La posesión de Julia, un desafío a la ciencia

La posesión de Julia representó la primera vez en la historia en que una autoridad científica (Dr. Richard Gallagher) decidió, ante la impotencia de la explicación científica, documentar el caso como posesión. Razones sobraban: objetos flotando, presencia de poderes psíquicos en la posesa y levitación de la misma por 30 minutos, inexplicables juegos de voces saliendo de la boca de Julia, etc…

La posesión de Julia, un caso documentado de posesión demoníaca

Sabido es que en general el científico guarda una actitud escéptica que lo convierte en un reacio a aceptar la posibilidad de lo sobrenatural cuando los fenómenos que estudia se muestran rebeldes a la explicación natural. Por ello, en un ámbito como el de la posesión demoníaca es prácticamente imposible hallar científico capaz de admitir la posible presencia de El Maligno o sus huestes, sobre todo en una época en que los avances del conocimiento y la técnica han transformado al propio clero en un sector que se muestra habitualmente suspicaz cada que surge un supuesto caso de posesión. Aunque, en el marco anteriormente descrito, surgen singularidades que, como el caso de “Julia”, prevalecen ante todo intento de racionalización científica. En concreto, este caso convenció a un científico con el nivel de Dr. Richard Gallagher para elaborar un artículo que constituye la primera vez en que un académico de prestigio aboga por la posibilidad real de la posesión demoníaca.

El susodicho artículo de Gallagher fue publicado en marzo del 2008 dentro del New Oxford Review y se titula como Entre tantas falsificaciones un caso de posesión demoníaca. Allí muestra las características del caso, descarta las explicaciones médicas que parecerían poder aplicarse y concluye a favor de la posesión demoníaca.

Lo que a continuación se expondrá es básicamente el resumen de las ideas más importantes que el Dr. Gallagher expuso en su artículo, pero antes es oportuno citar lo principal que el propio Gallagher dice en sus palabras introductorias: ‹‹En medio de una difundida confusión y escepticismo en torno a este tema, el propósito principal de este artículo es el documentar un caso actual y bien claro, de posesión demoníaca. Incluso aquellos que dudan de que tal fenómeno exista, pueden encontrar bastante convincente al siguiente ejemplo. Para los clérigos, o incluso para cada uno de los involucrados en la cura espiritual o psicológica de otros, es igualmente fundamental reconocer las numerosas y más comunes “falsificaciones” (p.e. falsas asignaciones) tanto de influencias como de ataques demoníacos››

Expuesto el propósito de Gallagher, presentamos ahora lo más importante del caso dentro de lo poco que hay sobre el mismo en la web:

 La sorprendente naturaleza del caso de Julia

Si hay algo que hace especial y poderosamente convincente a este caso, es el hecho de que Julia no solamente mostraba los signos clásicos de posesión sino que, además, exhibía ciertas habilidades psíquicas desconcertantes, las cuales no podían de modo alguno ser un fraude según indicaban las indagaciones confirmatorias del equipo.

La posesa, llamada con el pseudónimo de “Julia” para proteger su identidad, era una mujer de raza caucásica, de mediana edad, autosuficiente, nacida y residente en USA.  Ella, pese a haber sido criada en un entorno católico, al crecer no solo que dejó de practicar la fe católica sino que además empezó a participar en grupos satánicos, permaneciendo en aquellas diabólicas prácticas incluso hasta poco antes de que se iniciara el proceso de su exorcismo.  Así, a pesar de haber participado de los cultos de El Maligno, ella comenzó a sentirse “atacada” por lo que pensaba que era Satanás o uno o más demonios, ante lo cual no dudó en mostrarse ambivalente y pedir ayuda al clero local, recibiendo como respuesta a su solicitud el que se la derivara a un sacerdote exorcista, el cual habría de encargarse de buscar ayuda para, tras ello, decidir si era o no pertinente el exorcismo o si, como en la mayoría de casos, el problema de la víctima era medicamente explicable. De ese modo, en el marco de su proceso evaluativo entró en escena el Dr. Richard Gallagher, teniendo como encargo el presentar un dictamen médico-psiquiátrico. Él, al encontrarse con un abanico de fenómenos paranormales y patrones poco comunes, vio desde el inicio del caso que el problema de Julia tenía un origen sobrenatural, un origen diabólico…

Describe así que a Julia no se la podía considerar psicótica de modo alguno: su modo de ver las cosas era siempre lógico, su participación en los exorcismos era elevada y no mostraba anomalía alguna fuera de sus estados de trance.

Según cuenta Gallager, en la mayoría de comentarios que emitía durante sus trances, la chica evidenciaba un gran desprecio por lo religioso y sagrado, y profería abundantes amenazas e insultos, además de frases de corte escatológico: “Déjala en paz, idiota”, “Ella es nuestra”, “Deja, imbécil sacerdote”, entre otras. La voz con que profería todo eso era muy diferente a su voz habitual: sonaba a veces masculina y gutural, o bien podía adoptar un tono bien alto.  Ahora: cada vez que acababan los trances, Julia no recordaba absolutamente nada de lo que hizo o de lo que ocurrió mientras el trance duró. En relación a eso, Gallagher acota que un psiquiatra experimentado podría diagnosticar  trastorno de identidad disociativo, aunque en su opinión ese diagnóstico no era aplicable al cuadro de Julia, cuadro este que, por ser tan complejo y desafiante para la Ciencia, había requerido la formación de un amplio grupo conformado por varios médicos, psicólogos y psiquiatras, cuatro (a veces más) sacerdotes católicos, dos monjas-enfermeras, varios voluntarios laicos y un diácono y su esposa.

Por otra parte, en muchas de las veces en que hacían llamadas telefónicas a Julia para concertar los horarios de reunión para las sesiones, ocurría lo siguiente: Julia no contestaba y, súbitamente en medio de las conversaciones telefónicas, se inmiscuía la voz demoníaca que hablaba en los trances de Julia, repetía las mismas frases que usaba en los exorcismos y, escalofriantemente, en no pocos casos pudieron constatar que efectivamente Julia no estaba en casa cuando las llamadas fueron efectuadas, siendo que además ella decía no recordar ninguna de esas conversaciones…

Dice Gallaguer que las sesiones se dividieron (en parte por las dudas de Julia) en dos series separadas por un período relativamente largo de tiempo y que al inicio sucedió algo realmente extraño. Y es que era un día caluroso de junio pero, en la sala en que efectuaban el exorcismo, el calor desapareció y el frío empezó a elevarse de forma inexplicable. Tras eso, sucedió justo lo contrario desde que la entidad de Julia comenzó a hacer ruidos extraños y a expulsar una especie de emanación caliente que hizo elevarse la temperatura del lugar y causó cierto grado de asfixia y una sudoración abundante en los miembros del equipo. Posteriormente, tras las oraciones e invocaciones del Ritual Romano, una gama de voces y sonidos emergió de Julia: era sorprendente, variados ruidos y gruñidos de animales sonaban con independencia acústica en una simultaneidad imposible de imitar para ser humano alguno. Después vinieron voces que hablaban en lenguas extranjeras, incluido un español claro y fluido que, como luego se confirmó con averiguaciones, Julia no conocía pues solo hablaba inglés…Y las voces proferían blasfemias e insultaban, como era de esperarse: “Quietas, putas” (a las monjas), “Te arrepentirás”, “Déjala”, etc.

Además, Julia mostraba una fuerza inexplicable (necesitaban cinco personas para sujetarla) y levitaba a medio pie sobre el suelo, llegando en la primera sesión a permanecer 30 inauditos minutos sin tocar el piso. A eso había que sumarle el hecho de que en esa y otras muchas sesiones los objetos (incluso estantes) volaban. Y, por si fuera poco, era capaz de distinguir entre el agua bendita y la normal; ya que, intencionadamente, los investigadores habían usado agua normal como si fuese bendita, cosa de ésta de la que Julia no podía tener conocimiento alguno aunque, estando la entidad, gritaba de dolor cada vez que le lanzaban agua bendita verdadera, quedándose sin inmutar las veces en que aparentaban lanzarle agua bendita y le lanzaban agua normal…

Pero lo más sorprendente de todo eran las habilidades psíquicas de la posesa, quien era capaz de mostrar, más allá de los medios naturales, conocimiento sobre lugares, personas y sucesos. Podía hablar sobre los familiares de los miembros del equipo con asombroso detalle, como también sobre muertes, enfermedades y padecimientos de los miembros del equipo y de los familiares de los miembros, sin haber tenido en ningún caso forma de averiguar aquello que revelaba. Así, una vez habló con enorme precisión sobre la personalidad y el tipo de cáncer de un pariente del equipo; en otra ocasión reveló con lujo de detalles cómo era la habitación y el escepticismo de un sacerdote que ella nunca había visto pues su participación en el equipo era indirecta (no presencial); e incluso, en cierta sesión, se refirió a cómo dos gatos se habían peleado a las 2am en la casa de un miembro del equipo. Aunque lo más inquietante era su capacidad de ver en el pasado, habiendo revelado en varias ocasiones información sobre remotos parientes fallecidos de distintos miembros del equipo; o, quizá tan inquietante como eso, era el hecho de que siempre que quería podía ver dónde estaba, qué hacía, qué llevaba puesto y cómo estaba con su enfermedad aquel sacerdote referido anteriormente (el de la habitación): y nunca, jamás se equivocó según mostraron las averiguaciones que luego el equipo hacía…

Compendio de lo visto: un inequívoco conjunto de síntomas de posesión demoníaca 

En el marco de los trances de posesión, Julia mostraba un conjunto contundente de signos de posesión demoníaca: (1) podía vocalizar con voces distintas a la suya, (2) hablaba lenguas que desconocía, (3) mostraba conocimiento de lugares, acciones, sucesos y personas fuera del posible dominio perceptivo de su conciencia, (4) tenía una fuerza sobrenatural, (5) levitaba, (6) detectaba y aborrecía el agua bendita, (7) los objetos se movían solos y flotaban, (8) en el lugar del exorcismo se daban inusuales variaciones de temperatura. Complementariamente, Gallagher aclara que, si bien algunos síntomas psiquiátricos podían aplicarse a ciertos aspectos del caso, la combinación final de patrones era algo completamente “sui generis”

 El caso de Julia no encajaba en la lista de los tres grandes equívocos

Gallagher explica que existen tres grandes tipos de trastornos psiquiátricos que suelen confundir a los observadores y a la víctima y a hacer que erradamente se piense que existe posesión demoníaca. Esos tres grandes tipos, a ninguno de los cuales pertenece el caso de Julia, son los siguientes: (1) Alucinaciones.  Estas pueden ser visuales, auditivas y hasta táctiles, y suelen tener su origen en trastornos metabólicos, en alteraciones neurológicas y en abuso de sustancias (drogas, fármacos, etc), entre otras causas. (2) Proyecciones inducidas por “líneas divisorias” en los trastornos de carácter. Estas se dan cuando, en los trastornos de carácter, se presenta una lucha interior contra cosas como sentimientos de ira, de baja autoestima, de necesidad de atención, de victimización. Así, en ese tipo de trastornos se da a veces, en quien lo padece, un fuerte sentimiento de que la maldad y la oscuridad psíquica tienen su origen en una especie de entidad que habita en su interior, siendo que esa “entidad” no es más que una construcción imaginaria sobre la cual, para proteger el yo, el enfermo vierte la responsabilidad total o parcial de aquellos aspectos de sí mismo que rechaza y le ocasionan culpa. 3) Trastorno de Identidad Disociativo. Anteriormente conocido como “Trastorno de Personalidad Múltiple”, en él acontece que el enfermo, que conjuga una vivísima imaginación con una muy pobre autoconciencia, crea dos o más personalidades en las que distribuye los diversos complejos de aspectos que conforman su yo. De ese modo, se han dado casos en que el “yo malvado” asume la personalidad de un demonio y luego, cuando está ejerciendo cualquiera de los otros yo, el sujeto no recuerda lo que hizo mientras operaba el yo-demonio, lo cual sucede en general en este trastorno (el sujeto, con el yo-B, no recuerda lo hecho con el yo-A o el yo-C), siendo así que, cuando el sujeto es informado de las acciones de su yo-demonio, el percibe esto como una posesión a consecuencia de ciertos mecanismos de su psiquis.

El caso de Carla Morán o “Doris D”

En Mayo de 1974, Doris Bither empezó a sufrir los ataques de una misteriosa entidad invisible. La forzaba, la sujetaba contra su cama, luego procedía a violarla con una brutalidad en la que usualmente participaban los golpes. El espectro, bautizado como “El Ente”, atormentó sexualmente a Doris Bither por varios años…

El caso de Carla Morán, también conocido como el “Caso de Doris D” o el “Caso de Doris Bither”, representa uno de los casos más intrigantes pero menos estudiados dentro de la Parapsicología. Fue este el caso que inspiró la película “El Ente”, la cual a su vez se basó en la novela del mismo nombre que Frank de Felitta escribió en base a los escalofriantes hechos reales de los que Doris Bither fue víctima.

Doris Bither era una madre soltera que vivía en una casa de Culver (California) con sus cuatro hijos (una niña de 6, tres varones de 10, 13 y 16), todos de diferentes matrimonios. Su vida, relativamente tranquila, comenzó a ser trastocada cuando en mayo de 1974 se desataron los primeros episodios de lo que sería una larga pesadilla, tan larga que la seguiría por años enteros. En concreto, Doris había empezado a sufrir ataques sexuales por parte de una entidad invisible a la que ella, basada en los traumatizantes contactos que había tenido con dicha entidad, le atribuía la forma de un atacante masculino alto y fornido…

Aquella entidad abusaba de Doris por las noches: la tocaba, la forzaba violentamente contra su cama y después la golpeaba y abusaba sexualmente de ella. Tras repetirse el episodio numerosas veces, Doris buscó ayuda psiquiátrica mas, al recibir un diagnóstico de normalidad, fue a buscar ayuda en investigadores de la Universidad de California. Fue así que acudió al laboratorio de Parapsicología, donde logró contactar con su director, el Dr. Barry E. Taff, un psiquiatra e investigador escéptico.

En un primer momento, Taff pensó que la historia era una mera construcción imaginaria y los supuestos ataques no eran más que un complejo de exteriorizaciones y percepciones producido por algún trastorno mental de Doris; aunque, cuando ella le mostró las extrañas y terribles marcas (algunas en la zona genital) que el violador invisible le había ocasionado, Taff pensó que su hipótesis del trastorno era casi seguramente insuficiente ya que, en el marco de los parámetros de la ortodoxia científica, no era posible explicar con rigor y completitud el caso. Intrigado, Taff tomó interés en el caso y entrevistó a Doris, a sus hijos y a sus vecinos, obteniendo tanto de sus hijos como de algunos vecinos la declaración de que habían sido testigos de los abusos de la entidad invisible a la que, desde ese momento, se le empezó a llamar “El Ente”.

