1 – 7,17

Siete trompetas

8,1 – 9,21

Interludio: Libro y testigos

10,1 – 11,14

Mujer y Dragón, las dos bestias

11,15 – 13,18

Interludio: Evangelio eterno

14, 1-20

Siete copas

15,1 – 16,21

Babel, la prostituta

17,1 – 19,10

Triunfo de Cristo

19,11 – 20,6

Juicio de Dios. Reino Eterno

20, 7-15

Bodas mesiánicas

21,1 – 22,5

Conclusión y llamada

22, 6-21

Simbología

La liturgia

Para el estudioso Ugo Vanni, en el trasfondo del Libro de las Revelaciones subyace la estructura propia de la liturgia de los primeros siglos del cristianismo. Por su parte, Scott Hahn cree que la Eucaristía está simbolizada en el Apocalipsis, por lo que empareja varios pasajes del libro con partes concretas del rito eucarístico: Culto Dominical (Ap 1:10), Sumo Sacerdote (Ap 1:13), Altar (Ap 8:3-4,11:1,14:18), Sacerdotes (Ap 4:4,11:16,14:3,19:4), Ornamentos (Ap 1:13,4:4,6:11,7:9,15:6,19:13-14), Célibes consagrados (Ap 14:4), Candelabros o menoráh (Ap 1:12,2:5), Penitencia (Ap 2,3), Incienso (Ap 5:8,8:3-5), Libro o rollo (Ap 5:1), Hostia eucarística (Ap 2:17), Cálices (Ap 16,15:7,21:9), La señal de la cruz (Ap 7:3,14:1,22:4), el Gloria (Ap 15:3-4), el Aleluya (Ap 19:1;3;4;6), Levantemos el corazón (Ap 11:12), ‹‹Santo, santo, santo›› (Ap 4:8), el Amén (Ap 19:4,22:21), el ‹‹Cordero de Dios›› (Ap 5:6 y a través de todo el libro),  la Virgen María (Ap 12:1-6;13-17), Intercesión de ángeles y santos (Ap 5:8,6:9-10,8:3-4), el arcángel Miguel (Ap 12:7), Canto de antífonas (Ap 4:8-11,5:9-14,7:10-12,18:1-8), Lectura de la Sagrada Escritura (Ap 2,3,5,8:2-11), Sacerdocio de los fieles (Ap 1:6,20:6), Catolicidad o universalidad (Ap 7:9), Silencio meditativo (Ap 8:1), La cena nupcial del Cordero (Ap 19:9,17)

Números

El estudioso Jean-Pierre Prévost plantea que los números siempre tienen un carácter simbólico en el Apocalipsis, mas los significados de dichos simbolismos numéricos deberían ser planteados en función del sentido que tenían para los cristianos del siglo I; quienes, según Prévost, interpretaban los simbolismos numéricos del Apocalipsis en gran parte movidos por la influencia del significado que los judíos otorgaban a aquellos símbolos. Concretamente, Prevost interpreta así los siguientes números:

Uno: Generalmente remite a Dios

Un medio, tres y medio: Estos números representarían un tiempo limitado y restringido, tiempo que no llegaría a adquerir las significaciones del uno (que representa la plenitud de Dios) o las del cuatro (que representa lo terrenal o universal). En cuanto a las raíces del simbolismo de estos números, todo parece indicar que se hallan en el libro de Daniel.

Cuatro: Sobre todo debido a la cuestión de los cuatro puntos cardinales, representa lo terrenal, lo universal e incluso la Creación. También se cree que puede representar a los llamados Cuatro Vivientes que están junto a Dios, los cuales podrían a su vez representar a los cuatro evangelistas o, por generalización, al dominio de Dios sobre la totalidad de lo creado.

Seis: En general, debido a que el siete simboliza la perfección y éste es justamente el número anterior al siete, representa la imperfección; aunque, teniendo los Cuatro Vivientes seis alas (al igual que los serafines que vio el profeta Ezequiel), el seis no siempre simboliza la imperfección tal y como lo hace en el archi conocido 666, el “número de la Bestia”

Siete: Representa la perfección

Doce: En sus inicios representaba unicamente a las doce tribus de Israel, lo cual equivalía a representar al pueblo de Dios; ya que, antes de Cristo, Israel era el pueblo elegido. Luego de Cristo, y en parte porque sus apóstoles fueron doce, el número pasó a representar al nuevo pueblo de Dios (los creyentes de Cristo). Pero el simbolismo del doce no se queda allí sino que participa en la composición de otros simbolismos numéricos tales como el veinticuatro (24 = 12 x 2), el cuarenta y ocho (48 = 12 x 4) y el ciento cuarenta y cuatro (144 = 12 x 12). (p.ej. Ap 4:4,10;5:8;7:4-8;11:16;19:4)

Mil: En el Apocalipsis el mil nunca debe tomarse literalmente y, cuando de tiempo se trata (como cuando encierran al Dragón por “mil” años), simplemente representa un gran periodo de tiempo.

Colores

Al igual que los números pero incluso de forma más patente, en el Apocalipsis los colores no son nunca fortuitos:

Blanco (p.ej. Ap 1:14;4:4;19:14;20:11): Simboliza pureza, victoria y justicia, se le menciona 17 veces en el Apocalipsis y se aplica a los santos y a Cristo

Negro (p.ej. Ap 6:5,12): Representa la desgracia, el hambre, la miseria del hombre sumergido en el pecado. Su empleo viene desde el Antiguo Testamento: por ejemplo, en Jeremías 4:28 se lo emplea para representar el luto y el lamento personal y nacional.

Rojo (p.ej. Ap 6:4;9:17;12:3): Es la violencia, está asociado a la sangre y se emplea a la hora de simbolizar la ira con que se darán las guerras que pulverizarán a la Humanidad en el fin de los tiempos. Así mismo, este color es propio de Satanás (Ap 12:3; 17:4)

Verde o amarillo (p.ej. Ap 6:8): Representan la muerte y, en el caso del amarillo, se lo puede rastrear en el Antiguo Testamento: por ejemplo, en Isaías 29:22 y en Jeremías 30:6 representa la muerte y los “ayes” futuros

Púrpura (p.ej. Ap 17:4;18:12,16): Es el desenfreno y la opulencia, aunque también representa la apostasía en tanto que está en la vestimenta de la Gran Ramera. Su presencia, como simbolo de realeza y riquezas, se la puede rastrear en el Antiguo Testamento (Éxodo 25:4) y, ya en el N.T., en Lucas 16:19 y Juan 19:2.

Escarlata (p.ej. Ap 17:3-4;18:12,16): Simboliza el desenfreno

Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis

El orígen de este simbolismo se remonta al A.T. con el Libro de Zacarias. Ahora, dado que el cuatro representa la totalidad y está asociado a los cuatro puntos cardinales, no es fortuito el número de ginetes, siendo así el cuatro una forma de aludir al hecho de que estos cuatro ginetes serán los encargados de llevar plagas y desgracias a toda la Tierra y la Humanidad, esparciendo la miseria por los cuatro puntos cardinales. Los significados de los cuatro caballos son básicamente estos:

Caballo rojoGuerra, violencia

Caballo negro: Hambre, pobreza, miseria

Caballo verde o amarillo: Enfermedad, pestes, muerte

Caballo blanco: Para unos sería la misma muerte; para otros, por llevar corona y no ser la muerte invencible (según el cristiano), aludiría al mismo Cristo, lo cual se apoyaría en el hecho de que en Ap 19:11-21 se ve a Cristo montando el caballo blanco. En síntesis, o bien sería la muerte; o bien, por su simbolismo crístico, sería la victoria sobre la muerte, la majestad, la pureza.

Los 144.000

Pese a que la Iglesia Adventista piensa que el 144000 es literal y representa al escaso número de elegidos, la interpretación más extendida es que aquella cifra es simbólica y representa a la totalidad del pueblo de Dios, a todos los que serán salvos. El argumento es el siguiente: 12 eran las tribus de Israel antes de Cristo, 12 fueron los apóstoles de Cristo; cuando Cristo vino, el pueblo de Dios dejó de ser Israel (simbolizado en el 12) para convertirse en la totalidad de seguidores de Cristo, sean o no judíos; con el tiempo, el nuevo pueblo de Dios pasó a ser una multitud enorme y mayor a la del inicial pueblo de Dios (Israel), llegando así a ser figurativamente incontable. Tenemos así que todo lo anterior se resume en las siguientes operaciónes simbólicas: “12 (Israel) x 12 (seguidores de Cristo) = 144 (simboliza el pueblo de Dios incrementado tras Cristo)” y “144 x 1000 (número simbólico que equivale a una gran cantidad) = 144000 (el multitudinario pueblo de Dios al final de los tiempos)”

La Bestia y su número

El famoso 666 o “número de la Bestia” es la cifra más famosa de todo el Apocalipsis pese a solo mencionarse una vez (Ap 13:18). En líneas generales su sentido es claro pues, si el 6 es imperfección, el 666 es la extrema imperfección, la antítesis diabólica (por tener 3 dígitos y ser el 3 un número asociado a Dios) de la perfección. En un plano de sentido literal, es el número de la Bestia que sirve al Dragón. Asociado con el Anticristo y con la marca que la Bestia pone a todos los que están del lado del Dragón, en el plano de las interpretaciones concretas el 666 ha dado lugar a numerosas hipótesis. Así, bajo el método de la gematría[1] se puede llegar a concluir que el 666 representa a Domiciano o a otro de los césares romanos que perseguían cristianos y hacían adorar sus estatuas; no obstante, la hipótesis más aceptada es que se trataba de Nerón. Otros han dicho que el 666 podría simbolizar a un papa, a Hitler o incluso a la Internet…Con todo, ciertas investigaciones han concluído que la presencia del 666 en el Apocalipsis es errada pues hay versiones anteriores (del siglo II o III) en las que el número que sale es 616.

La primera Bestia y los Dos Testigos

En general se ha pensado que la Bestia es Nerón y que, los dos testigos asesinados por la Bestia, son Pedro y Pablo (que murieron en la época de Nerón); no obstante en el Apocalipsis no se precisa que la primera Bestia sea la misma que la del 666. Hahn cree que los dos testigos son el profeta Elías y Moisés puesto que ellos personifican a la Los Profetas y La Ley respectivamente. Por último, una hipótesis bastante importante es la que ve a Elías y a Enoc como los dos testigos, ya que estos son los únicos personajes bíblicos que no probaron la muerte (Elias fue llevado en un carro de fuego, Enoc desapareció caminando con Dios) y que por tanto pueden haber sido “testigos” de la historia humana; y además, justamente por no haber muerto, recién habrían de morir bajo el poder de la Bestia.

 

Babilonia y la Gran Ramera

Muchas han sido las teorías sobre quién es Babilonia y quién es la Gran Ramera. No obstante cabe aclarar que no está muy delimitada una de la otra pues comparten las mismas significaciones de idolatría, perversión y desenfreno, entre otras, por lo cual se suele aplicar el título de “Gran Ramera” y “Babilonia” a la misma entidad que se elige en el marco de las interpretaciones.  Ejemplificando, las hipótesis más populares son:

Roma Imperial: Debido a la persecución contra los cristianos y a la idolatría que los emperadores trataban de imponer a través del culto a sus estatuas, muchos han creído que Roma es Babilonia.

Jerusalén judía: La Jerusalén judía de los 70 del siglo I representaría a Babilonia, por contraposición a la Nueva Jerusalén que se ve al final del Apocalipsis, esto se debería basicamente a la oposición realidad-idealidad inherente en dicha contraposición entre aquella Jerusalén donde la ley divina no era practicada y aquella Jerusalén futura que no es otra cosa sino el mismísimo Reino de Dios.

El Vaticano: Sobre todo en estos últimos tiempos ha cobrado importancia aquella lectura apocalíptica en la que el Vaticano represente a Babilonia y a la Gran Ramera. Esto se debería a razones como estas: (1) el Vaticano representa la corrupción de la ley divina en manos de los hombres, (2) el Vaticano es una ramera en el sentido de que se ha vendido a los diversos poderes mundanos, politizándose y ajustando las enseñanzas de la Revelación a sus ambiciones terrenales, (3) el Vaticano representa una opulencia poco ética, una ostentación contraria a los principios de Cristo.

La Mujer Vestida de Sol y el Niño

En el Apocalipsis, el Niño (que quiere ser combatido por el Dragón) es engendrado por la  “mujer revestida del sol, la luna bajos sus pies y en la cabeza una corona de doce estrellas”, luego el Niño es “raptado” hacia el cielo, donde reinará; finalmente, habiendo ido al cielo el Niño, el Dragón se vuelca para luchar contra la Mujer y su descendencia. En general se concuerda que el Niño representa a Jesús, sobre todo teniendo en cuenta el cristocentrismo del Libro de las Revelaciones; sin embargo, algunas corrientes protestantes piensan que el niño representa a una minoría elegida de la cristiandad, a un pequeño grupo que fue llevado al cielo previamente a los juicios del Apocalipsis, quedando así en la Tierra la enorme mayoría de creyentes (el “resto de sus hijos” según Ap 12:17), los cuales habrán de sufrir la persecución. En cuanto a la Mujer, dentro de la perspectiva mariológica, ella representaría a la Virgen María; aunque nuevamente, e incluso dentro del Catolicismo, muchos creen que ella representa al pueblo de Dios, tanto pre-crístico (Israel) como crístico. Pero las diferencias entre una y otra visión son más de forma que de fondo puesto que, quienes creen que la Mujer es María, lo hacen desde una perspectiva de comunidad en la que la Mujer representaría a María; pero, a su vez, María representaría a la comunidad creyente. Finalmente, cabe decir que el parecido entre la Mujer y la Virgen María es algo que parece haberse proyectado en la imagen de la Virgen de Guadalupe, imagen en la cual ella está tapando el sol (salen rayos amarillos detrás de su cabeza), tiene un manto de estrellas (no precisamente 12) en la cabeza y está encima de la luna; mas, como en los otros casos, si la Virgen de Guadalupe es o no es la Mujer del Apocalipsis, es algo que también se discute mucho.

La Nueva Jerusalén

La Nueva Jerusalén, en su oposición a la Babilonia del Apocalipsis, compone la dicotomía ciudad santa (Nueva Jerusalén) vs ciudad perversa (Babilonia). Jean Pierre Prévost, desde una perspectiva hermenéutica marcada por un cierto escepticismo realista, piensa que solo la parte de la Nueva Jerusalén (junto con el capítulo 20) tendría carácterísticas escatológicas (relativas a la vida después de la muerte y asuntos relacionados); así, el resto del Apocalipsis solo sería un sistema de referencias simbólicas que representarían la situación histórica dificultosa que estava viviendo la comunidad cristiana de aquel entonces, además de una exhortación a permanecer fieles y una predicción de que esos conflictos cesarían algún día y ellos (los cristianos) saldrían finalmente victoriosos. También, para este autor la Nueva Jerusalén estaría, en el marco de las descripciones apocalípticas, asociada al gozo y a la alegría frente a la lamentación y el sentido negativo atribuido a Babilonia.

Muchos son los movimientos religiosos que han creído que la Nueva Jerusalén era principalmente un lugar físico; entre ellos están los siguientes: (1) Los montanistas (s.II a s.VI d.C.), que incluso llegaron a creer que la Nueva Jerusalén descendería del cielo sobre Pepuza o Tymion…(2) La Iglesia Ortodoxa Orienta, que cree que la ciudad divina efectivamente descenderá al final de los tiempos tal y como dicen las visiones, (3) Los mormones, quienes no solo creen que se trata de una reino físico sino que también postulan que ese reino será construido en Norteamérica, cerca de Independence, en Missouri, (4) Los Testigos de Jehová, quienes piensan que la Nueva Jerusalén es una ciudad real habitada por 144000 elegidos que habitan como reyes en el cielo y sacerdotes en la Tierra.

Por su parte, el Catolicismo sí afirma que en efecto la Nueva Jerusalén representa un lugar en el que morarán los elegidos, aunque no por ello deja de atribuirle sentidos simbólicos, ya que postula que la Nueva Jerusalén existe como una comunidad triunfante en el cielo (la Iglesia Triunfante) y como una comunidad de avanzada en la Tierra: la Iglesia Militante.

Cómo vender tu alma al Diablo

Aquí presentamos dos ejemplos muy representativos de rituales individuales para vender eternamente el alma al Diablo a cambio de ciertos beneficios. La finalidad con que lo hacemos es únicamente la de satisfacer la curiosidad intelectual, siendo responsabilidad del lector los riesgos y/o frustraciones que podría acarrear el intentar llevarlos a cabo…

Existen múltiples rituales de pacto con el Diablo, sin embargo son pocos los rituales individuales (no grupales) específicamente concebidos para entregar eternamente nuestra alma al Demonio (Lucifer/Satanás) a cambio de ciertos beneficios. En cuanto a su efectividad, es realmente discutible el hecho de si es o no es factible para la mayoría de personas el conseguir sus fines tras haber efectuado adecuadamente el ritual. Discutible también es el hecho de si es o no posible vender o entregar el alma al Diablo (suponiendo su existencia), lo cual dependerá casi por completo del sentido exacto que se le dé a “vender” o “entregar”. Así y por ejemplo, en cuanto a la efectividad vemos que, en términos generales, ésta solo será altamente posible para quien domine aspectos como la visualización, la concentración, la capacidad de convencerse de que el ritual funcionará (la llamada “fe”), etcétera. Otro aspecto a considerar es lo psicológicamente nocivo que puede, en virtud de la autosugestión y otros mecanismos psíquicos, resultar un ritual satánico adecuadamente efectuado. Aclarado lo anterior, ponemos a disposición del lector los dos rituales que, por sus diversas características, podrían considerarse como los más representativos, sobre todo el segundo:

Forma I

Esta forma de pacto fue extraída de una comunidad virtual de satanistas (unidosporsatan.ucoz.org). No se trata de una comunidad cualquiera sino de un grupo bastante serio en el que no es escasa la gente con conocimientos ocultistas. Consecuentemente, el proceso que se expondrá cumple con la formalidad y las características propias de todo ritual efectivo. Y es que, si algo hay que tener en cuenta en el mundo de la magia y de los rituales, es el hecho de que el poder de un proceso es en el fondo una cuestión de elementos, funciones y relaciones, antes que de fórmulas preestablecidas que, si acaso funcionan, es debido a que el sistema de sus elementos se adecúa a los fines buscados. Así, poco importa que el ritual no tenga siglos o décadas.

