Belcebú; el señor de las moscas

Conocido también como “El Señor de las moscas” Belcecú es uno de los siete príncipes del Infierno y el que representa el pecado capital de la gula. Su nombre deriva a Ba’ al Zebûb, un término despectivo que los hebreos emplearon para burlarse del hecho de que los templos donde era adorado estaban repletos de moscas, insectos que se alimentaban de la carne de los sacrificios que no era recogida y  se dejaba pudrir dentro del templo.

El señor de las moscas

Belcebú es uno de los demonios más importantes ya que está entre los siete príncipes del infierno (siendo aquel que representa el pecado de la gula). Su nombre deriva de “Ba´al Zebûb” o “Beelzebub”, título que significa “Señor de las moscas” y que los hebreos aplicaron de forma despectiva a Hadad y a los otros dioses semíticos que los paganos veneraban bajo el título de “Baal” (“señor” en español). De allí que en realidad Baal y Belcebú sean la misma entidad aunque la diversidad de interpretaciones haya generado equívocos y algunos piensan que son dos demonios distintos.

El demonio Belcebú

Belcebú, “príncipe de los dioses falsos” según Francis Barret y demonio asociado al pecado mortal del orgullo para Michaelis Sebastien, fue en su pasado angelical un miembro de la orden de los querubines y es en el presente uno de los siete príncipes del infierno, el príncipe que representa la gula según la versión de Peter Binsfeld. No obstante para algunos de los que sostienen las teorías del Triunvirato Infernal, Belcebú está entre los tres grandes: así, para el exorcista del siglo XVII Michaelis Sebastien, Belcebú es uno de los tres ángeles caídos más importantes junto con Lucifer y Leviatán mientras que para dos obras ocultistas del siglo XVIII Belcebú conforma, junto con Lucifer y Astaroth, la llamada “Falsa Trinidad”.

Según la ocultista del siglo XVI, Johann Weyer, Belcebú (quien para la autora comanda la Orden de la Mosca) dirigió una exitosa rebelión contra Satanás y llegó a ser el lugarteniente (segundo al mando) de Lucifer.

En la demonología antigua lo consideraban como un personaje que estaba después del rey del infierno. Esta figura gobernaba el Este como un gran duque infernal que comandaba 66 legiones de demonios. Durante el período puritano inglés, Beelcebú era comparado con Satanás y, de acuerdo a los estudios de Francis Barrett, tenía el poder de hacer invisibles y astutos a aquellos que lo invocaban.

La apariencia de este demonio variaba, en unas ocasiones era un humano, en otras un perro, un  gato, una rana o combinaciones de las mismas, pero su apariencia “oficial” está en el libro “Dictionnaire Infernal”  de Collin de Plancy (escrito en 1818). La ilustración era la de una criatura con tres cabezas: la de un humano con corona, un gato y otra de una rana, las cuales están sostenidas por el lomo y las patas de una araña. No obstante en el imaginario popular se piensa en Belcebú bajo su forma alegórica: de gran tamaño, rostro hinchado, coronado por un cintillo de fuego, con cuernos, piel muy oscura, peludo y con repulsivas alas de murciélago.

 Revisando su origen, vemos que en la versión hebrea de los textos se concibe que Ba´al Zebûb es “Beelzebub”, una deidad originaria de la ciudad filistea de Ekron. Su significado se traduce como el “Señor de Las Moscas”, título que denotaba como los hebreos denigraban a las deidades de sus enemigos ya que aquel título fue elaborado como una mofa ante el hecho de que dejaban que la carne de sus sacrificios se pudrieran y grandes nubes de moscas se aglomerasen en torno a las imágenes de sus dioses dentro de los templos. El término “Ba´al Zebûb” no nació para denigrar a un dios en particular sino al conjunto de dioses semíticos del oeste que eran venerados bajo el título de “Baal” o “Señor”; aunque, y cabe resaltarlo, fue sobre todo (mas no únicamente) en el contexto de las adoraciones a Hadad que los judíos elaboraron aquel título peyorativo.

Los equívocos vinieron mas tarde en parte gracias a los primeros demonólogos, los cuales en su mayoría ignoraban que “Baal” era un título que se aplicaba a varios dioses y, de ese modo, creían que “Baal” aludía a un solo personaje. También el Nuevo Testamento suscitó confusión al hablar de Belcebú como “Satanás” o “El Príncipe de los Demonios”, razón por la cual muchos de los primeros demonólogos, al saber que Belcebú era Baal, hablaban de él como “el primer rey” o “director del infierno”, puesto que creían que, al ser Satanás según el Nuevo Testamento, “Baal” no era sino un nombre para referirse al mismo Lucifer (tamibén llamado “Satanás”).

Por otra parte, Belcebú ha sido uno de los demonios más asociados a la brujería, siendo muy solicitado por las brujas y habiendo sido acusado en los círculos religiosos de muchos casos de posesión tales como el de la Hermana Madeleine. En este contexto de la magia negra, tan importante ha sido Belcebú que ha llegado hasta el pasado no muy distante haciendo que su nombre sea muchas veces mencionado dentro de los juicios de Salem (Massachusetts, USA), juicios estos que representan la última expresión histórica conocida de histeria popular en torno a las brujas dentro de lo que es Norteamérica y Europa.

Anécdotas interesantes sobre Belcebú

Según la versión de los inquisidores, Belcebú era el señor y maestro en los Sabbaths de las brujas, que en su nombre se negaba a Jesucristo y que, en los pedazos de pan que daban durante la eucaristía de aquellas misas negras, estaba grabado el sello de Belcebú en lugar de la cruz del Salvador. Se sabe así mismo que las brujas cantaban “Belsabub goity, Belsabub beyty” (“Belcebú arriba, Belcebú abajo” ) y que luego formaban un semicírculo en torno al altar, se tumbaban en el suelo, tragaban los trozos de pan con asquerosas pócimas y luego esperaban la llegada de Belcebú, el cual se complacía en fornicar con todos los participantes dentro de una salvaje orgía.

Un caso que vale recordar es el de la Hermana Madeleine de Demandoix del Convento de las Ursulinas (Francia), quien en el siglo XVII fue poseída por Belcebú, teniendo por ello visiones de sodomía y canibalismo y frecuentes impulsos que la llevaban a retorcerse en el suelo exponiendo lascivamente sus órganos genitales en público.

Veneración malvada

 Adorado por pueblos semíticos, el culto a Baal se extiende a principios del siglo XIV, en aquel tiempo sus seguidores lo consideraban como su maestro y amo. En ese entonces la secta celebraba su muerte y resurrección anualmente como parte de los rituales de fertilidad cananea, ceremonias que incluían sacrificios humanos y la llamada “prostitución sagrada” que tenía lugar en los templos.

Al haber sido venerado por varias culturas, Baal es una deidad falsa que ha promovido doctrinas y significados diferentes. En ocasiones era llamado “Ba´al”, si era una deidad masculina o “Ba´alath”, si era mujer, este caso se presentó cuando historiadores recolectaron información antigua de los tributos hechos a este dios en culturas pasadas. Los cananeos lo conocían como Hadad, hijo de Él, dios principal del panteón de sus creencias.

Melgart, el hijo de Él, también era llamado “Ba´al de Tyre”, en la región de Líbano. La historia dice que Ahab, el Rey de Israel, se casó con Jezebel, hija del Rey de los Sidonios, quienes adoraban a Ba´al y, cuando trajeron pilares del falso dios, estos fueron quemados. El culto se hizo prominente en Israel hasta que en el reinado de Jehu su fin tuvo lugar con una campaña purificadora que pretendía la quema de todos los ídolos y templos de Ba´al.

Consecuentemente con lo anterior, pasado el tiempo la veneración a ídolos y semidioses era rechazada por el Judaísmo y todas aquellas figuras eran llamadas “ba´als” y pasaron a representar a espíritus malvados o demonios. Así, la adoración a estos dioses paganos era considerada inmoral y peligrosa.

Ba´al, en la ciudad de Cartago, surgió como “Ba´al Hammón”, dios supremo de los cartagineses. Se cree que su adoración se remonta al siglo V antes de Cristo.  El significado de “Hammón” es incierto, pero en el siglo XIX el arqueólogo Ernest Renan encontró dos inscripciones fenicias dedicadas a “El-Hammón”: los símbolos relacionaban a la entidad con Cronos. Sin embargo unas descripciones hebreo-fenicias mencionan a “Baal Señor del brasero” como una figura semejante a una deidad solar. Relatos de los cartagineses sugieren que ellos quemaban a sus hijos como ofrendas para Ba´al Hammón, práctica aquella que ha hecho que se crea que Hammón era un dios de la fertilidad y que fecundaba su territorio con lluvias, fuentes y riachuelos. En el norte de África Ba´al Hammón era conocido como “Ba´al Qarnaim”, el “Señor de los dos cuernos”.

Los sacerdotes de Ba´al son mencionados en la biblia hebrea, especialmente por sus enfrentamientos con el profeta Elías. Sus ceremonias incluían incienso, rituales con túnicas especiales, y sacrificios similares a los que los hebreos hacían a Dios. En los textos hebreos en que se habla de Ba´al y sus cultos profanos, se dice que Ba´al era concebido como un señor genio que controlaba los elementos responsables de la fecundidad de la tierra. Era el que daba pan, agua, lana, lino, aceite y bebidas. También era el principio masculino de la vida y la reproducción natural, por lo que era reverenciado con “impuros” y voluptuosos actos de sensualidad, o incluso perversos rituales en que menores traídas por esclavos eran violadas entre aquellas paredes donde la descomposición de la carne convocaba nubes de moscas.

Los agricultores cananeos hacían rituales de iniciación y, durante las ceremonias religiosas, se efectuaban para Baal los ritos de fertilidad, los cuales eran a veces caracterizados por grandes orgías, de allí que en la Torá se haya hablado de “entregarse a la verguenza” en el contexto de la adoración pagana a ciertos dioses como Baal.

Algunas referencias bíblicas

 El origen del nombre “Ba’al Zebub/Beelzebub” está en 2Reyes 1:2-3, 6, 16. Allí Ahaziah, un rey israelita, manda un mensajero para que visite el templo de Ba’al Zebub (dios de la ciudad filista de Ekron) y averigüe si, según el dios pagano, se salvará o no de las heridas ocasionadas por haber caído de la ventana de su recámara: “Ve y pregunta a Baal-zebub, el dios de Ekron, si acaso he de sanar de estas heridas”. Según nos cuenta el libro segundo de Reyes, el profeta Elijah condenó al rey Ahaziah a morir por haber proferido aquellas blasfemas palabras en que ponía a Baal-zebub (Belcebú) por encima de Yahvé.

En Marcos 3:22 los fariseos acusaron a Jesús por expulsar a los demonios por el poder de Belcebú el “príncipe de los demonios”. Belcebú también es mencionado en Mateo 12:24, 27 y en Lucas 11:15, 18-19.

Una cuestión importante es que “Beelzebub” fue sustituido por “Beelzeboul” en la traducción al siriaco y al latín (en la Vulgata) de los evangelios, siendo aquella sustitución repetida en la versión Rey James de la biblia y dando como resultado el que “Beelzebub” sea una forma ignorada en Europa Occidental hasta el advenimiento de traducciones más recientes en que dicha forma del nombre fue restaurada.

Referencias Actuales del demonio

Aparte de la famosísima referencia implícita a Belcebú en la novela “El Señor de las moscas” de William Golding y en la película (con el mismo título) que se hizo en base a dicha obra, podemos contar con las siguientes referencias:

 Cómo “Baal”:

  • La aparición más notoria y fiel de esta entidad es dentro del popular videojuego Diablo II, donde aparece como Baal “El Señor de la Destrucción”, hermano de Diablo y Mefisto.
  • También aparece en el juego de rol Baldur´s Gate como el dios del asesinato.
  • En la serie de ciencia ficción Stargate SG-1, aparece como el Goa´uld más poderoso que quiere dominar la galaxia.
  • En la trilogía literaria La guerra de las brujas se hace referencia al demonio en la bruja Baalat.
  • La novela El príncipe de los infiernos del autor Robert R. McCammon presenta a Baal como el demonio que trata de gobernar todo.
  • Baal también apareció en las novelas gráficas de Marvel como un enemigo de Lobezno.

Como “Belcebú”:

  • Un manga japonés se llama “Beelzebub”
  • En el anime Umineko no naku koro ni  Belcebú es representado como una mujer de dos trenzas rubias que encarna a la gula.
  • En el juego Ragnarok Online uno de los jefes del escenario Nameless Island es Beelzebub
  • En Final Fantasy II el Castillo Pandemónium tiene como jefe a un demonio llamado “Beelzebub”
  • En Castkevania Symphony of the Night  “Beelzebub” es el jefe intermedio del Castillo Invertido y se lo representa como un hombre inmenso que cuelga del techo estando medio podrido y rodeado de moscas.

El nazismo y la brujería

El nazismo no fue sólo un movimiento político: fue una auténtica religión oculta, con Adolf Hitler como Mesías, Heinrich Himmler como gran sacerdote y las SS como el clero. Éste documental muestra, con imágenes jamás vistas, los usos de lo oculto que el Tercer Reich efectuó a fin conseguir una fuente de poder nada convencional para ayudar a su propósito de ganar la Segunda Guerra Mundial. Así, el Tercer Reich empleó las artes místicas y de adivinación para tomar grandes decisiones militares, entrenar a las SS, adoctrinar a la población alemana e influenciar a los aliados.

Descubriremos también de dónde procede la simbología nazi y veremos asombrosas imágenes reales de personajes vestidos como caballeros medievales, demostrando que la perversión nazi utilizó todos los medios de adoctrinamiento para conseguir sus propios objetivos. Y es que, una vez implantada su religión, los nazis se dedicaron al objetivo prioritario de engendrar una raza pura de hombres-dioses arios y de aniquilar a los “impuros” para así cumplir el itinerario de su ideología diabólica.

Documental:

 

Espíritus familiares de la magia negra

Los espíritus familiares pueden ser buenos o malos, pero aquí hablaremos de esos que acompañan y sirven a las brujas y hechiceros, que generalmente emplean el cuerpo de un animal vivo para cumplir sus tareas, y que pueden ser espíritus de humanos fallecidos, seres como los duendes o las criaturas astrales, entidades creadas por el mago o incluso demonios…

En sentido general, un “espíritu familiar” es aquel que se ha familiarizado con una persona, que tiene un vínculo personal con la misma, siendo la comunicación uno de los caracteres principales de dicho vínculo. Sin embargo, dando un sentido preciso, un espíritu familiar es aquel que acompaña y sirve a alguien, pudiendo transferirse a los descendientes de esa persona y estando muchas veces (no siempre), tras su compañía y servicio, una situación contractual, entendida como el hecho de que la persona ha dado o sigue dando algo al espíritu familiar.

El concepto anterior permite entender que hay espíritus familiares buenos y malos; y por lógica, ya que siempre sirven al interés de la persona, su bondad o maldad no se planteará en el sentido de si son buenos o malos con la persona, sino en lo que respecta a las cosas que hacen para la persona, estando así su condición moral-espiritual ligada a la condición moral-espiritual de aquel a quien sirven.

No obstante, la tendencia cristiana a demonizar todo (muy visible actualmente entre los evangelistas y protestantes en general), unida al hecho de que el concepto de espíritu familiar se haya popularizado durante la oscurantista fiebre inquisitorial propensa a la superstición y la fantasía, ha tenido tal influencia en la imagen que el imaginario social tiene del espíritu familiar, que en el diccionario de la RAE se lo concibe desde su acepción negativa, como si ésta fuera la única, diciéndose así que un “familiar” es un: ‹‹Demonio que se supone tiene trato con una persona, y a la que acompaña y sirve.››.

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Esclarecido todo esto, cabe decir que en este artículo solo hablaremos de los espíritus familiares en el contexto de la magia negra, y por ende solo nos referiremos a espíritus familiares malignos, los cuales no necesariamente son demonios. Por último, y regresando a la cuestión de los espíritus familiares en sentido general, debe advertirse que éstos no son lo mismo que los espíritus guías y espíritus consejeros: pueden dar consejos (en general no lo hacen), pero se centran en dar servicios; mientras que, un espíritu guía o un espíritu consejero, no dará servicios, salvo que se tomen sus palabras de guía o consejo como un servicio, pero esto no suele (ni debe) hacerse para evitar la confusión conceptual.

Un poco de historia

familiar-spirit6En el estatuto isabelino (de la Reina Isabel I) de 1563, no se menciona nada de “espíritus malignos”; sin embargo, en 1604 la legislación inglesa cambia e incluye entre los delitos el ‹‹consultar con un espíritu maligno, pactar con él, mantenerlo, utilizarlo, alimentarlo o remunerarlo››. Es pues una clara institucionalización jurídica del aspecto paranoico del pensamiento mágico generalizado por la imposición del discurso religioso como el filtro de mayor influencia en la percepción socio-cultural de la realidad. Por otro lado, viendo el sorprendente cambio legal uno se pregunta: ¿qué pasó entre 1563 y 1604? Veamos.

Entre esas dos fechas es cuando se desarrolla la teoría de los demonios familiares, fundamentalmente a partir de los procesos legales por cargos de brujería, en los cuales muy frecuentemente se mencionan los sirvientes “demoníacos” de la supuesta hechicera. Concretamente, los términos “familiar” e “imp” fueron usados por primera vez en la obra Discovery of Witchcraft (1584) de Reginald Scot, quien consideraba a éstos como la antítesis del ángel guardián. Con el antecedente de Scot, en 1593 y dentro de su Dialogue Concerning Witches, George Gifford afirma que: ‹‹Las brujas tienen sus espíritus, algunas uno, otras dos, tres o cuatro, de formas diversas, como gatos, sapos o ratones, a los que alimentan con leche o pollos o dejándoles chupar de vez en cuando unas gotas de sangre.››.

Ahora bien, la teoría desplegada en el periodo referido postuló también que la bruja podía dejarles sus espíritus familiares a sus descendientes, y que el pacto de ella con el Diablo no necesariamente tenía que ser repetido por quienes heredaran el cuidado y los servicios de los “familiares”.

Por otro lado, y si bien era frecuente decir que el Diablo se había manifestado en tal o cual situación, las apariciones de éste debían distinguirse de los familiares, tal y como expresa Guazzo en 1608, ya después de que surgiera la teoría de los demonios familiares; dice así: ‹‹El Diablo se manifiesta bajo múltiples formas de espectros, como perros, gatos, cabras, bueyes, hombres, mujeres o búhos con cuernos. Pero como la forma humana es la más perfecta y hermosa en todos los sentidos, normalmente esa es la que adopta para presentarse ante nosotros››.

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Retomando ahora el asunto de los procesos legales contra las brujas, se sabe que existen cientos de relatos sobre los demonios familiares, basados en confesiones de la hechicera bajo tortura o en el testimonio de personas que afirmaron la presencia del “familiar” o los “familiares” en la vida cotidiana de la bruja juzgada. Estos relatos estuvieron presentes en toda la Europa sometida al azote inquisitorial, pero solo en Escocia e Inglaterra tuvieron abundantes expresiones a nivel de textos escritos, lo cual se debió a que fue en esas zonas donde se desarrolló, oficializó e incorporó en la teoría de la brujería el concepto de “espíritu familiar” o “demonio familiar”, siendo que la idea se menciona muy poco en manuales de brujería propios de otras regiones de Europa.

familiar-spirit2Como se intuye, en el caso de los “familiares”, la teoría demonológica surgió en el marco de cierto tipo de práctica jurídica (los juicios a supuestas brujas), en tal modo que podría sospecharse que, al menos en parte, fue elaborada ad hoc para facilitar las condenas a las brujas; ya que, por ejemplo, resultaba mucho más fácil acusar a una “bruja” de estar en compañía de los demonios si, sobre una base de planteamientos demonológicos, se afirmaba a priori que el gato negro que la acompañaba era un “familiar”, dado por el Diablo pues se suponía que los “familiares” eran demonios de baja categoría que, tras un pacto, el Señor de las Tinieblas otorgaba a la bruja, y estos generalmente tomaban formas de animales para pasar desapercibidos y cumplir impunemente sus maléficos cometidos, aunque curiosamente no estaban dotados de la prerrogativa de proteger físicamente a la bruja, de modo que así quedaban validados los testimonios de jueces, secretarios y torturadores, que los vieron materializarse cuando la bruja era atormentada, pero no fueron atacados porque estos demonios no tienen la potestad infernal para tal cosa…

Si lo dicho es ya de por sí alarmante, lamentablemente no fue todo, porque la paranoia llegó tan lejos que casi cualquier animal cercano a la bruja podía ser considerado un demonio familiar; no tenía que ser el gato o el perro que habitaban bajo el mismo techo de la “hechicera”: podía ser la abeja blasfema que le picó a la vecina piadosa mientras recitaba el Padre Nuestro, el zorro perverso que devoró a la gallina de la nuera del pastor, o el cuervo diabólico que por “artes de hechicería” apareció casi a la medianoche en la ventana de un “hombre de Cristo”, curiosamente una semana antes de que su esposa muriese presa de una “misteriosa enfermedad” lanzada por una seguidora del Maligno…

Familiares animales y brujas

Si bien es cierto que muchas de las supuestas brujas no eran tales y que la teoría de los demonios familiares tuvo una motivación marcada por la finalidad de constituirla en instrumento a favor de una ley dominada por la religión, no por ello debe pensarse que las brujas reales descreían de lo afirmado por los demonólogos en relación a los demonios familiares, pues efectivamente las brujas creían en tales cosas, y fueron sus prácticas lo que dio a los cazadores de brujas la posibilidad de aplicar de forma indiscriminada y paranoica una teoría demonológica que llevó a la muerte a muchas mujeres inocentes y a otras que, siendo efectivamente brujas, no necesariamente tenían con ellas demonios por el mero hecho de creer tenerlos. En síntesis, el punto es que la llamada “brujería familiar” (brujería que usa demonios familiares) fue una forma de hechicería que, antes de ser llamada así, existió y por tanto precedió a la teoría que después le dio nombre.

En el caso de Inglaterra, se sabe que la brujería familiar se concentró en los alrededores de Essex y de la región del Este, y que la esencia de este tipo de hechicería consistía en procesos mágico-rituales destinados a obtener un “aliado mágico” en forma de animal, el cual obedecería órdenes de la bruja, ejecutando tareas de obtención de información, causación de daños y sanación, además de funciones de mediador, canalizador, o centinela-monitor, capaz de indicar la presencia de entidades espirituales y de energías, o incluso, en algunos casos, capaz de presagiar acontecimientos futuros o indicar que algo malo estaba ocurriendo en algún lugar distante.

Estos “aliados mágicos” animales podían ser de muchas especies y géneros: aves, perros, gatos, sapos, serpientes, zorros, caballos, osos, o hasta insectos. Claro que unos eran mejores que otros, en sentido general o para ciertas tareas puntuales. Por ejemplo, el gato era ideal para sentir presencias del mundo espiritual (el de arriba o el de abajo…), mientras que la serpiente podía ser enviada para que pique y la paloma podía dar mensajes. Complementariamente, una bruja podía tener muchos familiares y los familiares podían estar organizados en parejas de macho y hembra y en funciones particulares. Sin embargo los servicios no eran gratuitos, pues la bruja debía dar, con una frecuencia que variaba en función del tipo de paga y de la naturaleza del familiar, cosas como leche, sangre de su propio cuerpo, sacrificios de animales, o incluso sacrificios humanos…

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Por último, también se creía que la bruja podía crear su propio demonio familiar, no en sentido literal o en el sentido del ocultismo actual, sino en el sentido de que la hechicera podía usar un animal vivo (preferentemente una mascota suya) y, mediante un ritual, conseguir que un espíritu o un demonio pasase a morar en el animal, manifestándose principalmente a la hora de cumplir con sus siniestros servicios. Al igual que en el caso de los unicornios (en el que vendían cuernos de narval haciéndolos pasar por cuernos de unicornio…), los charlatanes aprovecharon la superstición y la credulidad para estafar a la gente, y así era posible encontrar vendedores de “familiares”, que llegaban a cobrar grandes sumas por cosas como un gato supuestamente poseído por un demonio que aceptaría servir de “familiar” a cualquiera que lo comprase. Naturalmente los estafadores eran astutos, y elegían especímenes que, por su aspecto, pudiesen parecer demonios familiares ante los ojos del crédulo ávido de conseguir el poder que representaba gozar de los servicios de un demonio o espíritu: especímenes como grandes gatos negros, alguna serpiente de aspecto amenazador, o quizá un pájaro hábilmente pintado…

Clases de espíritus familiares

La brujería contemporánea ha ampliado y desarrollado el concepto del “familiar”, de modo que éste puede ir desde el simple animal especialmente entrenado y dotado de un vínculo mágico con su dueño, hasta un demonio (encarnado o no en un animal), pasando por entes creados a través de procesos que manipulan energía astral. No todos los familiares son animales o entidades que habitan en animales: algunos permanecen sin tomar como morada un animal u objeto, aunque la mayoría se manifiestan bajo la clásica figura del animal que sirve de ayudante mágico. Entre las posibles divisiones de los espíritus familiares, puede admitirse ésta:


familiar-spirit8El animal especial no poseído:
Generalmente se trata de una mascota que cumple estas condiciones: 1) tiene una gran sensibilidad que le permite sentir presencias espirituales y energías, o incluso dar señales de cosas que están ocurriendo (en otra parte) o de cosas que ocurrirán, 2) tiene un vínculo estrecho y cálido con la persona, un vínculo en que sobresale la comunicación, la empatía y la compañía. Este animal-familiar bien puede ser que desde un comienzo presente su sensibilidad psíquica-espiritual, o que haya sido entrenado para desarrollarla, teniendo un mínimo innato que posibilite ese desarrollo. Así mismo, bien puede ser que el animal haya sido comprado, que haya nacido en nuestra casa, o que inesperadamente nos haya visitado (esto ocurre con perros y gatos principalmente) y, como señal de conexión con nosotros, se haya afanado en quedarse, mostrando particular simpatía.

familiar-spirit10El animal poseído por un espíritu: Estos son casos de animales en los cuales ha entrado un espíritu, refiriéndonos por “espíritu” a un espíritu que no es un demonio. El espíritu es aquí el verdadero familiar y no el animal, que es solo el vehículo viviente, el medio que usa el familiar para servirnos. La forma en que el espíritu ingresa en el animal puede variar, de modo que éste puede haber entrado: a) súbitamente, y b) a través de un ritual o de otro proceso mágico. Desde luego que, prácticamente siempre, cuando entra súbitamente ha sido llamado, una o varias veces; mientras que, en el segundo caso, necesariamente es llamado el espíritu. Estos animales poseídos pueden detectar más cosas que los animales-familiares no poseídos, además de que, debido a ser más inteligentes cuando actúan dominados por el espíritu que los habita, pueden obedecer órdenes más puntuales y complejas, y así su poder de destrucción se vuelve enorme, ya que teóricamente, y esto se ve respaldado por la tradición oral de ciertas poblaciones rurales, hay aves “mandadas por la bruja” que le sacan los ojos a las personas… La contraparte de ese poder es que el brujo o la bruja puede ser víctima del mismo. Por ejemplo, si el animal-familiar poseído es un gran perro negro y la persona lo maltrata e incumple su parte del contrato, bien podría ser que una noche se levante al sentir que su cuello es penetrado por agudos colmillos… Por último: 1) cabe decir que este tipo de familiares suelen tener vínculos psíquicos con sus amos, pudiendo comunicarse a través de la telepatía, y 2) esta categoría desentona con las demás, que son categorías que no se interceptan, pero la hemos puesto porque es muy importante, ya que lógicamente también podría pensarse en un animal-familiar que esté poseído por un demonio, por un elemental, o por una entidad astral creada por el mago.

familiar-spirit9Criaturas astrales: Aquí hay algunas posibilidades, pero la más conocida es la del animal que en vida tuvo un vínculo estrecho con su dueño, y ya muerto regresa para servirle, pudiendo darse el caso de que en vida haya sido un familiar-animal no-poseído, o que no lo haya sido pero el mago lo haya llamado con el pensamiento, con rituales u otros métodos. Ese servicio necesariamente no puede durar indefinidamente, porque los animales-fantasmas son cuerpos astrales y nada más, careciendo así de sustancia mental, de cuerpo causal o de un Yo-Superior. De hecho, generalmente un fantasma-animal vive muy poco antes de desintegrarse, pero hay casos en que viven por años, dependiendo el tiempo de vida de la cantidad de sustancia astral, la cual siempre se ve aumentada cuando el animal ha interactuado de mucho y de forma profunda con humanos, cosa que siempre sucede con el animal-familiar no poseído.

familiar-spirit11Espíritus elementales: Los espíritus elementales son espíritus vinculados a la dimensión espiritual de la Naturaleza, y siempre se asocian a los cuatro elementos, no entendidos físicamente sino energética y espiritualmente. Esos elementos son el agua, el fuego, la tierra y el aire. Los elementales pueden ser de muchos tipos: duendes, salamandras de fuego, ondinas, silfos, elfos, hadas, etcétera… En lo que respecta a la magia negra, los duendes (vinculados al elemento tierra) son los elementales que más se emplean. Claro está que aquí nos referimos a elementales que ya existen, porque en teoría el mago, a través de rituales y procesos que involucren al elemento propio del elemental que quiere crearse, puede crear el suyo propio: en estos casos, generalmente el elemental se vincula a un objeto, portador de “su esencia”, que bien puede ser un espejo mágico, una botella, un cristal, un anillo, etcétera. Este caso entraría en la categoría de “entidades creadas por el mago”, pero la hemos mencionado aquí porque dicha categoría, a través de los elementales creados, se cruza con esta categoría de los elementales. Es un fenómeno muy interesante, ya que el mago no puede crear demonios o fantasmas humanos, ni tampoco creaturas astrales entendidas de cierta manera: puede crear entidades que parezcan cualquiera de esas cosas, pero no que efectivamente lo sean.


familiar-spirit12Fantasmas humanos:
También llamados “lemures” por el nombre que se les daba en la Antigua Roma, estos espíritus familiares pueden ser muy peligrosos en la magia negra; ya que, solo el espíritu de una persona mala, serviría a alguien que se dedica a usar las fuerzas psíquicas y espirituales para dañar y/o manipular. En estos casos, es muy difícil que no exista una relación contractual y el mal espíritu haya decidido servir al mago solo para disfrutar haciendo maldades. De ese modo, esta clase de espíritus familiares suelen dar sus servicios después de pactos hechos con sangre, ya que la sangre es una de las sustancias con mayor poder para atar en el mundo astral. Estos son comúnmente los espíritus familiares que operan al servicio del mago negro contemporáneo que ofrece sus servicios en línea para vengarse de tal o cual que nos haya hecho daño, o incluso para matar… Esto es así porque hay tareas de destrucción que no puede realizar un espíritu familiar desde el cuerpo de un animal; y, dado que los elementales son difíciles de conseguir o crear, las criaturas astrales no son muy inteligentes, los demonios son muy difíciles de conseguir, y pocos son los brujos con suficiente poder psíquico para prescindir de entidades a la hora de dañar, los “malos espíritus” humanos quedan como la primera alternativa del hechicero a la hora de encontrar una manera efectiva de hacer cosas como debilitar psíquicamente o aterrorizar a alguien que esté en otra ciudad…

familiar-spirit13Demonios: Hay muchas brujas y hechiceros actuales que piensan que el mismísimo Satanás les ayuda solo porque tienen una estatuilla de él, o que tal o cual demonio les sirve solo porque han usado su sello en un ritual y han obtenido resultados. Lo cierto es que la gran fauna demoníaca (a partir de la cual hasta surgió un abecedario de demonios) es un producto de la fantasiosa demonología medieval, que es muy mitológica en el sentido de que admitió la posibilidad de que los dioses paganos fuesen demonios, y muy “revelada” en tanto que asumió como reales a los demonios que aparecieron en la Biblia y en ciertos textos ocultistas, ejemplos de lo cual son Asmodeo y seres de la tradición cabalística como Samael, respectivamente. Por otro lado, actualmente hay debate, dentro del propio ocultismo, sobre si existen o no los demonios, y sobre cuál es su naturaleza exactamente. Resulta así bastante dudoso el que un brujo pueda tener como espíritu familiar a un demonio, sobre todo si se considera que, en realidad, bien podría ser que generalmente, suponiendo la existencia de los demonios, sean entes del bajo astral los que acuden al hechicero cuando éste invoca demonios… En todo caso, si un hechicero llegase a tener el siniestro privilegio de contar realmente con un demonio familiar, éste podría tomar posesión de un animal, infestar un objeto, o bien permanecer invisible o, según se desprende de diversos relatos, seguir la demoníaca costumbre de aparecerse con una forma mitológica o monstruosa, como un perro de varias cabezas o un hombre con cabeza de carnero…

familiar-spirit1Entidades creadas: Estas entidades se forman a partir de energía astral, se sostienen con energía astral, y su creación requiere complejos procesos en que el mago habrá de emplear símbolos, técnicas de visualización, elementos físicos que operen con la energía psíquica-espiritual de diversos modos (reteniendo, absorbiendo, emitiendo, direccionando, transmutando, amplificando, etcétera…), moldes de pensamiento, patrones de repetición y, según algunos, también egrégores (entidades creadas por varias mentes, consciente o inconscientemente), entre otras cosas. Crear con éxito una entidad es muy difícil, y generalmente ocurre que el mago cree haber creado una entidad, cuando en realidad no ha creado nada y simplemente ha conseguido tal o cual efecto con su propio poder.