Pese a eso, Taff no dejó de aferrarse a la posibilidad de que todo tuviese su raíz en la mente de Doris, por lo cual contactó con el hipnólogo Kerry Gaynor en vistas de encontrar recuerdos perdidos en el subconsciente de Doris que, de alguna manera, pudiesen dar la llave del caso. No obstante nada se sacó de las sesiones hipnóticas y, entretanto, El Ente seguía deleitándose en sus salvajes abusos. A causa de eso, finalmente decidieron trasladar un equipo científico (dirigido por Taff y Gaynor) al domicilio de Doris.

Mientras el equipo proseguía con sus investigaciones, el estado de Doris empeoraba cada vez más y hacía temer en algunos médicos la posibilidad de que ella acabase sumergida en un estado crónico e irreversible de esquizofrenia. Como ninguno de los miembros del equipo había enfrentado algo semejante con anterioridad, muchos de ellos, en parte por haber visto que casi no existían precedentes de casos semejantes, optaron por creer que los ataques cesarían a corto o mediano plazo. En un inicio habían creído, debido a que los ataques sucedían cuando Doris dormía, que el problema se reducía a cierto tipo de trastorno psíquico vinculado a la mecánica del sueño; mas, tras irse desarrollando los hechos de la manera brutal y contundente en que se dieron, empezó a surgir en los investigadores la creencia en la posibilidad de que en efecto estuviesen lidiando con alguna entidad sobrenatural.

Y es que, a diferencia de tantos fantasmas, El Ente y sus secuaces no dudaron en manifestarse ante la presencia de los investigadores; por lo cual, en aquellos días en que el equipo estuvo en el domicilio de Doris, se reportó la presencia de esferas luminosas e inclusive se tomaron fotografías en que se apreciaban unos arcos de luz que delataban la forma de las esferas: mas, como es de esperarse, ante aquellas fotografías cuya fama ha llegado a trascender, los escépticos hablaron de reflejos en el lente de la cámara y la comunidad científica no las aceptó aunque nunca se demostró ni que fuese un montaje ni que fuese el producto de reflejos en el cristal de la cámara.

Pero veamos ahora los hechos con más detalle, para lo cual resulta muy útil acudir a las palabras con que los propios Taff y Gaynor relataron ciertas cosas acaecidas en los días en que las investigaciones se realizaban en casa de Doris:

Fue en la segunda visita a la casa de Doris cuando los investigadores empezaron a ver cosas que les demostraron de manera contundente que lo que estaba ocurriendo no podía reducirse a algún intrincado problema psíquico del sueño. “Empezamos a ver pequeños estallidos de luz, sucedían rápidamente. Intentamos fotografiarlos, pero sucedían demasiado rápido, y no conseguimos fijar ninguno. Trabajabamos con una Polaroid y una cámara fotográfica de 35mm”

“Estabamos en la cocina hablando con el hijo de 16 años de Doris cuando la puerta de un armario bajo se abrió de golpe y una cacerola salió disparada”, dijo Gaynor. “Salió volando y cayó dos o tres pies más allá del armario. Yo me asomé por si hubiera algún truco o alguien escondido en el armario, pero allí no había nada. Ahí es cuando empezó todo”.

“La mujer empezó a chillar, ‘está en el dormitorio’. Nosotros corrimos hacia allá y fue cuando aparecieron las luces y tomamos las instantáneas con la Polaroid. La mujer gritó ‘está en la esquina’ y rápidamente tomamos una foto, pero salió descolorida. Doris volvió a gritar que estaba en la esquina y volvimos a fotografiar… otra vez descolorida. Pensabamos que la cámara se había estropeado, así que tomamos una foto de control. En ese momento Doris anunció que el ente se había ido. La foto salió perfecta”

“Con la Polaroid tomamos la foto más interesante de todas. Doris dijo textualmente ‘está delante de mi cara’ y entonces tomamos la instantánea. En la foto puedes ver con claridad los botones de su ropa y las cortinas, sin embargo su cara aparece totalmente borrada. Repetimos la operación con idéntico resultado, y cuando ella dijo que ya se había ido, hicimos una foto de control y todo apareció normalmente.”

“La tercera noche decidimos hacer la sesión en el dormitorio. Le pedí al ente que si realmente estaba allí que apareciese, y entonces la luz salió de la pared y se desplazó hasta el medio de la habitación. Empezó a girar y a expandirse en todas direcciones. Teníamos a nueve fotógrafos profesionales distribuidos por la habitación disparando sus cámaras desde todos los ángulos. Fue increíble, ¡esa cosa flotaba en medio de la estancia y era dimensional! Es imposible falsificar algo así sin disponer de sofisticados sistemas de laser”. Taff contó que en realidad había tres esferas de luz: una verde-amarillenta y dos de luz blanca. “Nosotros vimos bolas de luz. De algún modo las cámaras recogieron arcos luminosos… pero lo que nosotros vimos eran bolas de luz”.  Mas todo aquel episodio tuvo lugar luego de que, tras sufrir un espantoso ataque, Doris llamara a Gaynor a la medianoche para pedirle que fueran ya que había sido agredida por tres criaturas invisibles, dos de las cuales le sujetaban las piernas para que la última, El Ente, la penetre con brutalidad a sus anchas. . “Ella me llamó en mitad de la noche llorando y fui hacia allá. Había sido golpeada, tenía marcas azules y negras por todo el cuerpo”, dijo Gaynor. Como sorprendentemente se ve, el número de criaturas que Doris mencionó, al igual que la distribución de funciones y aparente jerarquía entre las mismas, coincidía a la perfección con el hecho de que justamente hayan sido tres las esferas de luz que los investigadores vieron, siendo dos de ellas blancas (las criaturas que sujetaban) y una amarilla-verdosa (El Ente). Por otra parte, Doris también acotó que la entidad violadora había cobrado solidez mientras la violaba y que, a través del contacto con la misma, pudo darse cuenta con claridad, aún más que en anteriores episodios, de que la entidad tenía la anatomía de un hombre fornido y de que en efecto era un espectro pues, inmediatamente después de saciar su desaforada libido, simplemente “se evaporó”. Finalmente y a pesar de que cuando los investigadores llegaron no presenciaron ningún ataque sexual de El Ente, sí pudieron ver algo que les heló la sangre, algo que le hizo ver a Gaynor que, en efecto, Doris parecía estar en lo cierto cuando dijo que el abusador invisible tenía la morfología de un hombre. Cuenta así Gaynor lo siguiente: “Primero vimos como se formaba la cabeza y seguidamente los hombros. Después la luz fue descendiendo hasta que una silueta se dibujó entera. Era una luz verde-amarillenta. Cuando todo pasó, nos miramos unos a otros… No podíamos ni hablar.” Y Taff añade: “Cuando la aparición se esfumó, dos jóvenes ayudantes se desmayaron y hubo que sacarlos fuera del dormitorio”…

En cuanto a la peligrosidad de El Ente, las siguientes palabras de Gaynor nos muestran que era ciertamente elevada no solo para Doris sino para cualquiera que osase intentar detenerlo: “Una vez, el hijo de 16 años oyó a su madre llorar y fue al dormitorio. Vio como algo zarandeaba a su madre en la cama y, cuando se acercó a ayudarla, algo le golpeó en la cabeza y lo lanzó hacia atrás. El chico se rompió un brazo”

Después de las sesiones en casa de Doris y sobre todo porque no habían podido hallar una respuesta clara y la condición de ella empeoraba, los investigadores trasladaron a Doris —quien a lo largo del caso habría de tener tres embarazos psicológicos— al laboratorio de la Universidad de California, donde se le hizo una especie de casa de cristal en la que, por cierto tiempo, Doris vivió constantemente vigilada por las lentes de las cámaras y los ojos de los doctores.

Fue allí donde en cierta noche tuvo lugar la más intensa y asombrosa agresión sexual de El Ente. Así, ante los numerosos presentes, el cuerpo de Doris empezó a moverse como si alguien, contra su voluntad, la sujetase y la empujase a la vez: era El Ente que, en aquella noche más que en ninguna otra, evidenció una naturaleza posiblemente humana en virtud de sus conductas sexuales pues, como queriendo dar show y lucirse, doblegó a la pobre Doris y la hizo realizar la posición del perrito, la del misionero y muchísimas otras posturas del Kamasutra. Lastimosamente, de aquella depravada sesión de acrobacias necrófilas no quedó nada pues las cámaras no lograron registrar nada con la contundencia suficiente como para hacer tambalear el ortodoxo juicio científico e inclinarlo hacia la hipótesis paranormal.

Al ataque anterior siguieron muchos otros. Entretanto uno de los psicólogos, en una sesión hipnótica, descubrió que Doris había sufrido abusos sexuales durante su infancia. A partir de allí el juicio de los investigadores se dividió en dos grandes bloques: por un lado, aquellos que creían que todo estaba en la mente de Doris, pasando desde grandes escépticos que se limitaban a explicaciones psiquiátricas rebuscadas hasta investigadores de mente abierta que adoptaban la hipótesis parapsicológica de que la mente de Doris había creado proyecciones energéticas que se plasmaban en la gama de fenómenos desconcertantes que habían visto; por otro lado, estaban aquellos que, en lugar de aferrarse a los excesos del ejercicio interpretativo, prácticamente tomaban la realidad tal cual se presentaba y afirmaban así que Doris era víctima de alguna identidad, sea esta un fantasma, un demonio o  un extraterrestre.

Mas Doris ya estaba cansada de todo y se sentía frustrada ante lo escurridizo que El Ente resultaba para las cámaras. Por ello, dejó de participar en los experimentos y, con sus hijos, dejó su casa inicial en Culver (California) y se mudó a Texas en busca de una vida mejor y libre de los acosos del violador invisible. Pero El Ente ya se había enviciado con ella y, en lugar de dejar sus fechorías o cambiar de víctima, decidió seguirla para así continuar con sus perversas sesiones de placer espectral. Cinco fueron en total las veces que Doris se mudó intentando huir de su perseguidor; cada vez se mudaba más lejos pero lo único que había conseguido era una disminución en la frecuencia de ataques. Aunque posteriormente, y de forma inexplicable, los ataques cesaron. Dice Gaynor (que mantuvo la comunicación con Doris) al respecto: “Parece que el ente la seguía a donde iba. Ella cada vez se mudaba más lejos y los ataques fueron disminuyendo hasta que después de dos años más o menos finalmente cesaron por completo”. Fue entonces que por fin Doris vivió con tranquilidad hasta que el cáncer la condujo a la muerte un 25 de julio de 2006.

ANEXO: FRAGMENTOS DE UNA ENTREVISTA A BRIAN HARRIS, HIJO INTERMEDIO DE LOS TRES HIJOS VARONES DE DORIS BITHER

Sobre los comentarios de que la casa fue dos veces condenada por la ciudad:
“En cuanto a lo de que la casa fue dos veces condenada por la ciudad, eso era una patraña. La casa nunca fue condenada. Se sentía cierto aislamiento viviendo allí, pero eso era porque la casa tenía tal reputación de estar embrujada que todo el vecindario venía. Merodeadores, gente curiosa. Niños del barrio que siempre venían para intentar ver dentro de la casa encantada…En la escuela me fastidiaban mucho por vivir en esa casa”

Sobre los ataques que todos sufrían:
“Todos experimentamos algún tipo de ataque. Empujones, mordiscos y arañazos. Había alrededor de cuatro entidades en la casa y estas se daban a conocer apareciendo todo el tiempo. Pienso que hacer eso les debía requerir un montón de energía”

Sobre la apariencia de El Ente:
“Sí, como una silueta pero sin claridad. Translúcida y nublada. Era como una escultura, como un cuerpo cincelado. No era una figura completa pero a veces podíamos ver ciertos rasgos.”

Sobre los rumores que afirmaban que los espectros tenían aspecto asiático:
“Es divertido todo ese malentendido acerca de que eran asiáticos; eso no es verdad. Yo no sé de dónde se sacaron esa idea. No tenían rasgos asiáticos, no lucían como asiáticos.”

Sobre las violaciones:
“Lo de las violaciones era completamente real. Mi habitación estaba justo al lado de la de mi madre. Yo escuchaba cuando sucedían los ataques. Cosas siendo arrojadas, ella gritando. Luego ella salía de su cuarto y tenía todos esos moretones en sus piernas, en sus muslos internos, justo como en la película.”

Sobre las veces que el equipo de investigación los visitaba:
“Odiaba cuando se presentaba el equipo, porque sabía que, tan pronto como se fueran, ellos se enojarían tanto que la casa cobraría vida. Era como si los fantasmas estuviesen molestos de que se fueran, como si estuviesen lanzando una rabieta, un berrinche. Entonces las cosas empezaban a volar y nosotros a ser atacados …[…]…¡Era como si la casa cobrase vida! Cosas volando, ollas y sartenes.”

Sobre los embarazos psicológicos de su madre y los incontables hombres que ella tuvo:
“Es posible. Quiero decir que mi madre se movía mucho. Ella era tan inestable. Pudimos haber perdido el contacto con ella. Tuvo tantos novios y esposos que ya perdí la cuenta. Así que es posible que uno de sus novios la dejara embarazada.”

El ritual de exorcismo católico

El exorcismo está presente en muchas culturas; no obstante no ha existido religión que dé más énfasis a la existencia de los demonios que el Cristianismo ni ritual de exorcismo que haya cobrado tanta importancia como el católico-romano, rito que pocos conocen a detalle y que aquí revelaremos todos sus pormenores.

El ritual del exorcismo católico es algo que ha despertado un gran interés en la cultura popular, dando lugar a películas como El Rito, El Exorcismo de Emily Rose o la famosa trilogía de El Exorcista. Pocos son sin embargo los que tienen un conocimiento sobre qué sucede en el mismo más allá de cuestiones generales como echar agua bendita y recitar oraciones. Y es que, como se podría suponer por sentido común, el exorcismo es en realidad un proceso complejo en el que existen muchos pasos que se deben dar de forma necesaria y oraciones que deben disponerse en cierta secuencia para lograr los efectos espirituales requeridos para la expulsión de El Maligno y sus huestes. Además, algo que no se puede dejar de lado es que muchas de las oraciones empleadas en el exorcismo católico son oraciones que la Iglesia no ha dado a conocer a quienes no están inmersos en ella, oraciones que la gente ni siquiera sabe que existen y que, a pesar de que se encuentran en internet, a muchos ni se les ocurre buscarlas o simplemente no saben cómo encontrarlas. Por ello este artículo, a diferencia de muchos, no pretende exponer generalidades sino más bien esos detalles que pocos conocen y algunos quisieran conocer.