Procedimiento de la Forma I

Lo primero que necesita hacer es bañarse. El agua debe estar lo más fría posible y de ningún modo caliente, ya que supuestamente el agua fría ayuda a limpiarse astralmente. La utilidad de este paso está en que el baño se considera un símbolo de respeto a la entidad que se invocará; particularmente, si usted va a vender su alma al Diablo esto constituye un gesto muy pertinente, ya que es una forma simbólica de expresar nuestro deseo por limpiarnos, por sacarnos de encima todo lo anterior, todo lo previo a la llegada (a través del pacto) del Diablo a nuestras vidas…

Lo segundo que usted necesita es proveerse de: 1) una o más velas negras o rojas, 2) una aguja o un estilete para extraer sangre de su dedo, 2) una hoja en blanco para escribir la fórmula preestablecida o una fórmula inventada que sea pertinente, 3) un tipo de pluma o lo que sea que te permita escribir bien con tu sangre.

Una vez que se ha provisto de lo anterior, puede elegir entre inventar su fórmula o tomar la fórmula preestablecida. Se recomienda sin embargo que no corra riesgos y escriba (en el papel en blanco) la fórmula preestablecida, la cual es como sigue:

‹‹Ante el todopoderoso e inefable dios Satán/Lucifer y ante la presencia de todos los demonios del infierno que son los verdaderos dioses, yo, (escriba aquí su nombre completo), renuncio a cualquier tipo de lealtad pasada. Yo renuncio al Dios judeocristiano Jehová,  también yo renuncio a su maligno y sin valor hijo Jesucristo, y yo renuncio del loco, odioso y podrido Espíritu Santo.

Yo proclamo a Satán/Lucifer como mi único y verdadero Dios. Yo prometo reconocerlo y honrarlo en todo lo que haga, sin ningún tipo de reservación, deseando a cambio su gran asistencia para lograr mis objetivos de forma correcta.››

Después de haber escrito la fórmula, encienda las velas negras o rojas, tome el instrumento elegido para sacarse sangre, sáquese sangre del dedo índice (no se le ocurra reemplazarlo por otro dedo, tiene que ser ese) de la mano izquierda y ponga sus nombres y apellidos a modo de firma (con esa sangre, haciéndola bien) en la hoja donde escribió la fórmula, justo del mismo lado de la hoja en que está la fórmula.

Tras lo anterior, concéntrese profundamente y recite la fórmula mentalmente (para lo cual deberá saberla de memoria). Después, tome el papel, dóblelo, quémelo en la llama de cualquier vela negra y, si desea, póngase a meditar (con los ojos cerrados y en alguna posición de meditación) y finalmente, cuando sienta que el proceso está cumplido, diga lo siguiente en voz alta (sobre todo la parte de “viva Satán”) y con absoluto convencimiento: “LO QUE QUERÍA, AHORA ES. ¡VIVA SATÁN!”

Forma II

Esta forma es la más difundida y se conoce como “ceremonia personal de iniciación” o “pacto de iniciación individual para vender el alma al Diablo”. Su origen parte de los antiguos grimorios, no en el sentido de que se lo puede encontrar completo en alguno de ellos sino en el sentido de que los elementos que lo componen parten de elementos presentes en dichos antiguos grimorios.

Procedimiento de la Forma II

Para empezar, se le recomienda vestirse con una túnica (con capucha incluida) negra, aunque si lo prefiere puede estar desnudo, habiendo ayunado al menos un día, habiéndose perfumado con aceites del Líbano, o habiendo hecho ambas cosas. Sin embargo lo mejor es estar con la túnica negra habiendo ayunado y habiéndose perfumado. Y eso sí: no debe haber bebido una sola gota de alcohol, por lo menos en los tres días previos al ritual.

En cuanto al lugar, usted puede elegir hacerlo al aire libre o en una habitación especialmente preparada, siendo muy recomendable lo segundo, en cuyo caso tendrá que procurar tener lo siguiente: 1) una o más velas negras, 2) una imagen de Baphomet y un Pentagrama invertido, 3) una mesa de dimensiones regulares, 4) un mantel con signos satánicos o un mantel completamente negro, 5) una alfombra negra, 6) si puede, un cráneo humano, 7) una buena daga, 8) una campanilla 9) un cáliz de plata.

Una vez que esté preparado y haya colocado todos los artículos en el lugar correspondiente, acérquese al altar y prenda las velas negras; después, haga sonar la campanilla exactamente nueve veces. Finalmente recite (puede leerlo, no necesita memorizarlo) lo siguiente (puesto en cursiva), teniendo en cuenta las instrucciones correspondientes (puestas en letra normal):

IN NOMINE DEI NOSTRI SATANAS LUCIFERI EXCELSI

En nombre de Satanás, que rige el mundo y es el Rey de la Tierra, yo ordeno a las Fuerzas de las Tinieblas que me otorguen todos sus Infernales Poderes…..

IN NOMINE DEI NOSTRI SATANAS LUCIFERI EXCELSI

En el nombre de Satán, Señor de la Tierra, Rey del Mundo, ordeno a las Fuerzas de la Oscuridad que viertan su poder infernal en mí. Abrid las Puertas del Infierno de par en par y salid del Abismo para recibirme como su hermano y amigo.

Concededme las Indulgencias de las que hablo.

He tomado tu nombre para que haga parte mía. Vivo como las bestias del campo, regocijándome en la “vida carnal”. Favorezco al justo y maldigo lo podrido.

Por todos los Dioses del Averno, ordeno que lo que yo digo ha de suceder….

Salid y responded a vuestros nombres manifestando mis deseos:

(Da la vuelta hacia el sur) Satán, (voltea hacia el este) Lucifer, (mira al norte) Belial, (gira al oeste) Leviatán.

Los demonios anteriores son los Príncipes de la Corona del Infierno, corresponden respectivamente a los elementos del fuego, el aire, la tierra y el agua. Puede saludarlos personalmente o expresar (esto se deja a la creatividad) su afiliación con los elementos respectivos. Si usa una daga o una espada, debe señalar hacia los Cuatro Puntos Cardinales, usando la daga o espada como si fuese una extensión de sí mismo, señalando punto por punto según el príncipe infernal cuyo nombre esté pronunciando

Después de lo anterior usted debe entrar en su interior, permaneciendo parado si quiere o bien sentándose o adoptando alguna postura especial como la flor de loto con las manos adoptando el mudra del conocimiento. No necesita apresurarse, otorgue todo el tiempo que crea necesario a esta parte del proceso. Ahora bien, el punto es que usted haga introspección con un fin concreto: expresarle a Satán sus pensamientos y sentimientos, inclusive si esos sentimientos son de miedo o desesperanza. Una vez hecho lo anterior, recite lo siguiente:

Poderoso Satán, antiguo Señor del Mundo, esta noche estoy ante Ti para declarar y confirmar mi alianza para contigo. De verdad he tomado Tu Nombre como parte de mí mismo. Siempre ha sido así, pero he vivido mucho tiempo ignorante de mi naturaleza. Estoy agradecido de saber quién y qué es lo que soy. Estoy orgulloso de ser uno de los tuyos y de denominarme “satanista”.

Poderoso Satán, estoy ante Ti con todo lo que tengo. Te ofrezco mis dones y aptitudes, mis talentos y capacidades, mis habilidades, mi vida (aquí deberá ofrecerle todo lo que le haga destacar). Y aún así no tengo nada que ofrecer que no haya sido tuyo desde el Principio, ahora soy consciente de toda esta circunstancia.

Oh, Poderoso Señor de las Tinieblas, dame inteligencia y razón satánicas, guíame, oh Satán, al Sendero Siniestro. Quédate conmigo en todo lo que haga. Abre las Puertas de la Magia Infernal y enséñame la Sabiduría Antigua.

¡Shemhamforash!

Mi alma a ti entrego, oh gran maestro de las tinieblas, por hoy y por siempre.

A cambio te pido (aquí nombra todo lo que desea obtener a cambio de haber entregado su alma)

Salve Satán, salve Lucifer, salve Belial, salve Leviatán, salve todos los espíritus con nombre o sin nombre de las Profundidades del Abismo que ahora están conmigo…

Así será….

IN NOMINE DEI NOSTRI SATANAS LUCIFERI EXCELSI.

Haga sonar nueve veces la campanilla para despedir a las fuerzas demoníacas

Los símbolos de Satanás

La cruz invertida, el pentagrama, la imagen de Baphomet y muchos otros símbolos… ¿pertenecen todos ellos al Maligno y sus prácticas?, ¿cuánto hay de verdaderamente satánico en algunos signos?… ¿Acaso son tantos los símbolos de El Mal a nuestro alrededor?

Satanás, los demonios y las prácticas vinculadas al reino oscuro propio de estos seres, tienen su propia simbología al igual que los dioses egipcios, las figuras del imaginario católico o de cualquier otra religión. Sin embargo, algunos de esos símbolos son realmente satánicos, mientras que otros no son tales sino a la luz de la ignorancia y/o del fanatismo religioso que muchas veces distorsiona elementos propios de otras religiones o del paganismo.

La lista de estos símbolos es realmente extensa, y entre los indiscutibles habría que incluirse a los sigilos propios de los distintos demonios, pero estos son tantos que deben ser tratados como un tema aparte, de modo que aquí los obviamos y atendemos a los principales signos satánicos, reales o falsos.

 Cruz invertida

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Este símbolo proviene de la forma invertida en que San Pedro, el primer papa, murió crucificado. Es a causa de eso que en El Vaticano existe un sillón con esta cruz, pero los satanistas le dan un sentido completamente distinto, empléandola para burlarse de Cristo y para representar el carácter opuesto que su doctrina tiene con respecto a la del nazareno.

Ankha

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Representa los rituales de fertilidad y el espíritu vinculado al poder de unión de lo masculino (línea recta de la cruz) y lo femenino (círculo). Conocido también como “la cruz egipcia” o “la cruz ansada”, simboliza a la vida eterna y está asociado a al aire y al agua en tanto elementos portadores de vida. Por ello era considerada como “la llave de la vida” y se la empleaba a manera de amuleto. Claramente el ankha solo puede ser considerado un símbolo satánico desde el fanatismo religioso que sataniza todo lo referente a cultos paganos y de otras religiones, cuyos dioses suelen ser tomados, en esta línea de pensamiento fanático, cual si de demonios se tratase.

Triquetra

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Hay algo de polémica con este símbolo, ya que desde la Edad Media se lo empleaba para representar a la Santísima Trinidad; pero, bucéando en su pasado, tenemos que simbolizaba a la Triple Diosa, compuesta por la Madre, la Virgen y la Vieja Bruja. Ésta última significación es tomada por el actual culto New Age de los Conspiradores de Aquario, e incluso aparece en la portada de El Libro de Las Sombras, vinculado a la brujería y por tanto al satanismo.

Círculo de protección

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Se trata simplemente de un círculo, pero se lo ha asociado al Satanismo porque se lo suele emplear en rituales de invocación y en intentos por conseguir experiencias extracorporales, en el contexto de lo cual es empleado como elemento de protección astral.

Cruz tau

tau

Símbolo del dios persa Matras, y del hindú Aryans. Matras era el ángel de luz, o “la luz celestial”. Actualmente el símbolo es usado por los masones como la T cuadrada; pero, como Lucifer es llamado el “Ángel de Luz”, muchos cristianos consideran que Mathras es una especie de correlato persa de Lucifer, y que la cruz tau es por ello satánica, ya que representa a Matras…

Cuerno italiano

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Fue introducido por los druidas de Escocia e Irlanda y se asocia a la buena suerte y a la buena fortuna económica. Por ello, y por su origen pagano, muchos cristianos creen que representa una forma de ceder a Satanás el control de las propias finanzas, para obtener prosperidad con su ayuda…

Símbolo de los gays

gay

Este es un caso paradigmático de la actitud discriminatoria de la religión; ya que, quienes consideran el símbolo como satánico, lo hacen basándose en la creencia de que la homosexualidad es una forma de sexualidad inducida por el Diablo, una tendencia sodomita que, para ellos, no puede sino merecer la ira divina, tal y como pasó en Sodoma y Gomorra…

Pentagrama

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El pentagrama está asociado a los elementos del aire, la tierra, el fuego y el agua, rodeados por el espíritu. En realidad se trata de un símbolo de origen pagano, pero el Cristianismo distorsionó su interpretación, diciendo que el agua representaba a Leviatán, el aire a Lucifer, el fuego a Satán y la tierra a Belial, por lo que el pentagrama era consecuentemente un símbolo de El Mal, un elemento infernal empleado por las brujas, más allá de que se tratase de magia negra o blanca pues, en la mirada fanática, cualquier forma de magia es una manifestación del Diablo.

Pentagrama invertido

pentagrama

Este símbolo realmente sí es satánico, ya que se lo usa sobre todo en rituales de magia negra y satanismo, además de que su carácter invertido es una forma de alusión a la cabeza de carnero, que es el símbolo de Bafomet. Al igual que el pentagrama normal pero en este caso la interpretación cristiana no se pone en duda, los cuatro elementos representan a los cuatro grandes príncipes infernales arriba nombrados; y, por otra parte, se dice que las cinco puntas aluden a los cinco grandes propósito de Satanás, enunciados a partir de la descomposición de un fragmento de Isaías que dice así: ‹‹Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, /levantaré mi trono, y/en el monte del testimonio me sentaré, /a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, /y seré semejante al Altísimo.››

Imagen de Baphomet

baphomet2Este es uno de los más indiscutibles símbolos satánicos. Resumidamente se cree que representa el principio hermético de “así como es arriba, es abajo”. Alude también a la unión entre los ángeles caídos y las hijas de los hombres, mencionada en Génesis 6; y, como puede verse en su mezcla de rasgos femeninos y masculinos, representa lo andrógino, la magia, la sexualidad, la vida, y la iluminación personal conseguida en el contexto de las prácticas ocultistas. Ahora bien, esta imagen simbólica ha sido usada por rosacruces y masones, y en parte por eso se les ha acusado de satanismo; sin embargo, cabría recordar el significado original que el ocultista francés del siglo XIX, Eliphas Levi, pretendió darle cuando escribió: ‹‹La cabra, en la portada, lleva el signo de la estrella de cinco puntas en la frente, con un punto en la parte superior, un símbolo de la luz, con las dos manos formando el signo de hermetismo, el que apunta a la luna blanca de Chesed, el otro hacia abajo para el negro de Geburah.  Este signo expresa la armonía perfecta de la misericordia con la justicia. Uno de sus brazos es hembra, el otro macho;  como uno de los  andróginos de Khunrath, atributos de los cuales tenía que unirse a los de la cabra, porque él es uno y el mismo símbolo. La llama de la inteligencia brilla entre sus cuernos, es la luz mágica del equilibrio universal; la imagen del alma elevada por encima de la materia, como la llama, mientras que está atada a la materia, brilla por encima de ella.  La fea cabeza de la bestia expresa el horror del pecador, cuya actuación material forma parte, el único responsable tiene que soportar el castigo exclusivamente, porque el alma es insensible de acuerdo con su naturaleza y sólo se puede sufrir cuando se materializa. La varilla de pie, en lugar de los genitales, simboliza la vida eterna, el cuerpo cubierto de escamas el agua, el semicírculo por encima de ella la atmósfera, las plumas  por encima la volatilidad. La humanidad está representada por los dos senos y los brazos andróginos de esa esfinge las ciencias ocultas.››

Hexagrama

Se lo confunde con la Estrella de David, pero se diferencia en que contiene un círculo dentro del cual aquella está encerrada. Se cree que es un poderoso símbolo empleado en la magia negra, y se sabe que es el símbolo de la Orden Martinista Tradicional, OMT.

Zodíaco

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El zodíaco no es realmente un elemento satánico, sino más bien una estructura simbólico-conceptual de la Astrología basada en parte en elementos paganos. Su consideración como símbolo satánico está errada, y proviene de la prohibición bíblica a la adivinación, ya que los cristianos consideran que el zodíaco, por ser empleado para predecir el futuro, es un elemento de brujería y por tanto del Diablo.

Triskel

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Es un símbolo celta, pero empleado también por otros pueblos antes que ellos, como los irlandeses. Los druidas eran los únicos que podían llevar este símbolo sagrado, que era empleado como talismán para aliviar fiebres y sanar heridas. Se usa en brujería. Sus círculos supuestamente ocultan el 666.

“S” satánica

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Representa al rayo cayendo, se asocia a la destrucción. Mitológicamente representa el arma de Zeus y, puesta en el cuerpo o en la ropa, se suele usar para indicar poder sobre los demás. Como muchos saben, doblada era el símbolo de las SS de la Alemania Nazi; pero, en las retorcidas elucubraciones cristianas, se pasó de allí a pensar que aludía a unas SS interpretables como “Service of Satán”

Cruz de la confusión

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En el marco del ocultismo representa a tres príncipes infernales: Satanás, Belial y Leviatán. Connota una completa sujeción a Lucifer, y era antiguamente usado por los romanos.

Signo de la luna

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Supuestamente esta postura de mano se usaba entre los paganos para celebrar a la luna naciente, lo cual es idolatría a la luz de la mentalidad religiosa.

Anarquía

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La Anarquía es una ideología política que propone una sociedad sin autoridad alguna, sin leyes ni normas. Por ello es considerada una utopía, ya que una sociedad así solo sería viable en ausencia de maldad. Ahora bien, el signo de la anarquía es usado frecuentemente por rockeros y punkeros para representar su actitud rebelde y, como la religión sacraliza el valor de la obediencia en el contexto de la búsqueda del bien, sataniza a la revelión y por tanto a la anarquía en tanto que actitud que, por proponer la abolición de las normas, es realmente incompatible con la moral cristiana de mandamientos, al menos desde cierto punto de vista.