Llamando al muerto

familiar-spirit16Si queremos conseguir un espíritu familiar humano para tareas de magia negra, un método muy poderoso y peligroso es emplear la fotografía (preferiblemente grande, con protagonismo del rostro, y en que la persona mire de frente) de alguien que se haya muerto recientemente y que no haya sido bueno en vida. Resultaría muy útil si conocimos a la persona y ésta practicó el aspecto reprobable del ocultismo, pero eso muy difícilmente ocurrirá. Ahora, hemos dicho que la persona debe haber muerto “recientemente”, y esto es así porque, al menos en el marco teórico de estas prácticas, es comúnmente aceptada la creencia en la reencarnación, y entonces hay que tener cuidado porque generalmente las personas no permanecen mucho tiempo en el mundo astral antes de pasar al mundo mental y posteriormente reencarnarse. Y es que justamente los conocidos “fantasmas” son muertos que se encuentran en el plano astral, o al menos esto es así la mayoría de veces, pues de lo contrario sería casi seguro que estemos ante una aparición benéfica de un alma que recibió permiso para manifestarse en el mundo físico después de haber dejado el tránsito por el astral. Lo problemático es que no sabemos exactamente cuánto tiempo estará en el astral una persona, pudiendo ser menos de diez años o, en ciertos casos, décadas…

La única forma de establecer una cifra clara es saliéndonos del ocultismo occidental y recurriendo al Libro de los Muertos de la tradición budista-tibetana, en cuyo caso se habla del Bardo como un mundo de tránsito entre una vida y otra, que podría relacionarse con el astral y, a partir de eso, asumir los 49 días límites que alguien puede estar en el Bardo, como 49 días límite que uno puede estar en el astral.

familiar-spirit4Ciertamente la interpretación anterior es demasiado arbitraria, al menos si se parte de tantas historias famosas que hablan de espíritus que han penado por décadas en un mismo lugar… Pero el Libro de los Muertos no es la única opción que tenemos para ver cuál es el límite prudencial que debemos darnos para intentar llamar a un fallecido. La otra vía es la teoría que postula que, al menos en general, las almas se quedan penando en torno al cuerpo hasta que éste se descompone; después, bien podría ser que sigan penando en el mundo, o bien podría ser que se hayan ido, pero por lo mismo no es sensato esperar más que el tiempo promedio que un cuerpo tarda en descomponerse (los casos de accidentes y asesinatos son excepciones, allí el espíritu sale rápidamente y el sujeto a veces no sabe que ha muerto hasta después), y entonces: ¿cuál es ese tiempo? En promedio, en condiciones normales, pasado un año solo quedan los huesos y la dentadura, que no cuentan como parte de lo que debe descomponerse para que el espíritu se marche. Bien, basándonos en todo esto, quedaremos en que la persona no debe haber fallecido hace un año o más. Entonces, una vez que tengamos su fotografía, la invocaremos cada día hasta que responda de alguna manera, siempre llamándola mientras la miramos a los ojos a través de su fotografía, que sujetaremos en nuestra mano derecha. Para que esto sea más efectivo, podemos combinar la invocación a través del pensamiento con la invocación hablada, e incluso, si está a nuestro alcance, podemos invocar a la persona cerca de su tumba. Así, si acaso llegamos a entablar interacción con el difunto, podemos usar la ouija o algún otro método para ver si acepta tal o cual trato a cambio de sus servicios.

¿Qué son los demonios?

Cuando nos preguntamos qué son los demonios, lo primero que pensamos es que son ángeles caídos; sin embargo, otros han respondido de forma diferente: espíritus desencarnados de gente malvada; símbolos de nuestro lado oscuro; entidades siniestras creadas por nuestras mentes; personificaciones de fuerzas misteriosas; etcétera…

Muchas veces damos por sentada la existencia de los demonios como meros ángeles caídos; sin embargo, si nos cuestionamos sobre esta creencia desde una actitud de duda abierta a la posibilidad de realidades sobrenaturales, nos tendremos que preguntar qué son los demonios, en el sentido de cuál es la realidad detrás de la creencia en estos seres.

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A veces, para responder a esa pregunta, se ha definido primeramente qué es el Diablo, pues éste y sus esbirros están esencialmente vinculados, y así la definición del primero puede condicionar o determinar la definición de los segundos. Veamos ahora algunas de las principales teorías que se han dado al respecto, incluyendo tanto las más convencidas de la realidad demoníaca tal y como la concebimos, como las más escépticas, vengan de la Religión, de la Psicología, del Ocultismo o de otro ámbito.

Visión Cristiana Tradicional

diabolosEl cristianismo heredó la demonología judía, pero no la concepción demonológica del “judaísmo clásico” sino concepciones muy difundidas en el judaísmo anterior. Por ello, la demonología cristiana será muy distinta de la del judaísmo; y, la demonología que tomará de aquel, concibe a los demonios como ángeles caídos, ángeles réprobos que desobedecieron a Dios y por eso se convirtieron en demonios.

La traducción de la Biblia al griego, que sería la versión más utilizada por los judíos de la diáspora, había traducido “Satán” como diábolos (de donde viene la palabra “diablo”), pero esta palabra tiene una connotación más negativa que “Satán” en hebreo, pues al sentido de adversario y acusador, le añadía un sentido de calumniador, falseador y mentiroso, ausente en el original hebreo. Junto a este giro, hubo otros como el de San Jerónimo, que en su Vulgata (su traducción de la Biblia) introdujo “Lucifer” como nombre propio en un pasaje del Libro de Isaías.

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Resulta entonces claro cómo las traducciones juegan un rol importante a la hora de sustentar planteamientos teológicos; pero, en vez de detenernos a considerar todos esos detalles, pasaremos a resumir los principales puntos de la visión que hoy en día prima en el Catolicismo y en la mayoría de sectores protestantes, excluyendo casos bien originales como Los Testigos de Jehová y Los Mormones… Esos puntos son los siguientes:

satan-contral-miguel1) Satanás era el ángel más importante y el más cercano a Dios, pero su orgullo le hizo querer destronar a Dios, querer ser más grande que él, por lo que se rebeló junto con muchos otros ángeles que traicionaron a Dios y le siguieron. Consiguientemente, los demonios son ángeles caídos.

2) Los demonios son puro espíritu, no tienen forma definida, pero pueden manifestarse con casi cualquier apariencia.

3) Los demonios no pueden usurpar la libertad humana, no tienen dominio sobre el espíritu del hombre y su intelecto, solo pueden influir directamente en su cuerpo físico, e inducirle ideas y emociones, aunque nunca resoluciones morales o espirituales.

4) Los demonios están donde operan, su presencia se da por contacto operativo, están donde obran.

5) Los demonios tienen jerarquías, muy probablemente nueve, igual que los ángeles, situación que vendría dada porque fueron ángeles.

6) Los demonios no pueden arrepentirse, su voluntad quedó fija después de su caída, y es por esto que Dios no los perdona.

7) Los demonios son absolutamente malvados, se han identificado por completo con el mal.

8) Los demonios se odian entre sí, odian a Dios más que a nada, y sus vínculos de obediencia se dan principalmente por el miedo que los inferiores tienen a los superiores.

9) La finalidad de los demonios es separar al hombre de Dios, llevarlo a la muerte espiritual a través del pecado.

10) Los demonios tienen una inteligencia muy superior a la humana, que comprende las cosas de forma directa antes que por encadenamiento inferiencial.

11) Los demonios solo poseen a alguien cuando la persona, consciente o inconscientemente, les habré la puerta.

12) Los demonios tienen nombres, y el nombre de un demonio debe ser conocido para expulsarlo en un exorcismo.

13) Sus formas de influencia se pueden dividir en: infestación de lugares, objetos y animales; obsesión (pensamientos y deseos recurrentes inducidos por el demonio); opresión (el demonio atormenta a la persona sin llegar a poseerla); y posesión (el demonio toma control de la persona).

14) No tienen sexo, a pesar de que sus nombres son casi siempre masculinos y de que hay demonios femeninos como Lilith: esto se explica porque supuestamente su aparente masculinidad o feminidad no es sino un ropaje simbólico de su esencia espiritual particular, por decirlo de algún modo.

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Finalmente, para que tengan una idea más viva de la concepción teológica de los demonios a partir de la concepción de Satanás, citaremos estas conocidísimas palabras que el papa Pablo VI dijo en 1972, preocupado por la creciente duda, dentro de la misma Iglesia, sobre la existencia en el Demonio; veamos:«El mal que existe en el mundo es el resultado de la intervención en nosotros y en nuestra sociedad de un agente oscuro y enemigo, el Demonio. El mal no es ya sólo una deficiencia, sino un ser vivo, espiritual, pervertido y pervertidor. Terrible realidad. Misteriosa y pavorosa. Se sale del marco de la enseñanza bíblica y eclesiástica todo aquel que rehusa reconocerla como existente; e igualmente se aparta quien la considera como un principio autónomo, algo que no tiene su origen en Dios como toda creatura; o bien quien la explica como una pseudorrealidad, como una personificación conceptual y fantástica de las causas desconocidas de nuestras desgracias».

Visión maniqueísta:

anti-diosSegún esta doctrina, Dios no habría sido el creador del mal, sino que éste estaba vinculado a las tinieblas y la materia, coexistentes pero anteriormente separadas del mundo de la luz; mediante una compleja cosmogonía, el maniqueísmo explicaba cómo la luz y las tinieblas, antes separadas la una de las otras, habían llegado a unirse parcialmente y cómo era necesario liberar a las partículas de luz atrapadas por la materia; los seres humanos podían liberar sus partículas de luz prisioneras en las tinieblas de la materia si llevaban una vida adecuada.

Ahora bien, puntualizando, tenemos que la cosmogonía maniquea supone la existencia de:

A) Dos naturalezas:

1) La luz, que es el bien, Dios, el espíritu, el reino de la luz. Sus cinco elementos son inteligencia, pensamiento, reflexión, voluntad y razonamiento.

2) Las tinieblas, que son la oscuridad, el mal, la materia, concebida como fealdad, maldad, deseo desordenado y estupidez. Sus cinco elementos son humo, fuego, viento, agua (o barro) y tinieblas. Sus demonios son incontables. El soberano de todo esto y parte de ello es el “Príncipe de las Tinieblas”.

B) Tres tiempos:

1) El tiempo inicial, del pasado, en el que la luz y las tinieblas estaban completamente separadas.

2) El tiempo medio, que es el presente, en el que las tinieblas atacaron a la luz y parte de la luz se ha mezclado con las tinieblas.

3) El tiempo final, en el futuro, cuando la luz y las tinieblas se separen definitivamente.

Todo esto nos hace ver que, en el maniqueísmo, los demonios no son seres caídos ni creados por un Dios-Absoluto, sino entidades ontológicamente opuestas a los seres de la luz, inmutables en sus propósitos y en su esencia, y sin embargo no-eternos; ya que, si bien el “Padre de la grandeza” (Dios de la luz) sí es eterno y coexistente con la luz que le es inmanente y consustancial, el “Príncipe de las Tinieblas” es un derivado causal de las tinieblas (las cuales sí son eternas), y los demonios que le siguen son derivados causales secundarios que, al igual que su líder, intentan conducir al hombre por un sendero que le lleve a identificarse con la materia-oscuridad y, en consecuencia, a perder la luz que tiene aprisionada en su cuerpo y que puede amplificar y liberar si sigue una senda espiritual, siendo posible la reencarnación si en una sola vida no se alcanza la liberación espiritual, cuya vía ha sido ilustrada de formas variadas por humanos superiores enviados por la Inteligencia Salvadora, tales como Jesús, Buda, Zaratustra, Enoc, Mani, Moisés, Pablo de Tarso, Abraham y otros más.

Satanismo de LaVey

laveyPara el satanismo laveyano (el que sigue los líneamientos de Anton Tzandor LaVey), Satanás y los demonios no son seres reales sino entidades simbólicas que representan a “los poderes de la oscuridad”, poderes que, dentro de lo que es la esencia del hombre, se concretan en ciertos aspectos de la naturaleza humana que la religión, en opinión de estos satanistas, ha conducido a reprimir, negar o combatir, causando así que, durante siglos, los individuos manipulados no hayan podido disfrutar de la vida y de las potencialidades inherentes a su propia naturaleza. De este modo, el culto a Satán y a sus demonios es una manera viva de adorar a los valores liberadores y anti-cristianos que éstos representan; aunque también, y es debido a esto que LaVey cree en la magia y en el poder de los ritos, es una forma de contactar con “los poderes de la oscuridad” entendidos como algo que también está fuera de nosotros —y dentro, no solo como aspectos de la naturaleza humana, sino como un poder que debe ser despertado— y que es un aspecto de la Naturaleza que aún permanece bajo el velo de lo misterioso e inexplicable, algo que ha sido temido durante toda la historia, pero a lo cual puede acceder el satanista, a través de esos símbolos-puentes que son los demonios y, esencialmente, “Satán”.

Citemos ahora a la Biblia Satánica de LaVey para que se entienda mejor lo dicho: ‹‹La mayorÌa de Satanistas no aceptan a Satán como un ser antropomorfo con pezuñas hendidas, cuernos y cola terminada en punta. Simplemente representa una fuerza de la naturaleza: los poderes de  la oscuridad, que se les llama así porque ninguna religión ha sacado esos poderes de la oscuridad. Ni la ciencia ha sido capaz de dar un término técnico a esta fuerza. Es una reserva sin explotar, que muy pocas personas pueden utilizar, ya que carecen de la capacidad para utilizar una herramienta sin analizar e identificar previamente todos los mecanismos que la hacen funcionar. Es esta necesidad constante de analizar, lo que impide que la mayorÌa de la gente logre beneficiarse de esa polifacética llave a lo desconocido, a la cual el satanista prefiere llamar “Satán”.››

La visión de Michael W. Ford

michel-w-fordMichael W. Ford, uno de los principales expositores del luciferianismo contemporáneo, tiene una concepción de los demonios muy parecida a la de Anton LaVey, aunque con cierto toque jungiano (de Carl Gustav Jung) y un enfoque práctico que hace pensar en la Magia del Caos por la cuestión de las entidades creadas como algo capaz de engendrar o ayudar a engendrar hechos concretos en el “mundo real”.

Así, su teoría de la magia ritual postula que los “dioses”, “espíritus” y “demonios” son creaciones arquetípicas de la Humanidad, que subsisten como “seres” mediante tipos de energía que son alimentados por nuestro subconsciente. En este marco, el luciferino encuentra que, los distintos seres míticos y religiosos que personifican lo demoníaco, funcionan como “máscaras deificas” de poderes y fenómenos que existen en la Naturaleza y en la mente, y que se pueden activar y emplear a través de una serie de prácticas cuyo principio rector es lograr que el practicante se identifique (en una forma que implica una cierta autodeificación) con ellos a través de los seres simbólicos que los representan. Por ello, hablando del arquetipo del Adversario, Michael W. Ford dijo lo siguiente en una entrevista: ‹‹El Adversario es una manifestación transcultural que a lo largo de toda la historia de la Humanidad representa el arquetipo oscuro o motivador dentro de cada hombre y mujer. El Adversario no es específicamente Lucifer. Lucifer es un título, un título romano que significa “portador de la antorcha” y es relacionado a un dios, pero aquello no abarca realmente el Sendero Luciferino. Tienes a Ahrimán, a Set…››

Espíritus de una raza pre-adámica y almas de gigantes

Esta especulación teológica parte del supuesto de que alguna vez existió una raza antes de la creación de Adán. Se basa en la teoría del intervalo, la cual plantea que, inmediatamente después de la rebelión y caída de Lucifer y los ángeles que le siguieron, ocurrió una catástrofe mundial que se ve entre Génesis 1:1 y Génesis 1:2, la cual exterminó la raza humana pre-adámica que existía en la Tierra.

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La teoría parecería no tener mucho apoyo bíblico, pero en realidad no es así. En efecto, dentro del Libro del Profeta Isaías en el A. T., vemos que: 1) Lucifer tenía un trono en la Tierra y “debilitaba a las naciones”2) Quería ser semejante a Dios, 3) Dijo “subiré al cielo” y “subiré sobre las alturas de las nubes”, por lo cual ya existía el Cielo. En otras palabras, se postula que Lucifer y sus ángeles reinaban en la Tierra poblada por la primera raza humana, y que el Edén del Libro de Ezequiel no es el de Adán y Eva sino un Edén en la Tierra, además de que Cristo habría dicho que vio a Satanás “caer como un rayo” no porque fuera expulsado del Cielo, sino porque intentó subir y tomar el poder, siendo derrotado con sus ángeles y cayendo a la Tierra que gobernaba (por lo cual le llama “príncipe de este mundo”) y en la cual le siguieron todos los primeros humanos anteriores a Adán, que a manera de castigo fueron aniquilados en una tragedia mundial y, tras quedar como espíritus desencarnados, se transformaron en demonios, diferenciándose de los demonios que fueron ángeles porque, a diferencia de aquellos, éstos habitaron en cuerpos humanos y se acostumbraron a tener cuerpos, por lo cual se supone que son el tipo de demonios que está detrás de casi todos los casos de posesión demoníaca.

Según lo anterior, después fueron creados Adán y Eva, pero el rencoroso Satán (Lucifer) consiguió que cayeran en pecado, y así fracasó moralmente la segunda raza humana que surgió de ellos dos, contaminada irremediablemente por el pecado, hasta que vino Cristo y dio la posibilidad de acabar con esa mácula original (mediante el bautismo) y conseguir la vida eterna.

Por último, esta fantasiosa teoría (generalmente rechazada entre protestantes y católicos) admite la posibilidad de que, a los dos tipos de demonios mencionados, se sumó después, con la caída de los Vigilantes (ángeles que fornicaron con mujeres de la Humanidad descendiente de Adán y Eva) que menciona el apócrifo Libro de Enoc, un nuevo tipo de demonio, producido porque las almas de los gigantes (engendrados en la unión de los Vigilantes con “las hijas de los hombres”), una vez que éstos morían, se transformaban en demonios… Por ende, esta teoría abre la posibilidad de concebir que un demonio puede ser una de estas tres cosas (coexistiendo las tres o dos en la realidad, según se tome la teoría en forma abierta o cerrada): a) un ángel caído, b) un alma de humano pre-adámico que se transformó en espíritu con rasgos demoníacos, c) un alma (transformada) de cualquiera de los gigantes que fueron engendrados por la fornicación de los Vigilantes con las mujeres de linaje adámico.

Espíritus transformados y no sólo ángeles caídos

black-soulEsta teoría es sorprendente no tanto por lo que plantea sino por el contexto en que apareció (no sabemos si por primera vez) y por su supuesto enunciador. Concretamente, dentro de las prácticas católicas del exorcismo, se sabe que a veces los demonios hablan por boca de los condenados, pero éstos son mentirosos y no hay que fíarse de sus palabras; sin embargo, en el exorcismo que Antonio Fortea (sacerdote español) hizo a la joven “Marta” (pseudónimo) entre el 2002 y el 2012, el Arcángel Miguel (siempre llamado en los exorcismos) habló algunas veces por boca de la posesa, siendo su voz claramente distinta a la que pudiera emitir cualquiera de los demonios que atormentaron a Marta y hablaron a través de ella. En una de esas ocasiones, el santo arcángel enunció una teoría según la cual, además de ángeles caídos, los demonios pueden tener su origen en personas malvadas (del linaje de Adán, y no como en la teoría anterior que eran pre-adámicos) que se identificaron con Satanás y/o sus proyectos y que, tras morir, fueron transformadas en demonios. Estas fueron las palabras del Arcángel Miguel: ‹‹Dios tiene compasión de todos. Con que en un momento de sus vidas piensen en Dios, ya tienen posibilidad de salvarse. El demonio quiere corromperlos, hundirlos completamente y cuando ya sean suyos que no puedan salir, entonces los mata, el demonio los mata, acaba con ellos, para que sean completamente suyos. Pero Dios les da muchas oportunidades para que se salven, muchas oportunidades, un leve resquicio donde entre un poco de luz y se puedan salvar. Por eso viven tiempo. Cuando ya después de muchas, pero que muchas oportunidades, han decidido completamente con voluntad ser de Satán, entonces se mueren y se convierten en demonios.››

Visión del Espiritismo

En el Espiritismo se cree en la reencarnación, pero esta es de naturaleza evolutiva, de forma que el hombre no se reencarnará en animales, pero los animales sí pueden, tras inmensos períodos de tiempo, convertirse en almas humanas. Naturalmente hay pequeños saltos involutivos (almas humanas que se degradan de una vida a otra), pero el Espiritismo afirma que, en última instancia, las almas siempre progresan de un orden a otro; por lo cual, en este marco, los ángeles son espíritus sumamente evolucionados que anteriormente fueron humanos, y a su vez nosotros, que ahora somos humanos, llegaremos a ser ángeles algún día… Pero entonces: ¿dónde quedan los demonios?, ¿fueron acaso ángeles que se corrompieron y perdieron de golpe toda la evolución ganada aunque no el poder conseguido en esa evolución? Definitivamente no.

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Concretando, Allan Kardec dice que los demonios en realidad no existen como tales: no hay ángeles caídos, simplemente hay espíritus malvados o muy involucionados, que molestan a la gente, roban energía a los vivos, y en algunos casos (espíritus de magos negros, por ejemplo) tienen suficiente poder como para producir alarmantes fenómenos paranormales.

Por ello, en su obra El Cielo y El Infierno, Allan Kardec dice lo siguiente sobre los espíritus: ‹‹Llegados al apogeo, son espíritus puros o ángeles (…). Resulta de esto que existen espíritus de todos los grados de adelanto moral e intelectual, según estén en lo alto, en lo bajo o en medio de la escala (…).En los puestos inferiores, los hay que están aún profundamente inclinados al mal, y que se complacen en él. Se pueden llamar “demonios” si se quiere, porque son capaces de todas las maldades atribuidas a estos últimos. Si el Espiritismo no les conoce por este nombre, es porque indica la idea de seres distintos de la Humanidad, de una naturaleza esencialmente mala, dedicados al mal eternamente o incapaces de progresar en el bien. Según la doctrina de la iglesia, los demonios han sido creados buenos y han venido a ser malos por su desobediencia. Son ángeles caídos, fueron colocados por Dios en lo alto de la escala, y han descendido. Según el Espiritismo, son espíritus imperfectos, pero que se mejorarán. Están todavía en el primer peldaño, pero ascenderán.››

Teosofía de Annie Besant

presencia-demoniacaLa teoría de Annie Besant es brillante, aunque especulativa como toda teoría que explica algo del más allá sin negarlo. El mérito de su propuesta reside en que, a la vez que logra evitar la afirmación de seres míticos y religiosos en una forma inverosímil propia del pueril pensamiento mágico o del cerrado dogmatismo de los credos, permite explicar ciertos fenómenos paranormales adjudicados a esos seres, y además explica la variabilidad con que éstos son concebidos y percibidos, según se trate de un marco de creencias o de otro.

Annie plantea que, a través de sus acciones, pensamientos-palabras y emociones-sentimientos, el hombre crea “formas” en tres planos sutiles (tres dimensiones no-físicas): el espiritual, constituido por la sustancia “akásica”; el mental inferior, constituido por la sustancia mental; y el astral, constituido por la sustancia astral. En el plano espiritual, todas las vibraciones que emitimos (físicas, emocionales y mentales) se transforman en “imágenes fijas”, que se acumulan y, por su carácter estático y estable, constituyen el registro kármico o registro del karma que pasa de una vida a otra. En el plano mental inferior, es donde primeramente aparecen todos nuestros pensamientos, cuyas vibraciones repercuten en el plano espiritual, causando que se genere un registro de los mismos y de las vibraciones mentales, emocionales y físicas asociadas.

Entretanto, al plano astral también van a parar las imágenes mentales (nuestros pensamientos, sean verbales, visuales o de otro tipo) que primeramente van al plano mental inferior: entonces, es allí cuando la imagen mental deviene en una “forma de pensamiento animada” que “actúa en el mundo astral produciendo diversos efectos relacionados con la imagen mental y con el ego”; siendo que, cada uno de esos efectos, “puede compararse a un hilo de tela de araña, y el conjunto de los efectos a la tela tejida por la forma de pensamiento”.

Si entonces nos preguntamos qué son los demonios en esta teoría, la respuesta queda muy clara cuando, en sentido general, Annie afirma que: ‹‹Todo desarrollado pensamiento del hombre pasa al mundo interno, y asociado, o mejor diríamos entrefundido con una medio inteligente fuerza de los reinos elementales —los elementales son, en general, “principios incorporeos” con un grado de dinamismo que varía según su naturaleza particular—, se convierte en una entidad activa que, como engendrada por la mente, sobrevive durante un período proporcional a la intensidad del impulso que la generó.››. Bien puede percibirse que la clave está en que esa “entidad activa” sobrevive por un lapso de tiempo “proporcional a la intensidad del impulso que la generó”.