Empezando entonces con nuestro tema, tenemos que el procedimiento del exorcismo católico ha estado, desde 1614, codificado de forma oficial dentro de un documento que se conoce como Rituale Romanum (Ritual Romano). El Rituale Romanum es un texto que habla sobre los diversos sacramentos y otras cuestiones como las exequias, las procesiones, las bendiciones y, desde luego y como ya se dijo, el exorcismo. Como se ve, todas ellas remiten a procedimientos, a prácticas, lo cual evidentemente es inherente al concepto de ritual.

Centrándonos en lo del exorcismo, al menos en teoría está dispuesto que cada diócesis del mundo disponga de un sacerdote facultado para llevar a cabo exorcismos según los parámetros del Rituale Romanum. Es la forma oficial, fuera de lo indicado en el Rituale Romanum al sacerdote no le es dada la potestad de practicar el rito del exorcismo.

Hay sin embargo algo muy importante y es que hace muy poco, apenas en 1999, el cardenal Jorge Medina Estévez presentó de forma pública la nueva versión del Rituale Romanum en la Ciudad del Vaticano. Tal actualización fue el resultado de más de diez años de trabajo y fue aprobado por Juan Pablo II para su uso en todo el mundo. Lo polémico en relación a nuestro tema es que, entre el abanico de cambios, el ritual romano del exorcismo fue modificado a causa de las peticiones de la Conferencia Episcopal Alemana para que el exorcismo fuese eliminado, peticiones estas movidas en gran medida por lo sucedido en el exorcismo de la joven alemana Anneliese Michel: en ese exorcismo la joven murió, los sacerdotes y los padres de la joven fueron enviados seis meses a prisión y se armó todo un escándalo mediático que empañó la imagen de la Iglesia. Como se desprende de lo anterior, el exorcismo no fue eliminado pero si modificado; aunque, y esto debido más que todo a la opinión de un abundante sector del clérigo, en el prólogo a la obra revisada se permitió, para el exorcista que así quisiese, hacer uso del antiguo ritual.

Aquí mostramos por completo lo que es el nuevo ritual del exorcismo. Aunque, si se quieren conocer más detalles como cuáles son las condiciones para realizar el exorcismo o tales o cuales oraciones alternativas a las presentadas en la versión estándar del exorcismo, se puede entonces descargar un pdf en el que no solo se muestra el nuevo ritual sino muchas cuestiones vinculadas al mismo. El link para su descarga es el siguiente: http://www.mediafire.com/?fceie13r27996qv

Finalmente y antes de presentar el ritual, cabe decir que las partes del mismo conformadas por instrucciones se han puesto en negrita y los numerales se han conservado como en el documento original para evitar confusiones que se derivarían de su alteración.

Para acabar, he aquí el poderoso ritual del exorcismo romano, un ritual que cada vez la Iglesia se muestra más renuente a llevar a cabo, un ritual que solo se administra de manera oficial luego de un análisis exhaustivo en el que se ha descartado toda posibilidad de causa natural y se han dado todas las condiciones estipuladas de manera oficial para la catalogación del caso como “posesión demoníaca”:

Nuevo ritual de exorcismo romano

39. Antes de comenzar el rito del exorcismo, el ministro que ha de ejercerlo debe disponerse adecuadamente, según las circunstancias, diciendo la siguiente oración en secreto:

Señor Jesucristo, Verbo de Dios Padre,
Dios de toda criatura
que diste a tus santos Apóstoles la potestad
de someter a los demonios en tu nombre
y de aplastar todo poder del enemigo;
Dios santo,
que al realizar tus milagros
ordenaste: “huyan de los demonios”;
Dios fuerte,
por cuyo poder
Satanás, derrotado,
cayó del cielo como un rayo;
ruego humildemente con temor y temblor
a tu santo nombre
para que fortalecido con tu poder,
pueda arremeter con seguridad contra el espíritu maligno
que atormenta a esta criatura tuya.
Tú que vendrás a juzgar al mundo por el fuego purificador
y en él a los vivos y los muertos.
Amén.

El exorcista puede añadir también otras oraciones, como por ejemplo “En el nombre
de Jesucristo…” (Apéndice II, 7), “Bajo tu amparo” (Apéndice II, 8), “San Miguel
Arcángel…” (Apéndice II, 9), “Príncipe gloriosísimo…” (Apéndice II, 6).

Ritos iniciales

40. El sacerdote exorcista accede al lugar de la celebración, con los ornamentos adecuados que, según la costumbre será el alba, o el sobrepelliz sobre la vestidura talar, y la estola morada. Hecha la debida reverencia al altar o, faltando éste, a la cruz, se encamina a la sede. El sacerdote y los fieles hacen la señal de la cruz de la manera habitual:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
-Todos responden-
Amén.

Luego el exorcista saluda a los fieles extendiendo las manos:

Dios, Padre omnipotente
que quiere que todos los hombres se salven
esté con todos ustedes.
Todos responden:
Y con tu espíritu.

O bien:

El Señor esté con ustedes.
Todos responden:
Y con tu espíritu.

Entonces, el sacerdote puede preparar al fiel atormentado por el diablo y a los demás presentes con delicada humanidad a través de breves palabras.

41. Si fuera oportuno, el exorcista bendice el agua, diciendo con las manos juntas una de las siguientes oraciones:

Dios, que para la salvación del género humano,
hiciste brotar de las aguas el sacramento de la nueva vida,
escucha, con bondad, nuestra oración
e infunde el poder de tu bendición X sobre esta agua,
para que sirviendo a tus misterios,
asuma el efecto de la divina gracia
que espante los demonios y expulse las dolencias
y así, al ser rociados, tus fieles sean liberados de todo daño;
que en el sitio que será aspegido con esta agua,
no resida el espíritu del mal y se alejen todas las insidias del oculto enemigo;
haz que tus fieles,
manteniéndose firmes por la invocación de tu santo nombre
sean libres de todas las asechanzas.
Te lo pedimos, por Cristo, nuestro Señor.
-Todos responden-
Amén.

42. O bien:

Dios todopoderoso,
fuente y origen de la vida del alma y del cuerpo,
bendice X esta agua,
que vamos a usar con fe para implorar el perdón de nuestros pecados
y alcanzar la ayuda de tu gracia
contra toda enfermedad y asechanza del enemigo.
Concédenos, Señor, por tu misericordia,
que las aguas vivas siempre broten salvadoras,
para que podamos acercarnos a ti con el corazón limpio
y evitemos todo peligro de alma y cuerpo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
-Todos responden-
Amén.

43. Si se hace la mezcla de la sal, en la bendición del agua, el exorcista la bendice diciendo:

Te suplicamos, Dios todopoderoso,
que bendigas ? en tu bondad esta sal creada por ti.
Tú mandaste al profeta Eliseo
arrojarla en el agua estéril para hacerla fecunda.
Concédenos, Señor,
que al recibir la aspersión
de esta agua mezclada con sal
nos veamos libres de los ataques del enemigo,
y la presencia del Espíritu Santo nos proteja siempre.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
-Todos responden-
Amén.

Luego mezcla la sal con el agua, sin decir nada.

44. Luego, el exorcista, asperge con el agua bendita al fiel atormentado, a los presentes y al lugar, diciendo:

Esta es el agua que Dios ha bendecido.
Que ella sea para nosotros fuente de salvación y de vida.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
-Todos responden-
Amén.

O bien dice el sacerdote:

Que esta agua nos recuerde que hemos sido bautizados
y con ella, hagamos memoria de Jesucristo,
que nos redimió con su muerte y resurrección.
-Todos responden-
Amén.

Súplica litánica

45. Después el exorcista, con estas u otras palabras semejantes, se dirige a los presentes y los invita a la oración:

Queridos hermanos,
supliquemos intensamente la misericordia de Dios
para que movido por la intercesión de todos los santos
atienda bondadosamente la invocación de su Iglesia
a favor de nuestro hermano(a) N.
que sufre gravemente.

46. Enseguida el exorcista y los fieles, en la medida de las posibilidades, se arrodillan. Quien preside la celebración u otra persona comienza las letanías. Pueden agregarse, en el lugar correspondiente, algunos nombres de santos o santas (por ejemplo, del patrono del lugar, del fiel atormentado, etc.) y también alguna intención especialmente apta para la situación. Quienes participan se unen en las respuestas comunes.

Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Santa María, Madre de Dios, ruega por él (por ella).
San Miguel, Gabriel y Rafael, rueguen por él (por ella).
Todos los santos Ángeles de Dios, rueguen por él (por ella).
San Elías, ruega por él (por ella).
San Juan Bautista, ruega por él (por ella).
San José, ruega por él (por ella).
Todos los santos Patriarcas y Profetas, rueguen por él (por ella).
Santos Pedro y Pablo, rueguen por él (por ella).
San Andrés, ruega por él (por ella).
Santos Juan y Santiago, rueguen por él (por ella).
Todos los santos Apóstoles y Evangelistas, rueguen por él (por ella).
Santa María Magdalena, ruega por él (por ella).
Todos los santos Discípulos del Señor, rueguen por él (por ella).
San Esteban, ruega por él (por ella).
San Lorenzo, ruega por él (por ella).
Santas Perpetua y Felicidad, rueguen por él (por ella).
Todos los santos Mártires, rueguen por él (por ella).
San Gregorio, ruega por él (por ella).
San Ambrosio, ruega por él (por ella).
San Jerónimo, ruega por él (por ella).
San Agustín, ruega por él (por ella).
San Martín, ruega por él (por ella).
San Antonio, ruega por él (por ella).
San Benito, ruega por él (por ella).
Santos Francisco y Domingo, rueguen por él (por ella).
Santos Ignacio (de Loyola) y Francisco (Javier), rueguen por él (por ella).
San Juan María (Vianney), ruega por él (por ella).
Santa Catalina (de Siena), ruega por él (por ella).
Santa Teresa de Jesús, ruega por él (por ella).
Todos los Santos y Santas de Dios, rueguen por él (por ella).
Muéstrate propicio, líbranos (líbralo[a]), Señor.
De todo mal, líbranos (líbralo[a]), Señor.
De todo pecado, líbranos (líbralo[a]), Señor.
De las insidias del diablo, líbranos (líbralo[a]), Señor.
De la muerte eterna, líbranos (líbralo[a]), Señor.
Por tu nacimiento, líbranos (líbralo[a]), Señor.
Por tu santo ayuno, líbranos (líbralo[a]), Señor.
Por tu cruz y tu pasión, líbranos (líbralo[a]), Señor.
Por tu muerte y sepultura, líbranos (líbralo[a]), Señor.
Por tu santa resurrección, líbranos (líbralo[a]), Señor.
Por tu admirable ascensión, líbranos (líbralo[a]), Señor.
Por la venida del Espíritu Santo, Paráclito, líbranos (líbralo[a]), Señor.
Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
Tú que por nosotros fuiste tentado por el diablo, ten piedad de nosotros.
Tú que libraste a los atormentados de los espíritus inmundos, ten piedad de
nosotros.
Tú que diste a tus discípulos el poder sobre los demonios, ten piedad de
nosotros.
Tú que sentado a la derecha del Padre intercedes por nosotros, ten piedad de
nosotros.
Tú que vendrás a juzgar a vivos y muertos, ten piedad de nosotros.
Nosotros, que somos pecadores, te rogamos, óyenos.
Para que nos perdones, te rogamos, óyenos.
Para que nos indultes, te rogamos, óyenos.
Para que nos confortes y conserves en tu santo servicio, te rogamos, óyenos.
Para que eleves nuestras mentes hacia deseos celestiales, te rogamos, óyenos.
Para que concedas a tu Iglesia servirte con plena libertad, te rogamos, óyenos.
Para que le concedas la paz y la verdadera concordia a todos los pueblos, te
rogamos, óyenos.
Para que nos escuches, te rogamos, óyenos.
Cristo, óyenos.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos,
Cristo, escúchanos.

47. Concluidas las letanías, el exorcista dice, de pie, la siguiente oración:

Señor y Dios nuestro,
a quien pertenece compadecerse siempre y perdonar,
escucha nuestra súplica
para que la compasión de tu misericordia
libere a este servidor tuyo N. (servidora tuya N.)
que está sujeto(a) por las cadenas del dominio diabólico.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos responden:
-Amén-

Todos se ponen de pie.

48. O bien:

Dios y Padre nuestro,
que nos ves quebrantados por nuestra fragilidad,
te rogamos suplicantes
por este hermano nuestra N. (hermana nuestra N.),
para que apartes de él (ella) el espíritu del mal
y lo (la) restituyas a la plena libertad de tus hijos
para que así, te alabe siempre
con la multitud de tus santos.
Por Cristo, nuestro Señor.
-Todos responden-
Amén.

Todos se ponen de pie.

Oración con salmos

49. Después el exorcista puede recitar, según las circunstancias, uno o varios salmos, o bien algunos versículos o estrofas escogidas. Aquí se propone un solo salmo pero pueden añadirse otros, según los textos indicados en el capítulo II. Los salmos pueden ser introducidos con una sentencia neotestamentaria y concluidos con una oración, tal como puede verse a continuación. Quienes están presentes en la celebración pueden participar de los modos acostumbrados en la Liturgia para la oración con salmos.