Udjat:

ojo

Realmente se trata del Ojo de Horus y se asocia a la magia, teniendo connotaciones de protección, purificación, conocimiento, perfección y estabilidad. No obstante, se sabe que también se lo usa como el Ojo de Dios, para representar así la conciencia iluminada e imperturbable del Creador, por lo cual suele aparecer brillando y en un tríangulo (el tríangulo es estabilidad, sabiduría). Mas, para los fanáticos, es el Ojo de Lucifer y alude al orden mundial que éste quiere instaurar y que, si uno se fija, aparece en el billete de un dolar, arriba de la pirámide.

Cruz de Nerón

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Nosotros lo conocemos como el símbolo de la paz y el amor, pues los hippies lo popularizaron en los años sesenta. Sin embargo, muchos cristianos creen que es la Cruz de Nerón, y que representa la derrota de Cristo en la cruz, en el sentido de que constituye una afirmación de que la muerte venció Jesús y, por lo mismo, a partir de una generalización representa “las ruinas del hombre muerto”…

Cruz de Jerusalén

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Se piensa que es un símbolo del Maligno ya que: lo usó el maestro templario Godofredo de Bouillon, lo usa quien llega al importantísimo grado 33 en la Masonería, fue empleado por el satanista Alister Crowley. En resumidas cuentas, su empleo en círculos ocultos ha hecho que se lo asocie con la magia y con el Demonio.

Emblema Amorc:

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Los cristianos, sobre todo hablamos de los protestantes, consideran a los rosacruces como practicantes de brujería y por tanto atribuyen un significado satánico a sus símbolos, entre los cuales está el Emblema Amorc que, según la web oficial en español de los rosacruces, agota su sentido en la siguiente explicación: ‹‹La cruz representa simplemente el cuerpo físico del hombre. En cuanto a la rosa, colocada en el centro, simboliza el alma humana que evoluciona durante su vida terrestre. La rosacruz en su conjunto simboliza, la dualidad del hombre.›› 

Trinidad Satánica:

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Representa supuestamente a los integrantes de la realeza infernal: Satanás, el Anticristo y el Falso Profeta.

Escarabajo sagrado

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En el Antiguo Egipto el escarabajo era sagrado y el símbolo de éste se asociaba a la creación, la reproducción, la virilidad, la sabiduría, la renovación, la resurrección y la inmortalidad. Se vinculaba así mismo con el dios Jepri, que era Ra en su expresión de Sol Naciente. No obstante, se cree que el símbolo es empleado entre los satanistas, y que representa a Belcebú, el Señor de Las Moscas

Lengua extendida

Este gesto, que era usado con frecuencia por Gene Simmons del popular grupo musical Kiss, supuestamente es símbolo de muerte

666

666

Este es el número que, en el código apocalíptico, fue dado al emperador romano Nerón, conocido como La Gran Bestia en este marco interpretativo. Sin embargo, de allí se ha pasado a creer que designa al Anticristo.

Mano cornuda

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Es efectivamente un gesto satánico, y representa a Satanás con sus cuernos, o a Baphomet.

La hostia

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No hay nada más delirante que considerar a la hostia católica como un símbolo satánico, pero muchos protestantes creen que es así porque: 1) la forma redonda es una reminiscencia del culto solar, y por tanto una expresión pagana-idolatra, 2) las iniciales IHS representan a los dioses egipcios Isis, Horus y Seb…

Anti justicia

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El hacha era un símbolo de justicia entre los romanos, por lo que el hacha invertida se usa para simbolizar la injusticia, situación que busca crear el reinado de Satanás.

Indicador de misa negra

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Es un símbolo realmente satánico, y se usa para indicar que una misa negra ha tenido lugar o va a tener lugar en donde está este símbolo.

Sello de la Mano Izquierda

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En Ocultismo, la Mano Derecha representa el camino de la magia blanca, la religión y el misticismo convencional, mientras que la Mano Izquierda está asociada al Ocultismo, la magia negra y, en el peor caso, el satanismo…

Laberinto

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En la Antiguedad, dentro de Creta este símbolo representaba el sendero oculto (tal y como la salida de un laberinto) de la iniciación espiritual, por lo que se lo ha asociado al ocultismo y a prácticas prohibidas por la religión.

Ritual de sangre

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Este símbolo representa los sacrificios rituales de animales y humanos, y naturalmente está asociado al Diablo, ya que los sacrificios solo se contemplan en la magia negra.

Ritual sexual

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Este símbolo representa que, allí donde está, se ha hecho o se habrá de hacer un ritual sexual, siendo que este tipo de rituales son propios de la magia negra.

Espada de poder

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Usualmente representada junto a una gota de sangre, es un símbolo vinculado al ritual propiamente satánico, y representa luz y oscuridad.

Diseños Veve

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Estos símbolos se emplean en el vudú, y el vudú es realmente una forma de práctica muy cercana al satanismo, ya que generalmente se expresa como magia negra.

Los 5 libros malditos de la historia

Leer es una actividad relacionada al saber y al placer, pero algunas lecturas nos pueden matar o volvernos locos. A lo largo de nuestra historia existen libros que fueron prohibidos por la supuesta peligrosidad de su contenido. Se cree que uno fue escrito por seres desconocidos, otros otorgan poderosos saberes y otro fue escrito en un lenguaje que aún nadie logró descifrar.

Todo lector será asesinado

El “Libro de Thot” fue escrito y quemado durante el imperio egipcio, pero sus peligrosas enseñanzas no desaparecieron. Su autor fue el mismísimo Thot, ser mitológico conocido como el “Señor de la escritura y el conocimiento”. Para muchos investigadores sus saberes convirtieron las tierras de los faraones en una de las civilizaciones más influyentes de la historia. Según documentos encontrados, su lectura confiere poder sobre la tierra, el océano y los cuerpos celestes, da la facultad de interpretar el lenguaje de los animales, permite resucitar a los muertos y obrar a distancia. Se supo de su existencia a mediados del siglo XVII a partir del descubrimiento de varios papiros egipcios. Existe el mito de que toda persona que se había jactado de leerlo fue asesinada o sufrió graves accidentes.

El primer libro del mundo

También conocido como el «Libro de Dzyan», se lo considera el primer libro de la historia. Se cree que sus autores fueron  seres que habitaron el planeta millones de años antes de la existencia del hombre. Algunos investigadores afirman que está compuesto por símbolos, imágenes y arcanos que sólo unos pocos elegidos podrían interpretar. Asimismo, se cree que habla sobre la existencia de seres inteligentes que habitaron la tierra hace 18 millones de años y del hundimiento de la Atlántida, por ejemplo. Circulan rumores de que una copia del libro original se encuentra escondida en un monasterio del Tíbet pero nadie pudo demostrar su existencia. Las pocas personas que aseguraron haberlo leído enloquecieron y murieron, víctimas de terribles pesadillas.

El manuscrito indescifrable

Se lo conoce como “El libro de Voynich” y está escrito en una lengua aún desconocida. Desde hace un siglo es materia de estudio de prestigiosos historiadores, lingüistas, matemáticos, ingenieros e incluso de astrónomos y botánicos. La Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) intentó descifrar su contenido durante tres décadas y tampoco lo consiguió. Sin embargo, recientes teorías afirman que podría contener las fórmulas de poderosos venenos e incluso principios básicos sobre energía nuclear. Su lenguaje está compuesto por extrañas ilustraciones cosmológicas y plantas quiméricas que nadie ha identificado aún de manera concluyente. El profesor William Newbold, condecorado por descifrar mensajes alemanes durante la Primera Guerra Mundial, dedicó sus últimos años de vida a estudiar el manuscrito, pero fue perdiendo la cordura gradualmente hasta su muerte.

Necronomicón; el libro de las leyes de los muertos

Es una invención del mítico escritor Howard Lovecraft. Su nombre original es “Al Azif” y fue escrito durante el año 730 d.c. por Abdul Alhazred, apodado el “poeta loco”, que murió devorado por un demonio invisible a plena luz del día. El autor advierte que su lectura puede conducir a la locura, generar pesadillas y visiones horrorosas. En sus páginas se agrupan los conocimientos de un culto antiquísimo, plagadas de invocaciones, ritos y arcanos supuestamente perdidos. Para antiguos investigadores encerraba un saber siniestro y divulgaba peligrosos secretos. Por este motivo el Papa Gregorio IX ordenó destruir sus traducciones en griego y latín, y prohibió que se volviera a publicar. Sin embargo, varias copias sobrevivieron. La Universidad de Buenos Aires y la Biblioteca de Wiedener, entre otras instituciones, poseen una versión editada en el siglo XII.

Excalibur, una puerta al manicomio

Su autor es L. Ron Hubbard, fundador de la cienciología, quien declaró en 1948 que se inspiró para escribirlo durante los ocho minutos que clínicamente estuvo muerto mientras lo operaban. Se dice que su contenido da las respuestas a todos los enigmas que históricamente acompañaron al hombre, ¿De dónde venimos? ¿Cómo se creó el Universo? ¿Existe un Dios? Hubbard aseguró que contenía un saber absoluto y poderoso, y las claves de la existencia humana. Las primeras copias que realizó circularon entre sus amigos más íntimos, pero todos comenzaron a sufrir alteraciones mentales y muchos de ellos fueron internados en distintas clínicas psiquiátricas. Por esta razón decidió no publicarlo, pero se estima que algunas copias circulan entre las personas que se inician en la cienciología.

El infierno según el Islam

El infierno del Islam es un lugar repleto de fuego, humo, y aguas sucias que hierven. Allí yacen demonios, humanos, dioses falsos y genios. Todos los humanos condenados son gigantes, pues así aumenta su dolor. De él solo saldrán algún día los pecadores monoteístas; aunque, en opinión de unos cuantos, Alá se apiadará de todos al final de los tiempos.

Visión ortodoxa del infierno, basada en el Corán y la Sunnah

Yahannam es el nombre que se le da al infierno en el Islam. Según el Dr. Omar Sulaîmân Al-Ashqar, quien es profesor en la Facultad de Sharia de la Universidad de Jordania: ‹‹El Infierno es la morada que Alá ha preparado para aquellos que no creen en Él, aquellos que se rebelan contra Sus leyes y descreen de Sus Mensajeros. Es el castigo para Sus enemigos, una prisión para los pecadores.››. Veamos ahora algunos aspectos importantes del infierno musulmán:

Ubicación: La ubicación del Yahannam, ésta sigue siendo materia de especulación en el Islam, y constituye un debate que casi seguramente nunca se cerrará: unos han dicho que está en la parte más baja de la Tierra o adentro de ésta, otros que está en los cielos, algunos piensan que se encuentra en otro universo, y hay quienes se abstienen de opinar considerándolo infructífero; pero, en el vasto mar de propuestas que se han hecho, brilla la que Sheîj Ûaliullah Al Dahlaûî escribió en su Aqîdah: ‹‹No existe ningún texto claro que declare la ubicación del Paraíso y el Infierno. Ambos se encuentran dondequiera que Alá quiera que estén, y nosotros no podemos comprender todos los universos creados por Alá››.

Tamaño: Las fuentes muestran que, de tener un tamaño determinado o un tamaño que varía dentro de cierto rango, el Yahannam es inmensamente profundo y extenso. En los hadices (dichos y hechos de Mahoma, relatados por sus compañeros y compilados por sabios; entre los musulmanes chiitas, también se aplica a los dichos y hechos de ciertos imanes) se dice que, una piedra lanzada al infierno, habrá caído por setenta años antes de tocar el fondo, que en el Día del Juicio el infierno será arrastrado por 70000 ángeles tirando de 70000 cadenas, y que en él, durante el Día de la Resurrección, serán arrojados el sol y la luna, cosa esta última que, de ser verdad, automáticamente invalidaría las hipótesis del infierno como ubicado en la Tierra, a menos de que éste pueda variar su tamaño, ya que el sol, que habrá de caber en él, tiene 109 veces el diámetro de nuestro planeta.

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Guardianes del infierno: El Yahannam está custodiado por 19 zabaniya (“guardianes”), quienes son poderosos ángeles guardianes, cada uno con la capacidad para derrotar a toda la Humanidad en su conjunto, cosa que es necesario aclarar pues, según se sabe, entre los primeros herejes hubo algunos que creyeron posible matar a tan reducido número de cuidadores…  Algunas de las cosas que el Corán dice sobre estos ángeles son: ‹‹¡Oh, Creyentes! Guardaos a vosotros mismos y a vuestras familias del Fuego, cuyo combustible serán los hombres y las piedras, y en el que habrá Ángeles violentos y severos que no desobedecen a Alá en lo que les ordena, sino que ejecutan cabalmente sus órdenes›› (66:6); ‹‹Decretamos que los guardianes del Infierno fueran Ángeles, y dispusimos ese número para extraviar y castigar aún más a los incrédulos›› (74:31); ‹‹Quienes están en el tormento dirán a los Ángeles Guardianes del Infierno: “Rogad a vuestro Señor para que nos alivie el castigo un día”›› (40:49). Por último, Malik es el líder de los Ángeles Guardianes del Infierno.

Niveles, las puertas del infierno:

Al igual que el Paraíso, el Infierno tiene distintos niveles en el Islam; dice así el Corán: ‹‹Cada uno será retribuido conforme a lo que hizo›› (6:132). Ahora bien, mientras que el nivel más sublime del Paraíso es el más elevado, el nivel más atormentador del Infierno es el más bajo, siendo estos siete, cada uno con su respectiva puerta. Según una creencia muy difundida entre las primeras generaciones de musulmanes, los pecadores monoteístas irían al primer nivel, los judíos al segundo nivel, los cristianos al tercero, los sabeos al cuarto, los zoroastrianos al quinto, los árabes politeístas al sexto, y los hipócritas al peor, el séptimo nivel. Como puede intuirse, esta visión surgida entre los primeros mahometanos (Mahoma vivió entre el s. VI y el s.VII), inspiró en gran parte la famosa estructura en nueve círculos que imaginó el italiano Dante (s. XIII al XIV) siglos después, en su inmortal obra La Divina Comedia. Pero no hay que creer demasiado en el rigor de esa división del Yahannam; ya que, como bien se sabe, no existen suficientes fundamentos teológicos (en el Corán y los hadices) para mandar a tal o cual tipo de los pecadores referidos a un nivel determinado, además de que los nombres de los niveles o puertas son otra cosa sin bases suficientes, y en realidad son más bien nombres alternativos del Yahannam en su totalidad, siendo arbitrario su uso para divisiones puntuales del mismo. Lo único teológicamente indudable es que los condenados recibirán un tormento en proporción directa a su incredulidad y demás pecados, siendo los más graves siete, en correspondencia con el número de puertas; citamos ahora un hadiz del erudito Al-Bujari, a fin de ilustrar el origen de la escala de gravedad en las palabras del Profeta: ‹‹Eviten los siete pecados destructivos”. Preguntaron: Oh, Mensajero de Allah, ¿cuáles son? Él respondió: “Asociar copartícipes a Allah (shirk); la brujería; matar a alguien, que Dios prohibió matar, sin legítimo derecho; cometer usura; apropiarse de la riqueza de los huérfanos; escapar al enfrentarse al enemigo en la batalla; y calumniar a las mujeres castas y creyentes que jamás cometieron actos indecentes”››.

Como puede verse, los pecados discernibles en la cita son: 1) shirk, entendido como un desplazar a Dios de su lugar, y por tanto como algo que puede abarcar no solo la idolatría y el politeísmo, sino también el ateísmo, el agnosticismo y, naturalmente, el satanismo, 2) brujería, 3) asesinato fuera del derecho (moral-religioso), 4) robar o hurtar, 5) apropiarse de los bienes del huérfano, 6) escapar en un combate lícito a los ojos de Alá, 7) lanzar calumnias de indecencia sobre mujeres castas y creyentes. Ahora bien, dice el Corán: ‹‹El Infierno es el lugar donde se reunirán todos ellos (Iblis y sus seguidores, como se les había advertido). El  Infierno posee siete puertas y cada una está destinada para un grupo de pecadores determinados›› (15:43-44). Lógicamente, la cita expuesta permite suponer que, si son siete los mayores pecados, una persona, habiendo cometido uno o más de los siete pecados mayores, irá a la puerta correspondiente al pecado cometido o al más grave de los pecados cometidos (si cometió más de uno de los grandes pecados).

Pero esto no simplifica demasiado la cuestión, porque alguien podría ir al Infierno sin cometer alguno de los siete pecados, ya que en realidad lo que determina la condena es el hecho de que las malas obras pesen más o igual (tienen que pesar menos) que las buenas; esto, claro está, suponiendo ausencia de arrepentimiento, ya que Alá puede perdonar todo cuando hay arrepentimiento, y lo que quiera incluso si no hay arrepentimiento, excepto el shirk (blasfemia, idolatría, politeísmo, etcétera), que únicamente lo perdonará si la persona se ha arrepentido en vida y ha enmendado sus caminos , como sería el caso del ateo que se vuelve creyente, o del cristiano que, tras haber deliberadamente rechazado el Islam, abandona después la fe en Cristo como el hijo de Dios…

Para que se vea como lo determinante es la esencia (ésta nos hace propensos a tales o cuales actos) que tenemos al morir, véase este versículo del Corán en que supuestamente habla el mismísimo Alá:‹‹Ay del castigo que le aguarda a quienes se burlan del prójimo con sus palabras y actitudes y acumulan riquezas y las cuentan una y otra vez, creyendo que su riqueza les inmortalizará. Por el contrario, serán arrojados en el Fuego devastador. ¿Y qué te hará comprender lo que es el Fuego devastador? Es el fuego encendido por orden de Alá que penetra hasta los corazones. Y ciertamente el Infierno será cerrado con columnas elevadas para que no puedan huir.›› (104: 1-9).