Podríamos ya decir qué son los demonios para Annie Besant, pero pondremos una última cita de la autora para que todo quede todavía más claro. La cita es ésta: ‹‹Conviene advertir que las creencias supersticiosas transmutadas en imágenes mentales durante la vida terrena, ocasionan acerbos sufrimientos al ego en los primeros estadios de la vida astral, pues le representan horrorosos tormentos que en rigor carecen en absoluto de realidad. Al retornar el ego al mundo físico, dice Leadbeater (…), “los Señores del Karma, que llevan cuenta de las buenas y malas acciones de cada personalidad, construyen de conformidad con el karma la plantilla del doble etéreo que ha de servir de molde al cuerpo físico del ego en la próxima encarnación”.››

Previamente a definir qué son los demonios para Annie Besant, cabe advertir que, según ella: 1) toda “forma de pensamiento animada” es una “entidad activa” en el plano astral, 2) toda “forma de pensamiento animada” induce un patrón de actividad en cualquier sujeto con el cual hace contacto, sea o no su creador, 3) hay formas de pensamiento animadas que inducen al asesinato, al robo, a la lujuria, a la violencia, a la amargura, etcétera, 4) toda forma de pensamiento animada buscarán subsistir, por lo que, aunque en general sobreviva por un periodo de tiempo proporcional a la intensidad del impulso que la generó, podría ser que se adhiera a un sujeto o a un entorno o a lo que sea que pueda servirle como fuente que genere, directa o indirectamente, energías cuya naturaleza concuerde con la suya, que es idéntica a la del impulso que la generó, 5) una forma de pensamiento animada puede ser una creación individual o colectiva (de un grupo), 6) los seres de las creencias religiosas son formas de pensamiento animadas de creación colectiva, que están siendo constantemente alimentadas a través de la creencia, 7) los demonios son seres propios de las creencias religiosas y/o mitológicas…

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Sí, en base a lo anterior podemos por fin entender que, de las teorías de Annie Besant, se puede deducir que un demonio, al menos si hablamos de un demonio concreto como Baphometh o Satán, es definible como: Una forma (compleja) de pensamiento animada de origen colectivo, que se expresa en el plano astral como una entidad dinámica que puede tener gran poder, subsiste por la energía que le llega a través de quienes creen en ella, causa efectos perjudiciales en las personas, puede llegar a producir fenómenos paranormales en el mundo físico, y se corresponde, en el ámbito de las creencias, con el entramado de ideas e imágenes asociadas a un demonio particular. 

Personificaciones del mal desde la perspectiva cristiana

Resulta muy interesante que en el siglo XX, dentro del Cristianismo y mayoritariamente en el ámbito católico, aparecieron diversos representantes de una corriente teológica que, sin pretender renegar de la fe cristiana, pusieron en tela de juicio la existencia real del Diablo y los demonios. Veamos algunos casos:

malditoPiet Schoonenberg: En 1965 este teólogo holandés hizo conocer una teología del pecado sin Satanás, en la cual afirma que, en el hombre, el mal emerge desde su interior, siendo únicamente allí donde puede producirse, pues nunca puede ser causado o suscitado externamente por ningún ser espiritual demoníaco. Hay detrás de esto una concepción radical de la libertad humana, como una libertad que se traduce en autodeterminación, cerrándose a la intervención externa, que puede meramente aumentar la probabilidad de tomar tal o cual resolución, pues no existe (salvo Dios, que no lo hará) poder externo capaz de cancelar la autonomía moral y, con ella, la responsabilidad del sujeto… Y sin embargo muchas veces el individuo se siente incapaz (aunque esto es irreal) de abandonar el pecado, pues éste, por estar vinculado a aspectos de nosotros mismos, se nos presenta como algo dotado de un poder que amenaza nuestra libertad para tomar aquellas decisiones que nos mantienen en Dios o nos acercan a Él: así, en el contexto de la percepción sobredimensionada del poder destructor del pecado, los pecados aparecen como poderes personificados a través de los demonios (Mamón, la avaricia; Asmodeo, la lujuria; Lucifer, la soberbia; etc), y el poder de estos para oprimir o poseer a las personas, no es sino una víbida representación de nuestra esclavitud con respecto al pecado, aunque erróneamente consideremos que los demonios existen de verdad.

haagHerbert Haag: Este teólogo católico dice que Satanás es la personificación del mal y los demonios son, o bien personificaciones secundarias del mal en general, o bien, si se trata de un demonio asociado a un pecado puntual, personificaciones de una manifestación puntual del mal. En su propuesta, Haag llega al extremo de afirmar que, en el Nuevo Testamento, es posible poner “el pecado” o “el mal” en todos los pasajes donde aparece “Satanás”, “Diablo” o algún equivalente. Sin embargo, Haag aclara que eso no se dio porque, al personificar al mal, se lo representa de forma más incisiva e intuitiva. Entonces: ¿acaso Jesús mintió?… La pregunta es un poco fuerte, pero es pertinente porque hay pasajes de Los Evangelios en que evidentemente Jesús se refiere al Diablo o a Satán como un ser real, de forma tan clara que no da lugar a pensar que pudiera no creer en él y en los demonios que le siguen: por ejemplo, esto se ve en los 40 días de ayuno (cuando Satanás viene a tentarlo), cuando expulsa a varios demonios y éstos van a meterse en un grupo de cerdos, o cuando cuenta que vio a Satanás “caer como un rayo”. Ante eso, Haag nos recuerda que Jesús, si vien era la encarnación del Cristo (El Verbo, el Hijo de Dios, la Segunda Persona de la Trinidad…), era un humano de carne y hueso: en otras palabras, El Hijo se encarna asumiendo limitaciones físicas y mentales propias de la condición humana, pese a ser moral y espiritualmente perfecto, además de contar con el don de hacer milagros. Se entiende así que, la mente perfecta del Hijo de Dios, tenía su poder expresivo y comprensivo limitado por el imperfecto cerebro humano, a causa de lo cual Jesucristo podía ser condicionado por su cultura en la medida en que esto no implicara un menoscabo a su sabiduría o a su santidad. Dice entonces Haag:‹‹Después de todo lo que hemos visto, ya deberíamos haber comprendido claramente que todo lo que se afirma sobre Satanás en el Nuevo Testamento no pertenece al mensaje relativo a la revelación, sino sólo a esa imagen del mundo característica de los escritores bíblicos, es decir, de la mentalidad de su época. Todas esas expresiones reflejan simplemente los conceptos que dominaban corrientemente en los escritos judaicos contemporáneos y determinaban el pensamiento religioso de su época (…). Si aceptamos las típicas categorías mentales judaicas de la época de Cristo, el Diablo en el Nuevo Testamento es presentado como el exponente del mal. Jesús y sus apóstoles vivían en este tipo de mundo cultural y se expresaban correspondientemente.››.

barthKarl Barth: Barth piensa que los demonios no tienen realidad en sí mismos, que representan, en el lenguaje del mito, la rebeldía del hombre frente a Dios. Esta rebeldía se expresa en los pecados como poderes espiritualmente destructivos que esclavizan al hombre, y que se personifican en los demonios; o bien, si es que hablamos del pecado en sentido general, esta rebeldía se personifica en Satanás. Ahora, y para entender mejor qué dice Barth cuando habla de los demonios como representaciones del mal en el lenguaje del mito, éste define al mito como algo que  ‹‹objetiva el más-allá en el más-acá››, volviendo más accesible lo sobrenatural al introducirlo y representarlo en el mundo sensible según la comprensión que el hombre tiene de su existencia dividida o, por decirlo de otra manera, llena de dualidades generadoras de tensión, como bien/mal, vida/muerte, cuerpo/alma, etcétera. Todo esto lleva a Barth a decir que los demonios son personificaciones de las fuerzas de ‹‹lo nulo››, aunque no por ello debemos bajar la guardia, porque existen como una realidad, como un poder extraño a la Creación y dirigido contra la voluntad del Creador, en el sentido de que, si bien son simbólicos y míticos, han jugado siempre un rol activo en la historia de las interacciones entre Dios y la Humanidad, ya que, a decir del propio Barth sobre ‹‹lo nulo›› o ‹‹la nada››: ‹‹¡La nada es la mentira! Como tal, existe; y posee cualquier cosa como una especie de sustancia y persona, vitalidad y espontaneidad, fuerza, poder y tendencia. Como mentira, funda y organiza su reino, y los demonios son sus representantes››,

Paul Tillich: Este teólogo emplea categorías ontológicas sobre la caída de los ángeles entendida como mito, interpretando a los demonios como “poderes destructivos del ser”. Explica así el asunto: ‹‹Lo que hay de verdad en la doctrina de los poderes angélicos y demoníacos es la existencia de estructuras supraindividuales de bondad y estructuras supraindividuales de maldad. Ángeles y demonios no son sino los nombres mitológicos con los que el hombre designa los poderes constructivos y destructivos del ser, poderes que andan ambiguamente entretejidos y en mutua lucha en el seno de una misma persona, de un mismo grupo social y de una misma situación histórica. No son seres sino poderes del ser que dependen de la estructura total de la existencia y se hallan implícitos en la ambiguedad de la vida››.

ricoeurPaul Ricoeur: Este filósofo y teólogo calvinista de Francia, intentó descifrar la función simbólica de Satanás, al cual no consideraba como ser real, aunque sin embargo veía como necesaria (en la práctica) a la errada interpretación convencional que se le da. Entrando en materia, Ricoeur creía que, la función simbólica del mito del pecado original, revelaba el aspecto trágico del mal, ya que descubría la situación de cada individuo, en tanto que presentaba al mal como algo que no era creado por el hombre, que ya existía antes y éste simplemente encuentra, implicándose y manchándose de culpa, aunque en última instancia librándose parcialmente de su responsabilidad moral, dado que el mal aparece como originado en un agente demoníaco de carácter pre-humano. Dice así Ricoeur: ‹‹Situado de nuevo en la perspectiva de la confesión de los pecados y del simbolismo que ilumina, el tema del Maligno no es nunca más que una figura-límite que designa ese mal que prosigo cuando a mi vez lo continúo y lo introduzco en el mundo; el siempre ya-ahí del mal es el otro aspecto de ese mal del que, no obstante, yo soy responsable››. Por palabras como esas, el teólogo Balthasar dijo que, para Ricoeur, el Diablo era una expresión simbólica necesaria para la experiencia de la culpa, del mal radical como algo que todavía encontramos enraizado en nuestra propia naturaleza humana. Lógicamente, de esa concepción del Diablo, se deduce que los demonios, según Paul Ricoeur, son expresiones simbólicas que participan en la representación mítica y trágica del mal como una realidad que, a la vez que está enraizada en nosotros, la encontramos ya dada, como que ya está ahí, e intentamos lidiar con la culpa que eso nos produce al adjudicar su origen al Diablo, y al ver en los demonios a seres que nos precedieron en el pecado, que lo detentan con mucha mayor intensidad que nosotros, y que nos inducen a tropezar…

Símbolo de la idea-percepción de separación con respecto a Dios

el-malignoHelen Cohn Schucman fue catedrática de Psicología Médica en la Universidad de Columbia en Nueva York, desde 1958 hasta su jubilación en 1976. Se hizo famosa porque, con la ayuda de William Thetford, redactó el libro Un Curso de Milagros, que salió a la venta en 1975 y tenía un contenido supuestamente dictado por Jesús, no exteriormente sino como una voz interior que se comunicaba con Helen. Hasta aquí, cualquiera podría apresurarse a decir que todo era un fraude con fines comerciales, pero lo sorprendente es que Helen mostró la actitud propia de los comunicadores espirituales que realmente creen en su mensaje y no buscan fama, ya que prohibió dar a conocer su condición de receptora de los mensajes de Jesús, al menos hasta que muriese, y eso se cumplió, pues solo después de 1981 (año en que falleció) la gente supo que fue ella la que recibió las revelaciones. Esto no es garantía de que efectivamente Jesús haya dictado telepáticamente el libro a Helen, pero sí nos induce a pensar que así lo creía ella, y que su propósito no era la fama o el dinero, cosa que, para quien es creyente de mente abierta, podría interpretarse como un signo de que las supuestas revelaciones podrían ser verdaderas.

Dentro de las diversas cosas que supuestamente Jesús le dictó a Helen, estuvo una particular interpretación del Diablo, de la cual se desprende una interpretación determinada de los demonios. En síntesis, el Diablo aparece como una personificación de la percepción ilusoria de estar separados de Dios, siendo esta una percepción que tiene su origen en el autoconcepto que nos hacemos de nosotros, pues pensamos que somos lo que creemos ser, y eso que creemos ser es siempre algo que, en mayor o menor medida, percibimos como manchado por rasgos que nos oponen al propósito que Dios nos asignó.

no-god2De este modo nos erigimos (inconscientemente y en cierto sentido) en nuestros propios creadores (negando la paternidad de Dios), según la culpa inducida por la conciencia del pecado, del cual es incitador el Demonio en el mito del pecado original, y es pues, a causa de esa condición de “incitador al pecado”, que deviene en causante de aquello que nos hace creernos separados de Dios; pero, dado que esa separación es ilusoria, el Demonio es finalmente una personificación de la ilusión que tenemos de estar separados de Dios, y también una personificación de las fuerzas que nos incitan a caer en esa ilusión a través de la culpa, fuerzas que son los diversos pecados, simbolizados en los demonios, que aparecen aquí como representantes de las fuerzas que luchan contra Dios por poseernos, en tanto que apuntan a entregarnos a la mentira de creernos separados de Dios, a quien negamos como nuestro padre en tanto que nos volvemos hijos del pecado al concebirnos según nuestra entrega al mismo, que no expresa sino lo que hacemos, pues lo que somos es, en esencia, algo divino que está unido al Creador, al Padre Celestial.

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Todo esto podría parecer un tanto redundante, pero no lo es si vemos las palabras que Helen dijo recibir por dictado de Jesús, y que exponemos aquí para complementar la explicación; citamos:   ‹‹El “Diablo” es un concepto aterrador porque parece ser sumamente poderoso y sumamente dinámico. Se le percibe como una fuerza que lucha contra Dios por la posesión de Sus creaciones. El Diablo engaña con mentiras, y erige reinos en los que todo está en directa oposición a Dios (…). Esto no tiene ningún sentido. Hemos hablado ya de la caída o separación, mas su significado tiene que comprenderse claramente.

La separación es un sistema de pensamiento que, si bien es bastante real en el tiempo, en la eternidad no lo es en absoluto. Para el creyente todas sus creencias son ciertas. En el jardín simbólico se “prohibió” la fruta de un solo árbol; mas Dios no pudo haberla prohibido, o, de lo contrario, nadie la habría podido comer. Si Dios conoce a Sus Hijos, y yo te aseguro que los conoce, ¿cómo iba a ponerles en una situación en la que su propia destrucción fuese posible? Comer de la fruta del Árbol del Conocimiento es una expresión que simboliza la usurpación de la capacidad de auto-crearse. Solamente en este sentido no son Dios y sus creaciones co-creadores.

La creencia de que lo son está implícita en el “auto-concepto”,  o sea, la tendencia del ser a forjar una imagen de sí mismo. Las imágenes sólo se pueden percibir, no conocer. El conocimiento no puede engañar, pero la percepción sí. Puedes percibirte como tu propio creador, pero lo que a lo sumo puedes hacer es creerlo. No puedes hacer que sea verdad. La mente puede hacer que la creencia en la separación sea muy real y aterradora, y esta creencia es lo que es el “Diablo”. Es una idea poderosa, dinámica y destructiva, que está en clara oposición a Dios debido a que literalmente niega Su Paternidad.››

Visión psicoanalítica de Jung

jungCarl Gustav Jung afirmó que existía un inconsciente colectivo además de un inconsciente personal. En efecto, observando que a lo largo de los siglos había imágenes mitológicas que se repetían con ligeras variaciones en distintas culturas, Jung planteó que aquel fenómeno respondía a la presencia de arquetipos en el inconsciente colectivo, entendiéndose dichos arquetipos como complejos psíquicos que expresan tendencias innatas, maneras de responder a la realidad y de organizar la vida psíquica interna, y que producen, en su existencia como elementos dinámicos en la vida simbólica de las sociedades, diversos patrones de formación de símbolos; los cuales, al tener su causa en una realidad psíquica y por tanto transhistórica (independiente de las condiciones históricas), se repiten en diversas épocas y culturas, tendiendo a originar mitos e imágenes simbólicas con marcadas similitudes. En este marco, los demonios y sobre todo el Demonio (Ahrimán entre los persas, Satanás entre los cristianos, Mara entre los budistas, etcétera), aparecen como imágenes arquetípicas que expresan, simbolizan y canalizan la dimensión oscura de la psique colectiva, ya que son manifestaciones del arquetipo de la Sombra, que en el plano de la vida social remite a nuestros miedos más primitivos (miedo arcaico a la oscuridad, por ejemplo) y a todo lo que, por ser percibido como amenazante para la armonía y el orden inherentes al carácter civilizado que las sociedades buscan preservar y fomentar a fin de subsistir, es tachado de malo, de incorrecto, de tabú: cosas que remiten a nuestro lado instintivo y salvaje, y que entre sus ejemplos se cuentan el canivalismo, el robo, el asesinato, el incesto, el parricidio, la sexualidad desenfrenada, la violencia extrema, etcétera…

De este modo, tenemos que, la historia del Mal, es la propia historia del hombre en la Tierra. El Mal aparece así, en el lenguaje de los mitos, como anterior  al hombre, aunque introducido en el mundo por su propia libertad. De allí que la Demonología sea también una Antropología en el sentido de que, desde los albores de la civilización, han aparecido divinidades oscuras y seres maléficos, a manera de proyecciones, en el plano mítico, de la naturaleza humana en lo que ella posee de sombrío, de negativo, de amenazante y destructor.

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El gran problema de todo esto, es que la Sombra no solo existe a nivel colectivo sino individual, personal, y representa todo aquello que consideramos negativo en nosotros, todo aquello que rechazamos, y que usualmente negamos o reprimimos. Lógicamente, la Sombra Individual está en gran medida determinada por la Sombra Colectiva de la sociedad en que vivimos, pues nuestro entorno cultural nos infunde valores y códigos morales, ideas sobre lo que es bueno y lo que es malo. Claro está que, el grado de semejanza entre la Sombra Individual y la Sombra Colectiva, varía dependiendo del individuo, pues allí intervienen variables como la inteligencia, la personalidad, el caudal de conocimientos, etcétera. Metiendo a los demonios y al Diablo en el asunto, estos aparecen como imágenes arquetípicas de la Sombra Colectiva, y el individuo, en la medida en que los perciba como seres reales, podrá usarlos como chivos expiatorios para escapar de la aceptación de su Sombra Individual, ejemplo que se ve muy bien en esos evangelistas actuales (un fenómeno de América, básicamente) que andan viendo al Diablo y a los demonios detrás de casi todo pecado que cometen ellos y los demás.

satan-humanoEl inconveniente con todo esto es que el arquetipo de La Sombra, por mediación de una imagen arquetípica que le corresponda, puede terminar poseyendo al sujeto; y éste, que incialmente lo usó como chivo expiatorio, como elemento para inconscientemente exorcizar una parte de sí mismo, puede terminar sucumbiendo ante aquello que rechaza y reprime, lo cual encuentra su más perfecto ejemplo en el fenómeno de la posesión demoníaca entendido desde una óptica escéptica de vertiende psicoanálitica-jungiana. Advierte por eso el mismo Carl Gustav Jung: ‹‹Sabemos que un arquetipo puede irrumpir con fuerza demoledora en una vida humana individual y en la vida de una nación (…). En la misma medida que la influencia del inconsciente colectivo aumenta, la mente consciente pierde su poder de liderazgo. Imperceptiblemente se convierte en el dirigido, mientras que un proceso inconsciente e impersonal va tomando el control. Así, sin notarlo, la personalidad consciente es zarandeada como una figura en un tablero de ajedrez por un jugador invisible. Este es el jugador que decide el juego del destino, no la mente consciente y sus planes (…) Las potencialidades del arquetipo, para el bien y el mal por igual, trascienden nuestras capacidades humanas muchas veces (…), la identificación con una figura arquetípica presta fuerza casi sobrehumana al hombre común y corriente.››.

Finalmente, lo expuesto nos muestra la irónica situación de que el propio hombre, en su afán por negar y expulsar una parte de sí mismo, construye maléficas quimeras que sostiene con tanta fe que, en el plano de su vida interior y a veces a nivel de sus acciones, acaban teniendo casi tanto poder como si fuesen reales. Reflexionando sobre esta desconcertante verdad, el Dr. Vicente Rubino, Presidente Honorario de la Asociación Junguiana Argentina, escribió en el Despertar de la Sombra las siguientes palabras: ‹‹Luego de siglos y siglos, el hombre ve emerger ante sí la horrorosa figura del Maligno, que él mismo ha proyectado en su evolución, y cuya génesis humana, por ser inconsciente, permanece desconocida: en el Maligno vuelve a encontrar todo lo que no quisiera ser. El hombre ha convertido en una realidad objetiva lo que ha sido, originariamente, una proyección de su propia Sombra arquetípica (…). El espíritu del Mal, esencializado y personificado, se convierte en una entidad metafísica anterior a las luchas internas del hombre, que es realmente quien la ha creado.››

Demonios: Letra B

LETRA

B

Baaba: Baaba es un demonio nombrado en el Ars Theurgia, donde figura en la corte de Barmiel, quien lidera las tropas demoníacas del sur que se hallan bajo el dominio del demonio emperador Caspiel. Baaba ostenta el rango de duque y se dice que sirve a su líder (Caspiel) durante la noche. Pese a ser un duque, Baaba no tiene ningún demonio a sus órdenes.

Baal: Es el mismo ser que Belcebú. Conocido también como “El Señor de las moscas” Belcecú es uno de los siete princípes del Infierno y el que representa el pecado capital de la gula. Su nombre deriva a Ba’ al Zebûb, un término despectivo que los hebreos emplearon para burlarse del hecho de que los templos donde era adorado estaban repletos de moscas, insectos que se alimentaban de la carne de los sacrificios que no era recogida y  se dejaba pudrir dentro del templo. Nota: para saber más, consulte el artículo Belcebú (Baal) – El Señor de Las Moscas

Baalberith: Es nombrado como el “Ministro Infernal de Los Tratados” en el texto del siglo XIX Les Farfadets. Su nombre también aparece en un documento escrito en el siglo XVII por Urbain Grandier, sacerdote católico acusado de brujería y quemado por enviar a Asmodeo a un convento de monjas, a fin de fornicar con ellas… El documento en que Grandier menciona a Baalberith, es supuestamente un pacto que firmó con Satanás y algunos demonios de alto rango que estuvieron como testigos. Así mismo, en aquel texto Baalberith aparece como el escriba o secretario encargado de los pactos de Satanás.

Bachiel: Es un demonio perteneciente a la Corte del Sur; según el Ars Theurgia, sirve al rey demonio Maseriel, y ostenta el título de duque, teniendo treinta demonios bajo su mando. Bachiel es un demonio nocturno, que sirve a Maseriel únicamente en las horas donde impera la oscuridad.

Baciar: Mencionado en el Ars Theurgia, este demonio sirve a Raysiel, Rey Infernal del Norte. Es un demonio diurno, y solo sirve a su señor durante el día, con los cincuenta demonios que le obedecen, ya que tiene el rango de duque.

Badad: Según Mathers, el nombre de este demonio es hebreo, y significa “el solitario”. Badad está bajo el mando de los príncipes demonios de los cuatro puntos cardinales: Oriens, Paimon, Ariton y Amaimon. Según la Magia Sagrada del Mago Abramelin, Badad puede ser convocado durante cualquiera de los días devocionales asignados al Santo Ángel Guardián.

Badalam: Este demonio aparece en el Manuscrito de Munich, donde se lo convoca en un hechizo concebido para hacerse amar por una mujer determinada. En el susodicho manuscrito, Badalam es descrito como un “señor infernal” que tiene el poder de comandar toda una serie de demonios subordinados a fin de afligir y/o acosar al blanco que elija él o el hechicero que consiga su favor. Algo extraño y que no concuerda con los otros textos demonológicos, es que, en el Manuscrito de Munich, Satán aparece como subordinado a Badalam.

Bael: Otro nombre para Baal o Belcebú.

Bafamal: Es uno de los demonios que pertenecen a las tropas de Astaroth. En la edición de Mathers de la Magia Sagrada del Mago Abramelin, aparece nombrado como “Bafamal”.

Bahal: Este demonio es un sirviente exclusivo de Astaroth, quien además de ser su señor es también su maestro. En la versión de Mathers de la Magia Sagrada del Mago Abramelin, Bahal aparece vinculado al trabajo del Santo Ángel Guardián…

Bakaron: Dentro de la Magia Sagrada del Mago Abramelin, este demonio aparece conectado a los trabajos mágicos vinculados con el Santo Ángel Guardián. Según dicho texto, Bakaron está al servicio del demonio Asmodeo. En la traducción de Mathers, se sugiere que el nombre de este demonio es de origen hebreo, y que significa “primer nacimiento”

Balaken: Según el ocultista Mathers, el nombre de este demonio se vincula al término “saqueadores”. Mathers también afirma que Balaken sirve al príncipe infernal Oriens, y que por tanto está asociado al Este.

Balalos: En la traducción de Mathers de la Magia Sagrada del Mago Abramelin, Balalos sirve a los cuatro príncipes infernales de los puntos cardinales: Oriens, Paimon, Ariton y Amaimon. También, Mathers piensa que el nombre del demonio se deriva de una raíz griega cuyo significado es “arrojar” o “lanzar”.

Balam: Este demonio aparece en la Goetia, donde se dice que perteneció al coro de las Dominaciones cuando era un ángel. En la Pseudomonarchia Daemonum de Wierus, Balam es descrito como un rey infernal grande y terrible, que comanda cuarenta legiones infernales y tiene el poder de hacer invisible a la gente. Además, el texto de Wierus refiere que, cuando se manifiesta, habla con voz de caballo, monta sobre un oso, tiene ojos llameantes, cola de serpiente y tres cabezas: una de búfalo, otra de hombre y otra de carnero. Según el texto de Scot, Descubrimiento de la Brujería, Balam carga una mandíbula en su puño, y según la Goetia del Dr. Rudd, puede ser doblegado fácilmente por el ángel Hahasiah.

Balfori: Es un sirviente de Belcebú, según la Magia Sagrada del Mago Abramelin.

Balidcoh: Este demonio se conecta con el elemento de la tierra, y es muy laborioso y paciente. A diferencia de muchos seres infernales, tiene un aspecto hermoso y luminoso, y es uno de los guardianes de los tesoros de la Tierra, además de un ministro del rey infernal Albunalich. Balidcoh puede ser muy generoso con quienes consiguen su favor, dándoles oro o piedras preciosas, mientras que, si un buscador de metales preciosos u otra riqueza terrestre es blanco de su antipatía, fracasará siempre en sus intentos de encontrar lo que quiere, ya que Balidcoh impedirá que su búsqueda llegue a buen término. Según la versión del Liber Juratus escrita por Daniel Driscoll en 1977, Balidcoh es un espíritu oracular, que tiene la habilidad de revelar cosas del pasado y del futuro, además de que puede traer la lluvia e incitar el rencor y la violencia entre las personas.

Balidet: En el libro del siglo XVII Un Tratado de Magia Angélica, el Dr Rudd (autor del libro) describe a Balidet como un ministro del rey infernal Maymon, quien figura como uno de los espíritus gobernantes del Oeste dentro del mismo texto.

Balsur: Este demonio, según el Ars Theurgia, comanda 3880 demonios inferiores, y ostenta el rango de duque, aunque es solo uno de los miles de duques que sirven al poderosísimo Amenadiel, Emperador del Oeste.

Baoxes: Es uno de los abundantes duques dentro de los batallones del Norte, y comanda miles de demonios, sirviendo al rey demonio Baruchas, al menos según el Ars Theurgia, donde se dice que aparece únicamente en la novena parte del día, dividiendo al día en quince segmentos.