50. Salmo 90:

Bajo la protección del Altísimo
Les he dado poder de caminar sobre serpientes y para vencer todas las fuerzas del
enemigo. (Lc. 10,19)
R. Tú eres, Señor, mi refugio.
Tú que vives al amparo del Altísimo
y resides a la sombra del Todopoderoso,
di al Señor: «Mi refugio y mi baluarte,
mi Dios, en quien confío».
R. Tú eres, Señor, mi refugio.
Él te librará de la red del cazador
y de la peste perniciosa;
te cubrirá con sus plumas,
y hallarás un refugio bajo sus alas.
No temerás los terrores de la noche,
ni la flecha que vuela de día,
ni la peste que acecha en las tinieblas,
ni la plaga que devasta a pleno sol.
R. Tú eres, Señor, mi refugio.
Aunque caigan mil a tu izquierda
y diez mil a tu derecha,
tú no serás alcanzado:
su brazo es escudo y coraza.
Con sólo dirigir una mirada,
verás el castigo de los malos,
porque hiciste del Señor tu refugio
y pusiste como defensa al Altísimo.
R. Tú eres, Señor, mi refugio.
No te alcanzará ningún mal,
ninguna plaga se acercará a tu carpa,
porque hiciste del Señor tu refugio
y pusiste como defensa al Altísimo
R. Tú eres, Señor, mi refugio.
Ellos te llevarán en sus manos
para que no tropieces contra ninguna piedra;
caminarás sobre leones y víboras,
pisotearás cachorros de león y serpientes.
R. Tú eres, Señor, mi refugio.
«Él se entregó a mí, por eso, yo lo glorificaré;
lo protegeré, porque conoce mi Nombre;
me invocará, y yo le responderé. Estaré con él en el peligro,
lo defenderé y lo glorificaré;
le haré gozar de una larga vida
y le haré ver mi salvación».
R. Tú eres, Señor, mi refugio.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
R. Tú eres, Señor, mi refugio.

Oración:

Señor, tú eres nuestra defensa y nuestro refugio;
te pedimos que libres a tu hijo(a) N.
de la trampa de los demonios
y de la palabra cruel de los perseguidores.
Protégelo(a) bajo la sombra de tus alas
rodéalo(a) con el escudo de tu fortaleza
y muéstrale la clemencia de tu salvación.
Por Cristo, nuestro Señor.
-Todos responden-
Amén.

51. A continuación el exorcista proclama el Evangelio; todos lo escuchan de pie. Puede tomarse también una perícopa de las propuestas en el capítulo II (nn.76-80).

52. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, según san Juan 1,1-14:

Al principio existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios.
Al principio estaba junto a Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra
y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.
En ella estaba la vida,
y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas,
y las tinieblas no la percibieron.
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
Vino como testigo, para dar testimonio de la luz,
para que todos creyeran por medio de él.
Él no era luz, sino el testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera
que, al venir a este mundo,
ilumina a todo hombre.
Ella estaba en el mundo,
y el mundo fue hecho por medio de ella,
y el mundo no la conoció.
Vino a los suyos,
y los suyos no la recibieron.
Pero a todos los que la recibieron,
a los que creen en su Nombre,
les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.
Ellos no nacieron de la sangre,
ni por obra de la carne,
ni de la voluntad del hombre,
sino que fueron engendrados por Dios.
Y la Palabra se hizo carne
y habitó entre nosotros.
Y nosotros hemos visto su gloria,
la gloria que recibe del Padre como Hijo único,
lleno de gracia y de verdad.

Imposición de las manos

53. Luego, el exorcista impone las manos sobre la cabeza del fiel atormentado mientras dice:

Hágase tu Voluntad, Señor, sobre nosotros
del modo como todos esperan de ti.
-Todos dicen-
Señor, ten piedad.

Envía tu Espíritu y las cosas serán creadas, y renovarás la faz de la tierra.
-Todos dicen-
Señor, ten piedad.

Salva a tu siervo(a) que espera en ti, Dios mío.
-Todos dicen-
Señor, ten piedad.

Sé para él (ella), Señor, una torre de fortaleza frente al enemigo,
-Todos dicen-
Señor, ten piedad.

Que el enemigo no se aproveche de él (ella), y que el hijo de la impiedad no añada
más dolor.
-Todos dicen-
Señor, ten piedad.

Envíale, Señor, tu auxilio y cuídalo desde tu morada.
-Todos dicen-
Señor, ten piedad.

Símbolo de fe o promesas bautismales

El exorcista invita a profesar la fe. Si se usa para ello el Símbolo, se invita a recitarlo con las siguientes palabras:

Profesemos nuestra fe, que es la victoria que vence al mundo. Si se emplean las renuncias y promesas bautismales, se dice: Renovemos ahora las promesas de nuestro bautismo, con las cuales, un día, renunciamos a Satanás y a sus obras y prometimos servir a Dios en la santa Iglesia católica.

Primera forma.
Todos juntos recitan el Símbolo:

Creo en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
-En las palabras que siguen, hasta “María Virgen”, todos se inclinan.-
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

O bien:

Creo en un solo Dios,
Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios,
Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación
bajó del cielo,
En las palabras que siguen, hasta “se hizo hombre”, todos se inclinan.
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

56. Otra forma:

Exorcista:
¿Renuncian a Satanás?

Todos:
Sí, renuncio.

Exorcista:
¿Renuncian a todas sus obras?

Todos:
Sí, renuncio.

Exorcista:
¿Renuncian a todas sus vanidades?

Todos:
Sí, renuncio.

Exorcista:
¿Renuncian al pecado, para vivir en la libertad de los hijos de Dios?

Todos:
Sí, renuncio.

Exorcista:
¿Renuncian a las seducciones de la iniquidad, para que no los domine el pecado?

Todos:
Sí, renuncio.

Exorcista:
¿Renuncian a Satanás, que es el autor y el príncipe del pecado?

Todos:
Sí, renuncio.

Exorcista:
¿Creen en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra?

Todos:
Sí, creo.

Exorcista:
¿Creen en Jesucristo,
su único Hijo, nuestro Señor,
que nació de la Virgen María,
padeció y fue sepultado,
resucitó de entre los muertos
y está sentado a la derecha del Padre?

Todos:
Sí, creo.

Exorcista:
¿Creen en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la Vida eterna?

Todos:
Sí, creo.

57. Luego el exorcista introduce a la oración del Señor diciendo con las manos juntas:

Unidos como hermanos y junto a N., invoquemos a Dios como Jesucristo nos enseñó
para que Él nos libre de todo mal.

O bien:

No sabemos orar como conviene, pero el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad y Él mismo interpela y ruega a Dios por nosotros. Movidos por el Espíritu digamos juntos:

Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,
danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación
y líbranos el mal.
Junta las manos y los presentes concluyen la oración aclamando:
Porque tuyo es el Reino, tuyo el poder y la gloria,
por siempre, Señor.

Señal de la cruz.

58. Luego el exorcista muestra la cruz y, con ella, bendice al fiel atormentado mientras
dice:

Ante la Cruz de nuestro Señor
aléjense de aquí,
todas las fuerzas enemigas.

O bien:

Por medio del signo de la Cruz,
nuestro Señor te libre del enemigo.

O bien:

La santa Cruz sea, para ti, luz y vida.
Soplo.

59. Si parece conveniente, el exorcista sopla sobre el rostro del fiel atormentado, diciendo:

Con el Espíritu de tu boca, Señor
expulsa los espíritus malignos,
mándales alejarse
porque se aproxima tu Reino.

Oración del exorcismo

60. Luego el exorcista pronuncia la fórmula deprecativa del exorcismo mayor (n.61). Si es oportuno también añade la fórmula imperativa. Otras fórmulas tanto deprecativas como imperativas, se proponen en el capítulo II, nn.81-84

61. Fórmula deprecativa:

Dios, creador y defensor del género humano,
dirige tu mirada sobre este siervo tuyo (sierva tuya) N.
a quien formaste a tu imagen
y llamas a ser partícipe de tu gloria.
El antiguo adversario lo (la) atormenta cruelmente,
lo (la) oprime con fuerte violencia
y lo (la) inquieta con cruel terror.
Envía sobre él (ella) tu Espíritu Santo
para que lo (la) haga fuerte en la lucha
le enseñe a rogar en la tribulación
y lo (la) defienda con su poderosa protección.
Escucha, Padre santo,
el gemido de tu Iglesia suplicante;
no permitas que tu hijo (hija)
sea poseída por el padre de la mentira;
no dejes que este servidor (servidora)
a quien Cristo redimió con su Sangre
sea retenido (retenida) por la cautividad del diablo;
impide que el templo de tu Espíritu
sea inhabitado por los espíritus inmundos.
Escucha, Dios misericordioso,
la oración de la bienaventurada Virgen María,
cuyo Hijo, muriendo en la Cruz,
aplastó la cabeza de la antigua serpiente
y encomendó a la Madre todos los hombres como hijos.
Que resplandezca en este siervo tuyo (sierva tuya) la luz de la verdad
entre en él (ella) el gozo de la paz,
lo (la) posea el Espíritu de la paz
y llenando su corazón le dé la serenidad y la paz.
Escucha, Señor. la oración de San Miguel Arcángel
y de todos los ángeles que te sirven.
Dios de todo bien, impide decididamente la acción diabólica;
tú que eres la fuente de la verdad y del perdón,
expulsa las falaces insidias del diablo;
Señor de la libertad y de la gracia,
desata los lazos de la perversidad.
Tú que amas y salvas al hombre
que escuchas paternalmente la oración de los apóstoles Pedro y Pablo
y de todos los santos que con tu gracia vencieron las asechanzas del Maligno.
Libra a este siervo tuyo (esta sierva tuya)
de toda potestad ajena
y custodia la firmeza que necesita.
para que restituido (restituida) a la serenidad espiritual
te ame de corazón y te sirva con sus obras,
te glorifique con sus alabanzas y te celebre con su vida.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
-Y todos responden-
Amén.

62. Fórmula imperativa

Te declaro anatema, Satanás, enemigo de la salvación humana;
reconoce la justicia y la bondad de Dios Padre,
que, con justo juicio, condenó tu soberbia y tu envidia:
apártate de este siervo (esta sierva) N.,
a quien Dios hizo a su imagen,
colmó con sus dones
y adoptó como hijo (hija) de su misericordia.
Te conjuro, Satanás, príncipe de este mundo:
reconoce el poder y la fuerza de Jesucristo,
que te venció en el desierto,
superó tus insidias en el Huerto,
te despojó en la Cruz,
y resucitado del sepulcro
transfirió tus trofeos al reino de la luz:
retírate de esta criatura N.,
a la cual Cristo al nacer hizo su hermano (hermana)
y al morir lo (la) redimió con su Sangre.
Te conjuro, Satanás, que engañas al género humano,
reconoce al Espíritu de la verdad y de la gracia
que repele tus insidias y confunde tus mentiras.
Sal de N., criatura plasmada por Dios,
a quien el mismo Espíritu marcó con su sello poderoso;
retírate de este hombre (esta mujer),
a quien Dios hizo templo sagrado
con una unción espiritual.
Por eso, retírate, Satanás,
en el nombre del Padre X, y del Hijo X, y del Espíritu X Santo;
retírate por la fe y la oración de la Iglesia;
retírate por la señal de la santa Cruz,
de nuestro Señor Jesucristo,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
-Todos responden-
Amén.

Otras fórmulas deprecativas e imperativas que pueden añadirse o cambiarse con
aquéllas que aquí se han indicado, pueden verse en el capítulo II, nn. 81-83.

Acción de gracias

63. Después de la liberación del fiel atormentado, el exorcista y los presentes entonan el siguiente cántico:

«Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremce de gozo en Dios, mi salvador,
porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora.
En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,
porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!
Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen.
Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.
Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías.
Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y de su descendencia para siempre».
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

O bien:

«Bendito sea el Señor, el Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su Pueblo,
y nos ha dado un poderoso Salvador en la casa de David, su servidor,
como lo había anunciado mucho tiempo antes,
por boca de sus santos profetas,
para salvarnos de nuestros enemigos
y de las manos de todos los que nos odian.
Así tuvo misericordia de nuestros padres
y se acordó de su santa Alianza,
del juramento que hizo a nuestro padre Abraham
de concedernos que, libres de temor, arrancados de las manos de nuestros enemigos,
lo sirvamos en santidad y justicia, bajo su mirada, durante toda nuestra vida.
Y tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor preparando sus caminos,
para hacer conocer a su Pueblo la salvación
mediante el perdón de los pecados;
gracias a la misericordiosa ternura de nuestro Dios,
que nos traerá del cielo la visita del Sol naciente,
para iluminar a los que están en las tinieblas y en la sombra de la muerte,
y guiar nuestros pasos por el camino de la paz».
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

64. Luego el exorcista pronuncia la siguiente oración:

Señor y Dios, creador y salvador de todo hombre,
que a este amado siervo tuyo (esta amada sierva tuya) N.
recibiste con misericordia;
te pedimos que lo (la) conserves con tu providencia
y lo (la) custodies en la libertad que le concedió tu Hijo.
Garantiza, Señor, que el espíritu de impiedad
no tenga poder en adelante sobre él (ella);
ordena, Señor, que lo (la) colmen
la bondad y la paz del Espíritu Santo,
de tal manera que nunca tema al Maligno,
porque el Señor Jesucristo permanece entre nosotros,
Él que vive y reina contigo por los siglos de los siglos.
-Todos responden-
Amén.

Rito de conclusión

65. Luego se procede a la despedida. El exorcista, dirigiéndose a los presentes dice con las manos extendidas:

El Señor esté con ustedes.
-Todos responden-
Y con tu espíritu.

El exorcista bendice a los presentes:

Que el Señor los bendiga y los proteja.
R. Amén.
Haga brillar su rostro sobre ustedes y los bendiga.
R. Amén.
Les descubra su rostro y les conceda la paz.
R. Amén.
Y que la bendición de Dios todopoderoso,
del Padre, del Hijo X y del Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes.
-Todos responden-
Amén.

O bien:

La paz de Dios,
que supera todo lo que podemos pensar,
tome bajo su cuidado los corazones y pensamientos de ustedes,
en el conocimiento y el amor de Dios
y de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo.
R. Amén.
Y que la bendición de Dios todopoderoso,
del Padre, del Hijo X y del Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes.
-Todos responden-
Amén.

66. Si el exorcismo debe ser reiterado, el exorcista reserva la bendición indicada en el n.65 para el final.

El exorcismo de Anneliese Michel

Fue en este exorcismo que se inspiró la película El Exorcismo de Emily Rose. Signado por la tragedia, este caso desembocó en la muerte de su joven víctima y en la comparecencia de sus dos exorcistas ante un tribunal, transformándose así en el mayor detonante de la actual actitud cerrada de la Iglesia frente al tema de las posesiones.

Nacida en Leiblfing, Bavaria, creció en el seno de una familia católica de clase media dentro la pequeña localidad de Klingenberg am Main.

Sin aviso, su vida cambió drásticamente un día de 1968 cuando tenía 16 años. Comenzó a no poder controlar su propio cuerpo, sufría movimientos violentos; y, mientras sufría aquellos episodios, ni siquiera podía avisar a sus padres, Josef y Anna, ni a sus tres hermanas.