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Haciendo un paréntesis en el aspecto condenatorio vinculado a las puertas, una excepción la marca el Ramadán, mes en el cual supuestamente habría sido revelado el Corán a Mahoma. En dicho mes, el noveno de su calendario, los musulmanes deben ayunar desde la salida del sol hasta el anochecer, absteniéndose de cualquier bebida o comida, e incluso de relaciones carnales con sus esposas. Sobre aquel periodo, dijo el imán Ahmed refiriéndose a un hadiz transmitido por Abu Huraira: ‹‹Se le concedió a mi comunidad cinco virtudes en Ramadán que no se le concedió a las comunidades anteriores, el olor de la boca del ayunante es mejor ante Alá que el olor del almizcle, los ángeles piden perdón por los ayunantes hasta que desayunen, Alá embellece Su Paraíso cada día y dice:

“Se acerca [el tiempo] en que mis siervos piadosos dejen de alejarse de las provisiones y los malestares, para dirigirse hacia Ti.” Y los demonios son encadenados y no hacen lo que pueden en otros meses, y se les otorga el perdón [a los ayunantes] en lo último de la noche. Se dijo: “¡Oh Mensajero de Alá! ¿Es en la Noche del Decreto?” Dijo; “No, pero a quien obra se le otorga su recompensa si lleva a cabo sus acciones.”››.

Ratificando las palabras de Ahmed, en un hadiz de Tirmidhi el Profeta (Mahoma) dice: ‹‹Cuando la primera noche de Ramadán tiene lugar, los demonios y los genios malignos son encadenados. Las puertas del Infierno se cierran y ninguna de ellas se abre. Y se abren las puertas del Paraíso y ninguna de ellas se cierra››

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Volviendo al asunto de los pecados y sus condenas, Sheîj Ibn Taîmîah, considerado uno de los Sabios del Islam, dio una opinión bastante sobrecogedora sobre el inmenso caudal de pecados que son propios de los habitantes del infierno, estando dentro de esos los que Mahoma mismo catalogó como “los siete pecados destructivos”; veamos: ‹‹Las obras de las personas del Infierno son:

Asociar algo en el culto a Alá, descreer de Sus Mensajeros, la incredulidad, la ingratitud, el escepticismo, la envidia, la alevosía, la opresión, la promiscuidad, la traición, cortar los lazos de parentesco, la cobardía en el momento de comenzar la batalla, la avaricia, la hipocresía, la desesperanza en la misericordia de Alá, el sentirse a salvo del plan de Alá, la desesperación ciega ante una dificultad, el orgullo y la extravagancia en momentos de abundancia, abandonar los deberes y obligaciones hacia Alá, transgredir Sus límites, violar Sus prohibiciones, temer a un ser creado en lugar de temer al Creador, presumir, contradecir el Corán y la Sunnah, ya sea en la creencia o en los hechos, obedecer a un ser creado en algún acto de desobediencia al Creador, apoyar ciegamente la falsedad, la burla de las Señales de Alá, rechazar la verdad, ocultar el conocimiento o el testimonio que debe revelarse, la brujería y la magia, desobedecer a los padres, matar a cualquier alma prohibida por Alá salvo aplicando la justicia, consumir la riqueza del huérfano, la usura, la deserción del campo de batalla y calumniar la reputación de una mujer inocente, casta››.

La cita anterior no se relaciona directamente con los niveles y puertas, pero es indirectamente útil para comprender los rasgos de la población infernal como un todo. Lo que sí cabe precisar, es que realmente el Corán afirma que los hipócritas (se refiere principalmente a quienes aparentan creer en el Islam, o fingen seguir sus enseñanzas cuando no es así) estarán en lo más profundo del Infierno, y que la arrogancia, tantas veces referida como una de las características que causan la condenación de las almas, no debe entenderse como una mera actitud presuntuosa, sino como algo más profundo y destructivo, al menos según lo refleja sabiamente un hadiz. En el caso primero, mírese el versículo 4:145, donde dice que  ‹‹los hipócritas estarán en el lugar más profundo del Fuego››; en el caso segundo, el del hadiz, Abdullah ibn Masud (quien siguió personalmente a Mahoma) escribió: ‹‹El Mensajero de Alá dijo: “Nadie que tenga el peso de un átomo de arrogancia en su corazón entrará en el Paraíso”. Un hombre dijo: “¿Pero si a un hombre le gusta vestir ropa y zapatos elegantes?” Dijo el Mensajero: “Alá es bello y ama la belleza. La arrogancia es rechazar la verdad y mirar a las personas con desprecio”››

Algunas precisiones sobre los condenados al Infierno: Proporcionar varios versículos, para cada una de las precisiones que se harán, excedería los propósitos de este artículo, que solo pretende dar una visión general del infierno musulmán. Así, solo se pondrá una cita en casi todos los casos correspondientes. Veamos ahora las precisiones:

  • Los habitantes del infierno son gigantes: Según Zaid Ibn Al Arqam: ‹‹Un hombre destinado al Infierno será tan grande que uno de sus molares alcanzará el tamaño de la Montaña de Uhud.››
  • La mayoría de los habitantes del infierno son mujeres: Según Ibn Abbás, en su obra Bujari y Muslim, Mahoma habría dicho: ‹‹“¡Oh mujeres! Dad caridad, porque he visto que vosotras conformáis la mayoría de los habitantes del Infierno” Entonces las mujeres que se encontraban allí preguntaron, “¿Por qué es esto? Oh Mensajero de Alá” Y él les dijo: “Porque maldecís demasiado, y sois ingratas cuando recibís buen trato”››
  • En el infierno hay genios, demonios, seres humanos, falsos dioses, y presumiblemente, toda criatura dotada de libertad moral y alma inmortal: Sobre los demonios, en el Corán, versículo 19:68-70, dice:‹‹¡Por tu Señor! Les congregaremos junto con los demonios, y hemos de hacerles comparecer de rodillas alrededor del Infierno. Luego sacaremos de cada secta a aquellos que hayan sido más rebeldes contra los preceptos de Allah. Sabemos mejor que nadie quiénes son los merecedores de ser arrojados en él.››. Entretanto, sobre los genios dice el Corán en el versículo 7:38: ‹‹Les dirá Alá: Entrad al Infierno junto a los incrédulos que os precedieron, de entre los hombres y los genios.››


El combustible del infierno:
Dice Alá en el Corán, dentro de los versículos 66:6 y 2:24, respectivamente: ‹‹¡Oh, creyentes! Guardaos a vosotros mismos y a vuestras familias del Fuego, cuyo combustible serán los hombres y las piedras›› y‹‹Guardaos del fuego que ha sido preparado para los infieles y cuyo combustible serán hombres y piedras››. En los versículos se quiere dar a entender que los hombres infieles serán el combustible del Fuego junto con las piedras, pero allí “infieles” se refiere a quienes cometen el primer pecado, el shirk, sobre todo en sus formas de incredulidad o politeísmo. En cuanto a las piedras, algunos de entre las primeras generaciones de creyentes, se tomaron demasiado literalmente el pasaje, y propusieron que la piedra era de azufre, tal y como dice Abdullah Ibn Mas ud: ‹‹Es una piedra de azufre que Alá creó en el primer cielo el día que creó los cielos y la tierra, y la preparó para los incrédulos››. En esa misma línea de interpretación literal, teólogos actuales han sugerido que la opinión es discutible, sobre todo partiendo de que no se basa en un hadiz o en segmento alguno del Corán donde la boca infalible (para los musulmanes) del Profeta diga eso. Así, dicen que tendría más sentido proponer otras rocas más inflamables, y que los primeros creyentes afirmaron que era el azufre porque no conocían nada más adecuado. Explica al respecto Ibn Rayab: ‹‹La mayoría de los Sabios en la interpretación del Corán sugieren que las piedras de azufre son el combustible del Fuego del Infierno. Fue dicho que el azufre incluye cinco tipos de tormento que no se encuentran en otras piedras: prende rápidamente, tiene olor desagradable, produce mucho humo, se adhiere rápidamente, y alcanza gran temperatura cuando está encendido.››. Lógicamente, interpretes actuales dicen que, independientemente de cuáles sean las rocas más inflamables, Alá, en su omnipotencia e infinita inteligencia, podría idear incontables modelos de rocas muy superiores a las que existen en la Tierra, todo a fin de proporcionar el suplicio más magnífico a los infieles.

La otra gran fuente de combustible en el Infierno del Islam, son los falsos dioses de las demás religiones. Esto es muy interesante porque implica la afirmación de la existencia de los falsos dioses, al menos como entidades espirituales, aunque no como dioses (por algo son falsos dioses). Podríamos entonces imaginar a Apolo, a Afrodita, a Ishtar, a Osiris, a Thor y Odín, a Quetzalcoatl (seguramente este “dios” alado ha de estar amarrado para que no vuele por encima de las llamas, o bien podría ser que las llamas estén por doquier), todos ellos devorados por las llamas de la justicia divina…

Claramente, todo eso si se interpretan literalmente los versículos del Corán. Ahora bien, tratando de racionalizar algo el asunto, autoridades religiosas del Islam han dicho que esos falsos dioses eran en realidad demonios, lo cual deja abierta la posibilidad de pensar que esos demonios asumieron las formas de los dioses de otras religiones para así ser adorados. En cuanto al pasaje del Corán en que se basa todo esto, es el 21:98-99; citamos: ‹‹Vosotros y cuanto adoráis en vez de Allah seréis combustible para el fuego del Infierno donde ingresaréis. Si estos ídolos fueran divinidades como pretendéis, no ingresarían en él, pero todos, junto a lo que adoráis, moraréis eternamente en él.››

Ahora, y volviendo a la interpretación de los falsos dioses como demonios que se hacían pasar por deidades, ciertamente no es ésta una visión que domine, y como ya se dijo, hay una interpretación literal, que lleva a un extremo cómico el “junto a lo que adoráis, moraréis eternamente en él”; ¿de qué manera?, pues interpretando que es aquello la causa de que el sol y la luna (adorados en muchas civilizaciones paganas) sean arrojados al Infierno en el Día de la Resurrección, para así castigar a quienes les adoraban, cosa que presumiblemente no se hace antes porque entonces los inocentes creyentes se quedarían sin un sol que les alumbre y una luna que estabilice las mareas…

El agua, el viento y la sombra: El Corán da a entender que el agua y cualquier líquido del infierno está hirviendo y no puede beberse, que el viento es siempre abrasador, quemante, y que las sombras son casi todas causadas por el denso y oscuro humo del infierno, un humo que arroja enormes chispas candentes para incrementar el tormento de los condenados.

Por otra parte, Mahoma refiere que el fuego del infierno no cesa jamás, que penetra en todo, que es avivado cuando disminuye momentáneamente en su intensidad, que es en promedio unas setenta veces más fuerte que el fuego que conocemos, y que se manifiesta en nuestro planeta de forma indirecta, siempre que hace mucho sol y calor, teniendo como punto álgido el mediodía. Al respecto de lo último, cabría citar este bello fragmento de un hadiz transmitido por Muslim: ‹‹El profeta dijo: “Haz el Salat de la mañana, entonces deja de orar hasta que el sol haya salido totalmente, porque sube entre los cuernos de Shaitan, y los incrédulos se postran al sol en ese momento. Entonces ora, porque la oración es presenciada por los ángeles hasta que la sombra de longitud de una lanza desaparezca, entonces no ores porque en ese momento se enciende el Infierno. Pero cuando la sombra avance, puedes orar”.››.

El infierno viviente: En la perspectiva más racional de los teólogos católicos, los versículos del Corán que dan lugar a la creencia del infierno viviente, casi seguramente habrían sido tomados como meras formas de expresar la revelación divina a través de figuras literarias como la prosopopeya o la metáfora, pero en el marco de las interpretaciones islámicas impera el fanatismo y la interpretación literal, al punto de que el creyente vulgar tiende a ver como “pecado” las interpretaciones no literales que a veces se dan entre los sectores teológicamente más racionales de la intelectualidad musulmana. Por lo anterior, el Infierno musulmán puede hablar, quejarse, bramar, al menos si interpretamos literalmente un versículo y las palabras de Ibn Abbas, primo de Mahoma. El versículo, que es el 25:12, dice así: ‹‹Y el Día del Juicio, cuando el Infierno les vea de lejos, oirán como éste brama de furia y crepita››.

Entretanto, Ibn Abbas dijo:‹‹Un hombre será arrastrado hacia el Infierno y se encogerá en sí mismo. Alá le dirá: “¿Qué te sucede?”. Dirá entonces el Infierno: “Está buscando refugio en Ti de mí”. Dirá Alá: “¡Suelta a mi siervo!”. Otro hombre será arrastrado hacia el Infierno, y dirá: “¡Oh, mi Señor! No esperaba esto de Ti”. Alá dirá: “¿Qué esperabas de mí?”. Dirá el segundo hombre: “Que tu misericordia me abarcara también a mí”. Entonces Alá dirá al Infierno: “¡Suelta a mi siervo!”. Otro hombre será arrastrado hacia el Infierno y éste emitirá una ráfaga de aire, como una mula que resopla a un camello, y nadie quedará sin aterrarse››. Pero lo más impresionante de todo, que sin duda sería visto por los occidentales como un pasaje religioso de gran valor literario por la personificación que en éste se hace del Infierno, es un fragmento de un hadiz dado a conocer por Tirmidhi y el Imán Ahmad: ‹‹El Día de Resurrección, un cuello se estirará saliendo del Infierno; tendrá dos ojos para ver, dos orejas para oír, y una lengua para hablar. Dirá: “Me encargaron tomar cuidado de tres tipos de personas: tiranos arrogantes, toda persona que haya adorado a otra deidad que no sea Alá, y aquellos que hicieron imágenes”››

La polémica sobre la eternidad del infierno y los incrédulos

La Ummah es una entidad supranacional constituida por la comunidad de todos aquellos que, independientemente de su lineamiento particular (chiitas, sunitas, wahabíes, etcétera), profesan el Islam: es, en resumidas cuentas, la comunidad de creyentes.

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Lamentablemente, en la actualidad las interpretaciones de los sunitas (que son alrededor del 85-90% de musulmanes) se han impuesto; y, dentro de estas, ha existido un destacable y nocivo intento de dominio por parte de los wahabíes, que son una rama rigorista, legalista, puritana y moralista del Islam, surgida en el contexto de la creación del moderno (surgió en el s. XX) Estado de Arabia Saudita, que cuenta con el dinero del petróleo y, ya que el wahabismo le sirve para imponer en su interior un sistema jurídico atrozmente severo (donde hay decapitaciones por diversos crímenes, y todo eso basado en interpretaciones de la Sharia o ley islámica) y a nivel exterior para justificar la Yihad o Guerra Santa, ha empleado y sigue empleando un gran capital en la creación de escuelas wahabíes en diversos países islámicos, y en la impresión y distribución masiva de una versión del Corán que, tal y como se ve en un documental de National Geographic, ha sido alterada y orientada hacia la justificación de la Yihad y de un moralismo puritano que impone castigos atroces y sanguinarios para pequeñas faltas como el alcoholismo o el adulterio. ¿Qué tiene que ver todo esto con el tema del infierno? Naturalmente, el wahabismo y en general el fanatismo islámico que gobierna el mundo contemporáneo, aboga por una interpretación literal de los castigos del infierno, por una condena eterna para todo aquel que siga otra religión, e incluso por considerar incrédulos a quienes, dentro del mismo Islam, sugieren interpretaciones algo divergentes de la establecida, incluso si estos son considerados como grandes sabios o estudiosos prominentes.

Ahora bien, aclarado eso, tenemos que el criterio dominante es de que los incrédulos y politeístas irán al infierno para siempre, sin embargo, existe algo de polémica en torno a si estarán o no para siempre en el Infierno los pecadores monoteístas. Esto lo ratifica una fuente tan seria como la Encyclopedia Mythica, cuando dice que: ‹‹El Corán no es claro sobre si los castigos exigidos a los musulmanes durarán para siempre (…). En contraste, generalmente se cree que un incrédulo será castigado eternamente››.

Lo anterior dejaría indignados, y no sin razón, a muchos cristianos, budistas, judíos y demás; pero, aún en la actualidad, existen sectores más racionales del Islam, tal y como el que está detrás de Al-islam.org, que es una de las más conocidas webs sobre el Islam, y en la cual se aclara que no todos los incrédulos serán castigados. Dice así (esto es una traducción) la web: ‹‹Desde el punto de vista del Islam, los que no han oído hablar del verdadero mensaje del Islam y no son culpables en relación a ello, alcanzarán la salvación si son sinceros con su propia religión. Esta religión debe basarse en la fitrah primordial››. Hagamos ahora las siguientes aclaraciones: 1) En Al-Islam.org se explica que las versiones del Islam que por lo general nos llegan a los occidentales, son versiones contaminadas, distorsionadas, de modo que es natural que nuestra conciencia tienda a rechazarlas, y en consecuencia puede considerarse que no hemos recibido el “verdadero mensaje del Islam”, 2) La fitrah es la naturaleza divina por medio de la cual Dios creó a la Humanidad, es la fuente natural de bondad y espiritualidad que está presente en todos nosotros independientemente de nuestro credo, y que lógicamente se expresa en nuestra conciencia, al menos en la medida en que está no se encuentra condicionada por las mentiras del entorno, por nuestras propias mentiras, por nuestras emociones destructivas y nuestros instintos, etcétera…

Por último, hay opiniones aún más abiertas, como aquella de que al final de los tiempos Alá perdonará a todos, tal y como lo expone el Dr. Faheem Younus en un artículo de The Huffington Post, del cual ponemos aquí lo más importante, ya traducido: ‹‹Una penitenciaría diseñada para estar libre algún día. El Profeta Mahoma dijo: “En verdad un día vendrá sobre el infierno en que no habrá ni un solo ser humano en él” (Kanzul Ummal vol. VII, página 245). Otra tradición va incluso más lejos: “Llegará un tiempo en que nadie se quedará en el infierno; los vientos soplarán y las ventanas y las puertas del infierno repiquetearán a causa del soplo de los vientos” (Tafsir-ul-MAALAM-ul-Tanzil, verso Hud:107). “Nadie” incluye no sólo musulmanes, sino cristianos, judíos, hindúes o miembros de otras religiones, e inclusive aquellos que hacen de la vida un infierno en la Tierra.››

El infierno de Avicena, un caso aparte

Avicena (s. X – XI) fue una de las grandes mentes del mundo musulmán: médico, filósofo, conocedor de las Matemáticas, polímata, autor de aproximadamente trescientos libros de diversos temas, y gran conocedor del Corán, capaz de recitarlo por completo, según se contaba… Dicho esto, tenemos que él, conocido también como Ibn Siná, fue uno de los principales expositores de la teología hetorodoxa de corte racionalista, filosófico y especulativo. Actualmente la mayoría de autoridades religiosas del Islam lo consideran como un incrédulo, pero dejemos de lado las descalificaciones y veamos lo que proponía:

Avicena creía que las descripciones del Corán sobre el infierno y sus habitantes, eran parábolas, alegorías y metáforas construidas para el entendimiento del vulgo; pero eso no las volvía falsas, sino que más bien eran algo simbólico que escondía un profundo sentido y debían interpretarse de manera no literal. Partiendo de eso, Avicena rechazó la idea de la resurrección física (no resucita el cuerpo), y negó al Infierno y al Cielo como sitios objetivos y palpables, aunque sin embargo admitió que la interpretación convencional era también válida, y que lo suyo era solo una propuesta más. Así, para él, el Infierno era (igual que el Cielo) un estado espiritual-mental-experiencial, y los condenados a él se dividían de la siguiente forma:

1) Aquellas almas que, cuando estaban en su cuerpo material, tomaron conciencia de que la perfección espiritual debía constituir su objeto de amor, su fin, pero no alcanzaron ese fin y perecieron llenas del dolor de haber fracasado en su búsqueda, quedando así inmersas en un estado de gran miseria y tormento.