Baphomet: Detrás de la imagen de Baphomet existe toda una simbología. Baphomet es el demonio con aspecto hermafrodita, cabeza de carnero, alas a veces, entre otros detalles de su compleja representación. Aparentemente Baphometh surgió en el siglo XI dentro de la Orden del Temple, una orden armada de caballeros cristianos, supuestamente poseedores de grandes secretos, y conocidos popularmente como Los Templarios. Por muchas razones, entre ellas por cuestiones económicas, Los Templarios fueron disueltos, y muchos de sus miembros fueron apresados o incluso ejecutados. Entre los múltiples cargos que se esgrimían contra ellos, estaba el de abandonar la fe cristiana y adorar a un extraño ídolo llamado “Baphometh”. Según material dejado por los trovadores franceses del siglo XII y XIII, el nombre “Bafomet” fue originalmente una corrupción de “Muhammad”, que en aquel tiempo era comúnmente referido como “Mahomet”. Si dicha hipótesis fuera verdad, aquello significaría que los templarios habían abandonado la fe cristiana para entregarse a la fe de sus enemigos: el Islam. En las confesiones que los templarios dieron al ser torturados, Baphometh fue descrito como como una cabeza con tres caras, como un gato, como un cerdo, y también de otras muy diversas maneras incompatibles entre sí, y al parecer producidas por la desesperación de la tortura. Por otra parte, no se encontró nada sobre Baphometh ni en las Reglas Templarias ni en ningún otro documento de la orden, y de hecho nunca se pudo demostrar que dicho ser, de naturaleza no esclarecida, estuviese vinculado a la Orden del Temple; aunque, si tal hubiese sido el caso, lo único casi seguro habría sido que su aspecto se correspondiese con toda una simbología abarcadora de los más importantes conocimientos ocultos que poseía la orden. Siglos después de haberse disuelto la Orden del Temple, Baphometh revivió en el campo ocultista gracias al libro Rituales de Alta Magia, publicado por Eliphas Lévi en 1854. En dicho texto, Eliphas hablaba de Baphometh como la “Cabra Sabática”, y proporcionaba toda una gama de significados para la imagen que había creado de dicho ser. Ahora bien, el Baphometh de Eliphas se ha terminado convirtiendo en el Baphometh por excelencia, de modo que es oportuno citar la descripción que él (Eliphas) hace: ‹‹La cabra en el frontispicio lleva el signo del pentagrama en la frente, con un punto en la parte superior, un símbolo de la luz, sus dos manos formando el signo de Hermetismo, el hombre que apuntaba a la luna blanca de “Jesed” y los otros apuntando hacia abajo a la negra de Geburah. Este signo expresa la perfecta armonía de la misericordia y la justicia. Su brazo es de sexo femenino, el otro masculino como los del andrógino de Khunrath, los atributos que hemos tenido que unir con los de nuestra cabra”, “porque él es uno y el mismo símbolo. La llama de la inteligencia brillante entre sus cuernos es la mágica luz del equilibrio universal, la imagen del alma elevada por encima, como la llama, mientras que fueron atados a la materia, brilla por encima de ella. La cabeza de la fea bestia expresa el horror del pecador, cuya actuación material, que forma parte el único responsable tiene que soportar el castigo exclusivamente, porque el alma es insensible de acuerdo con su naturaleza y sólo se puede sufrir cuando se materializa. La varilla de pie en lugar de los genitales simboliza la vida eterna, el cuerpo cubierto de escamas del agua, el semicírculo por encima de ella la atmósfera, las plumas siguientes por encima de la volatilidad. La Humanidad está representada por los dos senos y los brazos andróginos de esa esfinge de las ciencias ocultas.››

Baraquiel: Es uno de los Grigori nombrados en el Libro de Enoch. Allí se dice que estaba entre los diez líderes de aquellos doscientos ángeles caídos. Como es sabido, los Grigori enseñaron diversas disciplinas a los seres humanos, y Baraquiel enseñó la Astrología.

Barbarus: En el Manuscrito de Munich, Barbarus es duque y a la vez conde, y cuando se lo convoca suenan trompetas de guerra. También Barbarus posee el poder de revelar la localización de cualquier tesoro protegido por la magia, y comanda 36 legiones infernales.

Barbatos: Es uno de los 72 demonios de la Goetia, y aparece también en la Pseudomonarchia Daemonum de Wierus y en el Descubrimiento de la Brujería de Reginald Scot. En los dos últimos textos, Barbatos es un conde, aunque según el Tratado de Magia Angélica del Dr. Rudd, es un duque; sin embargo, los tres textos concuerdan en que Barbatos comanda treinta legiones demoníacas, cuyo número total de combatientes estaría en 3000 según el texto del Dr. Rudd. Cuando se manifiesta, Barbatos aparece con una gran comitiva que incluye tropas, otros espíritus infernales y cuatro demonios reyes. Además, Barbatos posee el poder de descubrir tesoros ocultos por encantamientos, y el de enseñar cualquier lenguaje no-humano, como el de las aves, los perros, las vacas, etcétera. Antes de revelarse, Barbatos pertenecía al coro de las Virtudes; y, ahora que es demonio, puede ser convocado cuando el sol está en Sagitario, y es fácilmente derrotado por el ángel Cahetel.

Barbil: Este demonio sirve al rey infernal Barmiel, y está asociado al Sur. Según el Ars Theurgia, ostenta el rango de duque y tiene 20 demonios inferiores a sus órdenes. Es un demonio diurno, solo trabaja cuando hay luz solar.

Barbis: En el Ars Theurgia se le describe como un demonio nocturno asociado al Sur, que sirve al rey infernal Barmiel, ostentando el rango de duque y teniendo veinte demonios a sus órdenes.

Barbuel: De acuerdo a El Sexto y El Séptimo Libro de Moisés, este demonio aparece bajo la forma de un perro salvaje, y es maestro de todas las artes y cosas ocultas, teniendo además la insólita capacidad de crear tesoros para el mago. Según los libros referidos, Barbuel es uno de los Siete Grandes Príncipes de Los Espíritus, y podría estar asociado al demonio Marbas (presente en la Goetia) por similitud fonética.

Barchan: En el texto Liber de Angelis del siglo XV, Barchan es el principal demonio supervisor de la construcción del Anillo del Sol: un talismán astrológico que da a su portador la facultad de atar las lenguas de sus enemigos y convocar un caballo negro cuando sea y donde sea; sin embargo, para tenerlo, el mago debe hacer un gran número de sacrificios animales…

Barchiel: Este demonio solo aparece en pantanos y humedales. Tiene una naturaleza buena y cortes, y dispone de 1320 demonios que le obedecen. Barchiel sirve a Hydriel, un duque infernal que siempre anda moviéndose de un lugar a otro. Según el Ars Theurgia, Barchiel se manifiesta en la forma de una serpiente con cabeza de mujer virgen, y es también un acompañante del duque infernal Larmol, quien también, al igual que Barchiel, sirve al príncipe infernal Menadiel. Por último, el Ars Theurgia menciona que Barchiel aparece en la segunda hora del día.

Barfas: Este demonio es diurno y tiene el rango de duque, aunque solo veinte demonios conforman sus tropas. Según el Ars Theurgia, está asociado al Oeste y sirve en la corte del demonio rey Malgaras.

Barfos: En el Ars Theurgia, Barfos es un demonio nocturno que pertenece a la corte de Usiel, demonio asociado al Oeste. Así mismo, ostenta el rango de duque y comanda cuarenta demonios, teniendo también la habilidad de esconder tesoros mediante la magia, y de develar tesoros escondidos a través de encantamientos.

Bariet: Según el Ars Theurgia, este demonio diurno sirve al rey infernal Gediel, está asociado al Sur y tiene el rango de duque, comandando veinte demonios ministros.

Barmiel: Él es el espíritu infernal que comanda las tropas de Caspiel, Emperador del Sur. En el Ars Theurgia se dice que treinta duques infernales le obedecen: diez le sirven durante el día, veinte durante la noche. También, el Ars Theurgia dice que Barmiel tiene buena naturaleza, y que se inclina a obedecer a aquellos con el suficiente conocimiento como para mandarlo. Por último, también en el Steganographia de Trithemius, escrito en 1499, se menciona al demonio Barmiel.

Baros: Según el Ars Theurgia, es un demonio nocturno que está asociado al Sur, ostenta el rango de duque, comanda treinta demonios y sirve en la corte del rey infernal Maseriel.

Barsafael: Aparece en el Testamento de Salomón, es un demonio de enfermedad y muerte, y su especialidad son las migrañas. Para dominarlo, puede invocarse el nombre del Arcángel Gabriel.

Barsu: De acuerdo al Ars Theurgia, Barsu está asociado al Oeste, sirve al príncipe infernal Usiel y tiene el rango de duque, comandando treinta demonios. Barsu puede revelar tesoros ocultos, esconder tesoros y protegerlos de saqueadores.

Baruch: El Ars Theurgia dice que Baruch sirve al príncipe infernal Menadiel, pero que también es un demonio de compañía que sigue a Chamor en todo, y que se manifiesta en la sexta hora del día, inmediatamente después de Chamor, que aparece en la quinta.

Baruchas: En el Ars Theurgia, este demonio gobierna como rey infernal sobre la sección Este a Norte (el compás se divide en 32 secciones), y es el cuarto más importante en la línea jerárquica encabezada por Demoriel, Emperador del Norte. Tiene a sus órdenes muchos duques que le sirven. Curiosamente, en la Biblia aparece también un Baruch, que es el escriba del profeta Jeremías; sin embargo, esto no debe hacer sospechar que la fuente demonológica pretendía efectuar una blasfemia encubierta demonizando el nombre del personaje bíblico.

Baruel: En su traducción de la Magia Sagrada del Mago Abramelin, Mathers sugiere que el nombre de este demonio significa “Alimento de Dios”, y que sirve al demonio Magoth, y también al demonio Kore.

Baruth: En el Manuscrito de Munich, Baruth es uno de los diversos demonios que se nombran en un hechizo de adivinación; y, como se ve, su nombre es una variación del nombre de otro demonio: Baruch.

Basiel: Según el Ars Theurgia, está asociado al Oeste, sirve al rey Malgaras, es un duque principal que comanda apenas diez demonios, y un demonio nocturno que nunca aparece de día.

Batariel: Es uno de los Grigori nombrados en el Libro de Enoch, que tras caer dirigió un grupo de nueve ángeles caídos, y antes de caer tuvo un rol importante en hacer caer a los demás Ángeles Vigilantes (estos son los Grigori)

bathinBathin: Este demonio aparece en la Goetia, en el Tratado de Magia Angélica del Dr. Rudd, en el Descubrimiento de la Brujería de Scot, y en la Psueodmonarchia Daemonum de Wierus, donde se le describe como un fuerte duque infernal que comanda treinta legiones infernales, y tiene el aspecto de un hombre musculoso con cola de serpiente, que aparece montando un caballo pálido, cual si fuera un jinete apocalíptico. Bathin tiene el poder de teletransportar a las personas de un lugar a otro, y sabe mucho sobre las propiedades mágicas de hierbas y piedras preciosas, conocimientos ambos que gusta impartir a quienes le invocan. Según el Dr. Rudd, Bathin puede ser doblegado por el ángel Caliel.

Batternis: Según la traducción de Mathers de la Magia Sagrada del Mago Abramelin, este demonio sirve al señor infernal Magoth, y su nombre se basa en una palabra que significa “usar vanas repeticiones”, por lo que en última instancia significaría algo como “El Charlatán”

Batthan: Según la traducción de Peterson del Grimorio del Papa Honorio, Batthan es el rey de los espíritus del sol, y los demonios que conforman su corte son resplandecientes, con piel dorada y comportamiento caballeroso. Batthan tiene el poder de hacer que la gente se vuelva adinerada, poderosa y querida, además de que puede mantener la salud de quien quiera beneficiar. Para obtener sus favores, se puede pedir la ayuda de los ángeles Rafael, Cashael, Dardyhel y Hanrathaphael, todos los cuales tienen poder para dominarlo.

Baxhathau: Es un sirviente del demonio Batthan y uno de los demonios conectados al sol; los cuales, al igual que él, pueden ser dominados por los ángeles Rafael, Cashael, Dardyhel y Hanrathaphael. Según la traducción de Peterson del Grimorio del Papa Honorio, este demonio tiene el poder de convertir a la gente en saludable, adinerada, poderosa y bien-amada. Baxhathau es uno de los cuatro demonios solares que están sujetos al Viento del Norte.

Baysul: Según el Liber de Angelis, este demonio sirve al rey infernal Abdalaa, y es invocado como parte de un ritual concebido para conquistar el amor de una mujer.

Baytivakh: De acuerdo al libro escrito por T. Schrire en 1966, Amuletos de Magia Hebrea, “Baytivakh” es uno de los diversos nombres de Lilith que pueden encontrarse en los amuletos de magia hebrea creados para proteger a las mujeres y a los niños de Lilith.

Bealphares: En el Tratado de Magia Angélica del Dr. Rudd, este demonio aparece con el aspecto de un gran rey o príncipe del aire. Por su parte, en el Descubrimiento de la Brujería de Scot, se le menciona en un hechizo de invocación.

Beball: Según la Pseudomonarchia Daemonum de Wierus, este demonio es un rey infernal conectado al demonio Paimon, a quien atiende personalmente y junto al cual aparece siempre que se le convoca (a Paimon).

becharBechar: Se le nombra en Las Verdaderas Clavículas de Salomón, donde se dice que sirve a Sira, quien a su vez sirve directamente a Lucifer. Llamado también el “Demonio de Forteana”, Bechar puede ocasionar lluvias de sangre, dominar sapos y causar ciertos eventos meteorológicos.

Bechaud: Nombrado en el Grimorium Verum de Peterson, supuestamente solo puede ser convocado los viernes, y sirve al demonio Syrach, un duque infernal, dentro de cuyas tropas Bechaud es el tercero al mando. Por último, si el mago logra dominarlo, Bechaud puede darle poder sobre tormentas de todo tipo, lluvias, rayos, vientos y sapos.

Béchet: Es el demonio que gobierna el viernes, y en el Grimorio del Papa Honorioaparece como una variación de los demonios Bechar y Bechaud en las presentaciones que de éstos hace el Grimorium Verum y Las Verdaderas Clavículas de Salomón.

Bedary: Es un duque en la jerarquía infernal de Carnesiel, Emperador del Este. Su sello para invocarlo aparece en el Ars Theurgia.

Belcebú: Es el mismo que Baal, ya descrito anteriormente. No repetiremos aquí la descripción, pero le sugerimos al lector que revise la información detallada que se proporciona en Belcebú (Baal) – El Señor de Las Moscas.

Behemot: Se le menciona en la Biblia, dentro del Libro de Job, donde se le describe como una enorme bestia que puede andar en la tierra y se alimenta de pasto: ‹‹He aquí ahora behemot, el cual hice como a ti; hierba come como buey. He aquí ahora que su fuerza está en sus lomos, y su vigor en los músculos de su vientre. Su cola mueve como un cedro, y los nervios de sus muslos están entretejidos. Sus huesos son fuertes como bronce, y sus miembros como barras de hierro. Él es el principio de los caminos de Dios; el que lo hizo puede hacer que su espada a él se acerque. Ciertamente los montes producen hierba para él; y toda bestia del campo retoza allá. Se echará debajo de las sombras en lo oculto de las cañas y de los lugares húmedos. Los árboles sombríos lo cubren con su sombra; los sauces del arroyo lo rodean. He aquí sale de madre el río, pero él no se inmuta. Tranquilo está, aunque todo un Jordán se estrelle contra su boca. Debajo de los lotos se revuelca, en la espesura de cañas y de juncos. Le cubren los lotos con su sombra, le rodean los sauces del torrente. ¿Lo tomará alguno cuando está vigilante, y horadará su nariz?››. Algunos intérpretes sugieren que la criatura mencionada por Job era el hipopótamo, y otros dicen que podría tratarse del elefante o del buey de agua, aunque la primera hipótesis es la más aceptada.  Llevando más lejos las interpretaciones, Behemot ha sido asociado con Bahamut, una criatura de la mitología babilónica, que representa las fuerzas primordiales. En esa misma línea, también se ha sugerido que Behemot podría estar inspirado en el Buey de Los Cielos, una criatura mitológica vinculada a la diosa Ishtar. Finalmente, en el ámbito propiamente demonológico, Berbiguier le da un rango relativamente bajo: es el Gran Copero, una especie de versión infernal de Ganimedes, que en la mitología griega era el “copero de los dioses”.

Belamith: Según las Clavículas de Salomón, tiene el poder de dar invisibilidad a quienes lo convocan, y puede ser conjurado como parte de un hechizo de invisibilidad supervisado por Almiras, el Maestro de la Invisibilidad: todo esto también aparece referido en la traducción de Mathers de la Magia Sagrada del Mago Abramelin.

Belbel: Este demonio ataca el corazón y la mente de las personas, enfermándolos y distorsionándolos. En el Testamento de Salomón, es uno de los demonios asociados con los 36 decanos del zodíaco, al cual se puede controlar invocando el nombre del ángel Arael, quien además puede dominar y echar al demonio Sphandor.

Belferith: El Manuscrito de Munich lo cataloga como un “demonio maléfico” asociado con una maldición: a saber, cuando el mago busca atacar fuertemente a su enemigo robándole los sentidos, debe efectuar un ritual en que Belferith y otros demonios son convocados.

belialBelial: De origen hebreo, este nombre suele traducirse como “el peor” o “sin valor”. Belial aparece varias veces en el Antiguo Testamento, sobre todo en la versión de King James de la Biblia. En ella, el nombre suele emplearse junto a una clase de personas a las que se menciona como los “hijos de Belial”. Ya en  traducciones más modernas de la Biblia, incluyendo la Nueva Versión de King James, “Belial” suele omitirse en los pasajes (versículos), usándose en su lugar expresiones como “maldad” o “perversión”. En 2Corintios 6:15, Belial es nombrado en directa oposición a Cristo, ya no de forma que se pueda interpretar como aludiendo a una cualidad inmoral, sino como otro nombre para Satanás. Así, en virtud de la forma en que se empleaba el nombre en el Antiguo Testamento, hay controversia sobre si realmente estaba siendo empleado como nombre propio y en consecuencia refiriéndose a un ser concreto. En todo caso, Belial también ha aparecido en varios libros conectados con la tradición bíblica. En Testamentos de los Doce Patriarcas, Belial, nombrado como “Beliar” a causa de la helenizada cultura del autor del libro, aparece evidentemente como el adversario de Dios: allí, tal y como si de nuestro Satanás se tratase, Belial es un tentador, en cuyas manos caen los “hijos de Israel” cuando se desvían del camino correcto. Entretanto, en el apócrifo La Ascensión de Isaías, Belial recibe el título del Ángel de la Anarquía. En el famoso texto de Los Manuscritos del Mar Muerto o “Guerra de los Hijos de la Luz y los Hijos de la Oscuridad”, Belial es descrito como el “ángel de la hostilidad”, cuyo dominio es la oscuridad, y existe para sembrar la corrupción y la culpa entre “los hijos de los hombres”. Pero no solo eso, sino que además es el líder de los Hijos de la Oscuridad, y todos los ángeles que le siguen son “ángeles de destrucción”. En concordancia con Los Manuscritos del Mar Muerto, el Testamento de Amram también afirma que Belial encabeza a los ejércitos de los Hijos de la Oscuridad, y que trabaja en oposición directa a Miguel, que encabeza los ejércitos de los Hijos de la Luz; pero, además, le da los títulos de Rey del Mal y Príncipe de Las Tinieblas, y refiere que posee un semblante espantoso y siniestro, parecido al de una víbora. Pasando ahora a tiempos más modernos, en la Goetia Belial tiene el rango de “rey entre los demonios”, aunque es el segundo en haber sido creado después de Lucifer. En el texto referido, Belial se manifiesta en la forma de dos hermosos ángeles en un carro de fuego, y además puede conseguir importantes oficios y distinciones a sus suplicantes, y hacer que nuestros enemigos se nos vuelvan favorables. En el Tratado de Magia Angélica del Dr. Rudd también se lo menciona; y, en la jerarquía del demonólogo Charles Berbiguier, Belial es el embajador infernal en Turquía. Para Mathers, en su traducción de la Magia Sagrada del Mago Abramelin, Belial es uno de los cuatro principales demonios, junto con Satán, Leviatán y Lucifer. Importante es también dentro de la Pseudomonarchia Daemonum de Wierus, que lo menciona como uno de los tres más importantes entre los 72 demonios que aprisionó el rey Salomón. En el susodicho libro, se dice que fue el “padre y seductor” de los ángeles que cayeron, que gobierna ochenta legiones, que es extremadamente farsante y solo dirá la verdad si es compelido por el uso de nombres divinos, manifestándose entonces como un ángel hermoso que monta un carro de fuego, aunque también puede manifestarse como un exorcista. Por último, la Goetia del Dr. Rudd dice que Belial perteneció a la misma orden angélica de Lucifer, y que puede ser vencido por el ángel Habujah

Belfegor: Belfegor es uno de los llamados “Siete Príncipes del Infierno”. Él es el demonio de la pereza y todas las manifestaciones que la acompañan: la desidia, el conformismo, la comodidad que conduce a la inercia de la mediocridad. Conocido también como “El Señor de la Apertura”, Belfegor suele incitar a caminos fáciles y poco éticos. Nota: si desea saber más, consulte el artículo Belfegor – El Demonio de La Pereza

Belsay: Según el Ars Theurgia, es un duque principal gobernado por Raysiel, rey infernal del Norte. También es un demonio nocturno, terco y malhumorado, que comanda apenas 20 demonios.

Benodiel: El Ars Theurgia dice que es un duque infernal al mando de 390 demonios, que sirve al príncipe infernal Menadiel entre las tropas infernales del Oeste, y que solo puede convocárselo en la séptima hora planetaria del día.

Benoham: Según el Ars Theurgia, Benohan es un duque infernal del Este, que sirve al emperador Carnesiel y puede ser convocado en nombre de aquel.

Berith: Tanto en la Pseudomonarchia Daemonumcomo en el Descubrimiento de la Brujería de Scot, Berith es un duque infernal que comanda 26 legiones, y aparece como un soldado rojo, con vestidura y caballo rojo, ya que está asociado a Marte y en consecuencia es un demonio marcial, vinculado a los soldados, la guerra y el color que le es propio. Pese a esto, ambos libros no le dan poderes bélicos, sino la capacidad de transformar cualquier metal en oro y el poder de conferir grandes dignidades a la gente. Por otra parte, Berith tiene grandes conocimientos de ocultismo, y puede revelar cosas del pasado, el presente o el porvenir, aunque frecuentemente estará mintiendo, a menos que se emplee magia para obligarlo a decir la verdad. Según el Manuscrito de Munich, Berith es un guardián del Este, y puede dar un manto de invisibilidad. Finalmente, la Goetia del Dr. Rudd afirma que el ángel Seechiah puede vencerlo y dominarlo.

Betasiel: En el Ars Theurgia, Betasiel es un duque principal que comanda cincuenta demonios, y sirve únicamente en las horas del día dentro de las tropas norteñas del rey demonio Raysiel.

Betel: En la traducción de Mathers del Grimorio de Armadel, Betel es descrito como un espíritu dócil, que enseñó a Adán la libertad, las virtudes de Dios y las leyes de dichas virtudes. Pese a ser un demonio, goza de cierta libertad celestial ya que no es malo… Siempre que se le quiera invocar, debe hacérselo en un bosque o en un jardín bien frondoso.

Betor: Este demonio puede revelar los nombres y oficios de cualquier miembro de los Ángeles de la Oscuridad. Según la traducción de Mathers del Grimorio de Armadel, este demonio tiene la sorprendente capacidad de podernos regalar a un ángel caído como familiar nuestro, esto es, puede construir un vínculo familiar entre nosotros y un ángel caído.

Bialot: En la versión de Mathers de la Magia Sagrada del Mago Abramelin, Bialot es simplemente uno de los demonios que sirven a Astaroth y Asmodeo.

BianakithBianakith: Según el Testamento de Salomón, Bianakith es el demonio número 36 dentro de los 36 demonios que se corresponden con los 36 decanos del zodíaco. Su aspecto es el de un hombre con cabeza de bestia, y es un demonio de enfermedad que puede atormentar a sus víctimas haciendo que sus cuerpos se desgasten, ya que puede hacer que la carne se pudra estando viva la víctima. Al igual que otros demonios del Testamento de Salomón, Bianakith puede ser ahuyentado con nombres santos o mágicos, y en su caso hay que poner tres nombres en la puerta frontal de nuestra casa: Melto, Ardu y Anaath, nombres que presumiblemente pertenecen a ángeles.

Bidiel: El nombre de este demonio aparece en el Steganographia de Trithemius, aunque es el Ars Theurgia el texto que nos da la descripción más completa: allí, éste es un demonio príncipe aéreo, que comanda a veinte duques mayores y a doscientos duques menores, además de un gran número de demonios secundarios. Así mismo, el Ars Theurgia dice que Bidiel tiene buen temperamento y es bueno a pesar de ser un demonio, por lo que en correspondencia tiene el aspecto de un hombre hermoso.

Bifrons: Este demonio aparece en el Descubrimiento de la Brujería de Scot y en la Pseudomonarchia Daemonum de Wierus. En ambos textos se dice que tiene el poder de mover cadáveres de un lugar a otro (como si fuera teletransportación), que puede encender velas donde hay muerte y enseñar muchísima Astrología, Geometría y otras disciplinas que impliquen mediciones, así como también puede transferir los grandes conocimientos que tiene sobre las virtudes de las hierbas, las piedras preciosas y las maderas. En cuanto a su aspecto, es el de un hombre o el de un monstruo, dependiendo de su voluntad. Sobre su rango, ni la Pseudomonarchia Daemonum ni el Descubrimiento de la Brujería se pronuncian, aunque le confieren 26 legiones demoníacas bajo su poder; sin embargo, la Goetia del Dr. Rudd le da el rango de conde y afirma que tiene tan solo seis legiones de demonios bajo su mando, así como que puede ser doblegado por el ángel Ariel.

bilethBileth: Es un grande y terrible rey infernal que comanda 85 legiones y perteneció a la orden de las Dominaciones, a la cual espera volver algún día, ya que tiene la esperanza de recibir el perdón divino. Según la Pseudomonarchia Daemonum y el Descubrimiento de la Brujería, Bileth puede hacer caer a las personas en amores absurdos y equivocados. Su invocación es algo muy particular, ya que primero, para intimidar al mago, se manifestará en medio de una sobrecogedora música, y con el aspecto de un caballo pálido y furioso; sin embargo, si el hechicero mantiene en su mano una varita de avellano, conseguirá hacer que el demonio se manifieste con aspecto más amable en un triángulo especial construido fuera del círculo de invocación. En caso de que falle lo anterior, el mago puede colocar un recipiente con vino, y siempre deberá portar un anillo de plata en el dedo medio de la mano izquierda, el cual acercará a la cara del demonio para ahuyentarlo si éste se pone agresivo. Si todo sale bien, Bileth servirá al mago haciendo que éste sea amado por quien sea que quiera. Según cierta leyenda, alguna vez Bileth fue el líder de los 72 demonios que aprisionó Salomón. Volviendo al asunto de dominarlo, en la Goetia del Dr. Rudd todo parece más sencillo, ya que solo hay que conseguir que el ángel Jezalel nos de su ayuda. Si nos preguntamos sobre su rango actual, también el Liber de Angelis afirma que es un rey infernal, pero agrega el detalle de que gobierna sobre demonios dedicados a causar sufrimiento y enfermedad. No obstante, el Liber Juratus solo coloca a Bileth como un ministro del rey demonio Harthan: según se trate de la versión del Liber Juratus de Driscoll o de la versión de Peterson, Bileth será un demonio asociado al agua o un demonio conectado con los espíritus de la luna, aunque lógicamente cabe suponer que la variación es irrelevante porque la luna se conecta con el agua.

Bilico: Según la traducción de Mathers de la Magia Sagrada del Mago Abramelin, el nombre de este demonio significa “Señor de las Manifestaciones”, y es un demonio al servicio de Belcebú.

Bilifares: En la versión de Mathers de la Magia Sagrada del Mago Abramelin, el nombre de este demonio significa “Señor de la División”, y sirve a Belcebú. Como puede pensarse a partir de su nombre, Bilifares gusta de sembrar la discordia entre las personas.

Bilifor: Su nombre significa “Señor de la Gloria”, y la Magia Sagrada del Mago Abramelin lo coloca como un sirviente de Belcebú.

Biriel: Es un demonio que sirve a Asmodeo y Magoth, y cuyo nombre significa “Fortificación de Dios”, según la versión de Mathers de la Magia Sagrada del Mago Abramelin.

Bofar: Es un “demonio presidente” que sirve al gran Aseliel. Según el Ars Theurgia, Bofar está en los batallones infernales del Este, es nocturno, comanda treinta demonios principales, y tiene veinte demonios ministros que le sirven. En cuanto a su aspecto, es el de una hermosa persona cortesana.

Bonoham: En el Tratado de Magia Angélica del Dr. Rudd, Bonoham es un gran duque que gobierna en las regiones más ardientes del infierno.

Bonyel: Según el Ars Theurgia, es un duque principal al que sirven noventa demonios menores, y que obedece al rey demonio Symiel, dentro de las tropas norteñas del infierno. Bonyel es un demonio diurno, y se caracteriza por ser obediente y de buena naturaleza.

Borasy: Es un duque principal que sirve al demonio Malgaras en las tropas infernales del Oeste. Según el Ars Theurgia, treinta demonios menores lo atienden, y únicamente aparece de día.

Borob: Dentro de la Magia Sagrada del Mago Abramelin, Borob es un demonio que sirve a Belcebú, y su nombre es un palíndromo (se lee igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda), por lo que tiene propiedades mágicas. Curiosamente, dentro de la Magia Sagrada del Mago Abramelin, son muchos los sirvientes de Belcebú cuyos nombres son palíndromos.

Bos: El Manuscrito de Munich lo describe como un demonio vinculado a asuntos relativos a las prácticas adivinatorias, y aparece como parte de un hechizo para encantar superficies.

Bothothel: El Testamento de Salomón lo coloca como el treintavo demonio de los 36 demonios vinculados a los decanos del zodíaco. Bothothel es un demonio de aflicción que infunde temor y debilidad nerviosa, y la mejor manera de ahuyentarlo es llamando al ángel Adonaél.