Poco después, el neurólogo de la Clínica Psiquiátrica Wurzburgle le diagnosticó la “epilepsia del Grand Mal”; y, como consecuencia de la dureza de sus ataques y de una fuerte depresión que padeció, Anneliese fue finalmente admitida en el hospital para someterla a tratamiento.

Lejos de ser simples, los ataques que Anneliese sufría la llevaron a tener diabólicas visiones y a hacer “muecas” y caras monstruosas, sobre todo durante sus rezos diarios. Incluso a veces escuchaba voces que le decían “Anneliese se cocerá en el infierno”.

Ella les mencionó los “demonios” a sus médicos una sola vez, explicándoles que aquellos seres le habían empezado a dar órdenes… Los doctores, que no veían nada de sobrenatural en las diabólicas cosas que la chica percibía, parecían no encontrar el problema y Anneliese, al haber ya entrado al año de 1970 sin indicios de mejora, empezó a perder fe en que la Medicina fuera capaz de curarla.

Pese a todo, Anneliese quiso continuar con sus estudios e ingresó a la Universidad de Würzburg en 1973. Una vez allí, los ataques se volvieron aún más fuertes y continuos.

Anneliese no sabía qué hacer, no encontraba una explicación científica para sus terribles síntomas y, debido a la gran religiosidad de su familia y de ella misma, empezó a creer que estaba poseída por el Demonio. Sus padres, Josef y Anna, desconcertados y frustrados al observar que la medicación que estaba tomando su hija no le servía de mucho sino que la empeoraba más (ya que venía padeciendo efectos psicóticos que incrementaban día a día), entraron en desesperación y rompieron los dictámenes médicos, decidiendo luego llevarla a varios sacerdotes solicitando que se le practicara un exorcismo.

Sin embargo, los sacerdotes a los cuales la llevaron no determinaron que aquello se tratara de una auténtica posesión. Por años la Iglesia rechazó conceder un exorcismo a Anneliese que, por esa época, contaba ya con 20 años. La negación de la Iglesia se basaba en que no se daba ninguno de los factores necesarios para considerar como cierta la supuesta posesión; factores que son los siguientes según la Academia Pontificia Regina Apostolorum: “hablar en idiomas desconocidos”, exhibir una fuerza física desproporcionada, manifestar repulsión por objetos sagrados y conocer hechos muy distantes en el tiempo y el espacio. Y Anneliese  no levitaba, no había documentación sobre telekinesis en ella ni nada que pudiera demostrar la posibilidad de que fuerzas sobrenaturales o malignas estuvieran involucradas, por eso no creían que fuera una posesión demoníaca “genuina” y es que, como se sabe, la doctrina de la Iglesia Católica con respecto a estas prácticas es muy estricta. Se limitaron por ello a recomendarle que siguiera con su tratamiento médico. Aunque, pese a la negación de la Iglesia, los síntomas que padecía la muchacha eran muy serios y altamente inquietantes: se mutilaba a sí misma, comía moscas, carbón, bebía su propia orina, entre otros.

En 1974, después de supervisar a Anneliese por algún tiempo, el párroco Ernst Alt, considerado un reputado experto en materia de posesiones, encontró verdaderos indicios de posesión demoníaca: Anneliese se negaba a comer “porque los demonios no se lo permitían”, exceptuando los insectos y siendo los arácnidos su plato de alimento principal; dormía en el suelo de piedra, en extrañas e imposibles posiciones; rompía crucifijos, destruía cuadros de Jesucristo y lanzaba rosarios deshaciéndose de ellos; se la podía oír gritando por toda la casa durante gran parte del día; y el acto de romperse la ropa y orinar en el suelo se convirtió para ella en el pan de cada día.

Después de hacer una verificación exacta de la posesión en septiembre de 1975, el obispo de Wurzburg, Josef Stangl, ordenó finalmente la orden de llevar a cabo “El Gran Exorcismo”, el cual sería realizado por el propio pastor Alt y por el padre Arnold Renz e implicaría sesiones semanales desde septiembre del 75 hasta julio de 1976.

Ciertamente ellos aseguraban que no sólo había un demonio dentro de la joven, sino que eran varios y hasta ya los habían identificado: Caín, Judas Iscariote, Lucifer, Nerón, Adolf Hitler y Fleischmann, un deshonrado sacerdote franco del siglo XVI, además de algunas otras almas malditas que se manifestaban a través de ella. En cuanto a sus convulsiones, eran tan fuertes durante el exorcismo que tenían que atarla a la cama y sujetarla con tres personas.

Sólo por corto tiempo parecía que el exorcismo hacía efectos, incluso pudo regresar a la escuela y realizar los exámenes finales en la Academia de Pedagogía de Warzburg. Los ataques, aún así, no terminaron. De hecho, ella había llegado a una situación tal en que quedaba paralizada e inconsciente más a menudo que antes. El exorcismo tuvo entonces que continuar por muchos meses.

Durante semanas, Anneliese rechazó todo alimento y llegó a pesar apenas 30 kilos. Aparte, presentaba una grave neumonía, estaba totalmente demacrada, tenía fiebres muy altas y hasta llegó a romperse las rodillas debido a las 600 genuflexiones que realizaba obsesivamente durante las sesiones.

El último día del proceso de exorcismo fue el 30 de junio de 1976. Exhausta e incapaz de hacer por sí misma las genuflexiones, sus padres le apoyaron y le ayudaron a seguir los movimientos. Se dice que la joven se giró hacia su madre y le dijo: “Tengo miedo”. La última frase que dirigió a los exorcistas fue: “Por favor, pidan la absolución”, cayendo posteriormente inconsciente, muriendo segundos después y dejando el precedente de un exorcismo fallido que había traído la muerte de la paciente en pleno siglo XX.

Tras la muerte de la joven a la edad de 23 años, fueron arrestados por las autoridades sus padres y los dos exorcistas. Según los doctores que testificaron en el juicio, le diagnosticaron a Anneliese un severo caso de epilepsia, una condición que le hacía convulsionar y que afectó al cerebro con ataques de apoplejía. Además, se discutió sobre posibles desórdenes mentales y psicológicos, lo que supuestamente explicaría las alucinaciones de rostros y voces demoníacas.

Las pruebas forenses dictaminaron que “Anneliese murió de hambre”. Los especialistas afirmaron que, si los acusados hubieran alimentado a la joven a la fuerza por lo menos una semana antes del exorcismo en que murió, ella habría podido salvarse. Por su parte, los exorcistas intentaron probar la presencia de demonios poniendo las cintas grabadas durante los exorcismos. Se llegaron a registrar hasta 42 audios en los que se oían extraños diálogos, como el de dos demonios que discutían sobre cuál de los dos debería abandonar primero el cuerpo de la chica.

Nadie de entre los testigos de los exorcismos dudó jamás sobre la autenticidad de presencias diabólicas; incluyendo a la hermana de la poseída, quien declaró que Anneliese no quería que la ingresaran en un hospital mental.

Los psiquiatras, que también fueron llamados a testificar en el juicio, hablaron sobre la “Inducción Doctrinaria”. Dijeron que los curas proporcionaron a la chica los contenidos de su conducta psicótica.

El veredicto final fue considerado por muchos demasiado blando, ya que los padres y los exorcistas fueron declarados culpables de homicidio por negligencia y negación de auxilio, la condena fue de 6 meses de prisión y libertad condicional. Una comisión de la Obispo-Conferencia Alemana concluyó después que Anneliese Michel no estaba poseída, aun así, muchos creyentes siguieron sin dudar de la autenticidad de la posesión.

En 1999, el cardenal Medina Estévez presentó a periodistas en Ciudad del Vaticano la nueva versión del “Rituale Romanun”, versión que ha sido utilizado por la Iglesia Católica desde 1614. Las actualizaciones llegaron después de más de 10 años de trabajo en corregirlo y mejorarlo y se llaman “De exorcismis et quibusdam del supplicationibus” o “El exorcismo para el próximo milenio”.

Algo imposible de ignorar es que los padres de Anneliese aseguraron haber visto sombras “corriendo” en los pasillos de la casa donde estaba su hija. “Cuando nosotros íbamos a ver a Anneliese, veíamos sombras en los pasillos, cerca de la habitación de nuestra hija”. Días antes de su muerte Anneliese gritaba en su clase asegurando que “todos los demonios la seguían”, esto hacía que hasta sus mejores amigos dejaran de visitarla, excepto su novio. “Ella murmuraba que me alejara de ella, pero nunca la dejé sola”, afirmó su ex novio luego del fallecimiento de la chica.

En los exorcismos de Anneliese, quienes estuvieron presentes afirmaron que las cruces se volteaban hacia abajo misteriosamente y que las ventanas se rompían como si alguien aporreara algo en ellas. Enrst Alt les decía a los padres que debían mantener la calma, pues esto sucedía debido a la presencia demoníaca.

El cuerpo de Annelise fue exhumado once años y seis meses después de su entierro, sólo para confirmar que se mantenía en circunstancias normales, lo cual fue constatado. Aún hoy en día hay gente que visita la tumba de Annelise como un lugar de peregrinaje y adoración a una “santa que luchó contra el Diablo”.

La triste vida de esta joven mujer ha sido recogida en varios libros e incluso la película “El exorcismo de Emily Rose” se basa en ella.

Estos son los 4 exorcismos más terroríficos de la historia

Los exorcismos existen desde hace siglos y la verdad es que siempre se han tratado de mantener ocultos.

Hablar de fenómenos paranormales es algo aterrador para cualquiera. Los exorcismos existen desde hace siglos y la verdad es que siempre se han tratado de mantener ocultos.

Los amante de lo paranormal siempre nos sentimos tentados de averiguar qué es un exorcismo y qué casos han habido a través del tiempo en la historia de la humanidad, es por eso que te dejamos los 5 exorcismos más terribles de la historia.

Anneliese Michel (El Exorcismo de Emily Rose)

Nacida en Leiblfing, Bavaria, creció en la pequeña localidad de Klingenberg am Main, en esta misma región, en el seno de una familia católica de clase media.

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Sin aviso, su vida cambió drásticamente un día de 1968 cuando tenia 16 años, comenzó a no poder controlar su propio cuerpo, sufría movimientos violentos, ni siquiera podia avisar a sus padres, Josef y Anna, ni a sus tres hermanas. Poco después de lo ocurrido ese momento, él neurólogo de la Clínica Psiquiátrica Wurzburgle diagnosticó la “epilepsia del Grand Mal”.

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Poco después que comenzaran los ataques, la joven Alemana comenzó a ver diabólicas visiones. Incluso, escuchaba voces que le decían Anneliese se cocerá en el infierno.

Ella mencionó a sus médicos una sola vez, explicándoles que ellos habían empezado a darle órdenes. Esto no le impidió seguir estudiando, en la Universidad de Würzburg, En 1973 pero Ahí fue donde los ataques aún fueron más fuertes y continuos.

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Debido a la gran creencia religiosa de su familia y de ella misma, Anneliese empezó a creer que estaba poseída por el demonio, le parecía que no existía otra explicación.

Sus padres, Josef y Anna, Desconcertados y frustrados al observar que la medicación que estaba tomando, su hija no le servía de mucho, si no que aun la empeoraba mas ya que venía padeciendo efectos psicóticos que incrementaban día a día, rompieron los dictámenes médicos y decidieron llevarla a varios sacerdotes solicitándoles que se le practicara un exorcismo.

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Sin embargo, estos sacerdotes no determinaron que aquello se tratara de una auténtica posesión, y por años, la iglesia rechazó conceder un exorcismo en la adolescente que por esa época contaba ya con 20 años, ya que no se daban ninguno de los factores necesarios para considerar como cierta tal situación, que son, según la Academia Pontificia Regina, exhibir una fuerza física desproporcionada, manifestar repulsión por objetos sagrados y conocer hechos muy distantes en tiempo y espacio.

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Se mutilaba a sí misma, comía moscas, carbón, bebía su propia orina. Finalmente murió a sus 23 años por desnutrición.

El exorcismo de Marta

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Fue un acontecimiento misterioso y reconocido por el Vaticano. El  nombre de la víctima es ficticio para evitar demasiada controversia. El padre José Antonio Fortea fue quien estuvo a cargo de esto.

Sucedió el año 2001, una chica de 24 años fue internada en un hospital y estuvo 12 días al borde de la muerte. Al salir su madré notó que acontecían sucesos terroríficos en su casa y decidió pedir ayuda religiosa.

Cuando un sacerdote  le practicó el exorcismo a Marta, ella hablaba latín y pronunciaba frases macabras. Marta tenía 5 demonios en su cuerpo, pero finalmente fueron expulsados.

El extraño caso de Ronald Doe

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Conocido como Juan Hoffman, inspiró al mundialmente famoso film “El Exorcista” era un joven de 13 años que fue víctima de posesión satánicas en la década de 1940. El caso estaba a cargo del padre Bowdern. Todo comenzó cuando la tía del joven muere.

Ronald comenzó a escuchar voces debajo de su cama. Lo que más causó espanto fue que el joven amanecía con dibujos extraños sobre su cuerpo.

La Posesión de Lowa

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Sucedió en la población de Earling, en el estado de Lowa en el año 1928, el exorcismo estuvo a cargo del padre Theophilus Riesinger, la víctima fue una mujer de 40 años, la misma que estuvo sometida al exorcismo por 23 días, tiempo en el cual vomitaba de diez a veinte veces en el día. Estuvo a punto de morir por desnutrición, hasta que el día 23 ella dijo que todos los demonios se habían ido.

El exorcismo de Marta

El caso de Marta representa un ejemplo de posesión demoníaca enormemente difícil de tratar. En él, más de cuarenta demonios tomaron parte. El Padre Antonio Fortea, quien es el mayor exorcista de España y una autoridad mundial en el ámbito de la Demonología, se encargó de este largo exorcismo que duró desde el 2002 hasta el 2008.

‹‹A lo largo de todas las sesiones y años que llevo ayudando a la gente en este ministerio puedo decir que he hablado muchas veces con el demonio. Por supuesto que estos diálogos han tenido lugar siempre a través de los posesos. Hablar con los demonios me ha revelado lo terrible que es su psicología. Cuando en medio de las oraciones, retorciéndose el poseso de dolor, le he dicho: “¡necio!, ¿por qué sigues ahí dentro si estás sufriendo?” Él me respondía sin dudarlo ni un segundo: “para hacer daño”.››

(Summa Daemoniaca, Padre Antonio Fortea)

El exorcismo de Marta , una extensa de santos y demonios

El caso del exorcismo de Marta es uno de los más largos y complejos que se conocen hasta la fecha. El Padre Antonio Fortea, quien a la fecha es el mayor exorcista de España y una autoridad mundial en el tema del exorcismo y en la Demonología en general, empezó a tratar el caso un 23 de marzo del 2002 y, según dio a entender durante una conferencia en México, recién en el 2008 el caso fue solucionado.