2) Las almas de quienes murieron sin haber albergado anhelos espirituales, almas de gente que fue viciosa, mundana, materialista, para la cual nada significó Dios y el alma, y en la que nunca hubo deseo de dar trascendencia a la existencia. Estas almas, al momento de morir, seguirán albergando sus apetitos y deseos mundanos, pero sufrirán gran angustia, ansiedad y frustración, ya que no tendrán un cuerpo físico para seguir satisfaciendo esos deseos…

La clavícula de Salomón

Por siglos La Clavícula de Salomón ha cautivado las mentes de los ocultistas. Se cree que el mismo rey Salomón fue quien la escribió, dando en el libro las claves para invocar espíritus y controlar demonios, además de cosas tan secretas como la forma de adquirir invisibilidad temporal o armar poderosos talismanes.

Qué es y cuáles son sus contenidos

La Clavícula de Salomón (llamado también “Las Clavículas de Salomón”) es un grimorio cuya autor supuestamente sería el mismísimo rey Salomón. En él se nos muestran múltiples hechizos que requieren de objetos, materiales y condiciones muy particulares, talismanes muy difíciles de construir pero capaces de brindar grandes beneficios a sus portadores, rituales complejos para obtener amor, dinero, suerte, poder o incluso cosas tan extrañas como la invisibilidad y, más que todo, sellos para invocar ángeles y demonios.

Durante siglos ésta ha sido una obra de referencia en el campo del Ocultismo, un libro que ha suscitado muchas controversias sobre sus verdaderas raíces y que, aún en la actualidad, guarda cierto grado de incertidumbre en relación a si realmente Salomón tuvo o no algo que ver en la elaboración de los contenidos de este libro que, lamentablemente, por ser tan deseado ha llegado a tener abundantes ediciones en las que no han estado ausentes la manipulación, la confusión de conceptos y otros elementos y, por ende, la baja credibilidad de la edición en cuestión. Por ello, a pesar de que probablemente se haya plasmado algo de la mente de Salomón en unas pocas ediciones, La Clavícula de Salomón es ya un libro en que, como en tantos otros puntales del Ocultismo, la fantasía se ha hecho presente a pesar de los numerosos practicantes que ingenuamente siguen promulgando la idea del libro que entrega de forma transparente verdades sobre las vías que existen para contactar con las fuerzas y los habitantes del mundo espiritual.

En cuanto a la estructura temática del libro, en primer lugar éste se divide en dos tomos. En el primer tomo hay maldiciones, conjuros, invocaciones y sellos para llamar y controlar a espíritus demoníacos o solicitar el favor de espíritus de luz, logrando mediante procesos bien definidos que estas entidades cedan a la voluntad del conjurador; también hay revelaciones sobre métodos ocultos para hallar objetos robados y tesoros, para encontrar el amor o hasta para lograr la invisibilidad. Por su parte, el segundo tomo nos indica cómo realizar exorcismos, cómo elaborar y construir objetos mágicos y qué tipo de animales o cosas se deben sacrificar a los espíritus.

Al igual que otros libros de su tipo elaborados en la misma época, La Clavícula de Salomón invoca siempre a Dios y solicita su protección; e, inclusive, en ciertos conjuros indica que, tras acabar, se deben confesar los pecados. Así mismo el grimorio usa en muchos de sus signos el Transitus Fluvii (un alfabeto oculto) y presenta cierto sincretismo ya que suele usar nombres barbáricos, nombres arábigos y hasta nombres derivados de textos mágicos del oriente próximo a Israel.

 Origen

Según muchos estudiosos, el verdadero autor de La Clavícula de Salomón fue un mago veneciano llamado Antonio del Rabino, mismo individuo a quien también se le atribuye la autoría del Gran Grimorio. No obstante es seguro que, al menos en su mayoría, Antonio del Rabino no inventó el texto, lo cual es así ya que hay muchos datos que respaldan la veracidad de su afirmación según la cual él redactó la obra basándose en textos autógrafos del rey Salomón. Con esto no se quiere decir que en efecto aquellos textos que Antonio menciona fueron realmente escritos por Salomón: simplemente se precisa que no hubo voluntad de engaño por parte de Antonio del Rabino y que, cuando él redactó La Clavícula de Salomón, estaba firmemente convencido de que sus fuentes eran obra del sabio rey.

Remontándonos al pasado, vemos que quizá Antonio del Rabino estaba equivocado ya que, según el profesor Marinus Gout de la Universidad de Deft (Holanda), Salomón no solo que no escribió ningún libro del Antiguo Testamento sino que tampoco escribió el famoso Testamento del rey Salomón (libro escribo en el siglo I. a. C.) o, peor aún, La Clavícula de Salomón. Y es que, para Marinos Gout, La Clavícula de Salomón fue escrito por primera vez en el siglo I a. C.

Respaldando a Marinus Gout está el famoso historiador Flavio Josefo, quien nos cuenta que en la época de Vespasiano (siglo I d. C.) ya estaba en circulación un grimorio que, entre otras cosas, hablaba de evocaciones a demonios, un grimorio que estaba atribuido a Salomón y que, según Josefo, era usado por el judío Eleazar (quien tenía uno de los pocos ejemplares)  para exorcizar a los endemoniados en presencia de nada más y nada menos que el gran emperador romano Vespasiano. Según cuenta Josefo, la forma en que Eleazar realizaba esos exorcismos era con un anillo que les ponía en la nariz, un anillo que tenía atada una raíz muy especial; y, claro está, todas estas cosas eran indicaciones supuestamente dadas por Salomón en el grimorio que tenía Eleazar. En resumidas cuentas, el punto es que, para muchos estudiosos, el grimorio de Eleazar era muy probablemente el mismo texto que para Marinus Gout se habría compuesto en el siglo I antes de Cristo. Lo cierto es que siguen cabiendo muchas dudas sobre si en realidad el texto que tenía Eleazar fue un producto de la mente de Salomón  o el producto de algún ocultista que, para que su trabajo obtuviera mayor importancia, arrebató hábilmente el nombre del monarca. Pese a todo hay algo que sorprende profundamente y es que, según indican las palabras del propio Flavio Josefo (quien estaba convencido de que el grimorio era obra de Salomón), en realidad los exorcismos sí funcionaban…Cito a Antiguedades 8.2.5‹‹Dios también permitió que Salomón aprendiera la habilidad de expulsar demonios, que es una ciencia útil y que devuelve la salud a las personas. Salomón también componía encantamientos para aliviar la destemplanza. Y dejó técnicas de realizar exorcismos para expulsar demonios de forma que no vuelvan, y este método de cura sigue teniendo una gran vigencia: porque yo he visto a uno de mi propio país, que se llamaba Eleazar, que liberaba a los endemoniados en presencia de Vespasiano, y sus hijos, y sus capitanes, y toda la multitud de soldados. La forma de cura era la siguiente: Ponía un anillo que contenía una raíz de las que mencionaba Salomón en las fosas nasales del poseso, tras lo cual sacaba al demonio por la nariz del paciente; y cuando éste caía al suelo inmediatamente, conjuraba al demonio para que no volviera, mencionando a Salomón y recitando los encantamientos que él compuso. Y cuando Eleazar quería convencer y persuadir a la audiencia de que tenía tal poder, colocaba a cierta distancia una palangana o un cacharro de agua, y mandaba al demonio que no volviera, para que el público supiera que había salido de la persona: y de esta manera se mostraba manifiestamente la habilidad y la sabiduría de Salomón››. Tras lo visto algunos podrían pensar que en realidad lo que ocurría era que la supuesta posesión demoníaca era en realidad los síntomas de la epilepsia o alguna otra enfermedad desconocida para la época, actuando entonces la raíz como una cura natural. Ante eso cabe recordar que Flavio Josefo contó que, ante los que dudaban, Eleazar tumbaba un cubo de agua a la distancia sin fuerza natural visible para realizar tal operación: esto, de ser cierto, no tendría explicación científica aparente y no fuera nada descabellado atribuirlo a la magia de Eleazar. Ahora, sabemos que es mínimamente probable que un historiador como Josefo mienta y hasta dónde se sabe sus textos no han sufrido alteraciones, por ende resulta muy probable que lo del cubo sea verdadero y que en consecuencia haya habido algo de sobrenatural en torno a lo que hacía Eleazar; aunque, si algunas de las supuestas posesiones fueron verdaderas posesiones, entonces el elemento sobrenatural era aún mucho mayor.

Algo que no se sabe mucho (porque fue descubierto hace poco tiempo) es que existe un manuscrito que sería la versión en hebreo masorético de La Clavícula de Salomón, un texto cuyo nombre es Mafteah Shelomah, lo cual traducido al español es “Claves de Salomón”. Este texto, de confirmarse la fecha (900 d. C.) que se le atribuye, sería el grimorio más antiguo conocido hasta la actualidad. Podemos así sospechar —digo “sospechar” porque no se ha conocido ejemplar alguno del grimorio de Eleazar—que muchos (o casi todos) elementos del grimorio de Eleazar podrían estar presentes en el Mafteah Shelomah, manuscrito éste último que nos permite ver que en verdad Antonio del Rabino si partió de serias fuentes anteriores ya que muchas cosas del Mafteah Shelomah se encuentran en La Clavícula de Salomón. Finalmente, el Mafteah Shelomah nos ayuda a comprender de dónde pudo haber salido el enorme grimorio llamado Libro de Salomón, el cual fue quemado por orden del papa Inocencio VI en 1350: en otras palabras, es bastante probable que el Libro de Salomón haya sido una traducción del Mafteah Shelomah.

La leyenda del rey mago

Según la leyenda, La Clavícula de Salomón tuvo su origen en la visita que un ángel le hizo a Salomón. En aquella visita se cuenta que el ángel le dio a Salomón toda clase de conocimientos mágicos (incluidos los necesarios para dominar demonios), conocimientos que, ya en sus últimos días, Salomón compiló en algunos libros para transmitírselos a su hijo Roboan. Desgraciadamente un incendio acabó con todos esos libros excepto con dos: el Testamento de Salomón y la Clavícula de Salomón.

La leyenda anterior se puede ver en la introducción a un ejemplar original de una edición (muy estudiada y editada por datar de 1641) de la Clavícula de Salomón. Este ejemplar, presente en la Biblioteca Nacional de París, dice así en su introducción: ‹‹Todo el Universo ha sabido, hasta hoy, que, desde tiempo inmemorial, Salomón estaba en posesión de todas las ciencias infundidas a través de los sabios preceptos y de las enseñanzas de un ángel, al cual pareció estar tan sumiso y obediente que, además del don de sabiduría que le pidiera, obtuvo, y no sin admiración, toda otra suerte de virtudes. Todo lo cual hizo que, llegando Salomón al término de sus días, él mismo estableciese que su hijo Roboam, por sucesión, hiciérase cargo de un testamento que contenía todas las ciencias de las que él usare y disfrutare hasta el día de su muerte. Los Rabinos que, después de él, procuraron guardar celosamente este testamento, nombraron a éste último las Clavículas de Salomón, nombre con el cual hicieron grabar un libro hecho de cortezas de cedro, y en donde los pentáculos aparecían en caracteres hebreos y sobre planchas de cobre, a fin de poder ser conservados para la posteridad…››

Por último, dos factores que hicieron crecer la leyenda de Salomón como mago fueron los siguientes: 1. El Sutra XXVII del Corán, el cual cuenta cómo de niño Salomón aprendió el “idioma de los pájaros” de su padre el rey David. 2. Las referencias de Flavio Josefo a Salomón como un rey que dominaba la magia y había plasmado en obras sus conocimientos.

“La llave menor de Salomón” y “La Goetia”, su huella más actual

La Clavícula de Salomón dio origen a La llave menor de Salomón o Lemegeton, el cual era un grimorio anónimo del siglo XVII y llegó a convertirse en uno de los puntales de la Demonología. Al igual que La Clavícula de Salomón, este libro se autoproclama como escrito por el rey Salomón mas, contra su propósito, delata de forma crasa la falsedad de aquello al presentar alabanzas a Jesús y a la Santísima Trinidad, además de títulos de demonios que no existían (los títulos, y algunos demonios también…) en la época de Salomón. En cuanto a sus contenidos, La llave menor de Salomón es en esencia (difiere en ciertos detalles y aspectos) lo mismo que La Clavícula de Salomón.

Finalmente, ya en las puertas del siglo XX Samuel Mathers y el famoso satanista Aleister Crowley hicieron que la magia salomónica renazca al traducir parcialmente La llave menor de Salomón en 1904 y dar así nacimiento a Goetia, la llave menor del Rey Salomón (Clavicula Salomonis Regis), obra esta que prácticamente fue un instructivo dividido en cinco partes a través de las cuáles se exponía todo lo referente a invocar a los 72 espíritus que supuestamente Salomón aprisionó en una vasija.

Civilizaciones humanas y los sacrificios

A lo largo de los siglos, los sacrificios humanos han estado presentes en distintas culturas. En tiempos pasados, fueron parte oficial de algunos cultos religiosos, como el maya o el azteca en América, o el celta en Europa. Mientras, en la actualidad permanecen en la sombra, efectuados mayoritariamente dentro de siniestros rituales satánicos, donde los bebés y los niños son las víctimas idóneas.

Un sacrificio humano es una muerte ritual en que una o más personas mueren a manos de un tercero o de una institución, generalmente siendo ofrendados a una deidad o, en términos generales, a una instancia espiritual que se considera superior en uno o más aspectos, incluso si su naturaleza es perversa (como el Diablo, por ejemplo).

Los distintos periodos históricos del hombre se han caracterizado por la presencia de entidades sobrenaturales que deben recibir ofrendas para que sus habitantes vivan “protegidos”. En muchos casos, las víctimas de los rituales eran descuartizadas como animales, y su sangre y órganos eran usados para agradecer a los dioses y vivir pacíficamente. Sin embargo, los propósitos podían ser mucho más variados:

  • Búsqueda de buena fortuna (granjeándose el favor de la deidad)
  • Apaciguamiento de la deidad, generalmente para evitar castigos que toman forma de desastres naturales (en el Antiguo Testamento vemos que se aplacaba la “ira” de Dios)
  • Preservación de vínculos de este mundo en el más allá (como cuando se enterraba a los gobernantes con sus esposas o sirvientes)
  • Adivinación (por ejemplo, los celtas adivinaban el futuro mediante los espasmos del sacrificado)
  • Justicia y cultura del espectáculo (como cuando se sacrificaba a los criminales, o se organizaban combates que entretenían a las masas y los perdedores eran sacrificados)
  • Antropofagia (en el contexto de la mentalidad mágica, en algunas culturas se creía que, al comer ciertas partes del sacrificado, se obtenía su energía, sus poderes y dones, o su sabiduría)
  • Teofagia (Este sacrificio simbólico lo vemos en la Eucaristía, donde comemos la carne de Cristo y bebemos su sangre…)
  • Restablecimiento del equilibrio cósmico (esto lo vemos en los aztecas, que “alimentaban” con muertes humanas a sus dioses…, todo a fin de preservar el equilibrio).
  • Expiación (se sacrificaban personas para disminuir las culpas colectivas)

Protegidos por la Muerte

Muchas culturas promovían los sacrificios humanos como un medio para recibir favores de sus deidades en distintos aspectos sociales;  unos buscaban mejores cosechas, otros necesitaban protección. Todas estas sociedades mantenían esta costumbre como una religión oficial, razón suficiente para que sea respetada; además, cualquiera que no lo hiciera se convertiría en una ofrenda para los dioses, y así serviría a su gente en el más allá. En ocasiones especiales, líderes de otras sociedades eran una ofrenda especial para los dioses debido al estatus del individuo y lo que representaba.

El origen de este ritual se remonta a la prehistoria, al periodo paleolítico hace 50,000 años, momento en que el hombre comienza su evolución. De acuerdo con el antropólogo alemán Walter Burkert, el acto de sacrificar personas y animales está muy arraigado al aspecto del cazador. En aquel entonces la cacería era el trabajo del ser humano, posteriormente la práctica de los sacrificios creó las bases religiosas para el comportamiento moderno del hombre. Las investigaciones del antropólogo Jacques Kinnear mostraron que en Egipto se practicaba un ritual de sacrificio de dos partes, primero se asesinaba un noble, después se proseguía a matar a sus sirvientes para que le sirvan en la otra vida. De acuerdo con Kinnear, los pasos de este ritual estaban detallados en pictogramas en los templos de aquel entonces.