Botis: Se le nombra en la Goetia, y en la Pseudomonarchia Daemonum es conde y a la vez presidente, comandando sesenta legiones, y manifestándose como una terrible víbora, a menos que se consiga dominarlo y ordenarle que asuma su forma humana, la cual todavía preserva rasgos infernales como grandes colmillos, dos cuernos y una espada. Botis puede reconciliar personas y responder preguntas sobre el pasado, el presente y el futuro. Según la Goetia del Dr. Rudd, podemos llamar al ángel Loviah para controlarlo.

Bramsiel: Es un gran duque infernal que comanda 2400 ministros infernales, se manifiesta en forma humana y sirve al príncipe Bidiel, todo esto según el Ars Theurgia.

Brufiel: Dentro del Ars Theurgia, se dice que sirve al príncipe infernal Macariel, que ostenta el rango de duque y comanda 400 demonios. Brufiel puede aparecer a cualquier hora y asumir cualquier forma, pero prefiere manifestarse como un dragón con varias cabezas, todas ellas de mujeres vírgenes bonitas y dulces.

Brufor: Según la versión de Mathers del Grimorio de Armadel, este extraño demonio enseña Demonología, y puede revelar el nombre y la jerarquía de cualquier demonio, además de que es muy bueno expulsando espíritus infernales. Cómicamente, Brufor puede enseñarle al mago cómo obligar a un demonio para que éste revele sus formas favoritas de engatusar a los humanos. Así, en el Grimorio de Armadel, Brufor aparece retratado como el Gran Chismoso del Infierno, aunque no por ello invocarlo está exento de peligros.

Brulefer: En la versión de Peterson del Grimorium Verum, este demonio puede enseñar Astronomía; pero, pese a su vocación para tan fría disciplina, es un maestro inflamando los corazones y encendiendo el deseo de las mujeres que quiera aquel hombre a quien brinde su ayuda, o a la inversa, si quien le invoca es mujer.

Brymiel: En el Ars Theurgia aparece como parte de la corte del príncipe Uriel, y tiene el rango de duque, comandando 650 demonios inferiores. Hay que tener cuidado con Brymiel, ya que su naturaleza es deshonesta y sumamente malvada, cosa que se refleja en su aspecto de serpiente con cabeza humana.

Bubana: Es un demonio que sirve a Astaroht y Asmodeo, según la versión de Mathers de la Magia Sagrada del Mago Abramelin, texto donde también se dice que su nombre significa “Vacuidad”.

Bucafas: De acuerdo al Ars Theurgia, tiene el título de duque y sirve a Carnesiel, Emperador del Este.

Budar: El Ars Theurgia dice que éste es un demonio nocturno que comanda a diez demonios inferiores y sirve al rey infernal Asyriel.

Budarim: Según el Ars Theurgia, Budarim es un duque infernal malhumorado y grosero, que comanda 2260 demonios y sirve en la corte infernal de Caspiel, Emperador del Sur. A Budarim se lo invoca junto con Larmol, otro duque de la corte de Caspiel.

Budiel: El Ars Theurgia dice que Budiel es un duque, que comanda diez ministros infernales, es diurno aunque también puede aparecer de noche, y sirve dentro de la corte del príncipe Camuel, gobernador del Sureste.

Buer: Se le nombra en la Goetia y, según la Pseudomonarchia Daemonum de Wierus, tiene el rango de presidente y comanda cincuenta legiones demoníacas. Buer puede ayudar a otros espíritus a tomar formas de pequeños animales, puede curar enfermedades, enseñar las propiedades de las hierbas, e instruir en muchas disciplinas, sobre todo Moral, Filosofía Natural y Lógica. Según la Goetia del Dr. Rudd, aparece cuando el sol está en Sagitario, y puede ser dominado por el ángel Aladiah.

Bufiel: Este demonio nocturno sirve al duque Buriel, tiene forma de enorme serpiente con cabeza humana, gobierna sobre 880 demonios, y él y sus huestes son tan perversos que los demás demonios suelen despreciarlos: todo esto según el Ars Theurgia.

Buk: Según la traducción de Mathers de la Magia Sagrada del Mago Abramelin, el nombre de este demonio significa “Perplejidad”, y sirve entre las tropas de Asmodeo y Astaroth.

Buldumech: El Testamento de Salomón dice que es uno de los 36 demonios de los decanos del zodíaco, que hace que los esposos se separen o peleen, y que se puede ahuyentar invocando los nombres de los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob.

Bulls: Según el Ars Theurgia, este demonio nocturno se manifiesta solo en la primera mitad de la noche, es un duque principal que comanda cuarenta demonios y sirve en las tropas del Oeste, bajo las órdenes del príncipe Dorochiel.

Bune: La Goetia dice que es un duque grande y fuerte que comanda treinta legiones infernales, y la Pseudomonarchia Daemonum acota que aparece como un dragón de tres cabezas (una de hombre), que puede transportar cadáveres, congregar demonios en los sepulcros, hablar con voz divina y dar riqueza, sabiduría y elocuencia a aquellos que lo convocan. Algunas de esas capacidades referidas también se le dan en el Descubrimiento de la Bujería de Scot; mientras, en la Goetia del Dr. Rudd, se dice que puede ser dominado por el ángel Haajah.

Buniet: En el Ars Theurgia se dice que Buniet es un duque principal, que comanda cuarenta demonios, es diurno, y sirve en la corte del rey demonio Asyriel, gobernante del Suroeste.

Burasen: La traducción de Mathers de la Magia Sagrada del Mago Abramelin dice que el nombre de este demonio significa algo tan original como “Destruidos por el aliento humeante y sofocante”. Dicho nombre tendría raíces etimológicas hebras. Por otra parte, el libro referido dice que Burasen sirve al rey infernal Amaimon

Burfa: En el Ars Theurgia, Burfa es un demonio nocturno asociado al Oeste, que comanda cuarenta demonios ministros, sirve en la corte del príncipe Usiel, y tiene el poder de conceder tesoros, revelar tesoros ocultos o romper encantamientos.

burielBuriel: Dentro del Ars Theurgia, este demonio es llamado el “duque errante”, y es tan enormemente malvado que siempre, a donde quiera que vaya, lo echan a él y a su comitiva, por lo que nunca se queda mucho tiempo en un sitio y siempre anda deambulando con su grupo de demonios, casi tan malvados como él. En cuanto a su forma, gusta de manifestarse como serpiente con cabeza humana, y habla con voz ronca, gutural. Para invocarlo hay que tener mucho cuidado, y siempre debe ser de noche, ya que a Buriel le da asco la luz del día.

Buriol: Este demonio aparece en la traducción de Mathers de la Magia Sagrada del Mago Abramelin, donde se dice que sirve al rey infernal Amaimon y su nombre significa “El Fuego Devorador de Dios”

Burisiel: En el Ars Theurgia, él es uno de los doce duques infernales que sirven en la corte norteña del demonio Demoriel. Burisiel comanda 1240 ministros infernales.

Buriul: Según Mathers, en su traducción de la Magia Sagrada del Mago Abramelin, este demonio sirve a Asmodeo y Astaroth, puede ser convocado y ordenado en nombre de sus dos superiores, y su nombre significa “En temor y temblor”.

Busiel: De acuerdo al Ars Theurgia, Busiel es un duque principal que comanda 400 demonios y sirve en la corte de Dorochiel, un príncipe infernal del Oeste. Invocarlo solo es posible en la segunda mitad del día, dentro del período en que rige la luz.

Butarab: Para Mathers, en su traducción de la Magia Sagrada del Mago Abramelin, Butarab es un sirviente de los demonios Magoth y Kore.

Demonios: Letra A

LETRA

A

Aamon-Amon: Es uno de los ayudantes de Astaroth y uno de los tres demonios que sirven a Satachia o Satanachia, y se lo suele identificar con Mammon (cuyo nombre significa “riquezas”), Demonio de la Avaricia, ya que los demonólogos lo han asociado con el dios cartaginés Ba’al Hammon, conocido también como “Nahum” o “Aquél que induce a la avaricia”.

Algunas fuentes dicen que es “regente de Inglaterra”; y, en cuanto a su rango, unos lo colocan como “marqués del infierno”, mientras otros le dan el título de “príncipe”; sin embargo, suele concordarse en que comanda cuarenta legiones de demonios, y en que puede conocer el pasado y el futuro (retrocognición y precognición), otorgando aquel don a quienes pactan con Satanás, ya que supuestamente vigila a quienes han hecho pactos, enterándose siempre que alguien pacta. Se dice también que es regente de Inglaterra.

Se cree que Aamon podría estar inspirado en el dios egipcio Amun, el cual hipotéticamente habría sido demonizado por los judíos, debido al rencor causado por el cautiverio al que los sometieron los egipcios.

Finalmente, las representaciones que tiene son diversas: lobo con cola de serpiente que arroja fuego; hombre con cabeza de cuervo y dientes de perro; hombre con cabeza de búho; y hombre con cabeza de lobo y cola de serpiente.


Abaddon (Abadón):
En el Libro de Las Revelaciones (Apocalipsis), se le menciona como el Ángel del Abismo sin Fondo, se dice que su nombre en hebreo es “Abadón” y en griego “Apolión”, y que él es quien desata la plaga de langostas para que atormenten a todos los que no tienen el sello de Dios en sus frentes. Unos plantean que él es quien encadena a Satán por mil años, y que es un ángel, mientras otros, basándose en libros apócrifos, dicen que es una entidad demoníaca, asimilable al Ángel de la Muerte (concebido como ángel caído) o al Demonio del Abismo. Por otro lado, hay la teoría de que Abadón fue el ángel invocado por Moisés para enviar las lluvias que arrasaron Egipto,

Abaddona: Su nombre significa “El Arrepentido”. Éste ángel, asimilado a “Abaah”, originalmente fue un serafín que se reveló contra Dios, pero finalmente se arrepintió y fue perdonado, aunque otra versión dice que, aunque lo perdonaron, no lo dejaron volver al Cielo, y como no quiso ir de nuevo al infierno, se quedó penando en la Tierra, llenándose de pesar y culpa, hasta convertirse en el Demonio del Suicidio, un ser que nos incita a la culpabilidad y a la autodestrucción.

Abalan: Es un “príncipe infernal” poco conocido, que junto a Bebal aparece junto al demonio Paimon (al cual le sirve) cuando se invoca a éste último en sacrificios y libaciones. Anteriormente perteneció a la Orden de las Dominaciones.

Abas: En la Clavicula Salomonis de Mathers y en la Magia Sagrada de Abramelin el Mago, Abas es un demonio de las mentiras y el ilusionismo, que puede asistir a los magos para hechizos de invisibilidad y trucos de ilusionismo. Según el Sworn Book de Driscoll, Abas es rey de las regiones infernales que están bajo la tierra, por lo que puede causar terremotos, enseñar a combinar elementos minerales, y proveer a quien desee con todo tipo de metales preciosos.

Abezi-Thibod: Es uno de los príncipe infernales que rigen Egipto, donde hace muchos siglos luchó contra Moisés y endureció el corazón del faraón. Se cuenta que, cuando los soldados egipcios perseguían a los israelitas, Abezi estaba con ellos y fue atrapado por las aguas cuando el Mar Rojo se cerró, pero posteriormente resurgió y, siglos más tarde, formó parte de los demonios que trabajaron para Salomón en la construcción del templo (según el Testamento de Salomón), aunque era especialmente orgulloso y solicitaba un respeto especial, ya que alegaba ser hijo de Belcebú.

Abigor: Es el mismo ser que Eligos o Eligor, y ostenta el rango de Gran Duque del Infierno, comandando unas sesenta legiones de demonios. Puede conocer lo oculto y el futuro, tiene un gran saber en cuestiones de guerra y táctica militar, y es capaz de atraernos el favor de personas poderosas e importantes.

Se lo representa como una especie de cesar, o como un caballero portando lanza, estandarte y cetro con forma de serpiente, o bien se lo pinta como un espectro que monta un caballo alado.

Aboc: En el libro Ars Theurgia, Aboc es un duque del infierno, que comanda miles de demonios menores y sirve en los ejércitos demoníacos del norte bajo las órdenes del príncipe infernal Baruchas. Aboc solo se manifiesta en el último quinto del día, y solo en ese periodo puede ser invocado.

abraxasAbraxas: En la mitología persa, el dios Abraxas era un mediador entre el bien y el mal, entre Ahuramazda y Ahriman. En la Demología varios escolares lo llaman también Abracax, y en sus escritos definen a este demonio como una idea para explicar la dualidad entre bien y el mal, conceptos opuestos que existen para dar un balance a este pensamiento.

Abraxas, después de su surgimiento en la mitología persa, empezó a aparecer en los escritos gnósticos de Simon Magus. La secta fundada por Basilides, discípulo de Magus, promovía al demonio como el creador de la tierra debido a que las letras de su nombre en griego suman el número 365, igual que los días del año. Los seguidores de Basilides, decían que por medio de la fórmula mágica “abracadabra”, Abraxas envió a Jesús a la Tierra como un espíritu bondadoso; de acuerdo a estas doctrinas, el demonio comandaba 365 espíritus, uno para cada día, también se creía que controlaba a 3 dioses menores, y cada uno de ellos representaba una virtud. Basilides descubrió que el demonio controlaba las energías del universo gracias a los poderes espirituales que oculta su nombre. Como vemos, en realidad Abraxas era más un dios que un demonio en la perspectiva gnóstica; pero, con el famoso diccionario demonológico escrito por Collin de Plancy en el s.XIX, Abraxas pasó a considerarse más como demonio, aunque esto nunca quedó del todo claro, tal y como se vio nuevamente en la referencia que, a principios del siglo XX, hizo a este ser el ocultista Alister Crowley.

Finalmente, como demonio Abraxas es descrito con la cabeza de un ave rapaz o de gallo con una corona, su torso es humano ancho con fuertes brazos, su mano derecha sujeta un látigo y su izquierda porta un escudo ovalado. La cola del demonio es esquelética y sus piernas son serpientes. Durante el periodo de Magus, Abraxas era simbolizado con la cabeza de un león rodeada de rayos.

Abrulges: Según el Ars Theurgia, Abrulges es un duque infernal de actitud arrogante y temperamento colérico, además de un mentiroso capaz de dar falsas revelaciones a los magos. Sin embargo, Abrulges a veces se muestra benevolente, y él y sus duques compañeros pueden ayudar para dirigir otros espíritus, sobre todo aquellos que moran en las casas encantadas.

Abuchaba: Este demonio aparece en la traducción hecha por Peterson del Liber Juratus. Allí se le vincula al viento del oeste, y se dice que sirve a Harthan, rey de los espíritus lunares. Abuchaba tiene el increíble poder de cambiar pensamientos y deseos, y además puede hacer llover, sin embargo no es tan poderoso, ya que puede ser fácilmente derrotado por Gabriel, Miguel, Samyhel y Atithael.

Acham. Nombrado en el Grimorium Verum de Peterson, este demonio de jerarquía inferior es, también según el Grimorio del Papa Honorio, simplemente el demonio que preside sobre el jueves.

Adirael: En una traducción de la Magia Sagrada de Abramerlin el Mago realizada por el ocultista S. L. Mathers en el siglo XIX, “Adirael” aparece como significando “Magnificencia de Dios”, aunque en realidad es un ángel caído al servicio de Belcebú.

Addu (o Adad): En realidad es el Dios Babilónico de la Tormenta, pero fue demonizado por la tradición cristiana y se transformó en un demonio que ocasiona tormentas.

adramelechAdramelech: Originariamente fue el Dios Sol en la región asiria de Sefarvaïm; aunque después, no sin razón (quemaban niños en su honor), se terminó transformando en un demonio, al que la imaginación de los demonólogos asignó el rol de Presidente del Alto Consejo de Los Diablos, además de Intendente del Guardarropa de Satán. En la interpretación cabalística, Adramelech ocupa la octava sefirot maligna (las sefirot malignas se forman del desequilibrio de las sefirot benignas o emanaciones de Dios) del Árbol de La Muerte. Por último, se le representa como mula con torso humano y cola de pavo real.

Agalariept: Es un general de los ejércitos infernales, comandante de la Segunda Legión de Espíritus para la gloria del Emperador Lucifer y su Primer Ministro, Lucifuge Rofocale. También, Agalariept guarda abundantes secretos, y puede revelar cosas sublimes y ocultas al practicante de la magia. Buer, Guison y Botis, todos demonios según la Goetia, se comunican directamente con Agalariept.

Agares: Es el Gran Duque de la región oriental de los infiernos, y tiene a su cargo 31 legiones de demonios. Según el Pseudomonarchia Daemonum de Wierus, Agares siempre se muestra deseoso de aparecer cuando se le convoca, y se manifiesta como un viejo hombre montando un cocodrilo. Se cree que tiene el poder de volver la carga a quienes persiguen a los fugitivos, que confiere dignidades sobrenaturales y terrenales, que puede enseñar distintos idiomas e incluso ocasionar terremotos. Antes de revelarse estuvo en el coro de las Virtudes, y ahora que es un demonio, según la Goetia del Rr. Rudd, puede ser compelido por el ángel Jeliel.

Agatión: Es un demonio afable, fiel, modesto y sin afanes de protagonismo o poder. Cuentan que incluso es posible encerrarlo en un talismán o botella si se establece un pacto con él, siendo que, a diferencia de otros demonios, el pacto con Agatión solo requiere de la palabra, no de rituales, firmas con sangre o promesas abundantes. Si queremos ver a Agatón, tiene que ser al mediodía, única hora en que se manifiesta, generalmente con forma humana, aunque a veces bajo el aspecto de alguna bestia, ya sea real, mitológica, o salida de la imaginación del demonio.

Agathodemon: Los agathodemones tenían, al menos en la civilización egipcia, el aspecto de serpientes con cabeza humana; y, en términos generales, eran genios buenos de diversas culturas de la Antigüedad, vinculados al simbolismo de sabiduría que encarnaba la serpiente

Aglasis: Según el Grimorium Verum, Aglasis puede destruir a los enemigos del mago que consigue su obediencia o favor, y tiene el poder de teletransportar a quien quiera (pero solo lo hará con quien consiga sus servicios) a cualquier lugar.

Agnan: Es un demonio que se manifiesta sobre todo en tierras americanas, como la brasileña, donde se ha aparecido a los tupinambos. Cuentan que es cruel, que hace maldades, tortura y aparece bajo formas aterradoras.

Agramainio: Sobrenombre del Gran Espíritu de la Maldad, orado por Guiosue Carducci en su poema Inno a Satána, de 1863

Agramon: Demonio del miedo, capaz de asumir la forma que más aterrorice a su víctima.

Ahharu: Son vampiros-demonios de la mitología asiria.

Ahpuch. Dios de la muerte y el inframundo Xibalbá de los mayas.

Ahrimán: Ahrimán es la personificación del mal en el mazdeísmo. Al igual que Ahura Mazda (personificación del bien), él nació de Zurván, el Ser Absoluto; sin embargo, desde el principio se mostró envidioso, hostil, mentiroso y perverso, atacando la obra de su hermano Ahura Mazda, y corrompiendo al ser humano.

aimAini (Aim, Aym): Es un duque del infierno que sirve a Lucifer y comanda 26 legiones de demonios viciosos, que entre sus tareas tienen el ocasionar enormes incendios en poblaciones humanas. Su aspecto es el de un demonio que tiene cuerpo humano de hombre, monta una víbora, tiene una marca de fuego en la mano y posee tres cabezas: la izquierda de serpiente, la derecha de gato, y la central de un hombre muy guapo con dos estrellas en la frente. Aini tiene el don de conocer los asuntos privados de los demás, y está obligado a decir la verdad cuando lo convocan e interrogan. Puede ser detenido por ángel Melahel según la Goetia del Dr. Rudd.

Al Rinach. Este demonio echa fuego por la boca y aparece en forma de lobo con cola de serpiente, aunque puede adquirir otra forma, con cuerpo humano y cabeza de búho con colmillos en el pico… Dicen que es el más duro de entre los príncipes infernales, que conoce el pasado y el futuro y comanda 40 legiones demoníacas.

alastorAlastor: Este nombre puede comprenderse de distintas formas: 1) Es un demonio que está bajo las órdenes de Lucifer y actúa como su representante, esto en tanto demonio concreto, pues también puede comprenderse como un tipo de demonios con esas características, 2) Es el ser maligno al que Zoroastro llama “el verdugo”, 3) Según orígenes, es Asael, 4) Es el Ángel Exterminador, Abadón, 5) Se refiere a los “alastores”, genios malignos de la Antigüedad.

Albhadur: Según la jerarquía de Raysiel, este demonio es un príncipe infernal del norte del infierno, donde tiene 50 ministros infernales a sus órdenes. Por otro lado, está conectado al día y es un demonio aéreo, aunque lo más interesante es su naturaleza sutil, ya que resulta imposible verlo con los ojos físicos, a menos que, como aconseja el Ars Theurgia, se utilice un cristal o un espejo de adivinación.

Albunalich: Es uno de los demonios que sirven al rey infernal Maymon. Según la traducción de Joseph H. Peterson del Liber Juratus, Albunalich se vincula a espíritus de aspecto alto y bello, espíritus con coloración pálida o amarilla, que pueden hacer nevar y tienen capacidad para inducir emociones como el odio, el enojo y la tristeza. Según Daniel Driscoll, este demonio, nombrado como “Albunalith”, es un rey del norte del infierno, gobierna el elemento de la tierra, y es capaz de impartir conocimiento sobre cosas que ocurrieron u ocurrirán, además de que puede inducir enojo y rencor en la gente, enemistando así a las personas.

Algol: Es el nombre que los astrólogos árabes han dado al diablo.

Almadiel: Según el Ars Theurgia, Almadiel comanda 880 demonios y sirve al duque infernal Buriel. Aparece bajo la forma de una monstruosa serpiente con cabeza humana, y se manifiesta solo de noche pues aborrece la luz. Un dato curioso es que Almadiel tiende a inspirar odio en todos los otros espíritus que no pertenecen a su jerarquía.

Alocer o Alocerio: En la Pseudomonarchia Daemonum, Alocer es descrito como un duque infernal grande y fuerte. Él aparece como un soldado montando un caballo, pero tiene cara de león con fiera mirada y piel rojiza. Cuando habla, lo hace con fuerza y gravedad, y tiene la habilidad de enseñar cualquiera de las Artes Liberales (Gramática, Dialéctica, Retórica, Aritmética, Geometría, Astronomía y Música), sobre todo Astronomía. En el The Discoverie of Witchcraft de Reginald Scott, su nombre aparece como “Allocer”, y se dice que comanda 36 legiones demoníacas. Según la Goetia del Dr. Rudd, puede ser aplacado por el ángel Imamiah.

Alouqua (Alouqa): Según las leyendas hebreas, ella es la madre de una terrible raza de vampiros femeninos. Es la súcubo con mayor “poder amatorio” que existe, al menos según la leyenda que la concibe como la maestra que enseñó a Lilith sus lascivas artes, después de que ésta fuera desterrada. Se cree que surgió de algún pensamiento “intenso” que Yahvé tuvo y los cabalistas respetuosamente no intentan detallar… En todo caso, esta vampiresa-demonio es la reina del placer, ya que en una sola sesión es capaz de acabar con su víctima, a la cual puede dotar de gran potencia incluso si se trata de un anciano decrépito. Y no es que su víctima muere por pérdida de sangre, sino porque el placer es tan intenso que el sujeto enloquece una vez que la vampiresa lo abandona, ya que nunca más podrá encontrar tanto goce carnal y ella no volverá a él. Así, pocos son los capaces de evitar el suicidio por desesperación, ya que solo el ascetismo extremo podría salvarlos.

Amaimon: Según la Magia Sagrada del Mago Abramerlin, este demonio puede conocer cosas ocultas del pasado, el presente y el futuro, puede inducir visiones, hacer volar a la gente, otorgar a otros espíritus la facultad de asumir formas diversas, brindar protección, y hasta revivir a los muertos. En el mismo libro, figura como uno de los cuatro demonios gobernantes de los puntos cardinales, encargándose del sur. Además es uno de los ocho sub-príncipes que el mago puede invocar para que le sirvan en el Rito del Ángel Guardián. Autores como Mathers y Agrippa creen que el demonio Mahazael es su equivalente en el folclore hebreo, y Reginald Scott dice que Amaimon posee un poderoso aliento pestilente del cual debe cuidarse el hechicero con un anillo mágico que habrá de mostrar a Amaimon en su cara.

Amalek: En El Zohar, Amalek es concebido como “la más grande impureza”, y tiene la capacidad de envenenar a alguien espiritualmente, causándole la muerte espiritual. No hay que confundirlo con Samael (“Veneno de Dios”); ya que, aunque se parezcan mucho, son dos entidades distintas.

amdusciasAmduscias: En los textos antiguos tiene varios nombres, entre los más conocidos están “Amdukias” o “Amdusias”. Es uno de los demonios descritos en el Ars de Goetia y la Llave menor del rey Salomón, así como también en el texto de Johann Wierus, Pseudomonarchia Daemonum. Es una entidad reconocida por su perturbadora música y apariencia. En la demonología cristiana, Amduscias es un Gran Duque del Infierno que comanda muchas legiones de demonios: 29, 30 o 40 dependiendo de la versión.

Este demonio está asociado con el trueno, y las leyendas cuentan que su voz podía ser escuchada en las tormentas y que los árboles se doblaban ante el sonido de ésta. Sin embargo otras fuentes lo presentan acompañado de varias trompetas pues su sonido advierte su llegada, ya que las trompetas y otros instrumentos invisibles dan conciertos según la dirección de Amduscias, quien es el gran músico del infierno, el genial compositor que crea las melodías infernales e inspira a los músicos humanos que buscan contactar con el lado oscuro de su sensibilidad estética-espiritual a través del poder arrebatador de los sonidos. Las descripciones del demonio lo presentan como un humano fuerte y poderoso, con garras en lugar de manos y pies, tiene la cabeza de un unicornio y una trompeta que representa su poderosa voz. Algunas fuentes dicen que el demonio puede convertirse en humano bajo el pedido del conjurador.

Amenadiel: En el Ars Theurgia, Amenadiel es el gran Emperador del Oeste, y gobierna sus inmensos territorios con un ejército enorme de espíritus leales. Para que se tenga una idea de lo abundantes que son sus tropas, Amenadiel tiene unos 300 duques infernales mayores, 500 duques infernales menores, y aún más ministros. El mago puede invocar a Amenadiel durante cualquier hora del día o de la noche, y debido a la naturaleza aérea del demonio, se aconseja el empleo de un espejo adivinatorio o un cristal, a fin de percibir su verdadera forma.

Amudiel: Un ángel caído, miembro-extra del consejo político de los Siete Electores del Infierno.

Amy: Es un “gran presidente” en los llamados “reinos inferiores” del infierno, un príncipe infernal que comanda 36 legiones y un magnífico conocedor de la Astrología y las Artes Liberales (Gramática, Dialéctica, Retórica, Aritmética, Geometría, Astronomía y Música), disciplinas que puede enseñar a los mortales que consigan contactarlo y ver su esplendor, pues siempre se manifiesta rodeado de llamas. Alguna vez, antes de la gran rebelión, estuvo en el coro de los Poderes; y, según se cree, le confesó al rey Salomón que esperaba volver al Cielo en unos 1200 años, aunque otra versión dice que en realidad cree que debe esperar unos 200.000 años

Anabrio: Uno de los siete príncipes infernales que un día se presentó a Fausto (protagonista de la novelaFausto, del escritor alemán Goethe), con la apariencia de un perro blanco y negro, con orejas largas de cuatro razas.

Andras: Este demonio cruel y violento era conocido por ser capaz de masacrar a todos los miembros de una casa, incluyendo a los integrantes de la familia, a los sirvientes y asistentes; al menos, eso dice Reginald Scot (autor del siglo XVI). Según el mencionado autor, se creía que Andras, llamado “Autor de las Discordias”, tomaba la forma de un ángel con cabeza de cuervo, que blandía una espada y montaba un lobo negro.

Entretanto, la Goetia del Dr. Rudd afirma que Andras es marques del infierno, que su propósito es sembrar la discordia entre los hombres, que es de temperamento muy violento y que exponerse a su presencia es correr el riesgo de ser asesinado, a menos que se solicite la ayuda del ángel Anarel, especialmente apto para aplacar a este airado demonio.

Andromalius: Es el último de los 72 demonios de la Goetia, donde aparece como un gran conde con 36 legiones bajo su mando. Como espíritu de justicia y venganza, tiene la potestad para castigar a los ladrones y otros individuos corrompidos, pero también puede hacer que los ladrones devuelvan lo robado. Por otro lado, revela tratos ocultos y maltrechos, y puede descubrir tesoros escondidos. Su forma es la de un hombre con una serpiente en una mano, y el ángel Mumiah es el espíritu celestial que con más facilidad puede vencerle.

Andros: En el Ars Theurgia, Andros sirve como duque principal del príncipe Macariel, y tiene la forma de un dragón con varias cabezas, todas ellas de hermosas mujeres vírgenes. Andros no tiene vínculo particular con ningún periodo del día o la noche, por lo que el mago puede convocarlo a cualquier hora.

Ananel: Antiguamente fue un arcángel que perdió el Cielo por buscarse una esposa humana. En el Libro de Enoch, figura como el jefe de los diez que sirvieron a Shemyaza y Azazel, siendo todos ellos lugartenientes de los Ángeles Vigilantes o Grigoris, quienes fueron expulsados del Cielo por enamorarse de mujeres humanas, procrear con ellas a los gigantes, y enseñar a los hombres el arte de la guerra y la creación de armas.