Como pocos, del exorcismo de Marta se puede decir que ha venido dándose como una verdadera guerra entre los espíritus de la luz y los demonios. La razón de esto es que todo comenzó con una secta satánica en la que Marta estuvo involucrada y en la que un chico se obsesionó terriblemente con ella, canalizando en parte su obsesión a través de siniestros rituales de invocación que él y otros miembros de la secta han venido efectuando (y al parecer lo siguen haciendo) a lo largo de los años que el caso de Marta ha durado. Por ello, los rituales mencionados han estado actuando como una fuente desde la cual han sido convocados todos los demonios que han atormentado a Marta, ya que todos y cada uno de esos rituales fueron efectuados con la finalidad precisa de enviar determinados demonios a tomar control de Marta. Allí tendríamos entonces el primer frente de combate, el de La Oscuridad, conformado por Zabulón, Satanás, Lucifer, Belcebú, Fausto, Azabel, Perfidia, Odio, Jánser y otros demonios más. En cuanto al segundo frente, el de las fuerzas de La Luz, ha tenido como combatientes al Padre Fortea, a la madre de Marta (que ha colaborado con incesantes oraciones), a San Jorge, Santa Teresa y otros santos como presencias ocasionales, al Arcángel San Miguel, a Jesús, a La Virgen, a todos los hombres y mujeres que estuvieron junto al Padre Fortea en las sesiones de exorcismo, a la propia Marta (que ha resistido en la medida de sus fuerzas al Maligno) y a muchos otros que por economía verbal o desconocimiento se omiten ahora.

Otro aspecto importante de este exorcismo es que, sobre todo gracias a la narración que de aquel hace el Padre Fortea en Summa Daemoniaca, se ha conseguido un material importantísimo para entender no solo el pensamiento y la naturaleza de varios demonios sino también ciertas cuestiones teológicas. Esto, al igual que en otros casos de exorcismo pero en una medida mucho mayor, se posibilitó porque muchas veces los demonios fueron obligados a hablar, porque eran muchos los demonios, porque el caso ha tenido una extensión inusitada y, desde luego, porque dentro de su narración el Padre Fortea dio una importancia particular a todas las declaraciones que obtuvo de los demonios que atormentaban a Marta.

Por último, solo cabe advertir que, cuando el padre Fortea escribió sobre el caso de Marta, no relató su evolución más allá del 2004. Por ello y porque ni Fortea ni nadie (aparentemente) ha dado a conocer qué sucedió en todos los años que pasaron hasta su resolución en el 2008, solo es posible dar una idea sobre las primeras etapas del proceso.

El origen del mal y los inicios del combate exorcista

Los síntomas de Marta, una universitaria que seguía una carrera en el ámbito de las Ciencias, habían comenzado antes del 2001. De hecho, en el 2001 Marta había sido ingresada a la Unidad de Cuidados Intensivos (U.C.I.). Tenía convulsiones, volteaba los ojos, gritaba como desaforada; pero, hasta el momento, no daba ningún indicio incuestionable de estar bajo el poder de algún mal sobrenatural. Doce fueron los días que Marta estuvo ingresada en la U.C.I., doce largos días en que su madre no hizo otra cosa que rezar y rezar por la salud de su hija.

Una vez que concluyó el tratamiento de Marta en el U.C.I., ella y su madre regresaron de nuevo a su vida normal en aquella casa donde únicamente vivían ellas dos (el padre había muerto hace años). Todo parecía que iba a ir bien pues aparentemente Marta estaba sana; aunque, habiendo pasado apenas un poco de tiempo, la madre de Marta empezó a notar crujidos y otros ruidos sin explicación aparente dentro de la casa. Además, Marta estaba mostrando un comportamiento extraño: no quería ir a misa, a veces mostraba repulsión por las cosas religiosas (crucifijos, rosarios, cuadros, etc), bostezaba con frecuencia excesiva cada vez que su madre oraba ante ella, lanzaba de vez en cuando miradas aterradoras; se sentía agotada con frecuencia, tenía en ciertas ocasiones dolores agudos que la atacaban en cualquier parte de su cuerpo aunque principalmente en la cabeza; y, por todo ello, había empezado a experimentar serias dificultades para concentrarse en sus estudios. Hasta allí todo podría tener una explicación científica y la madre no descartaba la posibilidad de acudir a psiquiatras y psicólogos. Sin embargo, un día ocurrió algo que terminó por convencerla de que aquello con lo cual estaban lidiando no era algo natural: estando las dos juntas en el salón, Marta empezó a mover la cabeza cual si fuera un chamán o un místico en trance, luego se quedó completamente quieta y entonces, aquel pesado butacón en el que ella estaba sentada, se levantó del suelo y se quedó flotando a aproximadamente un palmo de distancia del suelo…

Una entidad infernal estaba allí y había que hacer algo. Fue así que la madre de Marta emprendió un largo “peregrinaje eclesiástico” en busca de ayuda. En sus inicios fueron donde el obispo de su diócesis pero éste les recomendó un psiquiatra y le ordenó a su secretario que no les volviera a permitir una audiencia con él; luego, tras ir al psiquiatra, solo obtuvieron un informe según el cual la chica estaba sana; desesperadas, fueron a varias iglesias encontrando en todas una negativa a atender el caso. Sumado a las negativas, estaba el hecho de que Marta había comenzado a mostrar unas contorsiones mucho peores, unas contorsiones en que se arqueaba hasta medio metro por encima de la cama; ante eso, la madre acudió a un sacerdote en el cual tenía ciertas esperanzas pero, en vez de encontrar ayuda, encontró una actitud despreciativa y la recomendación insultante de que ambas fueran a un psiquiatra…Nadie quería ayudar y el tiempo pasaba, por lo cual la madre de Marta se desesperó aún más y, en el menor tiempo posible, visitó a un gran número de sacerdotes y otros religiosos (monjes, monjas, etc), encontrando no solo gente indispuesta sino cruel como aquel jesuita que, cuando Marta se echó a llorar e implorarla ayuda en el confesionario, él la sacó con rudeza y desprecio.

Tras mucho intentar, consiguieron algo un día en que habían acudido a un viejo sacerdote de su parroquia al que veían por vez primera. Y es que, justo cuando estaban los tres en la iglesia, Marta fue arrebatada por un demonio y empezó a revolverse y gritar ante el crucifijo del altar. Tan grotesca fue la forma en que lo hizo que el anciano sacerdote dijo que había recibido el “susto de su vida” y, aterrado ante lo que presenció, le insistió al obispo para que enviara un exorcista. Pero, lejos de ser esa la solución, el exorcista que enviaron parecía ser alguien que estaba improvisando en ese campo ya que, según cuenta el Padre Fortea, no solo que no sabía muchas técnicas de exorcismo sino que, entre otras cosas, cada vez que la poseída incrementaba los gritos ante las recitaciones de oraciones, el exorcista se detenía siendo sabido que en esos casos lo que hay que hacer es orar con más fuerza e insistencia. Finalmente, el pobre e inexperto exorcista terminó enfermándose como consecuencia del impacto que le producían las sesiones de combate con las fuerzas de El Maligno; y, tan severa fue la crisis de salud en que entró, que tuvo que cancelar el proceso de exorcismo y pese a eso permaneció enfermo por meses…

Paralelamente a todo lo anterior, Marta y su madre continuaban en la universidad y el trabajo y, estoica y abnegadamente, habían guardado y seguirían guardando la firme resolución de no decir nada sobre el tema de la posesión a familiares o amigos.

Pero a pesar de todo debían seguir intentando, por lo cual la madre de Marta se encargó de conseguir los números de todas y cada una de las diócesis de España, obteniendo en cada diócesis la respuesta de que no había exorcista alguno que pudiese ayudarlas (¡a pesar de que antes ya habían estado con uno!) y de que lo único que podían hacer era acudir a un psiquiatra. Afortunadamente, la madre de Marta había terminado por enterarse del gran exorcista romano Gabriel Amorth; el cual, muy sensatamente, les comunicó que no tenía sentido que fueran a Roma y que lo que tenían que hacer era buscar un exorcista en España.

Hasta allí todo parecía perdido; mas, sin que haya pasado mucho tiempo, la casualidad quiso que ambas terminasen por enterarse del Padre José Antonio Fortea. La ayuda, tras largos meses de angustias y fracasos, había arribado a sus vidas. Así, el Padre Fortea se entrevistó con ambas y, luego de asegurarse de que el caso presentaba todas las condiciones necesarias para ser catalogado como una auténtica posesión demoníaca, aceptó tomar las riendas del asunto e iniciar el proceso el 23 de marzo del 2002. De su parte, madre e hija solo tendrían que poner el tiempo, el esfuerzo y el dinero (que no era mucho) para trasladarse cada cierto tiempo a la diócesis de la ciudad de Alcalá de Henares, diócesis en la que trabajaba el Padre Fortea.

En la primera sesión (23/03/2002), el Padre Fortea trajo a cuatro personas para que le ayuden a orar y a sujetar a la poseída en caso de ser necesario. Dos fueron las horas que estuvieron orando; después, ya en medio proceso de exorcismo, Fortea le ordena (en nombre de Jesucristo) al demonio que diga cuántos hay dentro de la chica y él responde que “cinco”, mostrándose así desde sus inicios la dificultad del caso. Luego, y es aquí donde se confirma la raíz del caso expuesta mucho antes, el Padre Fortea le pregunta al demonio que cómo entró en la chica y, tras tener que obligarlo a responder en nombre de Jesús, él nos cuenta que: ‹‹Al final respondió. Pero cuando lo hizo yo no entendí nada. Era el nombre de un chico. ¿Qué significaba aquello? La madre me dijo que era el nombre de un compañero de clase de su hija. En latín volví a insistir en que me dijera de qué medios concretos se había servido para entrar en esa persona. Tras insistir yo en mi orden, la respuesta entrecortada que obtuve fue hechizo de muerte”. Todo estaba claro. La enfermedad que había padecido y que casi la había matado era el fruto de un hechizo que había llevado a cabo ese chico. Por las muchas oraciones de su madre, Marta se había salvado, pero había quedado posesa. Normalmente este tipo de cosas no suceden aunque alguien haga un hechizo, pero cuando se invoca a estas fuerzas demoníacas cualquier cosa puede pasar. Cuando una persona va a Misa y se confiesa está protegida por Dios. Y probablemente si hubiera rezado el Rosario hubiera estado protegida. Pero solo con la Misa, y aun confesándose de vez en cuando, no fue suficiente para que el hechizo no hiciera efecto en su cuerpo en forma primero de enfermedad y de posesión después.››

Tras esa sesión vinieron innumerables sesiones a razón de una cada semana, sesiones en las que en general acudían cuatro o cinco personas como ayuda para orar (el Rosario sobre todo) o sujetar a la poseída, sesiones en las que la madre de Marta solía pasar horas arrodillada en el piso repitiendo Rosario tras Rosario…De aquellos exorcismos, nos dice Fortea que nada recordaba Marta, que solo “tenía una vaga sensación como de haber pasado por una pesadilla”.

En cuanto a los cinco demonios descubiertos en la primera sesión, cuatro de ellos (Fortea omite el nombre de uno de ellos) eran los siguientes: Fausto, Perfidia, Azabel y Zabulón. Todos, a excepción de Zabulón, salieron a lo largo de ocho sesiones. Para expulsarlos, además de los métodos generales, Fortea necesitó encontrar lo que más atormentaba a cada uno[7]; siendo que, por ejemplo, a Azabel curiosamente le resultaba insoportable oír el sonido que hacía la madre de Marta al besar su crucifijo.

Zabulón, que según investigaciones de Fortea había sido mencionado en escritos medievales y había aparecido cuatro veces en la historia siendo la penúltima en los exorcismos del Padre Candido Amantini (maestro del gran exorcista Gabriel Amorth), era un demonio que se resistía a salir y al que atormentaba particularmente el ser obligado a recitar fragmentos de la Biblia, sobre todo de aquellas partes como el Evangelio de San Juan en que se menciona a Dios como Luz.  Dentro de esa aversión de Zabulón, algo que resultó sorprendente fue que en varias sesiones, sin que se lo obligue a decir la frase, él dijo con rabia y pesar lo siguiente: ‹‹Yo vi la luz y me alejé de ella››. Cuenta también el Padre Fortea algo que resulta hilarante y llamativo en relación a Zabulón; dice: ‹‹Cuando se le ordenaba que besara una estampa de la Virgen le daba mordiscos. Sin embargo, a pesar de esta rebeldía, cuando se le ordenaba beber el agua bendita en nombre de Cristo, la bebía. Aunque había que ordenarle después que la tragara. Pues de lo contrario más de una vez algún poseso me ha regado la cara varios minutos después con el contenido de su boca.››

De entre todos los demonios que pasaron por Marta, Zabulón fue uno de los que dio declaraciones más valiosas e interesantes. Una de ellas resultó particularmente polémica y tuvo al Padre Fortea sumido en profundas cavilaciones hasta que por fin encontró una solución lógica que le permita comprender cómo la declaración de Zabulón podía ser verdadera y a la vez Escrivá de Balaguer (fundador del Opus Dei) ser santo, puesto que la declaración de Zabulón había sido dada bajo obligación en nombre de Cristo —recuérdese que la teoría eclesiástica del exorcismo dice que, si un demonio habla obligado por el nombre de Cristo, no miente— y según esa declaración José María Escrivá de Balaquer no era santo. La solución de Fortea fue que, ya que cuando el demonio emitió esa declaración Escrivá de Balaguer no había sido canonizado, aquel era entonces santo por derecho (tenía la condición moral y los méritos necesarios para ser canonizado, tenía derecho a la canonización) pero aún no era santo de hecho (esto es: santo según el veredicto de la Iglesia expresado en la canonización): de ese modo la figura de Balaguer seguía impoluta y, el postulado de que los demonios no mentían bajo el nombre de Cristo, se salvaba de ser contradicho. Sin embargo es evidente que el Padre Fortea se había auto-engañado con un refinado sofisma y que el demonio había dicho una verdad llana en tanto que había dicho que José María Escrivá de Balaguer no era santo en ningún sentido (ni de hecho ni de derecho). La información que avala esto es numerosísima en la web[8] y nos permite comprender que José María Escrivá de Balaquer era un misógino, un enfermo mental y sexual, un tipo colérico y autoritario; y que, sin lugar a dudas, la canonización de José María Escrivá de Balaquer fue un fraude porque se omitieron los elementos contrarios a la misma. Finalmente, el asunto de la tan polémica (y real) declaración del demonio Zabulón se puede apreciar muy bien en las siguientes palabras del Padre Fortea: ‹‹Solo una vez por más que le di vueltas pensé que Zabulón me estaba engañando por más que insistí en mi orden, el hecho me dejó muy perplejo. En un momento dado invoqué a varios santos. En mi oración en voz alta le pedí a la madre Teresa de Calcuta y a Josémaría Escrivá de Balaguer que nos ayudaran. Entonces aquella voz desagradable habló, cosa extraña pues casi nunca decía nada salvo que se le obligara a hablar. Pero en esa ocasión dijo: “ella sí que es una Santa” (la madre Teresa de Calcuta), “él no” (Josémaría Escrivá de Balaguer). Yo le repliqué al momento diciéndole que estaba mintiendo. El demonio me dijo: “piensa lo que quieras, pero no es Santo”. Le dije que creía a la Iglesia, y si la Iglesia me decía que Josémaría Escrivá era Santo pues lo era, y punto. Y es más, quise comprobar el poder del nombre de Cristo y le ordené que dijera la verdad. Pero ante mi sorpresa, por más que se lo ordené se mantuvo en su afirmación sin ceder››

Luego de Zabulón desfilaron muchos otros demonios por la pobre Marta; pero, ya que no se tiene un registro completo de todo o de la mayor parte del proceso de exorcismo de Marta, poner todas las sesiones de exorcismo que se han relatado o incluso la mayor parte de las mismas, carecería de sentido en el contexto de este artículo. Por ello, a continuación lo que se expondrá será lo siguiente: primero, una lista con todos los demonios que han pasado por Marta y han sido nombrados en lo que el Padre Fortea escribió sobre el caso; segundo, una selección de los fragmentos más reveladores e impactantes de lo que el Padre Fortea ha redactado en torno al caso de Marta.