Este tipo de ritual se convirtió en un elemento social de las culturas que lo practicaban, debido a que fortalecía los vínculos que unían dicha sociedad o tribu, por medio de los sacrificios y el castigo capital. Existían varios rituales que liquidaban los elementos negativos que afectaban el orden de la sociedad, brindando así una estabilidad temporal. Sin embargo era común que la sociedad se desestabilice por mucha muerte, como sucedió en India por culpa del Culto Thuggee, secta que idolatraba a Kali, la diosa de la muerte y la destrucción. De acuerdo al libro Guinness de records, este culto fue responsable de asesinar a más de 2 millones de personas… Europa también tuvo su reinado de terror durante la revolución francesa y la cacería de brujas, eventos que produjeron un pánico moral a gran escala en ese periodo de tiempo.

Los Sacrificios a Yahvé en la Biblia

Muchos son los cristianos que creen que, dejando de lado los sacrificios que los paganos ofrecían a sus dioses y que la Biblia refiere, Dios solo aprobó el sacrificio humano nunca efectuado del hijo de Abraham, y el de su propio hijo en la cruz, para redención de la Humanidad. Sin embargo, la realidad es que el Antiguo Testamento, a más de los conocidos sacrificios de animales a Dios, tiene unos cuantos pasajes en que muestra que, efectivamente, Dios (o el ser al que los israelitas veían o imaginaban como tal…) aprobó e incluso pidió sacrificios humanos. Veamos, no sin antes detallar algo el caso de Isaac:

Sacrificio de Isaac

Dice el libro del Génesis: ‹‹Dios quiso probar a Abraham y le dijo: “Toma a tu hijo, a tu unigénito, al que tanto amas, a Isaac, y vete a la tierra de Moriá; ofrécelo allí en holocausto…”.››Según la Iglesia, Dios solo quería probar a Abraham, asegurándose de que cumplía con el primer mandamiento (“amarás a Dios por sobre todas las cosas”). Muchos se han quejado de la crueldad del pasaje, aludiendo a veces a la contradicción que surge cuando se considera lo que nos dice el apóstol Santiago, a saber, que ‹‹Dios no prueba a nadie››. No obstante, lo que realmente nos incumbe es lo que está escondido detrás del pasaje de Abraham, al menos según investigadores como Turaiev. Concretamente, se cree que el caso de Abraham muestra de manera sutilizada el supuesto hecho de que los hebreos, al menos por cierto periodo, ofrecieron sacrificios humanos a Yahvé. A favor de esa hipótesis. se alude que Abraham, si bien se lamentó por la solicitud de Yahvé, tomó la orden como si fuera algo natural, y nunca se rebeló… Esto es ciertamente discutible, pero hay otros casos que se prestan menos a la duda:

El caso de los primogénitos

‹‹Conságrame todos los primogénitos entre los israelitas, tanto de hombres como de animales. Son míos››. La orden anterior la vemos en varios pasajes del Éxodo, y su variación de ‹‹Me entregarás al primogénito de tus hijos›› aparece también en el libro de Números. La interpretación convencional señala que esa entrega y consagración no implicaba sacrificio, pero pasajes como ‹‹En su tiempo, Jiel de Betel, reedificó Jericó. A costa de la vida de Abiram, su primogénito, echó sus cimientos, y a costa de la vida de Seguib, su hijo menor, puso las puertas, conforme al oráculo que Yahvé había pronunciado por medio de Josué, hijo de Nun›› (I Re 16, 34; Jos 6, 26) podrían despertar un poco nuestras sospechas, mucho más si tenemos en cuenta lo que B.A. Turaiev nos dice en su obra El oriente clásico, a saber: ‹‹Las excavaciones arqueológicas a Meggidó, Jericó y Guerer proporcionaron monumentos a estos bárbaros hechos. Se encontraron restos de niños puestos en las bases de edificaciones de viviendas››. Llegados a este punto, alguien podría objetar que se ponía a los niños muertos debajo de las construcciones; pero, si lo que dice la Biblia y lo que dice Turaiev versa sobre los mismos hechos: ¿por qué el pasaje bíblico dice “a costa de la vida de” cuando se refiere a los hijos de Jiel de Betel?…

Moloc y los anatemas

Muy elogiado es el pasaje de Levítico de ‹‹No darás hijo tuyo para consagrarlo a Moloc››, ya que, según la Iglesia, muestra la voluntad que tenía Yahvé de abolir los sacrificios humanos. Sin embargo, la mirada suspicaz de algunos investigadores señala que simplemente Yahvé decía eso porque deseaba para él a esos primogénitos, no en el buen sentido, sino como sacrificios, cosa que se evidenciaría en estas palabras suyas:

  1. ‹‹Nada de lo que un hombre posee, hombres, animales o campos de su propiedad, y que lo ha consagrado como anatema a Yahvé, podrá ser vendido o rescatado. Todo anatema es cosa muy sagrada para Yahvé. Ningún ser humano que haya sido consagrado por anatema, podrá ser rescatado; morirá sin remisión›› (Lv 27, 28-29; Ex 21, 15.)
  1. ‹‹Cuando el Señor te haya entregado las naciones de esta tierra, las consagrarás al anatema. No tendrás piedad: no dejarás ni una alma con vida, sin ninguna distinción los pasarás a cuchillo›› (Dt 2, 31-36; 3, 3ss; 7, 1ss; 20, 16-18; Gn 15, 19-21; Jos 6, 17; 7.)
  1. ‹‹Y el profeta dijo al rey: Esto dice Yahvé: “Por haber dejado tú escapar de tus manos al que yo había entregado a mi anatema, tu vida responderá por la suya y tu pueblo por su pueblo›› (I Re 20, 42.)

La escalofriante voluntad de Yahvé

Aún mucho más impactantes que las citas anteriores, son aquellas en que explícitamente se muestra como Yahvé aceptó hombres como tributos, todo esto expresado en un tono de indiscutible crueldad ritualista:

  1. ‹‹Y alzando su voz contra el altar, según la palabra de Yahvé, gritó: “¡Altar, altar! Así habla Yahvé: ‘Nacerá de la casa de David un hijo que se llamará Josías, que inmolará sobre ti a los sacerdotes de los altos que en ti sacrifican, y sobre ti quemarán huesos humanos’.”.›› (I Re 13, 2.)
  1. ‹‹Inmoló sobre los altares a todos los sacerdotes de los lugares altos…››  (II Re 23, 20.)
  1. ‹‹Tú has subido a las alturas llevando cautivos, tú has recibido hombres como tributo›› (Palabras que el rey David dirige a Yahvé, en los salmos 68, 19)
  1. ‹‹Y traerán de todas las naciones, como ofrenda al Señor, a todos vuestros hermanos montados en caballos…›› (Is 66, 20.)
  1. ‹‹E incluso llegué a darles preceptos que no eran buenos y normas con las que no podrían vivir,  y los contaminé con sus propias ofrendas, haciendo que pasaran por el fuego a todo primogénito, a fin de infundirles horror, para que supiesen que yo soy Yahvé›› (Ez 20, 25-26.)

Sacrificios Humanos En Diversas Civilizaciones

Romanos

En la Antigua Roma se ejercieron diversas formas de sacrificios humanos durante los primeros siglos, las cuales posteriormente subsistieron bajo la expresión de las sangrientas muertes en el circo. En este contexto, el gladiador parece haberse inspirado en prácticas de los etruscos, manifestando una especie de muerte ritual en combate.

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En los inicios de la República Romana, quienes incumplían sus promesas o engañaban a otros, eran sacrificados a los dioses, destino que compartían con algunos prisioneros de guerra. Mucho más terrible era la práctica de matar a los hijos (filicidio), cosa que facultaba la patria potestad al padre de familia, quien legalmente era el amo de su familia y podía: «vender, matar, ofrecer a los dioses, subordinar a cualquier ocupación y devorar a los hijos». Afortunadamente, Plinio el Viejo refiere que los sacrificios humanos fueron abolidos por decreto senatorial en el año 97 a. C., considerándose una “práctica bárbara” en lo venidero, aunque, desde luego, la barbarie subsistía en el circo…

Egipcios

El antiguo Egipto presenta fuertes evidencias de sacrificios humanos en el momento que un Rey fallecía. El soberano era acompañado en su tumba por sus sirvientes, los esqueletos encontrados no mostraban señales de trauma, por lo que se cree que voluntariamente se sacrificaban ingiriendo veneno.

Mesopotámicos

En Mesopotamia, cuando los antiguos reyes morían, eran enterrados en la tumba real junto con sus guardias, músicos y demás miembros de su casa. Los sirvientes se envenenaban dentro del mausoleo poco después de ser enterrados.

No obstante, en la segunda década del siglo XX, investigadores del Museo Británico y la Universidad de Pennsylvania (EE.UU.) descubrieron en Iraq los restos del cementerio real de Ur, datado en torno al 2500 a.C. Allí estaban los restos de unos 2.000 enterramientos que parecían mostrar la práctica de sacrificios humanos a gran escala. Según la doctora Janet M. Monge, antropóloga de la Universidad de Pennsylvania, en los cráneos de los esqueletos encontrados se veían orificios producidos con lo que parecía ser un tipo de instrumento afilado, todo mientras la víctima estaba aún viva. De ese modo, parece ser que la “muerte dulce” por envenenamiento, sugerida por Woolley y referida al inicio, no era algo real sino un simple mito histórico.

Celtas

Cuando una tribu celta creía sufrir el desagrado de los dioses, realizaba sacrificios humanos para recuperar el agrado divino. En este contexto, existía la tradición de elegir al más fuerte, sano y hermoso de entre todos los jóvenes varones vírgenes. El elegido no podía ser obligado, y la comunidad lo consideraba un héroe si éste aceptaba ofrendarse para sanar los vínculos con los dioses. En caso de que accediera, sucedía lo siguiente:

En una noche de luna llena, se vestía de la forma más elegante posible al joven (con pantalón festivo, túnica corta, botas y capa larga), su padre le entregaba un cinturón y una espada, y el joven, en medio del silencio público, abandonaba su cabaña y se internaba en el bosque, rumbo al lugar de sacrificios, donde encontraría un círculo de estacas con cabezas de héroes que se sacrificaron al igual que él, una fogata en el centro del círculo, y algunos druidas reunidos. Allí, el druida más importante se le acercaría para darle su última cena (tortas de trigo y cebada con un vaso de vino sin fermentar) en un plato, el joven comería, se limpiaría la boca con un paño, y después se quitaría toda la ropa excepto el torque. Estando así, el joven permanecía de pie hasta que un druida se acercaba por atrás, le clavaba una espada (la que el padre había entregado al joven) en la nuca para matarlo rápidamente, después lo ahorcaba violentamente con una soga, y finalmente le cortaba la cabeza con un cuchillo sagrado…

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Además del tipo de sacrificio humano referido, Julio César cuenta que, cuando un celta de alto rango moría y era cremado, sus esclavos eran quemados vivos junto a él… También, el famoso césar afirma que: ‹‹Toda la Galia es adepta a rituales religiosos; por consiguiente, los que padecen graves enfermedades o están sometidos a los peligros de la batalla, sacrifican a víctimas humanas… Algunos tejen enormes figures de mimbre y llenan sus miembros con humanos, que son quemados al prender fuego a las figures. Suponen que los dioses prefieren que esta ejecución sea aplicada a ladrones y otros malhechores atrapados in fraganti, pero a falta de ellos recurren a ejecutar inocentes››. Entretanto, el geógrafo e historiador griego Estrabón, cuenta que los celtas tenían ritos de sacrificio en que se atravesaba a la víctima con una espada y se vaticinaba el futuro según sus espasmos de agonía; también, este autor confirma las palabras de Julio César cuando afirma que: ‹‹Algunos hombres eran abatidos con flechas y empalados en los templos; o construían una enorme figura de paja y madera, y después de arrojar al interior ganado y toda clase de animales salvajes y de humanos, la quemaban haciendo de ello una ofrenda››.

Por último, los celtas tenían dioses con particulares formas de sacrificios humanos que les correspondían, tales como:

  • Taranis, dios de tormentas y tempestades: sus víctimas eran degolladas
  • Esus, deidad de la Naturaleza: sus víctimas eran prisioneros de guerra a los que se colgaba de árboles.
  • Teutates, dios guerrero: sus víctimas, generalmente prisioneros de guerra, se ahogaban o se quemaban vivas junto a botines de guerra.

Nórdicos y germanos

El sacrificio humano no era muy común entre los pueblos germánicos, y se recurría a él en situaciones excepcionales, ya sean producidas por crisis del medio ambiente (pérdida de las cosechas, sequía, hambruna) o por problemas sociales (guerras con otros pueblos, insurrecciones internas, etc.).

Por su parte, los escandinavos tenían dos tipos principales de sacrificios humanos: los que hacían para los dioses y efectuaban en festivales religiosos, y los que tenían lugar en funerales, dentro de los cuales sacrificaban sirvientes de los difuntos, o incluso esposas, tal y como sucedía, según relató el búlgaro Ahmad ibn Fadlan, con los guerreros que morían y aspiraban a que sus mujeres fuesen con ellos al Valhala…

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Adán de Bremen, cronista y geógrafo alemán de la Edad Media, cuenta que los reyes suecos sacrificaban sirvientes y esclavos cada nueve años, durante los sacrificios del Yule, en el Templo de Uppsala: « Cada nueve años, en los árboles situados cerca del santuario de la antigua Uppsala, se celebraban fiestas en honor a los dioses, en especial a Odín, y se colgaban como sacrificio a varios hombres y animales al igual que a los prisioneros de guerra en honor al todopoderoso Dios nórdico (…). Los suecos poseían un templo muy famoso, que llevaba el nombre de Uppsala, y que no se hallaba muy alejado de la ciudad de Sigtuna. Este templo estaba construido totalmente con oro (…). El templo está rodeado con una cadena de oro que cuelga en la fachada y deslumbra a los visitantes porque el santuario propiamente dicho se encuentra en el valle y está rodeado, como un teatro, por montañas.»

Chinos

Se sabe que en la Antigua China se hicieron sacrificios de hombres y mujeres jóvenes a las deidades del río, y que se enterraron (en otros casos fueron forzados a suicidarse) esclavos vivos junto con sus amos. Aquello fue especialmente frecuente durante la Dinastía Shang y la Dinastía Zhou.

En el Período de los Reinos Combatientes (del siglo V al III antes de Cristo), el ministro Ximen Bao de Wei demostró a los aldeanos que, sacrificar personas a las deidades del río, era en realidad una estratagema de sacerdotes deshonestos que deseaban llenarse de dinero. Lejos de ser irrelevante, Ximen Bao era un sujeto brillante (primer ingeniero chino en crear un gran canal de riego) y elocuente, que consiguió operar un gran cambio en la mentalidad popular frente a los absurdos sacrificios humanos.

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Centrándonos en los sacrificios humanos funerarios, el historiador de la Dinastía Han, Sima Qian, cuenta que el décimo gobernante de Qin, al morir en el 678 antes de Cristo, se llevó con él (estipulando quiénes debían acompañarlo al más allá antes de partir) a unas 66 personas, mientras que el decimocuarto duque Mu, al morir en el 621 antes de Cristo, hizo sacrificar a 177 personas para que lo acompañan en la otra vida, estando entre éstas unos tres funcionarios de alto rango… Y esta abominable costumbre subsistió, llegando al extremo del duque Jing de Qin, quien se llevó a 180 personas cuando falleció en el 537 antes de Cristo. Por fortuna todo cesó cuando el duque Xian Quin abolió la práctica en el 384 a.C.; siendo eso, según el historiador moderno Ma Feibai, algo tan trascendente como la abolición de la esclavitud que Abraham Lincoln realizó en los Estados Unidos.

Gracias a Xian Quin, el sacrificio humano fue muy raro hasta que el emperador Hongwu lo revivió en el año 1395, haciendo sacrificar a dos concubinas de su hijo para que acompañaran a éste en la otra vida… Tras eso, los sacrificios volvieron hasta que en 1464 el emperador Zhengtong los volvió a prohibir

Después de la abolición por el duque Xian, el sacrificio humano funeral se convirtió en relativamente rara en toda la parte central de China. Sin embargo, el emperador de Hongwu de la dinastía Ming revivió en 1395, cuando su segundo hijo murió y dos de las concubinas del príncipe fueron sacrificados. En 1464, el emperador Zhengtong en su testamento prohibió la práctica de los emperadores Ming y príncipes.

Hindúes

La evidencia más temprana de los sacrificios humanos en India se remonta a restos propios de la Edad de Bronce. Ahora bien, muy debatida es la cuestión de si los textos sagrados del Hinduismo ordenaban o no sacrificios humanos, ya que muchos, como Henry Colebrooke, creen que los versículos en que aquello supuestamente se refiere, son de naturaleza simbólica. En todo caso y más allá de la polémica de los textos sagrados, en la práctica se efectuaron sacrificios de adoración a la diosa Shakti hasta la Edad Moderna, y en Bengala esos sacrificios perduraron hasta el siglo XIX.

Un caso singular fue el de la tribu de los Khonds, oriundos de los estados tributarios de Odisha y Andhra Pradesh. Estos se hicieron notorios, durante la ocupación británica de su distrito alrededor del año 1835, por la prevalencia y la crueldad de los sacrificios humanos que practicaban…

Antiguos hawaianos

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En el antiguo Hawaii existían los “luakini heiau”, que eran templos sagrados en donde se  ofrecían sacrificios de sangre humana y animal. Los Kauwa eran la clase social marginada de los esclavos, y de ellos provenía casi todo el material para los sacrificios humanos, aunque también se sacrificaba a prisioneros de guerra, a descendientes de prisioneros de guerra, a quienes infringían la ley (sin importar su status), y a muchos que terminaban allí por meras causas políticas.