Aneberg: Demonio alemán que habita en las minas, y que supuestamente mató de un soplo a 12 mineros que abrían una veta de plata custodiada por él, a quien las leyendas describen con el aspecto de un caballo de inmenso cuello y aterradores ojos.

Angat: Nombre que recibe el Diablo en Madagascar, donde lo describen como un genio cruel y sanguinario, que se manifiesta en forma de serpiente.

Aonyr: En el Ars Theurgia, Aonyr es un duque infernal al servicio del rey demonio Pamersiel. Es malvado, agresivo y mentiroso, aunque a veces puede mostrar buena voluntad y ayudar al mago, junto con los demonios que dirige, a expulsar espíritus de casas encantadas.

Apolin: Según el Manuscrito de Munich, Apolin es todo un erudito del mundo infernal, ya que puede instruir a cualquiera sobre cualquier ciencia, arte o disciplina. Por eso, los hechizos para invocar a Apollin son siempre hechizos para adquirir más conocimiento o dilucidar cuestiones complejas como la respuesta a una pregunta filosófica o la solución a una complicada ecuación matemática. Hay que tener en cuenta que Apolin instruye a través de los sueños; y, si nos preguntamos por qué su nombre y naturaleza, la respuesta está en que se derivó del dios griego Apolo.

Aquiel: Es el demonio que preside el domingo, y hay que invocarlo a las doce de la noche (“del sábado”, ya que en realidad viene a ser la primera hora del domingo), con un conjuro, en un lugar desierto, con el cielo nublado, y en fase de luna nueva…

Aratron: Según la traducción de Mathers del Grimorio de Armadel, Aratron es capaz de dar conocimiento sobre cuestiones vinculadas al alma, además de que conoce muchos detalles sobre la rebelión de los ángeles y la posterior guerra; aunque, como bien advierte el Grimorio de Armadel, no es sabio gastar mucho tiempo con Aratron y los demonios que le sirven.

Araxiel: Uno de los ángeles caídos, según el Primer Libro de Enoch

Araziel: Uno de los Grigori, o Ángeles Vigilantes que fornicaron con bellas mujeres humanas y engendraron a los destructivos gigantes.

Arioch: Es un demonio de venganza al servicio de Satán.

Ascaroth: En las creencias sumerias, es un demonio que sirve a Nergal (deidad del inframundo) y protege a espías y delatores.

Asbeel: Aparece en el Libro de Enoch, su nombre significa “Desertor de Dios”, y fue uno de los 200 Grigori o ángeles vigilantes que fueron expulsados del Cielo por fornicar con mujeres humanas y engendrar a los gigantes.

Asderel: Era uno de los Grigori, pero ocupaba el rango de arcángel. Tras ser expulsado del Cielo, Asderel enseñó a los humanos muchos misterios sobre la luna.

Asima: Demonio que ríe cuando se hace el mal. Fue adorado por la tribu de los neftaliantes en la ciudad de Emath, antes de la migración a Samaria.

Asmodeo: Comanda 72 legiones y es uno de los príncipes del infierno. Asmodeo representa el pecado de la lujuria. Se lo representa montando un dragón, tiene tres cabezas (de toro, de hombre y de carnero), dientes de oca y cola de serpiente. En el Libro de Tobías, Asmodeo se enamora de Sara y mata a siete de sus pretendientes, impidiendo que consumen la unión; sin embargo, después llega Tobit, quien solicita la ayuda del arcángel Rafael y con ésta vence a Asmodeo.

astarothAstaroth: El nombre “Astaroth” es una derivación de la diosa Astarte, quien es mencionada en la Biblia Hebrea como “Ashtoreth” en singular y “Ashtaroth” en plural. En la Demonología, Astaroth es un príncipe coronado del infierno, un ángel que se corrompió cuando visitó el mundo del hombre, y su caída causó mucha controversia pues una vez fue serafín y Príncipe de la Orden de los Tronos. Aunque descendió al mal por su propia mano, este arrogante demonio asegura estar libre de pecados. Dentro del texto “La llave menor de Salomón”, es un poderoso demonio y, de acuerdo con Sebastien Michaelis, pertenece a la Primera Jerarquía. Su adversario es San Bartolomé, quien protege de él a las personas, pues él pudo resistir las tentaciones de la siniestra entidad. En la región oriental del Infierno, él es un Gran Duque y tesorero, que guía a otros ángeles caídos en su tiempo libre. Este demonio dispone de 40 legiones; y, según el texto de Johann Wier “Pseudomonarchia daemonum”, Astaroth sabe de eventos del pasado y futuro, también conoce de Artes Liberales, y de la historia de la creación y la caída de los ángeles por los pecados que cometieron. El poderoso Duque tiene 4 demonios que le sirven directamente: Aamon, Pruslas, Barbatos y Rashaverak. Para el ocultista inglés Francis Barrett, Astaroth es el príncipe de los acusadores e inquisidores.

La imagen más fiel de este demonio está en el “Dictionnaire Infernal”, donde es representado como un hombre desnudo con alas, portando una corona en su cabeza y blandiendo una víbora en su mano izquierda, el demonio llega cabalgando una bestia con alas de dragón y cola de serpiente.

Ayperos: Es un príncipe de los infiernos, o un conde, dependiendo de la fuente. Comanda 36 legiones y tiene clarividencia para ver hechos del pasado, el presente y el futuro, además del don de volver valientes e ingeniosos a los hombres. Se lo representa como ángel con cabeza de león, pies de ganso y cola de liebre, o como un ser con cuerpo de león y cabeza de buitre.

azazelAzazel: En el Libro Primero de Enoch, Azazel es uno de los líderes de los 200 Grigori que fueron expulsados del Cielo. Tras su caída, Azazel enseñó a los hombres a fabricar espadas escudos, otros instrumentos de guerra y espejos, y a las mujeres les enseñó a engalanarse y maquillarse. Dentro de la literatura rabínica, el Tárgum y el Levítico, Azazel no es un demonio sino el chivo expiatorio en el que se depositan los pecados del pueblo. En El Zohar, Azazel no es ya simplemente uno de los líderes de los ángeles que se mezclaron con mujeres humanas, sino que es el líder principal de aquellos. En el apócrifo libro del Apocalipsis de Abraham, Azazel es “señor del infierno” y “seductor de la Humanidad”, y su aspecto es el de un demonio con 7 cabezas de serpiente, 14 caras y 12 alas. Por otro lado, las leyendas hebreas dicen que fue Azazel el ángel que se negó a servir e inclinarse ante Adán, y teóricamente tendría su equivalente en Eblis o Iblis, ángel de la tradición islámica que hace exactamente lo mismo, alegando que “¿por qué debería un hijo del fuego inclinarse ante un hijo del barro?”. En cuanto a su origen, vemos que Maurice Bouisson, en Magia: su historia y principales ritos, afirma que Azazel fue originalmente un dios semítico que posteriormente, en el terreno de las creencias, se degradó hasta ser visto como un demonio. Por último, en el libro Ángeles Caídos de Bamberger, Azazel aparece como la primera “estrella” (las estrellas simbolizan ángeles) que cayó, por lo cual, enlazando con el hecho de que Eblis sea su equivalente en la tradición islámica e incluso en las leyendas judías aparezca como el primer ángel que no se inclinó ante Adán, podemos pensar que, desde una amplia gama de interpretaciones, Azazel no es sino otro nombre de Satanás.

Azebel. Es un demonio de segundo orden en la mitología hebrea.

Demonios con cuerpo de hombre

Han sido definidos como seres infernales que succionan la energía vital de las mujeres.

Los demonólogos definen a los íncubos (término que significa “me acuesto sobre ti” y que procede de la palabra latín “Incubare”: yacer) como demonios impúdicos y lascivos que cohabitan sexualmente con mujeres, sin distinción de estado ni edad, para arrebatarles su energía vital.

Asociados por sus características a los djinn árabes y los sátiros griegos, la apariencia de estos seres infernales es bastante variable, dicen los investigadores. Se les representa a veces como un enano, un hombre alto y delgado o incluso como un joven bien apuesto y bien parecido, que no busca la seducción, sino que despertar en su víctima femenina los instintos sexuales más bajos y primordiales. En todos los casos siempre se les cataloga de amantes consumados o expertos.

demonio-encapuchado-fondoVarios nombres de íncubos han sido registrados a la largo de la historia (Zabulón, Isaacaro, Belaam, Alpiel, Efelios o Leviatán). Y aunque existen varias teorías sobre su origen, se asegura que descenderían de los nefelines, ángeles caídos en desgracia que engendraron una raza degenerada.

El teólogo San Agustín de Hípona, a este respecto, postuló que el pasaje de Génesis 6:4 se refería al hecho de que los ángeles caídos habían tenido hijos con mujeres mortales. Del mismo pasaje, el papa Benedicto XIV (1740-1758) declaró: “Este pasaje hace referencia a los demonios conocidos como íncubos y súcubos (demonios femeninos del sexo)”, agregando que “algunos autores niegan que no puede haber descendencia…otros, sin embargo, afirman que el coito es posible, por lo que puede haber lugar para la procreación”.

Asalto sexual nocturno

Hay unanimidad en que el modus operandi del íncubo es casi siempre el mismo. Por lo general se cuela en la mente femenina para sembrar la lujuria, provocando en la víctima sueños eróticos, pensamientos de lubricidad desviada o exagerada antes de atacarla. Luego de algunas noches de seducción, el íncubo se materializa y copula con la mujer, provocándole un estado de parálisis momentánea. Estos coitos, por cierto, han sido descritos como salvajes y placenteros, en una verdadera vorágine de orgasmos que mezcla momentos de lucidez y horror. El placer sexual de las víctimas, en todo caso, es pasajero y desaparece apenas el íncubo se ha retirado de la alcoba. A la mañana siguiente, la víctima no recuerda casi nada, salvo que ha tenido un sueño erótico, brutal y extraño.

Cuando el íncubo comienza a relacionarse sexualmente con su víctima y comienza a robarle su energía vital noche tras noche, el demonio se va haciendo cada vez más fuerte mientras que la víctima se debilita progresivamente, llegando en ocasiones a sufrir una muerte repentina y violenta ocasionada por la falta de energía vital o, incluso, por el intenso placer sexual que su cuerpo, ya consumido, no puede soportar.

Los íncubos, contrario a lo que pudiera pensarse, atacan por lo general a todo tipo de mujeres. Atractivas o poco agraciadas, jóvenes o mayores, solteras, casadas o viudas, enfermas o sanas. Estos seres, sin embargo, dada su naturaleza infernal, preferirían copular con mujeres de fe, especialmente monjas y novicias (los relatos medievales aseguran que estos seres, para estos efectos, se disfrazaban con ropas del clero durante sus asaltos nocturnos).

Los demonólogos aseguran que en algunos casos la víctima podía quedar embarazada de estos seres infernales, dando a luz posteriormente a bebés muertos, mal formados, retrasados o perversos (muchas leyendas medievales aseguraban que el legendario Mago Merlín era hijo de un íncubo y una prostituta, aunque otros creían que su madre era una monja o una reina de Gales del Sur).

En Sudamérica los íncubos tienen varios equivalentes en las mitologías locales. Es el caso del “Trauko” en Chile (un enano contrahecho que gusta de seducir a las jóvenes púberes), el “Boto” en Brasil (un agraciado joven de traje blanco), el “Kurupí” en Paraguay (un ser mitológico con un miembro gigantesco que secuestra mujeres para violarlas), el “Mohán” en Colombia, el “Tintín” o “Chusalongo” en Ecuador, el “Sombrerón” en Guatemala, el “Cipitío” en el Salvador, el “Zángano” en Panamá, el “Zangaretón” en Venezuela y el “Rauel” en México.

Seres seductores y subyugadores

Si bien tanto los íncubos como las súcubos (demonios femeninos) buscan drenar la energía vital de sus víctimas, muchos especialistas aseguran que estos dos tipos de seres infernales se diferencian en la subyugación que a veces puede sentir la mujer demonio. Es decir, mientras el incubo no muestra apego alguno por aquellas víctimas femeninas a quienes toma como amantes, algunas súcubos podrían demostrar obediencia o incluso cariño al ser humano a quien tomaban por compañero.

Aunque la tradición judeocristiana y otras culturas religiosas han considerado a los íncubos y a los súcubos como seres malignos, las teorías psicológicas actuales sólo los consideran como la proyección mental de la sexualidad reprimida o lujuria de los durmientes.

El famoso escritor norteamericano William Burroughs, que gustaba de poblar a algunas de sus novelas de seres extraños, explicaba que “los íncubos y súcubos pueden ser dañinos y destructivos. Como con cualquier situación sexual, el peligro depende de cómo lo manipules. Todo sexo es potencialmente peligroso, porque nuestros sentimientos sexuales nos hacen vulnerables. ¿Cuánta gente ha sido arruinada por un amante? El sexo conlleva puntos de invasión y los íncubos y las súcubos simplemente nos hacen intensamente conscientes de esto.

El sexo es físico. Si fuera posible para cualquier persona pulsar un botón que hiciera aparecer a un íncubo o un súcubo, creo que la mayoría de la gente preferiría tener relaciones sexuales con uno de estos demonios a tener aburridas cópulas con la gente normal”.

Demonios con cuerpo de mujer

 Los súcubos son demonios que, con un atractivo aspecto femenino, se presentan a los hombres. Algunas teorías dicen que pueden cambiar de forma, acoplándose así al gusto de cada hombre y hasta haciéndose pasar por mujeres conocidas que un hombre desea. En todo caso, mediante el sexo con su víctima el súcubo drena energía e implanta pervertidas inclinaciones que conducen a la perdición.

¿Qué son los súcubos?

sucubo-caraLos súcubos son demonios que se presentan con un atractivo aspecto femenino para seducir a los hombres y, a través de la interacción sexual (principalmente mediante el coito) con éstos, absorber su energía vital y ejercer un influjo moral y espiritualmente nocivo.

Etimológicamente súcubo proviene de una alteración desuccuba, término latino que significa “prostituta”. Así mismo, la palabra súcubo deriva del prefijo sub (“debajo de”) y del verbocubo (que se traduciría como “yo quedo”), comportando así la idea de alguien que queda por debajo de otra persona.

El aspecto de un súcubo

La mayoría de testimonios sobre la apariencia de los súcubos provienen de la Edad Media, época en la que estos demonios tuvieron su apogeo en el imaginario social y en el ámbito teológico. De aquellos testimonios se colige que en gran medida la apariencia del súcubo varía dependiendo del gusto sexual de la supuesta víctima masculina, hecho aquel que sugiere la posibilidad del fenómeno como algo posiblemente originado total o parcialmente a partir de la psique del individuo.

Pese a lo anterior, los especialistas medievales concuerdan entre sí cuando dicen que los súcubos suelen aparecer como mujeres de irresistible, voluptuosa y sobrenatural belleza; aunque, junto a esos agradables rasgos, siempre aparecen detalles que delatan su filiación demoníaca: colmillos muy filudos, orejas puntudas, pies embarrados, etc.

Según las representaciones más generalizadas, las súcubos tienen características como alas de murciélago en la espalda, cuernos, garras, ojos de serpiente, cola terminada en triángulo o hasta una vagina dentada (esto último es más un rasgo simbólico)…

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Por último y aunque no se puede hablar de una imagen específica, un dato curioso es que en la Edad Media solían emplear imágenes de súcubos en muchos prostíbulos y burdeles.

 Los súcubos y la Demonología

El famoso teólogo San Agustín de Hípona había postulado que el pasaje de Génesis 6:4 refería el hecho de que los ángeles caídos tuvieron hijos con mujeres mortales. Del mismo pasaje el papa Benedicto XIV (1740-1758) declaró: “Este pasaje hace referencia a los demonios conocidos como íncubos y súcubos”. Así mismo y dado que entre San Agustín y él (Benedicto XIV) muchos teólogos se habían pronunciado sobre el tema, el papá resumió —teniendo la humildad de no usar su autoridad doctrinal para zanjar el asunto—sencillamente el panorama con estas palabras: “Algunos autores niegan que no puede haber descendencia…otros, sin embargo, afirman que el coito es posible, por lo que puede haber lugar para la procreación”.

Fue sin embargo mucho antes de Benedicto XIV cuando, a partir del siglo XIII, el asunto de los íncubos y súcubos empezó a tener una gran relevancia en gran parte gracias al poder dominante y represivo de la Santa Inquisición, institución ésta que jugó un rol clave en el fuerte reforzamiento que en el Medioevo se dio entre el mal, el sexo y los demonios.

sucubo-cambeon-merlinEs en este marco de fanatismo y superstición donde surge el siniestro Malleus Maleficarum (publicado en 1489) de las plumas de Kramer y Sprenger. En él, entre tantas otras cosas dichas sobre los demonios, se afirma que los súcubos y los íncubos no tienen sexo fijo, siendo que un mismo demonio actúa como súcubo ante un hombre y como íncubo ante una mujer, tomando el semen del primero (puesto que él no puede producir semen) para embarazar a la mujer que victimice cuando asuma su estado de íncubo. Ahora, y esto no es del todo aclarado por Kramer y Sprenger, de esas terribles uniones nacerían seres deformes, monstruosos, débiles, enfermizos, propensos al mal o, en ciertos casos, dotados con poderes especiales como Merlín, mago legendario que supuestamente habría nacido de la unión de una mujer con un íncubo. Tal propuesta teológica no fue para nada inocua en el plano social, ya que contribuyó a reforzar la tendencia popular a creer que las criaturas que nacían con deformidades o discapacidades severas eran obra del Diablo en el sentido de que algún demonio (íncubo/súcubo) había participado en su creación.

Más tarde, en 1595, el magistrado y cazador de brujas Nicalás Remy publica su Daemonolatriae libris tres(1595), donde afirma que los demonios (y por tanto los súcubos) son incapaces de amar, mas pueden tener sexo y hasta viven en estado de lujuria permanente, siendo para ellos el sexo un instrumento de humillación y sometimiento completamente desligado del amor y la ternura. Contrario a cierto aspecto de estas propuestas fue el eminente teólogo Tomás de Aquino (s. XIII), quien creía que los demonios eran incapaces de sentir deseo sexual y por tanto lujuria mas, pese a eso, no negaban su sexualidad y la empleaban como un medio para infringir dolor y sufrimiento. En todo caso es patente que tanto Tomás como Remy planteaban que los demonios empleaban el sexo para hacer daño e incluso, según se ve en un supuesto caso real referido por Remy, el trato carnal con los demonios no era nada placentero, tal y como le sucedió a un hombre con la súcubo Abrahel: ‹‹Todos los que hablaban de haber tenido trato carnal con un demonio, afirmaron que no podían imaginarse nada más repulsivo. En Dalheim, Petronio de Armantiere afirmó que tan pronto como abrazaba a Abrahel, los miembros se le volvían rígidos.››

Ciertas versiones no tan aceptadas afirmaron que, en medio del furor sexual, el súcubo realizaba pequeñas y leves incisiones rasguñando el pecho de los hombres, gracias a lo cual podía alimentarse de la sangre que brotaba.

Una idea bastante aguda —aunque aparentemente incompatible con la imagen que el Libro de Tobías da del demonio Asmodeo como sexualmente aficionado por Sara— era la de Henry Boguet (1550-1619), quien propuso que los demonios no experimentaban deseo sexual porque eran inmortales y no necesitaban descendencia para perpetuar su especie, de modo que no necesitaban tener órganos sexuales y, en realidad, lo que ocurría era que éstos, en su voluntad de inducir al pecado, le hacían imaginar y sentir a un hombre que estaba teniendo sexo con una súcubo,  o a una mujer le hacían imaginar y sentir que estaba teniendo sexo con un íncubo.

Por su parte, Pierre de Rostegny (1553-1631) postuló que los demonios, sean súcubos o íncubos, preferían tener sexo con hombres casados o mujeres casadas, ya que de ese modo añadían al pecado de la lujuria el pecado del adulterio. Además, Pierre sostuvo algo que también muchos otros sostuvieron: a saber, que los demonios gozaban con manifestaciones sexuales prohibidas o mal vistas por la Iglesia incluso dentro del matrimonio, manifestaciones como, en el caso de los íncubos, el sexo anal (considerado “antinatural” en ese entonces).

Ya en el siglo XVII, el exorcista y demonólogo católico Ludovico María Sinistrari planteó lo siguiente: en su opinión y tal como afirmaron los autores del Malleus Maleficarum, los demonios no tienen sexo definido. A eso, Sinistrari agrega el que, antes de transformarse en súcubo o íncubo, un demonio requiere de ciertos materiales físicos para asumir una materialización sexuada en forma de súcubo o íncubo. En cuanto a la forma en que un demonio consigue dichos materiales, otros autores han complementado la teoría de Sinistrari diciendo que, para volverse un súcubo (o un íncubo), un demonio se valía de cadáveres que animaba y metamorfoseaba o de carne humana con la cual formaba un cuerpo que luego animaba metiéndose en él.

En cuanto a su comportamiento, algo que siempre se ha creído (aún hoy en día) de los súcubos es que éstos atacan principalmente de noche, después de que la víctima se ha dormido. No obstante también ha habido informes que muestran ataques en las siestas de la tarde u otras, evidenciando así que el mero hecho de estar dormido vuelve al hombre más susceptible a sufrir el ataque de un súcubo.

Otra cosa que desde el Medioevo se ha acentuado mucho es que los súcubos (y lógicamente también los íncubos en relación a las mujeres) por lo común prefieren atacar, o bien a gente espiritual y contemplativa como artistas, místicos, sacerdotes y religiosos en general, o bien a gente bien carnal o que participa de prácticas paganas o satánicas.

Algo no muy sabido es que muchos teólogos medievales plantearon que el número de súcubos era mucho menor al de íncubos, estando en una proporción de 1/9. Poco conocido es igualmente el planteamiento de que los súcubos (y los íncubos) se alimentan no solo de la energía de su víctima sino también de su miedo.

Por último, ciertos demonólogos han afirmado que los súcubos pueden aparecerse como personas conocidas, poder éste que utilizarían para causar mucho mayor daño moral que el que podrían hacer si simplemente viniesen en la forma de la voluptuosa dama diabólica que corta el sueño del caballero para fornicar con él. Así, en teoría este poder del súcubo explicaría casos extraños en que un hombre está tranquilo y, contrariamente a la conducta que por años ha mostrado, aparece su cuñada para seducirlo o, peor aún, su prima o su hermana…

Evidentemente y sobre todo si tenemos en cuenta que esta creencia demonológica tuvo bastante aceptación popular en el contexto del fanatismo y la superstición medieval, saltará a nuestro sentido común el que, en una época en que la Iglesia inspiraba miedo y tenía el poder de torturar y matar, muchas parejas inmorales (cuñado-cuñada, nuero-suegra, hermano-hermana, etc…) debieron valerse del “fue el súcubo” para salvarse de la mano severa del poder religioso. Aunque de no mucha utilidad, para distinguir a una seductora humana de una seductora súcubo, los especialistas dieron la clave de que el súcubo siempre hacía dormir a todos alrededor, de modo que nadie se daba cuenta y, además, ese sueño era tan profundo que no despertaban mientras tenía lugar el acto impuro; pero… ¿y si hacían silencio y la tentadora humana aparecía en medio de la madrugada?…

 Cómo invocar a un súcubo

En el libro Secrets of Western Sex Magic, Frater U. D. nos dice lo siguiente sobre la invocación de súcubos e íncubos:

‹‹La manera más fácil de invocar a los íncubos o súcubos es la magia sigílica; por ejemplo, con la sentencia de deseo, “Es mi deseo encontrar a un súcubo en mis sueños esta semana”. Si todavía experimentas dificultades para recordar los sueños, incluye una sugestión relevante en la sentencia.

También puedes trabajar ritualmente hacia el coito deseado, por ejemplo, cargando un talismán o fetiche y llevándolo sobre tu cuerpo. Los “sacrificios” en la forma de secreción sexual son los preferidos. Las muñecas cargadas o los fetiches suministran la base material de la aparición, pero estos sólo deberían ser usados si uno quiere atar la energía del íncubo o súcubo materialmente por ciertas razones.

Por supuesto, la cópula con demonios sexuales no está limitada al estado de sueño. Puedes invocarlo en un ritual cuando estés en un trance sexual (esto es algunas veces incluso más intenso que una experiencia de sueño).››

Con respecto a lo citado algunos podrían preguntarse  qué es eso de los fetiches cargados, duda que se respondería de manera sencilla si entendemos que ese fetiche cargado es un objeto sobre el cual, a través de procesos rituales, prácticas de visualización y masturbación, se ha vertido nuestra energía de deseo en relación al propósito mágico que deseamos conseguir. Así, ese fetiche podría ser una estatuilla que represente a una súcubo, estatuilla con la cual habremos hecho rituales y tenido fantasías, siempre teniéndola en una mano (si es una, es preferible que sea la derecha, pues en Reiki esta es la mano que transmite energía, mientras que la izquierda recepta) o en ambas.

Además de las técnicas sugeridas por Frater U. D., también existen complejos rituales en la escuela tántrica Kaula. No obstante, un procedimiento con altas probabilidades de éxito es el del sueño lúcido, tipo de sueño que, según señalan los ocultistas, es “la antesala del viaje astral”. Ocurre así que, aprendiendo a estar conscientes de que soñamos, a programar determinados sueños deseados y a moldear lo que estamos soñando mientras soñamos de forma lúcida, podemos ir aproximándonos al desarrollo de sueños lúcidos en los que tengamos contacto con los súcubos, sueños lúcidos que tarde o temprano nos llevarán a un verdadero contacto con los súcubos en el mundo astral, puesto que los súcubos habitan en los niveles más bajos del astral y el acceso a esos niveles es mucho más fácil que el acceso a niveles elevados en el que habitan entidades de luz.

Otra técnica bastante poderosa es la de la acumulación de energía sexual, ya que esto, según muchas escuelas de pensamiento esotérico, abre la puerta a la transmutación o transformación de esa energía en energía psíquica. Normalmente esa transformación sería complicada, pero, si el fin que perseguimos es un fin sexual como el contacto con súcubos, entonces el asunto se vuelve realmente sencillo ya que fácilmente esa energía represada se puede transformar en deseo, no ya entendido como mero deseo del cuerpo sino más que nada como deseo a nivel emocional y mental. Para acumular dicha energía los especialistas en magia sexual recomiendan estimularse con pornografía, masturbación sin eyaculación y, sobre todo, visualizaciones en que se cumple aquello que deseamos. Así, se recomienda primeramente imaginar a una sombra, sombra que luego habremos de ir moldeando mentalmente según el aspecto que deseemos que tenga nuestro súcubo (recordemos que, según la mayoría de teorías, los súcubos pueden cambiar su aspecto en vistas a encender nuestra concupiscencia).

Finalmente, cuando tengamos una visualización clara imaginaremos que cobra vida y que empieza a interactuar sexualmente con nosotros; pero, y es de suma importancia, llegados a este punto no solo debemos visualizar en términos de imágenes sino de sensaciones, procurando oír los sonidos en nuestra mente y sentir al súcubo en nuestra piel. Todo esto podría parecer una futilidad pero no lo es, evidencia de lo cual es que una escuela de control mental tan seria como el Método Silva recomienda siempre visualizar también en términos de sensaciones táctiles y auditivas para así aumentar el poder psíquico de la visión en tanto elemento que, mediante ciertos mecanismos operados primordialmente a nivel de planos sutiles, es capaz de producir los hechos correspondientes y deseados en el mundo concreto.

 Explicaciones sobre los súcubos

Dos explicaciones en el ámbito de las realidades post-mortem

En el marco de aquellas concepciones de la reencarnación dentro de las cuales está excluida la posibilidad de reencarnarse en un animal, existe cierta teoría según la cual los súcubos (y los íncubos) no son demonios sino lujuriosas almas desencarnadas que, no habiendo todavía entrado al proceso de volver a nacer en otro cuerpo, vagan por el mundo en los bajos planos del mundo astral, planos donde yacen los deseos más terrenales como, por ejemplo, la voluptuosidad desenfrenada que las habita y les causa gran angustia y ansiedad ya que tienen deseo sexual (la sexualidad va más allá de lo físico) pero no tienen un cuerpo para satisfacer plenamente ese deseo. Este pues sería el supuesto origen de súcubos e íncubos, ya que estos espíritus desencarnados se verían atraídos por personas que emitan vibraciones astrales propias de deseos sexuales intensos y frecuentes. Así, en las horas de sueño estos “súcubos” e “íncubos” irían donde ciertos hombres y mujeres y concretarían el contacto en el plano etérico, dejando a la persona impregnada con fluidos energéticos de deseo carnal, fluidos que la incitarían a desarrollar perversiones y que siempre aumentarían la lujuria, tendiendo así a sumir a la persona en un círculo vicioso en el que la parte astral de su energía libidinal atraería súcubos o íncubos, quienes luego incrementarían esa energía libidinal y con ello la persona tendería a atraer más súcubos o íncubos, y así indefinidamente si no sucede algo que, venido del exterior o del interior de la persona, detenga el proceso.