Los demonios de Marta – LISTA INCOMPLETA –

Satán, Lucifer, Belcebú; Judas Iscariote; Dolor, Tristeza, Desesperación, Agonía, Enfermedad, Veneno, Muerte, Miedo, Desconfianza, Negación, Separación, Discordia, Maldad, Odio, Perversión, Dureza, Soberbia; No, Isomnio; Noise (“Ruido”); Herir; Jaizel, Jaisander (“El que negó a Dios”), Jaim (“Oscuro”), Jasar (“Muerte”), Jael (“Pesar”), Jaister (“Perdición”), Jaislashenka, Jánser (“La luz que se apagó”); Ledeseil (“Desobediencia”), Belseinhagen (“El que se hundió en la miseria y las tinieblas de Dios”), Fireflea (“Pulga de fuego”), Zabulón (“Morada”), Kadetdsar (“Impuro”), Daheinsea (“Maldad”), Sadrechachán (“Separación y Miedo”), Haissa (“Hundido”), Zafa; Judas Iscariote.

Fragmentos impactantes

Sobre el porqué de la negativa divina a dejar salir a un demonio:

‹‹En un momento dado decidí preguntarle por qué no salía. Le ordené en nombre de Jesús que me respondiera, insistí, perseveré en la pregunta. Finalmente dio una respuesta, quizá la única respuesta que yo no me esperaba A la pregunta de por qué no salía, la respuesta había sido: yo quiero salir. A la pregunta de por qué entonces no salía la respuesta era: Dios no me deja. Aquello era el mundo al revés. Aquello subvertía todos mis esquemas. El sacerdote tratando de hacer salir al demonio, el demonio queriendo salir y Dios que no le dejaba salir. Aun así, confiando más en Jesús en el Sagrario, hice con Fe, en un supremo esfuerzo de Fe, la pregunta: en el nombre de Jesús te ordeno que me digas por qué Dios no deja salir. El demonio dijo únicamente cuatro palabras. Musitó con rabia cuatro sencillas palabras: para que se conciencien. De pronto todo tenía sentido: las respuestas anteriores, lo mucho que se estaba prolongando el caso…[…]…La madre entendió perfectamente desde ese día que la concienciación era parte integrante de la liberación de su hija. El caso de Marta no era un caso más, era un caso-signo. Un caso de posesión dado como signo para que mucha gente creyera.››

La terrible voz de Satanás:

‹‹Aquella mañana, en la posesa se encontraba solo Satán. Al principio de la sesión le pregunté: ¿cuántos estáis? la respuesta fue: YO. Lo dijo con una voz terrible. Escuchar a Satán es impresionante, su voz es la peor, la que más odio denota. Las oraciones en aquella mañana siguieron. En un momento dado hizo gesto en el aire con la mano de querer escribir. Pero fue San Miguel el que se comunicó con nosotros a través de la escritura, pues nos escribió lo siguiente: tenéis que tener fe, queda poco. Los ángeles no hablan a través de los posesos, pero aquel caso iba a ser especial.››

La primera manifestación verbal de San Miguel en la lucha por liberar a Marta:

‹‹Él (Jánser) insistió que Satán no le dejaba, cuando le pregunté al demonio qué tipo de poder era ese me respondió con un lacónico tú no lo entenderías. Al final, tras mucho invocar a San Miguel, vino. Tras salir habló a través de ella San Miguel. Hasta entonces San Miguel se había comunicado con nosotros escribiendo, pero no hablando. Era la primera vez que lo hizo, también la última. Su voz, a diferencia de la del demonio, era bella. Más bella, incluso, que la de Marta cuando estaba en estado normal. Era una voz que transmitía paz, serenidad, amor y bondad, una gran bondad y ternura. Todos nos emocionamos. Aquella voz nos dijo que tuviéramos fe, que vendría un gran bien para toda España de todo esto. Como es lógico aquella escena fue tan impresionante, que ningún escrito puede reflejar la emoción de ese momento, todos estábamos llorando.››

Un truco revelado por San Miguel en una sesión de exorcismo:

‹‹Estamos solos la madre, la hija y yo. Y tres demonios. Pronto contestó el inferior que además de Satán y Lucifer estaba otro llamado Odio. Hacerle la señal de la Cruz era lo que más le atormentaba. Yo le hablaba del amor de Jesús, del amor de Dios. En un momento dado, y sin hacerle ninguna pregunta, hizo gesto de querer escribir. Al ponerle las hojas sobre el vientre escribió con una letra distinta a todas las letras anteriores: las cruces en la cabeza/casi ninguno las soporta/ muy importante hazlo a todos cuando vengan a ti/ a ninguno [de los demonios] le gusta signo tú hacer siempre.  Estas líneas se las obligó a escribir San Miguel, para que supiera cómo hacer para descubrir a los demonios que se ocultan cuando un sacerdote trata de discernir si alguien está poseso. Y es verdad que el padre Amorth siempre hacía sus oraciones con un gran crucifijo en la mano con el que hacía cruces en la cabeza cuando alguien llegaba a ver si estaba poseso.››

Sobre lo que la Madre de Marta le contó que el demonio había escrito con la mano de su hija:

‹‹Me llamó la madre por teléfono para decirme que en casa había escrito lo siguiente:
No salvación a los hijos de Satán no salvación.
libertad
el nunca feliz
no [se dacuenta.
No salvación a los hijos de Satán.
Aviso nesta última palabra estaba metida en un recuadro doble]
los pactos hacen eso. No [metido en un recuadrosalvación.
Tú no entender nada. No Pedro almas perdidas
[Eso lo dijo porque la madre comentó que Pedro sería como un alma perdida. Pero quedaba claro que no, que iba hacia la condenación]
La voluntad lo niega
[Porque la madre antes había dicho que las almas perdidas no niegan a Dios]
Él lo odia.››
‹‹Yo no quiero que nadie rece, quiero que la gente no crea en
Dios. Quiero perder el máximo de almas posibles y llevarlos
a la más completa desesperación y pena, a la destrucción.
Los seduzco con falsas promesas que nunca cumplo para
atraerlos a la oscuridad. Hay gente que sin saberlo se va hundiendo
poco a poco porque no me ven.
No saben que detrás de “pequeños” vicios estoy yo
[La palabra ‘pequeños’ la escribió entre comillas y ‘yo’ dentro de un recuadro]
San Miguel me obliga a escribir porque ellos deben saber
para poder defenderse y no caer en mis redes. Yo busco su
perdición. La gente debe volver a Dios de forma intensa,
rezar, hablar con Dios, pedirle lo que necesitan, Él los escucha
siempre. Yo influencias fuertes para que la gente no crea.
Les inculco no creencia, no moral, nada es pecado, todo está
bien, les incito a la destrucción.
Los odio.
Ellos no se dan cuenta.
las cosas deben cambiar.
Tienen que saberlo: cuanto más se alejan de Dios más actúo
yo soy Satán.
Reza por ella lo necesita mucho. Tranquilas. Es pasajero, pasará››

Un criterio para reconocer la ayuda invisible en los exorcismos:

‹‹Cuando en un momento determinado de un exorcismo (normalmente hacia el final de la sesión), un poseso grita y aúlla como si estuviera en los peores momentos de las conjuraciones del ritual y el exorcista no hace ni dice nada, es que ha venido un ángel o un santo y ha entablado una lucha invisible con él. En esos momentos el exorcista es mejor que ore en silencio, para sí, sin estorbar la acción del ángel con el demonio››

En la expulsión del demonio Isomnio:

‹‹Así que opté sólo por orar y ordenarle que saliera. Después de tres rosarios, estaba yo orando en lenguas cuando de pronto comprobé con turbación que sólo me salía de la boca un sonido hecho sólo con los labios y no articulado con la garganta, un sonido que sonaba a un breve y repetitivo “psi”. Hubiera querido orar otra cosa, pero de mi boca sólo salía ese bisbiseo en voz muy baja que decía: psi, psi, psi…[…]…Aunque, ese psi, psi, psi a mí no me sonaba a nada que pudiera tener un significado, sin embargo, le producía una verdadera tortura al demonio. Al final salió. Y al siguiente demonio le pregunté cuál había sido la causa de que saliera. Y repitió ese sonido que yo pronunciaba ¿Pero qué significa?, le dije. Espíritu de Dios, fue su respuesta. Aquel sonido me parecía que difícilmente podía pertenecer a una lengua, así que le ordené que me dijera a qué lengua pertenecía. No dijo nada. Entonces dije a todos que rezáramos un avemaría para que nos dijera a qué idioma pertenecía aquel sonido extraño. El demonio no dijo nada, pero mientras rezábamos muy concentrados el avemaría comprendí que era griego.››

Una extraña teoría sobre los condenados al Infierno (palabras que el Arcángel Miguel obliga a pronunciar a Satanás a través de la boca de Marta):

‹‹Dios tiene compasión de todos. Con que en un momento de sus vidas piensen en Dios, ya tienen posibilidad de salvarse. El demonio quiere corromperlos, hundirlos completamente y cuando ya sean suyos que no puedan salir, entonces los mata, el demonio los mata, acaba con ellos, para que sean completamente suyos. Pero Dios les da muchas oportunidades para que se salven, muchas oportunidades, un leve resquicio donde entre un poco de luz y se puedan salvar. Por eso viven tiempo. Cuando ya después de muchas, pero que muchas oportunidades, han decidido completamente con voluntad ser de Satán, entonces se mueren y se convierten en demonios.››

Sobre los viajes astrales (diálogo entre Fortea y San Miguel haciendo hablar a Satanás con la boca de Marta):

‹‹En ese momento, en voz muy baja, le pregunté yo si el demonio estaba en la práctica del péndulo (radiestesia) y en los viajes astrales. Respondió con un breve sí. Después le pregunté si en las dos cosas, a lo que también respondió afirmativamente.

—¿Siempre? Le pregunté.

—No

—¿No siempre?

—No. Hay casos que sí, pero hay casos que no.

—¿Hay algún modo de distinguir?

—Rezando

—¿Los hombres pueden practicar viajes astrales si rezan?

No es recomendable. En algún caso especial no vendría mal. Pero sólo en casos excepcionales, como regla general no.››

Anotaciones

“Marta” es en realidad un nombre ficticio que Fortea ha empleado para conservar el anonimato de la víctima, nombre que a través de la Prensa, la web y otros medios ha llegado a popularizarse pese a no ser real.

Fortea, que es quien más datos ha revelado sobre el asunto, no ha querido especificar el nombre de la universidad y la naturaleza exacta de la carrera que la chica estudiaba: las razones, nuevamente, obedecen al propósito de evitar a toda costa pistas que puedan servir para romper el anonimato de la víctima.

El Padre Amorth no se negó por mala voluntad u otra razón de esa índole: él, que aparte del anciano era el único que no les mandó a ver un psiquiatra, les dijo que debían buscar un exorcista en España porque, evidentemente, solo alguien con elevadísimos recursos económicos podría aguantar los meses o hasta años que podrían necesitarse de estadía o viajes continuos a Roma para concluir debidamente el exorcismo. Y, en lo que concernía a Marta y su madre, ellas eran personas de bajos recursos (aunque no eran pobres) y algo así —esto lo tenía claro la madre de Marta— las habría arrostrado a la bancarrota y el endeudamiento.

Se usa “demonio” con minúscula porque, cuando aún no se sabe de qué demonio se trata, quien responde a las preguntas del sacerdote puede ser, al menos en teoría, cualquier demonio (incluso si hay varios en la persona poseída). En cambio, si se hubiese utilizado “Demonio” con mayúscula, aquello aludiría a Satanás, rey del infierno.

Dice Fortea que   “cuando a un demonio se le ordena en el nombre de Jesús que responda a una pregunta, una de dos: o se calla o si responde dice la verdad. Desde luego si se insiste en el nombre de Jesús acaba diciendo la verdad, porque a veces la primera respuesta puede ser cualquier cosa”.

Dice el Padre Fortea que, para expulsar a cualquier demonio, casi siempre se necesita encontrar algo que le moleste especialmente, algo que le resulte insoportable y lo obligue a salir; lo cual, claramente, varía de demonio a demonio, odiando recitar escrituras unos, besar cruces otros, etcétera.