Pobladores de la América Prehispánica

Mayas: Los sacrificios mayas recreaban mitos cosmogónicos y tenían un profundo significado religioso e ideológico, cosa que se veía claramente en el juego de la pelota, donde los perdedores eran ofrendados a los dioses. Según Michael Coe, tanto los mayas de la época clásica como de la preclásica, fueron gobernados por dinastías hereditarias de guerreros, fuertemente obsesionados con el derramamiento de sangre, los sacrificios y autosacrificios.

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En este contexto, la extracción del corazón era clave y llegó a ser un motivo reiterado en cerámicas y otras manifestaciones artísticas. En cuanto a las evidencias de sacrificios, éstas han sido halladas en ciudades como Topoxté (17 cráneos de niños sacrificados, por ejemplo) o Chichén Itzá.

Yendo a las formas de sacrificio, tenemos la extracción del corazón y posterior arrojamiento del cadáver por las graderías del templo, la muerte con flechazos, o el arrojamiento a cenotes o cuevas sumergidas, que se realizaba en honor al dios de la lluvia (Chaak) y precisaba que las víctimas y los objetos arrojados fuesen teñidos de azul. En la última forma de sacrificio, murieron tantas personas que en un cenote se encontró una capa azulada (por el pigmento con que se pintaba a los sacrificados y a los objetos tributados) de más de 4 metros de espesor. Pero no eran solo prisioneros de guerra los que iban a parar allí, pues los mayas también sacrificaban mujeres y niños…

Totonacas y toltecas: Los totonacas sacrificaban niños para extraerles la sangre y mezclarla con semillas que se machacaban a fin de crear una macabra pasta que era comida por los adultos. Esta práctica se dio ampliamente en la Isla de Sacrificios, ubicada en Veracruz (México) y descubierta por el español Juan de Grijalva.

En cuanto a los toltecas, estos practicaban en Tuly sacrificios humanos en honor a Tezcatlipoca, supuestamente para que el sol sobreviviese y el universo quedase libre de ser destruido. Supuestamente, cada 52 años el Quinto Sol corría el riesgo de extinguirse, dando paso al dominio de los “seres de la noche”. Por eso, cada 52 años se efectuaba un ritual especial en que se sacrificaba a un enemigo importante en el monte Huixachtépetl, a fin de que brotase un fuego nuevo que debía, hasta el inicio del próximo ciclo, ser sustentado con sangre y corazones humanos…

Aztecas: El prestigioso arqueólogo, Eduardo Matos Moctezuma, refiere lo siguiente en relación a los aztecas, algo hiperbolizados en su carácter sangriento dentro del imaginario cultural de los occidentales, al menos según su opinión, muy digna de tener en cuenta en tanto fundada sobre evidencias científicas: ‹‹El sacrificio humano era un rito propiciatorio para que la vida no se detuviera, para que el sol siguiera su curso. En los pueblos agrarios el sacrificio humano tiene una presencia muy fuerte, con fines de renovación de la vida. En todo caso, se cree que se ha exagerado mucho el fenómeno en el mundo azteca. Los datos arqueológicos desmienten que los sacrificios fueran tan masivos. Había una fiesta especial al dios de la guerra en la que se sacrificaban prisioneros y con esa intencionalidad cósmica de que no se parara el sol. Y luego había otras ocasiones más esporádicas en las que se sacrificaba a un solo individuo caracterizado como el dios al que se veneraba››

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El sacrificio más común consistía en arrancarle el corazón a la víctima, ofreciéndolo enseguida a la deidad. Para eso, cuatro sacerdotes sujetaban al sacrificado, que era puesto sobre una piedra (llamada “Techcatl“) y estirado en ella por sus extremidades; mientras, un quinto sacerdote le abría el pecho con un cuchillo de pedernal, para después meterle la mano, sacarle el corazón y levantarlo hacia el cielo en señal de tributo al dios. Generalmente, la sangre de quien así moría era bebida por los dirigentes, la carne se comía y el corazón se depositaba en un recipiente llamado “Cuauxicalli“. En el caso de la fiesta en honor a Xiutecuchtlil (dios del fuego), la víctima era despedazada y sus trozos se iban lanzando a intervalos sobre unas brasas.

A veces, los prisioneros de guerra eran atados a árboles donde se los asaeteaba hasta que muriesen, considerando que la sangre que chorreaban fertilizaba la tierra. O bien, en el espeluznante ritual para honrar a la tierra y al dios Xipe Tótec, la víctima era desollada una vez muerta, de forma tal que la piel quedaba en una sola pieza y el sacerdote, que estaba desnudo, se vestía con ella para personificar al sanguinario dios… Pero en dicha festividad también tenían lugar otras atrocidades, y así muchos enfermos de la piel se vestían con las pieles de los sacrificados (que solían ser prisioneros de guerra) para que el dios los sanase, o bien se daban horrendos combates, tal y como refiere el Libro I de Historia general de las cosas de Nueva España; citamos: ‹‹Antes que hiciesen pedazos a los cautivos los desollaban, y otros vestían sus pellejos y escaramuzaban con ellos, con otros mancebos, como cosa de guerra, y se prendían los unos a los otros. Después de lo arriba dicho mataban otros cautivos, peleando con ellos y estando ellos atados por medio del cuerpo, con una soga que salía por el ojo de una muela como de molino, y era tan larga que podía andar por toda la circunferencia de la piedra, y dábanle sus armas con que pelease y venían contra él cuatro con espadas y rodelas, y uno a uno se acuchillaban con él hasta que le vencían.››

Ahora bien, no solo los hombres eran ofrendados a los dioses, pues incluso había meses consagrados al sacrificio de niños, a los que adornaban con plumajes y guirnaldas, llevándolos a las cumbres de ciertos montes, donde pasaban un tiempo con sus verdugos, tocando instrumentos musicales, cantando y bailando. La ceremonia de sacrificio tenía el fin de solicitar lluvias, y el llanto de los niños era tenido por buen augurio, augurio que siempre abundaba, teniendo en cuenta que los pobres niños sabían que les arrancarían los corazones…

Algo parecido era la Fiesta del Toxcatl, en la cual se sacrificaba a un mancebo que representaba a Tezcatlipoca. Al tal, se le tenía bien contento por todo un año, honrándolo con regalos, oraciones y fiestas, aunque tanta dicha tenía por término una fiesta en la cual, en medio del olor de los sahumerios, se le sacrificaría…

Lugar aparte merece la Guerra de las Flores, nombre con que se designa a una serie de combates rituales en los cuales, bajo mutuo acuerdo, distintas ciudades enviaban a sus guerreros para que estos combatiesen. Desde luego, esos combates servían para tomar como prisioneros a muchos de los guerreros participantes, a fin de sacrificarlos para satisfacer el hambre de los dioses. Aunque, y cabe señalarlo, en este contexto era considerado todo un honor morir sacrificado, y el guerrero supuestamente alcanzaba el paraíso una vez muerto; siendo que, por otra parte, mientras mayor fuese su rango y más gloriosas sus hazañas bélicas, más valor tenía como tributo…

En efecto, los guerreros eran, junto con los esclavos (sacrificados en ceremonias secundarias), la mayor fuente de material para los sacrificios humanos, ya que las mujeres y los niños eran sacrificados en menor medida. Así, en su afán por obtener guerreros para sacrificar, Moctezuma I declaró una guerra permanente contra Puebla y Tlaxcala, ya que así tomaría muchos prisioneros de guerra.

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En cuanto a la antropofagia ligada a los sacrificios, tenemos que ésta es un punto polémico en donde no hay total consenso y algunas fuentes dicen que los cronistas españoles exageraron o incluso inventaron a fin de justificar las acciones militares contra los aborígenes.

En todo caso, no podemos afirmar tajantemente la falta de fiabilidad de las fuentes del período de conquista, aunque no es posible dudar que éstas constituyen relatos asombrosos y muchas veces escalofriantes, tal y como lo que cuenta el conquistador y cronista español, Bernal Díaz del Castillo, sobre aquella ocasión en que Moctezuma mostró la ciudad de Tenochtitlan a los españoles. Dice Bernal: ‹‹Y un poco apartado del gran cú [pirámide] estaba otra torrecilla que también era casa de ídolos o puro infierno, porque tenía [en] una puerta una muy espantable boca de las que pintan que dicen que están en los infiernos con la boca abierta y grandes colmillos para tragar las ánimas; y asimismo estaban unos bultos de diablos y cuerpos de sierpes juntos a la puerta, y tenían un poco apartado un sacrificadero, y todo ello muy ensangrentado y negro de humo y costras de sangre, y tenían muchas ollas grandes y cántaros y tinajas dentro en la casa llenas de agua, que era allí donde cocinaban la carne de los tristes indios que sacrificaban y que comían los papas, porque también tenían [en] el sacrificadero muchos navajones y unos tajos de madera, como en los que cortan carne en las carnicerías. […] Yo siempre le llamaba a aquella casa el infierno.››

El citado testimonio de Bernal fue corroborado por Sahagún y Durán, y Bartolomé de Las Casas (que defendió a los indios diciendo que sí tenían alma) no lo desmintió. Por su parte, en Historia de Tlaxcala, Diego Muñoz escribió lo siguiente: ‹‹Había carnicerías públicas de carne humana, como si fueran de vaca y carnero, como el día de hoy las hay. Quieren decir que este error y cruel uso vino de la provincia de Chalco a ésta, y lo mismo los sacrificios de la idolatría y el sacarse sangre de sus miembros y ofrecerla al demonio. Las carnes que se sacrificaban y comían eran carnes de los hombres que prendían en la guerra y de esclavos o prisioneros. Ansímismo, vendían niños recién nacidos y de dos años para arriba para este cruel e infernal sacrificio, y para cumplir sus promesas y ofrecer en los templos de los ídolos, como se ofrecen las candelas de cera en nuestras iglesias. Sacábanse sangre de la lengua si habían ofendido con ella hablando, de los párpados de los ojos por haber mirado, de los brazos por haber pecado de flojedad, y de las piernas, muslos, orejas y narices según las culpas en que habían errado y caído, disculpándose con el demonio. Al cabo, le ofrecían el corazón por lo mejor de su cuerpo, que no tenía otra cosa que le dar, prometiendo de darle tantos corazones de hombres y niños para aplacar la ira de sus dioses, o para alcanzar o conseguir otras pretenciones que deseaban.››. Como puede suponerse, lógicamente los españoles consideraban que los aztecas adoraban al demonio, cosa que hay que tener en cuenta para evitar incurrir en el error de creer que los aztecas realmente hacían tal cosa pues, al menos desde la percepción que ellos tenían, estaban adorando a sus dioses.

Muiscas y mochicas: En el territorio de lo que ahora es Colombia, existían niños que eran especialmente criados por los sacerdotes muiscas, quienes los consideraban personas sagradas; aunque, cuando estos chicos cumplían los quince años, eran llevados a un templo, atados a un poste de piedra y asesinados a flechazos. Posteriormente, un sacerdote les arrancaba el corazón y lo ofrecía al sol.

Por su parte,  los mochicas del Perú, si bien eran una sociedad agrícola que adoraba a las fuerzas de la Naturaleza, creían que los sacrificios humanos eran necesarios para preservar el orden del mundo y evitar inundaciones, sequías y otros desastres. A partir de análisis del arte de esta desaparecida cultura, los estudiosos determinaron que los mochicas tenían un combate ritual en que se sacrificaba a los vencidos. La secuencia era así: 1. Se ponían a luchar guerreros armados, engalanados con finos ropajes y brillantes adornos. La lucha era cuerpo a cuerpo, pero no era un combate a muerte, sino que únicamente debía quitársele el tocado de la cabeza al enemigo. Todo el que perdiera su tocado, estaba derrotado. 2. Una vez terminados los combates, se juntaba a los derrotados, se los desnudaba, se los ataba de manos y se los conducía en una procesión hasta la zona de sacrificio, que estaba en el templo, donde previamente los vencidos eran preparados por sacerdotisas y sacerdotes. Estando ya listos para ser sacrificados, los sacerdotes los podían asesinar de distintas maneras, pero siempre la sangre era ofrecida a los dioses, a fin de aplacarlos para evitar desastres y asegurar un buen porvenir.

Incas: Los incas no solían practicar sacrificios humanos, y cuando lo hacían, no asumía el aspecto cruel propio de los ritos sacrificiales de otras culturas prehispánicas como la maya, la azteca o la totonaca. “Capacocha”, traducible como “obligación real”, era el nombre que se le daba al ritual de sacrificio, donde la víctima era siempre un chico o una chica de entre 6 y 15 años, con buena salud y una belleza física tan grande que, en vistas a eso, se buscaba por todo el imperio a la víctima adecuada, ya que solo lo mejor debía ofrecérsele a la deidad. Por lo general, los sacrificados en el capacocha eran hijos o hijas de caciques o, en términos generales, de gente de la alta sociedad, cosa que resulta comprensible si recordamos que los hombres de mayor posición solían quedarse con las mujeres más bellas, y por ende tendían a tener descendencia de mejor aspecto físico.

Primeramente, la víctima era llevada al Cuzco, donde participaba en celebraciones dentro de las cuales se efectuaban sacrificios de animales y matrimonios simbólicos destinados a consolidar los vínculos entre las distintas poblaciones del imperio. Terminadas esas festividades, la víctima regresaba a casa, donde era bien recibida y aclamada antes de partir en un viaje sin retorno, al cual no se negaba puesto que desde sus primeros años se le había advertido de la posibilidad de asumir tal “deber”, que además era un honor puesto que el sacrificado se consideraba un ser de excelsa pureza, que llevaba a los dioses un mensaje de su pueblo.

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Ahora bien, antes del viaje definitivo, la víctima era alimentada con una dieta a base de maíz y proteínas animales, y antes de partir se le vestía con finas ropas y se le colocaba brillantes joyas. El viaje, cuyo destino estaba en el Cuzco (donde moraba el Inca), era agotador y por ende, a más de una escolta, la víctima recibía un buen suministro de hojas de coca, que le proveían de suficiente energía como para avanzar a través de las frías montañas.

Una vez que la víctima llegaba al Cuzco, el Inca la recibía y realizaba un banquete en su honor. Posteriormente la víctima era embriagada y llevada a una montaña sagrada, donde el sacerdote le daba muerte mediante estrangulación o un golpe en la cabeza. Finalmente, el cadáver de la víctima era puesto en un pozo bajo tierra, junto con adornos personales, alimentos, y otras cosas de uso cotidiano. En cuanto al alma de la criatura sacrificada, se creía que descansaría en paz, junto a los espíritus de sus antepasados, premio que merecía con creces por sacrificarse por la prosperidad del imperio y el mantenimiento de las buenas relaciones con los dioses…

Lo expuesto arriba es el modelo por excelencia del ritual de sacrificio incaico, porque en realidad también estos sacrificios podían darse en otros sitios y en festividades como el Ynti Raymi, el Chacra Yapuy Quilla, o el Capac Ynti Raymi, pero siempre el Inca debía normar y aprobar tales rituales, y los tocricoc (corregidores) y michoc incas (jueces) tenían que rendirle cuentas de que todo se había hecho de manera correcta.

Por último, resulta lamentable el saber que, según recientes investigaciones, en zonas selváticas del sureste del Perú aún se siguen realizando este tipo de sacrificios, pero sólo con doncellas.

Sectas Satánicas y Sacrificios Humanos

En el siglo XX la práctica de los rituales se vio relacionada con sectas satánicas y personas mentalmente inestables, como es el caso de Charles Manson y su culto conocido como “La Familia”. Personas que se dejaron guiar por una ideología fundamentada por individuos con una capacidad de persuasión superior. En este ámbito también se destacaron los asesinatos de Matamoros, organizados por el “narcosatánico” mexicano Adolfo Constanzo.

Pero los anteriores son casos que, por decirlo de alguna forma, constituyen solo la punta del iceberg de un horrendo fenómeno que ha recorrido siglos de historia humana, pero ha cobrado mayor presencia en el siglo XX, donde hubo toda una explosión de grupos espirituales, tanto en el ámbito de la luz, como en el de la oscuridad, donde las sectas satánicas, que literalmente son miles, permanecen por lo general en el anonimato, cometiendo atrocidades a espaldas de La Ley y la opinión pública.

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Según dicen los expertos, los rituales de sacrificios humanos propios de la magia negra del  satanismo actual, son “la expresión moderna de los rituales que conllevan sacrificios humanos”, rituales que en la Antigüedad estuvieron presentes entre sumerios, fenicios, hititas, egipcios, cananitas, acadios, y un largo etcétera.

Pero… ¿Quiénes sirven generalmente como víctimas en estos rituales? Las víctimas son por lo general bebés o niños, mujeres vírgenes en menor medida. Como puede apreciarse, ambos tipos de víctimas están asociados a la pureza en el imaginario social. Y es que el satanismo quiere víctimas que no estén contaminadas, que tengan una energía capaz de alimentar, de rejuvenecer, de limpiar incluso. Veamos las palabras de Aleister Crowley: ‹‹Era la teoría de los magos antiguos que cualquier ser viviente era un almacén de energía que variaba en cantidad de acuerdo con el tamaño y la salud del animal, y en calidad de acuerdo con su calidad mental y moral. En la muerte de este animal esta energía es liberada repentinamente. Para el trabajo espiritual más alto uno debe en consecuencia escoger a esa víctima que contiene la fuerza mayor y más pura. Un niño varón de perfecta inocencia y alta inteligencia es la víctima más satisfactoria y apropiada.››

Podemos entonces preguntarnos por qué casi nunca se conocen los crímenes de las sectas, y la razón es que las víctimas suelen nacer en familias satánicas; o, y esto es aún más siniestro, nacen de mujeres llamadas “criadoras”, que son mantenidas en cautiverio y que solo se las emplea para que produzcan bebés que se usan como material de sacrificios… Lógicamente, los grupos de “criadoras” suelen descender de “criadoras” anteriores, y son mujeres que nunca vieron la luz del mundo, y que no figuran en los registros civiles, por lo cual pueden ser mantenidas en cautiverio sin que la sociedad se entere, pues legalmente no existen, al igual que sus hijos… Además de este método, los satanistas cuentan con infiltrados en hospitales, que supervisan partos de gente legalmente desprotegida para tomar a los bebés impunemente o, por qué no, comprarlos a gente cuya situación económica es desesperada…

En cuanto al uso de jóvenes mujeres vírgenes como sacrificios, éstas aparecen en los llamados “rituales de regeneración”, donde un satanista envejecido (de alto rango casi siempre) se sitúa en un círculo de bebés o niños pequeños, y se nutre de la energía y de la “esencia de vida” de la virgen sacrificada.