Ya en lo que es el catolicismo actual, vemos que la superstición y la actitud de ver en todo a los demonios se ha disipado enormemente, dando lugar a una actitud más racional en la cual, dentro del margen de libertad intelectual que la Iglesia da a sus clérigos, hay opiniones sobre los súcubos e íncubos como la del Dr. Ramón Murray, quien escribió lo siguiente: ‹‹Como teólogo yo creo que los muertos antes de tiempo por accidentes, suicidio, ahorcamiento, que no completaron su edad cronológica en la tierra, que han sido hombres y mujeres rebeldes a Dios y a las autoridades delegadas por Dios como son padre y madre Satanás los usa para hacer fechorías lujuriosas en la tierra a través de demonios que toman apariencia de esas personas muertas, que no son ellas sino demonios, hasta que esos muertos cumplen su edad cronológica determinada por Dios en la tierra y luego ya no aparecerán mas demonios en su figura corporal.››

 Lo que dicen los escépticos

En la mentalidad científica los encuentros con súcubos e íncubos en realidad serían episodios de alucinaciones hipnagógicas (visuales, auditivas, táctiles y hasta en algunos casos olfativo gustativas…) surgidas sobre todo durante las parálisis de sueño y en menor medida durante intensos episodios oníricos. En cuanto a la causa, dichos episodios alucinatorios estarían principalmente motivados por el deseo sexual, el cual en muchos casos sería un deseo sexual reprimido (como sucede en religiosos y religiosas por sus votos de castidad) o bien un deseo sexual frustrado (pongamos el caso de un hombre que es muy ineficaz para seducir mujeres) que encuentra su plataforma de satisfacción imaginaria en los supuestos encuentros con el súcubo o el íncubo; pero esos son solo los casos principales, ya que también podría darse, por ejemplo, el caso de individuos adictos al sexo que creen mucho en demonios y esas cuestiones.

Lo anterior permitiría entender racionalmente el fenómeno en una perspectiva que deja de lado su dimensión histórica. Ahora, y si lo que queremos es comprender su origen en tanto fenómeno socio-cultural que fue evolucionando a lo largo de la historia, lo que los escépticos dicen es que los encuentros con súcubos e íncubos surgieron básicamente como explicación a los sueños eróticos y, en el caso particular de los súcubos, a los sueños eróticos manifestados como sueños húmedos. Tal explicación habría surgido como expresión de una época en que, debido al escaso desarrollo del conocimiento científico y a la dominancia del pensamiento mágico emanado de las supersticiones y el fanatismo religioso, el hombre tendía a explicar en términos sobrenaturales todo aquello que desconocía y, puesto que en el Medioevo la sexualidad estaba muy asociada al pecado y al Diablo, no resultaba tan descabellado afirmar que el “virtuoso” caballero se había levantado con ciertas secreciones debido a la influencia perversa de alguna súcubo…

Por último y para que se vea lo útil que resulta la explicación científica (la de las alucinaciones hipnagógicas), recuérdese nada más que, en la Edad Media, la mayoría de casos conocidos de súcubos e íncubos tuvo como presas a sacerdotes, monjes y monjas, hecho que nos lleva a preguntarnos lo siguiente: ¿los atacaron las lujuriosas huestes del Diablo porque eran “puros” y “puras” y querían alejarlos de Dios, o vivían sexualmente tan reprimidos y reprimidas que, para no experimentar la culpa que implicaría violar voluntariamente el voto de castidad, sus mentes les crearon diablesas y diablos que sin preguntar irrumpían y daban rienda suelta a los actos carnales?

 Los súcubos y la asociación entre el mal, el sexo y el Diablo

El planteamiento básico, desarrollado por estudiosos de pensamiento progresista, afirma que, en términos generales, vemos que en la cultura occidental (sobre todo en países subdesarrollados) existe una tendencia, por parte de los individuos, a ver la sexualidad como algo sucio y a experimentarla muchas veces como algo que produce culpabilidad, vergüenza y angustia, sobre todo cuando se da fuera de las expresiones socialmente bien vistas. Según la teoría que aquí se expone, aquello se debería a que la herencia judeocristiana ha hecho que los individuos tengan introyectada (interiorizada, arraigada en sus esquemas psicológicos y mentales) la asociación sexo-mal-Demonio, relación que a lo largo de los siglos de vigencia del cristianismo ha ido acompañada de una misoginia que ha visto en la mujer un ser más proclive al mal que el hombre, expresión de lo cual es el hecho de que el primer demonio sexual haya sido una súcubo: Lilit.

Ella solo se menciona en un pasaje de la Biblia pero fue la primera compañera de Adán según interpretaciones rabínicas del Génesis, interpretaciones a partir de las cuales surgió una historia aceptada dentro del judaísmo en la cual Adam, cuando por primera vez quiso tener relaciones sexuales con Lilit, le pidió que se acostara debajo de él: ‹‹Adam y Lilit comenzaron a argumentar. Ella dijo “yo no me acostaré debajo”, y él dijo: “Yo no me acostaré al lado tuyo, solo encima de ti. Pues eres hecha solo para estar debajo, mientras que yo fui hecho para estar encima”›› (Alfabeto de Ben Sirá). No obstante a Lilit le pareció una posición humillante pues se consideraba igual a Adam y no se creía en el deber de obedecerle, siendo así que finalmente terminó abandonando el Edén después de que Adán intentase obligarla. Posteriormente se dice que Lilit fornicó con el demonio Asmodeo y que de esa unión surgieron los primeros íncubos y también nuevos súcubos; finalmente, en la antigua tradición mística del judaísmo se creía que Lilit empleaba el semen de los sueños húmedos para crear nuevos demonios…

Todo esto de Lilit deja entrever el machismo de la tradición judía, tradición que en sus inicios con Moisés forjó aquella visión moral de la sexualidad que luego adoptó el cristianismo y que, a lo largo de los siglos de la historia occidental, fue arraigándose en la cultura al punto de que hoy en día está en gran parte naturalizada en tanto que muchos de sus aspectos son vistos por la gente como imperativos morales que no tienen raíz religiosa cuando en realidad sí la tienen.

Dicho todo lo anterior surge naturalmente la siguiente pregunta: ¿cómo y por qué sucedió todo? Veamos.

Todo comenzó en el periodo histórico en que el pueblo hebreo estaba forjando su identidad religiosa y moral: los tiempos de Moisés. Fue pues en ese entonces cuando, con mano de hierro, Moisés implantó el monoteísmo, los diez mandamientos y supuestamente (algunos investigadores dicen que no la escribió Moisés y que se hizo siglos después) toda la famosa Ley Mosaica, la cual contiene 613 preceptos. Sea como fuere el punto es que, con el castigo de la muerte para faltas (infidelidad sexual, blasfemia, desobediencia de los hijos a los padres, etc) que hoy no recibirían ni una pedrada en la cabeza y con otros castigos severos (destierro, por ejemplo), Moisés y una pequeña élite que le seguía configuraron un culto religioso en que las manifestaciones de la sexualidad no reproductiva eran vistas como “inmundas” y “abominables”; y, si bien en ese entonces el Diablo aún no era un elemento del discurso religioso, posteriormente el judaísmo habría de hacer que esa asociación entre la sexualidad no reproductiva y el mal se transforme en una asociación entre la sexualidad no reproductiva y la personificación del mal: Satán. En cuanto a las razones de por qué Moisés instauró aquella visión, fueron básicamente las siguientes: 1) Ya que la sexualidad solo era permitida entre el esposo y la esposa, se solidificaba a la familia como célula social y se lograba así una sociedad más controlable y más propensa a un crecimiento organizado debido a que los hijos solo nacían en el matrimonio. 2) Se lograba fortalecer la identidad del pueblo judío al diferenciarlo de los paganos, quienes veían la sexualidad como un regalo de los dioses y hasta tenían orgías masivas y prostitución sagrada, por esto, la lucha contra la idolatría pasó a ser en parte la lucha contra la libre sexualidad 3) En una sociedad patriarcal (la mujer no tenía poder, el padre era el gran jefe de familia, los hombres gobernaban y las esposas debían ser dóciles con sus esposos), militarizada y abocada a consolidar su poder frente a otros pueblos, el deseo individual de la sexualidad no reproductiva era contraproducente pues lo que importaba era el todo social y a causa de eso, reprimiendo en lo posible ese deseo, se aumentaba el carácter del sujeto como engranaje social y se disminuía así su individualidad.

Comprendido esto tenemos que, luego de Moisés, toda esta represión de la sexualidad no reproductiva se fue fortaleciendo al punto de que “derramar el semen fuera de la vagina” fue, en el contexto doctrinal de las escrituras, considerado como algo reprensible ante los ojos de Dios. Luego, ya en lo que fue el cristianismo, vemos que Cristo promovió una actitud algo tolerante y bastante compasiva (recuérdese cuando salvó a la mujer adultera de ser apedreada) y que, en su doctrina, tenía mucha más importancia el amor al prójimo y la bondad que el ser unos santurrones sexualmente hablando, cosa que se ve cuando les dijo a los fariseos que los publicanos y las prostitutas  estaban mucho más adelantados que ellos en “El Reino de los Cielos”.

sucubo-inquisicion

Entonces y finalmente: ¿por qué el cristianismo adoptó una actitud más parecida a la de los judíos que a la de Cristo en el sentido de manifestar machismo, sacralización de la obediencia y satanización del sexo? Según los autores progresistas y lo que dirían filósofos como Nietzche o Focault: deseo de poder.

Eso al menos a un nivel general, ya que lo que históricamente ocurrió fue que las otras voces (los apóstoles) del Nuevo Testamento pertenecían a individuos que anteriormente eran judíos y que por ende, a pesar de creer en Cristo, tenían una gran dificultad para dejar de lado la mentalidad machista, patriarcal y satanizadora del sexo que se pregonaba en la religión en que se criaron.

Así se dio que, una vez que la Iglesia empezó a surgir como institución, se recurrió a doctrinas como lo de la sagrada inspiración de las Escrituras para dar a las palabras de los apóstoles una importancia casi tan grande como la que tenían las palabras (heterodoxas en su tiempo) de Jesús. ¿Por qué? Sencillamente porque el discurso judío, por las mismas razones que a Moisés le sirvió su doctrina rigurosa, les servía a los primeros hombres (y a tantos otros que luego llegaron) de la Iglesia para consolidar el poder institucional de la Iglesia e incluso para tener cierto poder político y social pues, evidentemente, un discurso como el que manejaban le servía a cualquier Estado para mantener a su sociedad domesticada.

Fue pues en ese proceder que se llegó a la cúspide de toda esa oscuridad doctrinal durante la Edad Media: allí se fortaleció más que nunca la idea de la sexualidad como algo ligado a Satanás, allí se solidificó la imagen de la mujer como más pecaminosa que el hombre y, entre otras cosas, se habló de demonios que asumían (o tenían) aspecto de mujer y tentaban a los hombres mientras dormían, demonios que se llamaban súcubos y, pese a la etimología de su nombre, al igual que su madre primigenia Lilit, tampoco gustaban de yacer debajo de los hombres.

Lilith; la primera mujer del edén

Según consta en la literatura hebrea, Lilith fue la primera esposa de Adán. En sumerio, la palabra «Lil» significa «Aire.» El término más viejo relativo a Lilith sería la palabra sumeria «Lili» (plural «Lilitu»), que parece inferir la misma definición que nuestra palabra «espíritu». En muchas culturas antiguas, la misma palabra para «aire» o «aliento» era usada para «espirítu.» Lilith estaba hecha con arcilla, igual que él.

Era hermosa y libre. Adán y Lilith nunca encontraron la paz juntos, pues cuando él quería acostarse con ella, Lilith se negaba, considerando que la postura recostada que él exigía era ofensiva para ella. ¿Por qué he de recostarme debajo de tí? – preguntaba – Yo también fui hecha de polvo y, por consiguiente, soy tu igual». 

La Salida del Paraíso

Lilith no obedeció la orden de sumisión que le impusieron; pensaba que era igual a su marido, que tenía los mismo derechos que él porque habían sido creados con el mismo barro, no se sentía inferior, ni débil, ni dependiente. Era una mujer íntegra y como tal quería gozar, al igual que Adán, de la vida y de todo lo que ésta implicaba, incluidos la sexualidad y el erotismo.

lilith32Cansada de que Dios no atendiera sus reivindicaciones, decidió abandonar el Paraíso, antes que someterse y renunciar a sí misma. Invocó el Nombre de Dios, innombrable en toda la tradición judía, por considerar que el Nombre verdadero de cualquier ser contiene las características de lo nombrado, y por lo tanto es posible conocer su esencia y adquirir poder sobre ello. Pronunciar el nombre de Dios se convierte, pues, en una osadía suprema, un acto de soberbia mucho mayor que el de hacer directamente oídos sordos ante sus mandatos; algo, en fin, demasiado grave. Abandonó volando el Paraiso con unas alas que el mismo Dios la dió (de ahí su semejanza con los súcubos).

Luego tomó residencia en una cueva en las costas de Mar Rojo, donde hasta éstos dias se encuentra segun la leyenda. Ella acepta a los demonios del mundo como amantes, y desova muchos miles de niños demonio, fue llamada Madre de los Demonios, —esposa de Asmodeus, el Rey de los Demonios.

Adán, mientras tanto, halló que él lamentaba la partida de Lilith. Fué con Yahweh y expuso su caso pidiendo el retorno de Lilith. Yahweh concordó que una criatura del Edén no debería partir tan fácil del reino, y dispuso tres ángeles para recobrarla.

Éstos tres, Senoy, Sansenoy, y Semangelof, pronto encontraron a Lilith en su cueva y le exigieron su retorno con Adán por órdenes de Yahweh. Si se reusaba, le infomaron, matarían a un ciento de sus hijos demonios cada día hasta que decidiera regresar.

Lilith exclamó que incluso esta suerte era mejor que regresar al Edén y a la sumición a Adán. Tan pronto como los Ángeles cumplieron su amenaza, Lilith también hizo una terrible proclamación. En respuesta por el dolor inflingido, matería a los hijos de Adán. Juró atacar a los niños, e incluso a sus madres, durante el nacimiento. Juró también que los recién nacidos estaban en peligro de ser objeto de su ira, las niñas por veinte dias y los niños por ocho. No solo esto, sino que también atacaría a los hombres en su sueño, robándoles su sémen para dar nacimiento a más niños demonio, que reemplazarían a esos asesinados cada día.

Ante la negativa de Lilith de regresar con Adán, Dios decidió dar una nueva compañera a su creación pues proclamo que «No es bueno que el hombre esté solo», creó a Eva a partir de una de sus costillas, y por lo tanto sumisa al hombre (observese el machismo de la época).

Lilith como Reina de los Vampiros

A partir de esta narración, a Lilith se le ha considerado la reina de los súcubos (demonios femeninos), por alinearse en el bando enemigo de Dios al marcharse del Paraíso. Y de ahí se ha pasado a suponerla una perversa ninfómana, que seduce a los hombres con maestría para estrangularlos después. Algunas tradiciones cuentan, que entre el cabello de Lilith se encuentran, enredados, los corazones de los jóvenes que sucumbieron a su hechizo .

lilith-largeEsa condición diabólica de Lilith le ha llevado a ser también la Reina de los Vampiros. No sólo mantiene relaciones sexuales con hombres a los que después asesina, sino que también se alimenta de su sangre. Es en esa encarnación donde Lilith se asimila a diferentes divinidades y monstruos femeninos presentes en la mitología clásica: Lamia, Empusa y las lamias, hijas de Hécate, diosa de la brujería; las harpías y las estriges, también macabras visitantes nocturnas; las harpías, ayudantes de las erinias o furias; las moiras o parcas, las grayas y las gorgonas, siniestras ancianas habitantes de los infiernos. En todas estas figuras se repiten las alusiones a muerte de hombres y niños.

Otras referencias mitológicas afines a Lilith se pueden encontrar en la Brunilda de los Nibelungos, o en la diablesa babilonia Lilu. La misma Reina de Saba de Salomón es un trasunto de Lilith. Etimológicamente viene del hebreo layil, (noche), y aparece representada como un demonio nocturno peludo o como una mujer de cabellos muy largos.

En la Biblia aparece una fugaz alusión a Lilith. En Isaías 34,14 se explica con todo detalle cómo Dios con su espada mata a todos los habitantes de Edom, lugar poblado por enemigos acérrimos de los judíos, y que allí quedan como dueños y señores los animales. Buitres, serpientes… y Lilith. «También allí Lilith descansará y hallará para sí lugar de reposo». Lilith ha sido traducido por lechuza o ardilla, evitando toda referencia a la figura precedente de Eva. En nota al pie se hace constar: «Los hebreos creyeron que significaba un ser diabólico, en forma femenina, noctívago, espantajo de la fantasía popular».

Las variaciones del mito llevan a Lilith a convertirse en seductora de los propios hijos de Adán y Eva (abordando a Caín con palabras de consuelo y reposo tras la muerte de Abel), o a asimilarla con la propia serpiente del Paraíso dando cuerpo de serpiente mientras Satán daba cara humana y la voz que sedujo a Eva (como en los frescos de Miguel Ángel de la Capilla Sixtina).

Un relato de Primo Levi nos recuerda que Lilith es la amante del mismo Dios creador, y que vive en el Mar Rojo comandando una corte de demonios. Y otra tradición afirma que Samael, luego Satán, el ángel caído, se convierte en pareja de Lilith, e incluso que juntos seducen a Eva para que engendre a Caín.

Satanás; el gran príncipe de los demonios

Satanás es el jefe de todos los demonios, es la perversa “serpiente antigua” que tentó a Adán y Eva en el Edén. Su poder e influencia sobre la Humanidad es tan grande que Jesucristo lo llamó “príncipe de este mundo” y “dios de este mundo”. Conocido como el “Padre de la Mentira”, Satanás tienta a los hombres de mil y una formas. 

Satanás o Satán, según la mayoría de fuentes incluyendo la perspectiva canónica del Cristianismo, no es otro que el mismo Lucifer. Así, “Satanás” o “Satán” se utilizan en general para designar al Diablo después de la caída[1] en tanto que “Lucifer” se usa generalmente para referirse al Diablo en su esplendor primigenio y previo a la caída.

El nombre, derivado a partir del latín “Satāna”, tiene en realidad su raíz en el arameo, lo cual se debe a que  “Satāna” se origina a partir del hebreo “satán”, término que significa “adversario”, “ enemigo” o  “acusador”.

El nombre “Satanás” en el Antiguo Testamento.

En cuanto a su aparición en el Antiguo Testamento, “Satanás” es un nombre que se ha introducido para reemplazar a la palabra hebrea “satán” en ciertos contextos; mientras, en los otros casos simplemente el vocablo “satán” ha sido traducido como “adversario”, “enemigo”,  “acusador”, etc. El punto es que, en su forma original hebrea, cuando el Antiguo Testamento usó “satán” aplicado al Diablo, lo hizo no a manera de un simple nombre propio (como “Satanás” en nuestras traducciones) sino a manera de título nominal que aludía al rol (o a los roles) del Diablo. Por ello, si las traducciones hubiesen sido más fidedignas, entonces nos hallaríamos con expresiones como: “Adversario”, “Acusador”, “Enemigo”, etc.

Esto es así ya que en el hebreo no existen mayúsculas pero evidentemente existen nombres propios; de modo que, por lo que se ha dicho hasta ahora, traducir “satán” como “Satanás” no es sino un artificio para convertir lo que era un título nominal en un nombre a secas, ya que en español, al igual que “David” o “Emmanuel”, no significa nada por sí mismo y solo cobra significado si se averigua su etimología…Lejos de ser una cuestión superflua, lo anterior es de gran importancia para entender la naturaleza de Satanás ya que nos permite ver que, para los judíos, el ser que nosotros conocemos como “Satanás” o “Satán” era un ser que cobraba individualidad y esencia a raíz de la oscura función que él y solo él desempeñaba en el marco de la relación entre Dios y los hombres…

Concretizando, en versiones como la de la Reina Valera de 1960, el vocablo “satán” ha sido traducido 14 veces mientras que en 19 veces se ha elegido la opción del nombre propio “Satanás”; pero, como lo que interesa en este artículo es Satanás entendido como el Diablo, entonces solo nos ocuparemos de los casos en que “satán” se convirtió en “Satanás”. Esos casos son los siguientes:

El Libro de Job: Es el libro que más habla de Satanás en el Antiguo Testamento, 14 de las 19 menciones de Satanás en el Antiguo Testamento de la Reina Valera de 1960 están dentro de él. Éste, que para algunos habría sido el primer libro de la Biblia en escribirse (anterior incluso al Génesis), nos presenta la historia de un hombre que es virtuoso y que nunca le ha fallado a Dios. No obstante el Diablo convence a Dios para probar a Job bajo el argumento de que Job no le ha fallado porque solo ha obtenido prosperidad de Dios y que, en cuanto tenga enfermedad, miseria y otros males, no dudará en maldecirlo y por tanto le fallará.

Cito: ‹‹Aconteció que otro día vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y Satanás vino también entre ellos presentándose delante de Jehová. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió Satanás a Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa? Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida. Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida. Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza›› (Job 2:1-7).

Como se ve, el libro no deja dudas de que ese Satanás es el Diablo pues se dice que salió de la presencia de Dios luego de hablar con él (por lo cual estaba en presencia de Dios) y, además, cuando Dios le preguntó de dónde venía él respondió que de rodear la tierra y andar por ella, lo cual da a entender que en poco tiempo dio la vuelta al mundo, cosa obviamente imposible para un ser humano. Ahora, lo anterior no basta para afirmar que es el Diablo pero, por sentido común y por la naturaleza de acusador que se sabe que tiene y que la tradición teológica le ha dado en gran parte a partir de este pasaje, no queda duda alguna sobre el hecho de que ese “adversario” era “El Adversario”…De ese modo, queda claro que el Libro de Job, a nivel teológico, representa a Satanás como un ser perverso que es suspicaz con la naturaleza humana y desea que Dios ponga a prueba al hombre a través de las vicisitudes de la vida.

El libro de Zacarías: La mención que aquí se hace de Satanás es ciertamente escueta pero tiene bastante peso por el carácter simbólico que se le ha dado. A saber: en un plano literal vemos a Satanás de forma pura en su papel de acusador, aquí él acusa al hombre ante Dios porque desea la condenación del hombre; mientras, el ángel del señor hace que le cambien las vestiduras y le den nuevas vestiduras limpias. Lo anterior, teológicamente hablando, representa lo siguiente: Satanás es el acusador de la Humanidad, el que quiere que Dios no le perdone sus pecados; no obstante, Jehová (Dios) se refiere a sí mismo en tercera persona porque la doctrina de la Trinidad está implícita en el pasaje en tanto que el “ángel de Jehová” representa a Jesucristo, la segunda persona de la Trinidad: por ello, en última instancia el pasaje de Zacarías alude al hecho de que Satanás es quien acusa a la Humanidad (representada en Josué) y busca su condenación mientras que Dios, en su misericordia, purifica a la Humanidad de sus pecados (eso es el cambio de vestiduras) y la perdona volviéndola salva. El pasaje en cuestión es el que sigue (solo se lo menciona 3 veces):  ‹‹Me mostró al sumo sacerdote Josué,  el cual estaba delante del ángel de Jehová,  y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás;  Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda.   ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio? Y Josué estaba vestido de vestiduras viles,  y estaba delante del ángel. Y habló el ángel,  y mandó a los que estaban delante de él,  diciendo: Quitadle esas vestiduras viles.  Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado,  y te he hecho vestir de ropas de gala›› (Zacarías 3:1-2)

Salmos 109:6: En este salmo del rey David solo se lo menciona en esta línea: ‹‹Pon sobre él al impío, /y Satanás esté a su diestra››. Ciertamente es irrelevante su mención aquí si la comparamos con las menciones de los textos antes mencionados, sobre todo si tenemos en cuenta que probablemente, a diferencia de los casos anteriores, aquí los traductores pudieron haber abusado poniendo “Satanás” cuando, por el contexto del salmo, bien pudo haber ido “enemigo” o “adversario” como en tantos otros salmos del rey David en los que él habla de sus enemigos; esta, al menos, es la perspectiva de algunos grupos protestantes. En cuanto a su sentido teológico y dando por sentado que esté bien la traducción, la línea es obviamente una petición a Dios para que castigue al impío dándole la compañía constante de Satanás, actitud esta que incuestionablemente pertenece a la mentalidad sancionadora y revanchista del Antiguo Testamento.


satanas-y-david11Crónicas 21:1:
Aquí otra vez Satanás, al igual que en Job, busca que el hombre sea tentado para que así pueda ser castigado; solo que, a diferencia de Job, David sí cae en la tentación y así Satanás obtiene que Dios castigue a Israel en la cual mueren nada más y nada menos que 70000 israelitas inocentes que nada tenían que ver con el error del rey David…La línea en que Satanás se menciona es esta: ‹‹Satanás conspiró contra Israel e indujo a David a hacer un censo del pueblo››. Profundizando un poco mediante la interpretación teológica, este pasaje nos muestra que muchas veces Satanás tienta a los gobernantes para que cometan errores que luego habrán de repercutir en el bienestar de todo el pueblo; ya que, y consecuentemente con lo que enseña el profeta Ezequiel (la enseñanza de Ezequiel se sintetiza en que cada cual es responsable de su pecado y únicamente de su pecado), no podemos pensar que Dios haga pagar justos por pecadores, por lo cual habría que interpretar el pasaje de la manera dicha y dejar aquella situación como una excepción…

Satanás en el Nuevo Testamento

Aquí, a diferencia de en el apartado anterior, no nos centraremos tanto en el nombre “Satanás” como en la entidad que representa: el Diablo. La razón de esto es que, dejando de lado la presencia del Diablo en el Génesis, todo lo esencial que el Antiguo Testamento puede decir del Diablo después de su caída está presente en lo que son sus apariciones bajo el nombre de “Satanás”.

satanas-rey-del-infiernoAhora bien, lo primero que hay que tener en cuenta es que es el Nuevo Testamento el que más importancia da al Demonio. De hecho es Jesucristo la figura bíblica que más habla del Diablo y prácticamente siempre lo hace llamándolo “Satanás”. Por ello los Evangelios constituyen el espacio bíblico en que por primera vez la figura del Diablo se desarrolla de manera detallada como un ser que en esencia busca oponerse a Dios al punto de ser un enemigo personal de su Hijo y por tanto de él mismo; en contraste, en el Antiguo Testamento el Diablo era básicamente un acusador y un tentador, un enemigo de la Humanidad que lógicamente era también enemigo de Dios pero no obstante era su papel de enemigo de la Humanidad (como acusador y tentador) el que cobraba relevancia bíblica. También es en los Evangelios donde por primera vez se complementa a la figura del Diablo con la teoría del infierno eterno al cual están destinados sus ángeles y todos aquellos que sigan el sendero de la oscuridad. Finalmente, son los Evangelios los que nos dan una descripción más detallada de la personalidad del Diablo (es homicida, es un mentiroso consumado) y de su poder (es “príncipe de este mundo”, tiene varios demonios a sus servicios). Pero todo lo anterior es en general, veamos pues ciertos aspectos puntuales.

Los nombres y títulos de Satanás en el Nuevo Testamento

Los nombres y títulos de Satanás expresan muchas veces su esencia y las actividades que éste ejerce en relación a Dios y a los hombres. El cardenal Jorge A. Medina Estévez nos da los siguientes dentro de una publicación suya titulada Satanás y su obra:

  • Diablo (Apc 12, 9; Jn 8, 44);
  • Demonio (Mt 7, 22; Mc 1, 34; Lc 4, 41);
  • Príncipe de este mundo (Jn 12, 31; 14, 30; 16, 11);
  • Príncipe de los demonios (Mt 9, 34; 12, 24; Mc 3, 22; Lc 15, 15);
  • Beelzebub (Mt 10, 25; 12, 27; Mc 3, 22; Lc 1 1, l5.18s);
  • Mentiroso (Jn 8, 44; 1 Jn 2, 22);
  • Padre de la mentira (Jn 8, 44);
  • Pecador desde el principio (1 Jn 3, 8);
  • Tentador (Mt 4, 3; 1 Tes 3, 5);
  • Maligno o Malo (Mt 5, 37; Jn 17, 15; 1 Jn 5, 18s; Ef 6, 16);
  • Espíritus inmundos o impuros (Mt 12, 43; Mc 1, 26; 9, 24; Lc 9, 42);
  • Homicida desde el principio (Jn 8, 44):
  • Señor de la muerte (Hebr 2, 14);
  • Dragón (Apc 12, 9);
  • Serpiente antigua (Apc 12, 9; ver Gen 3, 1ss);
  • Belial (2 Cor 6, 15);
  • Enemigo o Adversario (Mt 13, 39; Zac 3, 1s);
  • Dios de este mundo (2 Cor 4, 4);
  • Poder de las tinieblas (Lc 22, 53; Col 1, 13);
  • Seductor del mundo entero (Apc 12, 9);
  • Ángel de Satanás (2 Cor 12, 7).
  • Acusador (Apc 12, 10).