Aquí se puede ver parte de esa información. Para que se vea que era un enfermo mental véase: http://jonathangarcialopez.blogspot.com/2009/12/escriba-de-balaguer-estaba-como-una.html; para conocer sus descomunales defectos (impropios de un santo) véase el testimonio de una ex miembro del Opus Dei: http://www.mgr.org/ODlopezEsp.html; y, finalmente, para ver el fraude de su proceso de canonización mírense estos dos links:  http://catt69.obolog.com/liv-opus-dei-secretos-435132 y http://www.masalladelaciencia.es/hemeroteca/escriva-de-balaguer-la-cara-oculta-del-fundador-del-opus-dei_id31002/discriminacion-y-sectarismo_id1251032.html.

Es incompleta porque, evidentemente, en todos los años que Fortea no redactó, de seguro otros demonios de los que no tenemos noticia desfilaron por Marta.

Más adelante, en uno de los fragmentos seleccionados, se entenderá porque Judas está en la lista de demonios.

Hemos puesto las cosas tal y como el demonio las escribió (lo puesto en cursivas) a través de la mano de Marta, de modo que la mala ortografía del texto original se ha respetado para que se pueda apreciar en su forma verdadera.

Los dybbuk, almas alejadas de la luz

El dybbuk, originario de la teología judía, es un alma involucionada que, tras morir, no ha podido continuar con el ciclo natural de encarnaciones y vaga por el mundo. Busca un cuerpo que poseer para satisfacer aquellos fines y deseos que le impulsaban cuando estaba vivo, se cuela en aquellos cuya mente evidencia una separación entre alma y cuerpo y nunca, jamás tiene buenas intenciones…

Qué es un dybbuk

La palabra ‘dibbuk’ significa “espíritu atado” en yiddish y designa un concepto judío que expresa una de las posibles situaciones del alma tras la muerte. Concretamente un dybbuk es el alma —en la que predomina el mal sobre el bien o simplemente es espiritualmente poco evolucionada— de alguien que, tras morir, no ha podido continuar con el ciclo natural de encarnaciones necesarias para llegar a cumplir el fin espiritual individual que Dios le ha dado y, en consecuencia, se ha quedado en el mundo y busca poseer el cuerpo de alguien que, por su naturaleza y situación de vida, resulte propicio para cumplir aquellos fines y deseos que no fueron satisfechos mientras el dybbuk vivía.

Sea cual sea el caso, todo dybbuk ha sufrido el “karet”; esto es, la situación de separación que, como consecuencia natural de las malas acciones efectuadas en vida, experimenta un alma con respecto a Dios. A pesar de eso el grado de oscuridad espiritual de un dybbuk puede variar, dándose el caso de quienes en vida fueron auténticamente malvados (violadores, asesinos, torturadores, etc) y el de quienes simplemente tomaron caminos equivocados (drogadicción, dedicación completa de la voluntad a conseguir dinero y cosas mundanas, etc) o muy alejados de Dios pero no por ello propios de ser encasillados en la esfera de la maldad. Por ello la finalidad principal que un dybbuk busca con la posesión puede variar; siendo, por ejemplo, huir del castigo divino en un caso extremo o el acabar ciertos asuntos pendientes en el caso de un dybbuk que, por haber pecado menos, tiene menos que temer.

Origen teológico del dybbuk

En el Talmud se habla de espíritus desencarnados y de exorcismo pero sin embargo no se destaca el concepto de la transmigración (reencarnación), necesario para la concepción del dybbuk propiamente dicho. Y es que la idea del dybbuk aborda el judaísmo con la introducción de la creencia en la reencarnación, hecho éste vinculado a la presencia de su raíz conceptual en fuentes griegas, indias, gnósticas, cristianas (del cristianismo primitivo) e islámicas (de la escuela Mu’tazili principalmente), fuentes todas ellas que en alguna u otra forma y medida no estuvieron del todo desvinculadas al misticismo judío que abrazó la teoría de la reencarnación otorgándole, desde luego, un fundamento teológico en el corpus de la revelación judía y de la teología desarrollada en torno a aquel.

Puntualmente fue en el siglo octavo, dentro del misticismo desarrollado por ciertos eruditos de las comunidades judías de Europa, cuando y pese a la oposición de muchos teóricos la idea de la reencarnación realmente entró. Ejemplo de la fuerza que obtuvo la vemos en un libro tan clave como el Zohar (s. XIII), en cuyo versículo 186b dice: ‹‹Siempre que una persona fracasa en su propósito en este mundo, Dios, Bendito Sea, la arranca de raíz y la vuelve a plantar una y otra vez, repetidamente››. Ya en el siglo XII ésta idea de la reencarnación pasó a formar parte establecida de la Cábala; y después, en el siglo XVI, algunas escuelas y sobre todo la del Círculo de Safed, tomaron esta teoría en el marco de la cual el místico Isaac Luria (líder del Círculo de Safed) sentó las bases de la creencia judía en el dybbuk, concepto que, junto a los del gilgul y el ibbur, sería clave para la comprensión teológica de las posibilidades situacionales del alma en su dinámica evolutiva orientada a la consecución del propósito divino.

Finalmente los discípulos de Isaac Luria llevaron la idea un paso más allá con la teoría de la posesión efectuada por el dybbuk y, más adelante en lo que fueron los inicios del s. XX, el folklorista y erudito judío S. Ansky dio un salto a la popularidad del dybbuk cuando en 1916 publicó su obra Der Dybbuk, inicialmente escrita en yiddish pero posteriormente traducida a varios idiomas.

Gigul, dybbuk, tres situaciones distintas del alma tras la muerte

En la idea judía de reencarnación ocurre que, cuando una persona muere, normalmente su alma experimenta la situación de gilgul (palabra hebrea que literalmente significa “rodar”), lo cual no es otra cosa que el hecho de transmigrar, de pasar de forma natural a encarnarse (al momento de nacer, no en la concepción como creen los católicos) en otro cuerpo, durante un número de años previamente fijado por decreto divino. Así el gilgul es el proceso normal que media entre una vida y otra en el ciclo de reencarnaciones, ciclo que en el judaísmo no es indefinido sino que se detiene cuando el alma ha cumplido el propósito individual que Dios le otorgó.

Ahora bien, hay veces en que el alma no pasa a encarnarse en su siguiente vida sino que se queda paralizada en el proceso, se queda sin cuerpo dentro del mundo. Es entonces, y en virtud de que las almas presentan una tendencia natural a buscar estar en un cuerpo (al menos eso es lo que se cree en el marco teológico del dybbuk), cuando puede ocurrir uno de los siguientes casos:

El primer caso, y que corresponde a la segunda forma de transmigración, es el del dybbuk. En este caso y como ya se dijo, el alma corresponde a una persona mala o poco evolucionada. Ésta alma busca entonces poseer el cuerpo de otra persona: sea para evitar el castigo de los ángeles que ayudan a separar el alma del cuerpo, sea para superar (con acciones en el cuerpo a poseer) o evitar castigos relacionados a su vagabundeo por la Tierra, sea para buscar venganza o simplemente para huir de su situación de extravío. Así, bien puede ser que la persona viva no sienta que un dybbuk le ha poseído o por el contrario si el dybbuk se manifiesta puede atormentar a su portador.

El segundo caso, correspondiente a la tercera forma de transmigración, es el del ibbur (palabra hebrea para “impregnación”), un caso que se diferencia del dybbuk en el hecho de que siempre es temporal (solo dura un periodo de la vida del poseído) y siempre se trata de un alma altamente evolucionada en la que despuntan la bondad y la sabiduría, alma ésta que no necesariamente entra en el cuerpo del viviente porque ha estado vagando por la Tierra sino que bien puede darse el caso de que el ibbur haya estado junto a Dios y, por un puro impulso de bondad y amor, haya pedido descender a la Tierra para tomar el cuerpo de una persona y así ayudarle, con su naturaleza superior, a cumplir el plan que Dios le asignó. No obstante también puede ser que el ibbur busque poseer el cuerpo del viviente para cumplir un propósito propio, tal como cumplir una promesa, realizar un mitzvá (deber religioso) o efectuar cualquier otra tarea (siempre moral y espiritualmente buena) que precisa de un cuerpo físico para su cumplimiento; mas, aunque así fuere, la posesión del ibbur resultará igualmente muy positiva para la vida espiritual del viviente. Y es que tal es la luminosidad espiritual del ibbur que, según los cabalistas, puede explicar muchos casos en los que una persona común ha tenido estados místicos o en los que un místico ha sido arrebatado a estados en los que ha oído y/o visto cosas sorprendentes, cosas de una naturaleza tan lejana a las cosas usuales que, en virtud de aquello, no pueden ser explicadas por el discurso racional y precisan del lenguaje de la poesía, las paradojas y otros rodeos de la expresión figurativa e indirecta. Podemos sin embargo preguntarnos a quiénes tienden a ayudar más los ibbur que entran en un cuerpo para cumplir fines propios del plan divino asignado a la persona poseída. La respuesta es clara: a aquellos que están extraviados en el sendero de la vida, que no encuentran su propósito espiritual, a quienes están atravesando situaciones difíciles que el ibbur ha superado exitosamente cuando estaba vivo; y claro, a quienes sin estar espiritualmente desorientados se hayan intentando superar algún defecto o problema interno (que el ibbur ya superó) o bien se hayan queriendo conseguir una meta (externa) elevada y difícil. Es debido a ese papel de guías e inspiradores espirituales que los ibbur, cuando han cumplido su tarea y se marchan, suelen dejar en quien fue poseído (la palabra técnica es “impregnado”) una sensación de vacío y muchas veces un estado de depresión ligado a la pérdida de un pálido reflejo (el ibbur) de la luz del Creador, estado éste que los rabinos aconsejan superar considerando todo lo bueno que el ibbur hizo por nosotros y teniendo en cuenta que, si se marchó, es que ya hizo lo que tenía que hacer el ibbur.

Cuándo un dybbuk intenta poseer a una persona

El dybbuk busca personas en las que se ha abierto cierta separación entre el cuerpo y el espíritu (y tiene una gran capacidad para detectar dichas personas), ya que es a través de esa separación que el dybbuk puede colarse y efectuar la posesión. Es por eso que el dybbuk generalmente prefiere tomar el cuerpo de una mujer, puesto que las mujeres son más propensas a sufrir problemas emocionales y enfermedades psicológicas en las cuales el cuerpo y el espíritu desarrollan una problemática que los desvincula en cierto grado. O al menos eso es lo que en general creen en el judaísmo, una cultura especialmente machista.

Pero las razones de elección del dybbuk van más allá de eso. Según Gershon Winkler, estudioso con más de 25 años de experiencia en el campo de la investigación sobre folklore judío, espiritualidad judía y raíces chamánicas del judaísmo, “el dybbuk elije a alguien que está en el estado donde su alma y su cuerpo no están totalmente conectados entre sí a causa de la melancolía severa, la psicosis y ese tipo de cosas. Entre los no que no están integrados, busca a alguien en particular cuya vida actual esté atravesada por situaciones que el espíritu poseedor tuvo que pasar, por lo cual éste espíritu percibe compatibilidad con alguien que está luchando con lo mismo que él luchó. Digamos que en mi corazón tengo un deseo de robar todas las tiendas que me convenga robar, pero no sigo este deseo porque no tengo agallas. Bien pues, el espíritu de alguien que haya hecho eso se sentirá atraído por mi deseo de hacerlo y me poseerá porque somos compatibles”. Pero las palabras de Winkler no deben dar lugar a la interpretación equívoca de que una persona que cede a sus peores deseos o inclinaciones está siendo víctima de un dybbuk pues, como de otras palabras suyas se desprende claramente, la posesión del dybbuk presenta signos específicos: “Se puede decir que es real si la persona es capaz de hablar las cosas que de otro modo no sería capaz de conocer. Debido a que el alma que hay en el poseído no se integra lo suficiente para ser sujeta al tiempo, espacio y materia, éste sería capaz de decirte cosas que no se conocen normalmente, cosas como lo que soñaste la noche anterior, lo que está pasando en la calle, tal vez incluso pueda hablar un idioma diferente que nunca ha conocido antes”.

Cómo se expulsa a un dybbuk

La Cabalá dice que existe una forma específica para exorcizar al dybbuk. Dicha forma se basa en tocar música ceremonial con un cuerno de carnero (el shofar). Pero no cualquiera debe tocar el cuerno: debe ser un rabino experto en la Cábala. Además, el rabino deberá estar acompañado de 10 personas (reunidas preferentemente en una sinagoga) capaces de soportar la experiencia y de formar un círculo santo de protección en torno al poseído, todo esto mientras se repiten textos sagrados. Concretamente todos deben recitar el Salmo 91 mientras el rabino hace sonar el shofar para desorientar a la entidad. El proceso de recitación del Salmo 91 se repetirá tres veces, pues solo así será posible la comunicación con el dybbuk, dentro de la cual se le pedirá que abandone el cuerpo del poseído y se le indicará qué camino seguir para su propia salvación.

Muchas historias muestran que el rabino, que debe ser siempre un individuo piadoso, está asistido por un maguid (espíritu benéfico) o por un ángel. El rabino Gershon Winkler es alguien que ha llevado a cabo varios exorcismos. Él contó lo siguiente: “Nosotros soplamos el cuerno de carnero de cierta forma, con ciertas notas, en vistas a romper el cuerpo, por así decirlo. Así el alma que está poseyendo será soltada. Después de que se ha soltado nosotros podemos empezar a comunicarnos con ésta y preguntarle por qué está aquí. Podemos orar por dicha alma y hacer una ceremonia para permitir que se sienta segura y así terminar para que pueda dejar el cuerpo de la persona”

No obstante en ciertos casos el primer paso del proceso es la entrevista con el dybbuk, cosa que se realiza para determinar por qué el espíritu no ha cambiado, información ésta que será clave para que el rabino convenza al dybbuk de salir. Otra cosa importante es descubrir el nombre del dybbuk, ya que según el folklore judío, es preciso conocer el nombre de una entidad para poder darle órdenes. También, al menos según muchas historias, la entrevista es importante pues son muchos los dybbuk que encuentran gran complacencia en saber que alguien se interesa por ellos y por los problemas que les han llevado a hacer lo que han hecho.

Para el autor Howard Chajes existen diversas combinaciones de objetos y conjuros empleados para expulsar al dybbuk. Un gran ejemplo es el de la fórmula en la que el exorcista utiliza un frasco vacío y una vela blanca. En esa variante, el exorcista recita un conjuro para ordenar (si aún no se conoce el nombre) al dybbuk a decir su nombre, tras lo cual recita un segundo conjuro en el que se ordena al dybbuk que abandone el cuerpo de la persona y llene el frasco. Sorprendentemente y cual si de un videojuego o historia fantástica se tratase, el frasco se iluminará de rojo si el dybbuk cumple la orden.