El poder de las maldiciones

Las maldiciones han estado desde siglos presentes en diferentes culturas. Desde sus orígenes, las tradiciones mágicas e incluso religiosas han concebido a la palabra como algo dotado de cierto poder inherente, que puede ser empleado tanto para crear como para destruir.

No en vano, los cabalistas hablaban de los poderosos y variados nombres de Dios, el Evangelio de Juan nos dijo que “en el principio era el Verbo” y que por él “todas las cosas fueron hechas” y, los antiguos griegos y los habitantes de muchas culturas asiáticas, guardaban un profundo temor a las maldiciones proferidas por las madres.

Y es que la palabra vehiculiza energías y, en el contexto de las maldiciones, si a más de ésta hay un vínculo fuerte entre emisor y receptor o si el emisor tiene una mente psíquicamente dotada o emplea ayuda de entidades o de elementos cargados de energías negativas, la maldición podría tener suficiente poder como para ocasionar la muerte del maldecido, o como para sumir gran parte de su vida en las sombras de la penuria y la desdicha…

El concepto ‹‹entrelazando palabras›› muestra el proceso mediante el cual las maldiciones y los hechizos son formulados. Las palabras habladas son dirigidas hacia alguien determinado; o bien a una base material que las potencia y hace que después el hechizo, al ser activado, sea más efectivo. Ahora, y aunque tanto en las maldiciones como en los hechizos suele estar presente la palabra hablada, ambas cosas son diferentes.

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Para otorgar fuerza a una maldición, los hechiceros suelen solicitar la colaboración de espíritus  o entidades malévolas. Por ejemplo, en el contexto del vudú, un bokor podría invocar al Djab (equivalente al Diablo) tras conseguir el beneplácito de Baron Samedi, para que el Djab le ayude a lanzar una maldición de muerte hacia alguien determinado.

Por su parte los hechizos, a diferencia de las maldiciones, son recitados o escritos para ser incluidos en un marco operativo junto a una gama de elementos materiales. El hechicero no necesariamente convocará a una entidad para potenciar el hechizo, pues bien puede usar el “poder verbal” de lo recitado para que la energía mágica ascienda y, en esta etapa, es justamente cuando emplea una base material para dirigir el hechizo hacia el blanco seleccionado. Sin embargo, es evidente que también en los hechizos puede solicitarse la ayuda de entidades. Al fin y al cabo, el hechizo es un conjunto de pasos orientados al direccionamiento y manejo de energías psíquicas y astrales para conseguir un fin determinado, mientras que la maldición es una fórmula verbal concebida para ser recitada generalmente de manera hablada, a fin de ocasionar, en virtud de determinados elementos que la dotan de poder, un mal contenido en las palabras que la articulan, que la constituyen. Naturalmente, este mal tiene la finalidad de dañar a una o más personas, por lo general determinadas; aunque, desde un punto de vista estructural, el mal recae sobre el blanco, y el blanco puede ser un lugar o un objeto, y no necesariamente un sujeto.

Incrementando el Potencial de las Maldiciones

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En Asia se creía (y aún suele creerse) que las madres son las más poderosas emisoras de maldiciones. Aquel poder para maldecir, supuestamente aparecía tras el parto del primer hijo. Pese a que en la cultura asíatica se creía que la mayoría de las maldiciones podían ser rechazadas, las maldiciones efectuadas por madres constituían una excepción; esto, claro está, cuando el blanco de la maldición era un hijo o una hija. Entretanto, los antiguos griegos temían tanto esta clase de maldición que le otorgaban un nombre específico: Miasma.

En distintas culturas, la sangre menstrual ha sido empleada para potenciar hechizos y maldiciones, y aún hoy en día es así. En la antiguedad contituía una forma que la mujer tenía de ofrecer sacrificio, ya que la sangre menstrual tiene restos de óvulo no fecundado. Volviendo a los rituales, este tipo de sangre es parte de los fluidos corporales que se meten en las “botella de brujas” o se embadurnan sobre un hechizo escrito para cargarlo.

maldiciones3Históricamente ese temor al poder metafísico de la mujer se plasmó en el Oscurantismo; cuando, a través de órdenes papales como la Cum inter nonnullos del Papa Juan (1325) y la Ad extir panda del Papa Inocencio IV (15 de Mayo de 1252), aproximadamente cinco millones de personas fueron torturadas y/o asesinadas, siendo una gran parte de estas mujeres a las que se acusó de hechicería, creyéndose que éstas, en gran parte por su género, tenían el poder para maldecir/hechizar, constituyéndo, según la superstición popular, hijos y esposos los generalmente maldecidos por las brujas.

Pasando a otro punto, las maldiciones no siempre son proferidas con plena consciencia de su uso; por ejemplo, si un psíquico, un brujo o una persona con el tercer ojo algo poderoso entra en cólera y profiere algo como “¡Quiero que te enfermes y sufras!”, es muy probable que, poco después, la persona que recibió aquel deseo caiga efectivamente enferma… Inclusive, en ciertos casos bastan los pensamiento malintencionados cuando están bien hilados en la mente y van acompañados de intensas emociones y claras visualizaciones. No obstante, en ciertos tipos de maldiciones como las de muerte, se requiere siempre de la palabra hablada.

Si se desea un método concreto para maldecir, puede hacerse lo siguiente, supuestamente útil en el caso de alguien que nos haya generado ira:

Piensa en aquellas cosas que han hecho que la persona a maldecir te cause ira, intenta sentir esa ira de nuevo y, poniéndo tu atención en el tercer ojo, visualiza allí a la persona que maldecirás. Concéntrate en visualizarlo, y en sentir cada vez más ira mientras recitas su nombre con mucho odio.

Cuando hayas alcanzado el estado idóneo, golpea tu pecho con el puño derecho y convoca a Pazuzu (un demonio sumerio de muerte y enfermedad, que aquí opera como ente simbólico canalizador de fuerzas antes que como ser real):

Pazuzu, Señor del viento del Sudoeste, yo te convoco.

Pazuzu, oh hermano de Humwawa, yo te convoco.

Oh sonriente ángel oscuro, yo te convoco.

Oh cornudo demonio de alas dobles, yo te convoco.

Pazuzu, hunde tus dientes en (nombre de la víctima).

Pazuzu, que tus aullidos destruyan su alma.

Oh Pazuzu que te aferras a tus víctimas hasta la muerte,

mata a (nombre de la víctima),

porque esta es mi voluntad.

Hecho lo anterior, visualiza a la víctima de pie frente a ti, e imagina una caosfera (símbolo del caos en Magia del Caos) dentro de su corazón, mientras gritas el nombre del demonio invocado. Posteriormente recita ésto:

Ya que Pazuzu es mi ayuda,

con el poder de este demonio una maldición es hecha

para matar a (nombre de la víctima).

Antes de dos ciclos de la luna,

tú, (nombre de la víctima), serás enviado a la tumba.

Repite lo anterior dos veces, después aplaude con contundencia dos veces o da dos golpes de tambor y di “¡está hecho!”. Haz entonces una ofrenda de agradecimiento a Pazuzu, sepultando un pedazo de carne cruda en la tierra, preferiblemente bajo la sombra de un árbol. Con ello, simbólicamente Pazuzu estará atado a tu petición y será liberado solo cuando la carne enterrada esté completamente consumida.

maldiciones6En todo lo anterior, al igual que en cualquier hechizo, es necesario que usted mencione los dos nombres (si tiene dos; si es un caso raro de más de dos, mencione todos; si tiene solo uno, ese uno) de la víctima, al igual que ambos apellidos, ya que teóricamente el nombre completo contiene la energía de la persona pues posee un vínculo unívoco con la misma, cosa que se ve en el hecho de que tanto a ángeles como a demonios haya que llamarlos por sus nombres verdaderos, de modo que no será lo mismo decir “Diablo” que “Satanás”; pues, aunque ambos contienen su energía, el segundo la detenta en un grado mucho mayor.

Otra cosa a tener en cuenta, es que bajo ningún concepto recomendamos emplear el hechizo anterior, pues el karma por el mero hecho de intentarlo es enorme, más aún el karma que se sufre si la maldición llega a funcionar… Ahora, y por otra parte, desde un punto de vista ético, el mero hecho de jugar con algo así ya es terrible, aunque uno sea un ateo o un escéptico con respecto a la brujería.

Pero existen fórmulas menos radicales que la anterior y en teoría muy poderosas, como estas dos que presentamos para la eliminación de un rival en el plano comercial:

Fórmula uno:

Compra o fabrica un mini ataúd de madera y pon en él la tarjeta comercial de tu rival o algo que represente a su negocio. Después, enrolla (en tela negra de ser posible) una foto del negocio de tu rival, pon el rollo junto al ataúd y una aguja junto al rollo. Entonces visualiza y piensa en el éxito económico que tendrás cuando tu rival desaparezca, visualizando después al negocio de tu adversario con letreros de venta, clausura, liquidación o lo que sea que indique su quiebra. Ríe, goza con la visualización y, cuando sientas que tienes el poder, deja de visualizar y mirando al ataúd recita:

En tres ciclos de la luna tu negocio se hundirá,

tus deudas se amontonarán ya que nada se venderá.

Cualquier rescate financiero que intentes hacer,

será parado por tus acreedores y banqueros,

empujándote al estancamiento de la bancarrota.

Repite la maldición tres veces y, mientras pronuncias la sentencia final, clave el alfiler en el rollo, colócalo ya pinchado en el ataúd. Ríe.

Posteriormente esperarás a que la luna esté llena, irás a un cementerio y enterrarás el mini ataúd, visualizando, mientras ríes, una caoesfera en la zona en que enterraste el ataúd. Antes de salir del cementerio, toma un poco de tierra del lugar de enterramiento y, estando en tu casa, ponlo en un envoltorio con el nombre del rival, y después manda el envoltorio al negocio de tu adversario.

Fórmula dos:

Esta fórmula es más de protección que de destrucción. Para efectuarla, habremos de conseguir una foto del negocio del enemigo, un largo cordón azul, una vela negra y un pedazo de pergamino.

Con la mente aquietada, escribe sobre el pergamino lo siguiente:

En todas las operaciones comerciales que planees contra mí,

la discordia y el fallo serán el resultado para ti.

Tus productos o servicios no se venderán si son colocados con los míos;

una sombra negra de confusión será el resultado,

hasta que te des cuenta de que estás perdiendo el tiempo.

Al terminar de escribir cada línea de la fórmula, visualiza una caoesfera y enviála mentalmente a la fotografía. Tras acabar la última línea, enrolla la fotografía con el pergamino.

Ahora toma el cordón y recita la fórmula cuatro veces. Al terminar cada recitación haz un nudo simple en el cordón. Toma después el cordón con cuatro nudos y átalo en torno a la fotografía/rollo. Ahora, en la vela negra, marca el nombre del negocio de tu rival o el del propietario, si es que el negocio no tiene nombre particular. Prende la vela y vierte la cera ardiente en los extremos de la cuerda atada alrededor del rollo, diciendo “está hecho” cuando acabes. Ahora deja que la vela arda hasta consumirse, visualizando la impotencia de tu rival y riéndote de la misma. Finalmente, agarra el rollo y séllalo en un envoltorio, escribiendo sobre éste lo que fue marcado en la vela. Esconde el envoltorio en tu propio local, y relájate, pues servirá como fuente de protección.

Las Botellas de Brujas

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La “botella de bruja” es parte fundamental del repertorio tradicional de brujería, y la vemos presente en manifestaciones que llevan siglos, como la Brujería Tradicional Británica, que consta entre las influencias de la moderna Magia del Caos.

Una botella de bruja puede ser energetizada y preparada para colocarse en el hogar a manera de objeto protector, pero también puede acondicionarse para acabar con la vida de quien pise el suelo en donde se la entierra. En el caso que se expondrá, relativo a las maldiciones, la botella se condicionará para atraer tres meses de mala suerte sobre la víctima.

Aunque “mala suerte” sea algo poco específico, aquí su uso es intencional porque permite a la fuerza mágica obrar con mayor libertad, cosa que a su vez aumenta la fe del hechicero en que la maldición funcionará, y esto a su vez aumenta las probabilidades de que funcione.

La botella ideal para este trabajo es una que haya sido desenterrada, pero también valdrá una vieja botella de vidrio en que haya habido leche o alguna otra botella usada de vidrio. Elegida la botella, procederemos a limpiarla con agua, sal marina, y algo de tierra. Posteriormente la pondremos en el alféizar de la ventana cuando el sol se esté poniendo, y la sacaremos al amanecer. Entonces la lavaremos de nuevo en agua de manantial (venden agua de manantial, es la famosa “agua mineral”) o de lluvia, y la dejaremos después en un lugar donde nadie, ni siquiera nosotros mismos o algún animal, habrá de tocarla por cinco días en los cuales visualizaremos con regularidad a nuestra víctima sufriendo por la mala suerte que la botella le traerá.

Pasados los cinco días de espera, tomarás la botella y dibujarás en ella una caosfera con el nombre de tu víctima en el centro de la misma. Hecho esto, llena la botella con tu orina y algo de semen o menstruación (dependiendo de tu sexo), y añade un clavo grande de hierro (el hierro se asocia a Marte, tiene su energía astrológica de carácter marcial, bélico), escribiendo (con concentración y la emoción pertinente en suma intensidad) después en un trozo de papel:

Conforme tú, (nombre de la víctima) atraviesas el sendero de mi botella,

la mala suerte se convierte en tu hermana mientras yo me siento y río.

Cada vez que lo atravieses tu mala suerte aumentará,

y durante tres meses no habrá liberación.

Escrita la maldición, quema el papel con la llama de una vela negra que tenga escrito el nombre de la víctima. Cuida que no se pierda nada de las cenizas del papel, porque habrás de tomarlas y meterlas en la botella, que cerrarás con un corcho sobre el cual, para fortalecer el cerramiento, vertirás la cera derretida de la vela con el nombre de la víctima.

Ahora sostén la botella encima de tu cabeza y recita hablando tres veces la maldición (que deberás haber memorizado), luego ríe, y llama al dios nórdico Loki (insistimos: Loki no existe, es un símbolo canalizador de energías) recitando esto:

Oh, Loki, es tiempo de jugar,

Dios tramposo, yo te convoco hoy.

Ayúdame a enviar esta maldición sobre su camino,

otórgale poder durante tres meses desde hoy.

Antes de la medianoche de ese mismo día, toma la botella y entiérrala lo más cerca posible de la casa de la víctima, preferiblemente en un lugar por el que sepas que caminará. Recita entonces tres veces la maldición antes de marcharte, y ríe visualizando el infortunio de tu víctima. Ahora puedes irte, ya no necesitas hacer nada más.

Maldiciones con Raíces

maldiciones9Se cree que este tipo de maldiciones se originaron en África, y actualmente se usan en ciertas partes de USA (donde llegaron con los esclavos negroa), sobre todo en varias zonas a lo largo del delta del Mississippi. En sus prácticas aparecen una amplia variedad de raíces de hierbas y plantas; y es que, como todo en magia tiene su simbolismo, la raíz es vista como símbolo de muerte porque siempre está enterrada y nunca ve la luz del día. Nuevamente vemos aquí un caso de fundamentos en que aparece el llamado “pensamiento mágico”; por lo que, si queremos hacer una maldición con raíces que realmente funcione, debemos conseguir la raíz de una planta enferma, de una planta de cementerio, o bien podemos torturar por largo tiempo a una planta y después quitarle una raíz. En suma, lo importante será cargar de malas energías la raíz.

Ahora bien, la raíz deberemos desenterrarla por la noche, y colocarla en una bolsita donde estén pedazos de uña o cabello de la víctima, y un papelito con la maldición. Esta bolsita la enterraremos en el jardín de la casa de la víctima. En caso de que no podamos conseguir pelo o uñas de la víctima, podemos crear un pequeño muñeco que la represente o colocar una fotografía de la misma.

Maldición Directa

En el imaginario popular, la forma de maldición que prevalece es aquella en que el emisor de la maldición la manda en presencia de la víctima, usualmente de forma verbal, por lo que la víctima, al momento de ser maldecida, sabe que lo está siendo.

En realidad los hechiceros, y en líneas generales las personas versadas en el lado oscuro del esoterismo, saben que no es muy buena idea mandar una maldición en presencia de la víctima de forma tal que está se percate; ya que entonces, a más de la reacción de enojo que podría presentar en aquellos momentos, posteriormente podría tomar una serie de medidas preventivas si se toma en serio el poder de la maldición, yendo éstas desde la simple oración, hasta formas avanzadas que incluyen visualizaciones, limpias y hasta trabajos de magia blanca…

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De ese modo lo mejor será, cuando querramos maldecir a nuestra víctima teniéndola allí, hacerlo sin que se de cuenta, tal y como enseña esta forma, pensada sobre todo para entornos laborales:

Primeramente habrás de esperar a que la luna esté en su fase oscura, esto es, que no se vea en el cielo. En cualquier día de esa fase, esperarás a estar a solas, sea por la razón que sea, con aquella persona que quieres maldecir. Teniéndola ante ti, concentrarás tu mente en ella, la mirarás fijamente (tratando de ver su interior) a los ojos por un momento, y después dirás (con el pensamiento) con claridad y fuerza en tu propia mente:

Antes de que la luna esté llena

y con el poder que ahora invoco,

estarás buscando un empleo alternativo,

durante el periodo de un año y un día.