Satanás el “Señor de la Muerte”

Una de las cuestiones teológicas más importantes en relación a Satanás es la que se deriva de la misión de Cristo. Así, se da que a Satanás se le llama “Señor de la Muerte” y Jesús nos dice que era “homicida desde el principio” por lo siguiente: teológicamente hablando fue el pecado el que introdujo la muerte entre los hombres; y, al haber sido Satanás quién indujo a pecar a Adán y Eva, fue él el principal responsable de que la muerte se haya incorporado a la dinámica de la existencia humana como una consecuencia del pecado. Pero y si los hombres morimos aún después de Cristo: ¿cómo entonces se dice que Cristo vino a “deshacer las obras del Diablo”? La respuesta es que la muerte a la cual Cristo venció no es la muerte del cuerpo sino la muerte del sujeto, la muerte del alma. Solo luego de Cristo se abren las puertas a la vida eterna, a la resurrección para aquellos que le siguen y que “comen de su cuerpo y beben de su sangre”. De ese modo, la muerte que Satanás introdujo a través del pecado es expulsada a través del sacrificio redentor de Cristo en la cruz.

Padre de la mentira y astuto agente de perdición capaz de cambiar su apariencia:

Jesús nos dice que en Satanás no habita la verdad y que es “padre de la mentira”. Pero no es solo un mentiroso sino que también, según se nos cuenta en Corintios 11:3-1 y Timoteo 2:14, es un ser muy astuto que ya desde el Edén vino utilizando sus argucias para tentar con el instrumento de la mentira y que seguirá utilizando su astucia para hacer caer a los discípulos de el Salvador (1 Corintios 7,5; Apocalipsis 2,10). Finalmente, Satanás es un ser que es capaz de aparentar lo que no es para engañar y descarriar. Por eso en Mateo 7:15 se nos presenta como un “lobo con piel de oveja”, en muchas partes del Apocalipsis se presenta su actividad como engañosa y de estravío para “las naciones” o la “tierra entera” e incluso en 2 Corintios 11,14 se nos dice que puede disimularse “cual ángel de luz”, lo cual sorprendentemente lo vemos siglos después constatado en el libro Florecillas cuando se nos cuenta que, estando enfermo y a poco tiempo de morir, a San Francisco de Asís se le apareció Satanás con la apariencia de un Jesús esplendoroso, siendo que él logró distinguir el engaño por las cosas poco éticas que ese supuesto Jesús le decía.

Satanás y su poder sobre el mundo

Jesús nos dice que Satanás es “príncipe de este mundo” y, cuando lo tienta en el desierto y le ofrece todos los reinos de la Tierra, nos damos cuenta de que Jesús está en lo cierto.

Para esclarecer el papel de Satanás como ente cuya influencia sobre este mundo es predominante, resultan perfectas las palabras del cardenal Jorge A. Medina Estévez, quien nos dice que: ‹‹“Príncipe de este mundo” alude al poder que el Maligno ejercita en la sociedad, infiltrando en ella antivalores y obteniendo que los hombres rechacen los designios de Dios y construyan las relaciones sociales prescindiendo de Él e incluso contrariando su voluntad. Este «nombre» está relacionado con la afirmación de San Juan de que “el mundo entero yace en el Maligno” (1 Jn 5, 19) y es vecino a la expresión “dios de este mundo” (2 Cor 4, 4), la que implica que Satanás logra que haya hombres que sustituyan a Dios por otras realidades: de ahí las diferentes y variadas formas de idolatría que esclavizan a la Humanidad››

Satanás y la Demonología

Para Peter Binsfeld, dentro de su De confessionibus maleficorum et sagarum (De las confesiones de los hechiceros y las brujas) publicado en 1589, Satanás sería uno de los siete príncipes del infierno, el cual sería el grupo de demonios encargados de gobernar el lugar de las almas condenadas y de representar a los siete pecados capitales siendo cada príncipe la encarnación de un pecado capital. En el caso de Satanás, él es el cuarto príncipe y representa a la ira, siendo que Lucifer es un demonio distinto y ocupa el rango de primer príncipe representando al pecado de la soberbia.

Collin Plancy, que en su Diccionario Infernal de1863 creó la jerarquía demoníaca más completa hasta la fecha, nos dijo que el gobierno del infierno se dividía en los siguientes grupos (que a continuación están en orden decreciente de importancia): príncipes y dignidades, con 10 miembros; ministros de despacho, con 5 miembros; embajadores, con  7 miembros; encargados de la justicia, con apenas 2 miembros; encargados de las distintas funciones dentro de la llamada Casa de los Príncipes, con 12 miembros. Para Plancy, Satanás está en el primer grupo (príncipes y dignidades) y es el segundo al mando después de Belcebú, siendo un príncipe destronado y encargándose del llamado “partido de la oposición”. Cabe mencionar que, para Plancy, Satanás no es el mismo demonio que Lucifer, siendo Lucifer en el sistema de gobierno el principal encargado de la justicia.

La Biblia Satánica, escrita por LaVey en 1969, nos habla de que el infierno está gobernado por los llamados “cuatro príncipes de la Corona del Infierno”, un cuarteto de demonios donde cada miembro representa a uno de los elementos principales (aire, tierra, fuego y agua), gobierna una de las cuatro grandes zonas (Norte, Sur, Este y Oeste) del infierno e influencia la correspondiente zona en la Tierra, además de tener ciertos títulos particulares. Allí Satanás representa al elemento del fuego, controla el Sur y encarna las características de la rebeldía, la resistencia, la heterodoxa búsqueda de cambios y la voluntad de progreso.

El Padre Antonio Fortea, quien a la fecha es el mayor exorcista de España y ha escrito un tratado de Demonología titulado Summa Daemoniaca, nos dice que Satanás es el demonio que gobierna sobre todos los otros demonios; cito: ‹‹Aunque se suele hablar del Demonio, en realidad hay muchos demonios, cada uno distinto, pero hay uno que es el jefe de todos los demonios, el más poderoso: Satanás››. También, y contra la imagen del demonio cornudo y barbón que hay de Satanás en el imaginario social, el Padre Fortea nos dice de Satanás que: ‹‹no tiene cuerpo, no tiene color, ni una forma visual, ni cuernos, ni alas, ni colas. Es una entidad incorpórea, invisible››.

Por su parte, el Padre Gabriele Amorth ―que es hasta el día de hoy el exorcista que más exorcismos ha realizado y que además tiene el mérito de haber escrito varios libros sobre la actividad exorcista y ciertos asuntos de la Demonología―  nos ha hecho saber a través de ciertas entrevistas y de algunos de sus libros lo siguiente: 1. Satanás ha conseguido y sigue consiguiendo sus éxitos más significativos a través de la incredulidad con respecto a su existencia. Es así que ha influenciado para que la sociedad sea cada vez más permisiva, más arreligiosa, más carente de temor a Dios y apegada al hedonismo. 2. El gobierno de Satanás se basa puramente en el miedo ya que entre los demonios solo hay odio y no cabe el amor o la admiración como sucede en el gobierno celestial. 3. Satanás le teme a la Virgen más que a cualquier otra cosa ya que, aunque Cristo sea más fuerte que la Virgen, Satanás aborrece ser expulsado por “una criatura humana” como es la Virgen, la cual es el espíritu humano con mayor poder para interferir en su contra.

Finalmente y para ya acabar, algo que muy pocos conocen es la lista puntual de lo que en este siglo XX más le agrada y desagrada a Satanás. La fuente que nos informa sobre las preferencias del Príncipe de los Demonios es una fuente tan confiable como el sacerdote y monje benedictino Marcello Pellegrino Ernetti, quien murió hace poco (1994) en Venecia pero fue en vida uno de los mayores exorcistas que hayan nacido en suelo italiano. Él, que además de sacerdote y teólogo era científico, nos dejo en una de sus obras un recopilatorio de respuestas que obtuvo de Satanás durante todas las veces que se lo encontró a lo largo de su extensa carrera como exorcista. La lista es esta:

Lo que más le agrada a Satanás:
* La profanación de las hostias consagradas.
* El aborto, porque trae la muerte de niños inocentes.
* La droga, porque priva a los jóvenes de la cordura.
* El divorcio, porque destruye la armonía familiar.
* Los atuendos exhibicionistas (escotes generosos, minifaldas, etc) de las mujeres (obvias razones…)
* Los eclesiásticos que niegan su existencia, ya que así le dan más poder de influir…

Lo que más le desagrada a Satanás:
* La confesión, porque libra de culpa a los sujetos y la culpa los acerca a él.
* La Eucaristía, ya que vuelve a los sujetos más resistentes a su influencia.
* La adoración eucarística, porque los acerca a Dios.
* El amor a María y el rezo del rosario, ya que la Virgen es la mayor adversaria de él después de Dios
* Las apariciones de la Virgen, ya que causan conversiones masivas.
* La obediencia al Papa, puesto que conserva la unidad cristiana.
* La oración de las almas contemplativas, puesto eleva espiritualmente a los hombres.

Lucifer; el ángel portador de Luz

El portador de luz fue el favorito de Dios hasta que su arrogancia le llevó a rebelarse contra el supremo dirigiendo una revuelta en El Cielo que inició una guerra angelical, una revuelta que finalizó cuando Lucifer fue vencido por el arcángel Miguel ayudado por la mano de Dios, quedando de este modo exiliado al Infierno.

Lucifer, cuyo nombre es de origen latino y significa “portador de luz” en tanto que proviene de “lucem” (luz) y “ferre” (portador), fue el querubín/arcángel más glorioso, bello e iluminado de toda la Creación; mas, por su orgullo y arrogancia, intentó igualarse al mismo Dios y condujo a un grupo de ángeles rebeldes para finalmente ser derrotado por el arcángel Miguel y caer a las profundidades del infierno, sitio que habría de gobernar hasta que sea destruido finalmente en el Juicio Final. Usualmente representado bajo el título de la “Estrella de la Mañana”, Lucifer, “el primer pecador”, es comúnmente visto como el mismo demonio que Satanás; no obstante, en este artículo nos centraremos no tanto en la entidad concreta y posiblemente real sino en el nombre “Lucifer” y lo que conlleva y en la entidad demoníaca en tanto que concebida bajo el nombre “Lucifer”.

¿“Lucifer” o “Satanás”? El Diablo antes y después de la caída

Para comenzar hay que dejar en claro que en realidad, pese a que algunos insisten en separarlos, Lucifer y Satanás son la misma entidad llamada de dos formas distintas, cuestión ésta que a la luz de múltiples investigaciones se ha confirmado que, como más adelante les explicaremos detalladamente, “Lucifer” no es sino un nombre que en el siglo IV fue introducido por San Jerónimo en la biblia Vulgata y que, si alguna utilidad ha llegado a tener, permite comprender mejor el estado antes de la rebelión del Diablo y, en consecuencia, resulta más apropiado que el nombre “Satanás” si lo que queremos es hablar del Diablo antes de su destierro del Cielo y caída al infierno, en relación a su rebelión y las cuestiones que se relacionan con aquella y en relación al Diablo concebido más que todo como una presencia simbólica construida en base a aquellos aspectos suyos más asociados con el nombre de “Lucifer” que con el de “Satanás”. Este último punto lo podemos entender mejor si pensamos por ejemplo en los masones, quienes hablan del Diablo como “Lucifer” y no lo toman tanto como un ser real sino como un arquetipo simbólico de la rebeldía, la intelectualidad y la iluminación.

En este artículo no hablaremos de Satán, entendiendo Satán como el título que se le dá a Lucifer tras su caída, recordemos que dicho título significa adversario, enemigo, acusador y proviene del arameo שטנאshatán.

Quién era antes de caer

Según el libro del profeta Ezequiel, Lucifer era un querubín antes de caer. En primera instancia el pasaje bíblico de donde se saca dicha teoría está dirigido al rey de Tiro en un tono y con unos propósitos semejantes al pasaje que Isaías dirigió al rey de Babilonia. La gran diferencia es que el pasaje de Ezequiel, incluso en la antigua versión hebrea, hablaba de un querubín, motivo por el cual tiene mucho más sentido interpretarlo en un segundo plano como un pasaje que alude también a Lucifer y su caída; cito: ‹‹Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura.

En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.  Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas.  Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad.  A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector›› (Ezequiel 28:12-16).

No obstante las cosas se complican cuando pensamos en que para otra teoría mucho más conocida Lucifer era un arcángel; ya que, como bien se sabe, un ángel solo puede pertenecer a uno de los nueve coros angélicos, por lo que o bien era un querubín o bien era un arcángel…

Ahora, existe otro punto de vista según el cual Lucifer habría sido el primer ángel creado por Dios, un ángel inigualable en belleza, esplendor e iluminación intelectual, un ser que estaría por encima de las nueve jerarquías angélicas.

Las razones de la rebelión

Como todo el mundo sabe, Lucifer se reveló porque deseaba derrocar a Dios y hacerse con la autoridad celestial, porque envidiaba la perfección del Creador y la soberbia y el orgullo le condujeron a la rebelión, o al menos buscar arruinar la armonía del Reino de los Cielos y conseguir su independencia y la de sus ángeles insurrectos con respecto al Todopoderoso. Sin embargo hay teólogos para los cuales  el misterio de la Divina Encarnación (la venida de Jesús) les fue revelado a los ángeles junto al hecho de que todas las jerarquías celestiales debían postrarse ante la gloria de La Palabra Encarnada (Jesús). Eso produjo soberbia en Lucifer y en los ángeles que él amotinó, ya que veían con la rabia del orgullo herido el que la esencia divina se encarnase en una naturaleza tan tosca e inferior a la de ellos como era la naturaleza humana.

Según los mormones “Lucifer” era el nombre del Diablo antes de su expulsión del cielo y, en lo que respecta a las razones por las cuales Lucifer se sublevó, tienen algo muy interesante que decirnos y es que, aparte de lo que ya sabemos, Lucifer se reveló porque deseaba destruir la libertad del hombre… Justo el arquetipo contrario a aquel que construyó el Romanticismo, arquetipo en el que Lucifer era un símbolo de la libertad al estilo de Prometeo. En efecto, en el Libro de Moisés dentro de “La Perla de Gran Precio” podemos leer lo siguiente en el capítulo 4: ‹‹Pero, he aquí, mi Hijo Amado, que fue mi Amado y mi Escogido desde el principio, me dijo: “Padre, hágase tu voluntad, y sea tuya la gloria para siempre” Pues por motivo de que Satanás se rebeló contra mí, y pretendió destruir el albedrío del hombre que yo, Dios el Señor, le había dado, y que también le diera mi propio poder, hice que fuese echado abajo por el poder mi Unigénito››. En lo citado se usa el nombre “Satanás” pero, ya que sabemos que los mormones identifican a Satanás con Lucifer y conciben que simplemente son dos nombres —uno para referirse al Diablo antes de la caída; el otro, después de la caída— de la misma entidad, evidentemente tiene sentido la cita en el marco de este artículo, sobre todo si consideramos que, aunque esté escrito “Satanás”, el pasaje alude al Diablo en relación al porqué de su caída.

Nace un nombre, nace un mito: el gran fraude de San Jerónimo

A la hora de preguntarnos si el nombre Lucifer pertenece realmente a un demonio o es solo un simple nombre, a nuestra mente puede acudir la siguiente pregunta: ¿Cual fue el primer texto donde comenzó a hablarse de un demonio bajo el nombre “Lucifer”? La respuesta sería: en la Vulgata, la traducción al latín de la biblia en hebreo, traducción hecha por San Jerónimo a finales del siglo IV (382. D.C.). Allí San Jerónimo alteró Isaías 14:12 de una forma radical.

En el pasaje original, lo que estaba en hebreo se podía traducir variadamente como “¡Cómo has caído tú del firmamento, oh estrella matutina, hijo del alba!” o “¡Cómo has caído tú del cielo, oh estrella matinal, hijo de la mañana!” ya que en hebreo, dentro del pasaje del que hemos puesto dos traducciones posibles, estaba escrito “helel ben shachar” y aquello significa “brillante hijo de la mañana”. En su lugar, San Jerónimo tomó “helel” (“brillante”, “resplandeciente”) y, traduciendo el concepto al latín como “lucem ferre” (“lucem” = “luz” y “ferre” = “portador”), aprovechó para colocar el siguiente nombre propio: “Lucifer” (“Lucifer” = “brillante”, “portador de luz”). Así se originó el verso bíblico de “¿Cómo caíste del cielo, oh Lucifer, hijo de la Aurora?”, verso que acarreó el nacimiento del mito de Lucifer y de todas las miles de páginas que a lo largo de la historia se habrían de producir en torno a dicho equívoco.

Pero: ¿a qué se debió la elección de San Jerónimo?, ¿fue acaso una decisión motivada por la simple búsqueda de la economía terminológica y de un mayor poder retórico para La Palabra de Dios o fue un acto premeditado bajo el cual se escondían fines de largo alcance inspirados en otros propósitos? Lamentablemente fue lo segundo, ya que el “santo” doctor de la Iglesia buscó lo siguiente al insertar el nombre “Lucifer”:

1. Buscaba opacar y en cierto modo cristianizar al mito grecorromano del dios menor Lucifer (hijo de la diosa Aurora) y de la misma Venus que, teniendo un correlato en el plano de la astrología-astronomía, cuando se elevaba en el amanecer recibía el nombre de  “Lucifer” y era así mismo conocida como la “Estrella de la Mañana”.
2. Buscaba desacreditar al muy influyente obispo Lucifer, un obispo pagano de la Iglesia Romana. En aquel entonces “Lucifer” era un nombre común y San Jerónimo, al haberse peleado fuertemente con aquel obispo, buscaba dañar su imagen al hacer que su nombre sea satanizado al asociarse a la imagen del mismo Diablo.
3. Buscaba dar mayor fundamento teológico a la teoría del Ángel Caído, hacer que las palabras de Jesucristo de “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo” (Lucas 10:18) cobren más fuerza a través de un pasaje en el Antiguo Testamento.
4. Buscaba dar a la Iglesia mayor poder de control sobre sus fieles al exaltar (por realce nacido de la contraposición) la virtud de la humildad de forma implícita a partir de la construcción del retóricamente poderoso mito del ángel que descendió por su orgullo y rebeldía de una posición tan alta que le había llevado a recibir el título de “Estrella de la Mañana” —en consonancia con el significado de su nombre— para luego, tras su arrebato de soberbia, “caer del cielo como un rayo”.

Ahora, algo que no se puede pasar por alto es que en realidad aquel pasaje de Isaías aludía al rey de Babilonia, en eso todos los estudiosos concuerdan; aunque, obviamente, no todos concuerdan en que soloaludía al rey. Pero y bien: ¿por qué llamaría “estrella matinal, hijo de la mañana” al rey de Babilonia? Según se sabe los babilonios pensaban que su rey era hijo de los dioses Bel e Ishtar, dioses ambos que se asociaban con planetas y, en ese marco de vinculación entre dioses y planetas, al rey se lo asociaba con Venus, planeta al que también los babilonios conocían como la “Estrella de la Mañana”. Ligado a eso está el hecho de que por ciertas cuestiones mitológicas en la cultura popular de aquel entonces los babilonios creían que sus reyes eran deidades astrales y le daban a su rey el nombre poético de “Estrella de la Mañana”.

Así, partiendo de la asociación entre el rey y la estrella y de una leyenda babilónica según la cual la Estrella de la Mañana había intentado ascender por encima del Alba y había caído vergonzosamente, Isaías alegoriza la gloria y caída del rey babilónico en un tono de burlesca imprecación. De allí que la Enciclopedia Judía nos diga que: ‹‹es obvio que el profeta, al atribuir al rey babilónico un exceso de orgullo, seguido de su caída, tomó la idea prestada de una leyenda popular relacionada con la estrella de la mañana››

Finalmente, la inapropiada traducción de San Jerónimo originó un enorme problema teológico en torno a quien, Cristo o el Diablo, ostentaba realmente el título de la “Estrella de la Mañana”. Así, vemos en el Nuevo Testamento pasajes en los que Jesús es presentado de esa forma, por ejemplo: ‹‹Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, “la estrella resplandeciente de la mañana›› [Apocalipsis 22:16]. Por ello la Iglesia Católica ha eliminado el nombre “Lucifer” del libro de Isaías en las últimas ediciones de la biblia y, al eliminarlo de Isaías, lo ha eliminado de toda la biblia ya que, por ejemplo, Jesucristo nunca habló de “Lucifer” sino de “Satanás”. Para mostrarles la realidad de aquella corrección sirve este link.

Allí pueden ver como en la llamada “Biblia Latinoamericana” ya no se habla de “Lucifer”; cito: ‹‹¿Cómo caíste desde el cielo, estrella brillante, hijo de la Aurora? ¿Cómo tú, el vencedor de las naciones, has sido derribado por tierra? En tu corazón decías: “Subiré hasta el cielo y levantaré mi trono encima de las estrellas de Dios, me sentaré en la montaña donde se reúnen los dioses, allá donde el Norte se termina; subiré a la cumbre de las nubes, seré igual al Altísimo”. Mas, ¡ay!, has caído en las honduras del abismo, en el lugar adonde van los muertos›› (Isaías 14:12-15)

Ciertas notas de Lucifer en la demonología actual

El fraude de San Jerónimo tuvo apoyo en obras de autores anteriores como Tertuliano y Orígenes de Alejandría (quienes supuestamente habrían hablado en cierta forma de Lucifer como demonio aunque nunca lo refirieron como un nombre en la biblia…) y en obras de grandes autores posteriores como o San Agustín de Hipona o Santo Tomás de Aquino. Así, no resulta extraño que se hayan generado equívocos y que en la Demonología actual esos equívocos hayan engendrado propuestas teóricas como las siguientes:

Para la ocultista moderna Dolores North o “Madeleine Montalbán”, Lucifer, entendido como la “Estrella de la Mañana”, es equiparable a Lumiel, Arcángel de La Luz; y, así mismo, sería el mismo ser que los satanistas conocen como Azazel o “La Antorcha de Babhometh”

Bajo una perspectiva interiorista y algo heterodoxa, Michael W. Ford piensa que Lucifer es en realidad un nombre que sirve como “máscara” al Adversario (Satanás) y que, a nivel del individuo, cobra vida como una fuerza impulsora, motivadora, iluminadora… como una fuerza cuya raíz se encuentra en la mente subconsciente, postura ésta que nos trae a la mente el ocultismo (acusado de luciferismo) de Crowley para quien la verdadera fuerza de la voluntad solo puede revelar su esencia tras un proceso en el cual el individuo da rienda suelta a los deseos reprimidos en la mente subconsciente…

En la Biblia Satánica de 1969 Lucifer es visto como uno de los cuatro príncipes de la Corona del Infierno, viniendo a ser el príncipe que gobierna el Este, que es “Señor del Aire”, —recordemos los elementos, también presentes en el Zodiaco: agua, tierra, aire, fuego— recibe el título de “Portador de Luz” y “Estrella de la Mañana” y representa el intelectualismo y la iluminación

Cabe decir que, pese a lo anterior, en los últimos tiempos parece que se ha extendido bastante la conciencia sobre lo ficticio de Lucifer (no como el Diablo, sino como el nombre que realmente era propio de El Caído) dentro de la Demonología. Por eso se nos da la siguiente definición en un diccionario de demonios bastante actual que aparece en múltiples webs; cito: ‹‹Este nombre significa el dador de luz y es erróneamente adjudicado a Satanás. Esto se debe a un pasaje en el libro de Isaías, donde el profeta menciona a Lucifer como un ángel caído y el hijo de la mañana. Isaías estaba aludiendo al Rey Nabucodonosor (el rey babilónico anteriormente nombrado) en esta descripción, según autoridades hebreas. El nombre en realidad, se refiere a la estrella del amanecer o del atardecer, lo que lo relaciona con Venus. En el Cristianismo, Lucifer y Satanás, son la misma entidad, debido a la identificación hecha por algunos de los padres de la iglesia, como San Jerónimo. Existen leyendas, que dicen que Lucifer, fue el primero de los ángeles caídos, no Satán, y que él, es quien gobierna los infiernos. En el Luciferismo, se le adora a Lucifer considerándolo el ángel de la luz, que debe liberar al hombre de la servidumbre del Creador. Ha de distinguirse del Satanismo, más vulgar y a menudo inmundo››

Lucifer y el Ocultismo

El Luciferismo alude a una línea esotérica, filosófica y en algunos casos religiosa, que tiene como eje a la figura de Lucifer, ser a quien consideran un portador de la luz, un símbolo de la libertad e independencia, de la iluminación, la sabiduría, el conocimiento y usualmente la rebeldía, entre otras cosas. Básicamente se diferencia del Satanismo en el hecho de que generalmente concibe a Lucifer y a Satanás como dos entidades distintas. No obstante existe cierta ambigüedad a la hora de clasificar a un movimiento en una u otra categoría, ya que muchos movimientos se autodenominan luciferistas mientras que son considerados satanistas por la mayoría de grupos luciferistas…

El luciferismo encontró sus raíces en el gnosticismo dentro de lo que se conoce como “luciferismo gnóstico”, el cual era una doctrina que, a partir en gran medida de interpretaciones simbólicas no desprovistas de cierto vuelo imaginativo, afirmaba que Jesucristo era el hijo de Lucifer y que Yahvé, Jehová o como quiera que se llame al dios de los judíos que sale en el Antiguo Testamento, era en realidad un dios del mal, un Demiurgo creador y dueño del universo material. Lo susodicho lo sustentaban frecuentemente con aquel pasaje del Evangelio en que el Diablo tienta a Jesús cuando está ayunando en el desierto y con otro pasaje en que Jesús les dice a los judíos que su padre es Satanás y que ellos son adoradores de Satanás: en el primer pasaje se concibe que aquel Diablo no es Lucifer sino el dios de los judíos, el Demiurgo, creador y dueño del universo material, razón por la cual le puede ofrecer a Jesús el gobierno del mundo puesto que el mundo es suyo; en el segundo en cambio se piensa que Jesús estaba hablando de aquel celoso, vengativo, cruel y furibundo Yahvé del campamento de Moisés, razón por la cual creen ver allí un testimonio fiable (por venir de Cristo) de que el dios judío es un dios del mal.

Sectas y Religiones que Adoran a Lucifer

Streghería: “Streghería”, cuyo significado etimológico proviene del italiano arcaico y significa “brujería”, es una religión neopagana de origen italiano que esencialmente se fundamenta en la brujería, deriva de los antiguos cultos etruscos y tiene influencias de la cultura gitana. Su principal deidad es Lucifer; aunque, al ser la Streghería una continuación del antiguo paganismo italiano, no concibe a Lucifer como el demonio cristiano sino como el dios latino Lucifer. No resulta por ello extraño que El Evangelio de las Brujas —texto que popularizó a la Stregheria como una popular forma de brujería y neopaganismo moderno y que fue publicado en 1899 por Charles Leland— narre el papel mesiánico de Aradia, quien era nada más y nada menos que una hermosa bruja hermana de Lucifer, la cual decidió, en el amenazante contexto del Medioevo, predicar la brujería con el fin de llevarla a un renacimiento que le permita convertirse en la religión predominante. Finalmente y de forma similar a la Wicca, la Streguería considera que la Naturaleza es sagrada y que la Magia es un camino benévolo de evolución y desarrollo espiritual.

Yazidismo: Esta religión, originaría del Kurdistán (país de mayoría musulmana), es de carácter monoteísta aunque pone un énfasis especial en el culto a los ángeles y, en esa línea, venera al Ángel Pavo Real o “Melek Taws”, el cual es una expresión simbólica del mismo Lucifer, quien según los yazidas, a manera de un Prometeo que roba el fuego de los dioses, se rebeló contra Dios para otorgarle al hombre el conocimiento. Sin embargo, a diferencia de los católicos, los yazidas creen que luego fue perdonado y restaurado en su autoridad de líder de la milicia celestial.

Thelema: Esta religión, fundada por el famoso Alister Crowley, no solamente promulgaba la liberación de los deseos subconscientes reprimidos por la mente consciente y racional sino que tenía como máxima el “haz tu voluntad” (contrario a la moral cristiana de “hacer la voluntad de Dios”) y, además, tenía como un eje primordial al mito de la muerte y renacimiento del dios egipcio Horus, dios que para los luciferinos es la versión egipcia del mismo Lucifer…

Por otro lado, a nivel de lo que son escuelas esotéricas podemos citar las siguientes como portadoras de una cierta línea luciferina:

Masonería: Muy conocida resulta la acusación de luciferismo esgrimida contra los masones; aunque también, y cabe decirlo, muy controvertida, sobre todo si vemos que muchísimos masones han negado que haya una tradición luciferina en la Masonería o que se mencione a Lucifer como “portador de luz”. Y es que, según los autores que acusan a los masones de luciferinos, la Masonería enseña que Lucifer (a quien a veces llaman “Samael”) fecundó a Eva y engendró a los cainitas, quienes serían los forjadores del hierro y habrían de conservar su estirpe hasta Hiram Abif. Ahora, todo ese luciferismo es solo a nivel simbólico pues la Masonería se opone a casi todo dogma (uno de sus pocos dogmas es el de Dios como el Gran Arquitecto del Universo) y en realidad todo el relato de los cainitas es solo una alegoría en la cual Lucifer representa la iluminación y la emancipación y los cainitas representan a los intelectuales que, mediante sus batallas conceptuales contra la ignorancia y el dogma, liberan al hombre del error y de la esclavitud de las mentiras establecidas. Finalmente, debo señalar que es casi seguro que todas las acusaciones contra la Masonería sean falsas ya que en general guardan conexión con la llamada “broma de Taxil”, nombre que alude a como Leo Taxil, a fines del siglo XIX, creó una serie de obras en las cuales se sustentaba el supuesto luciferismo masónico mas, pasado el tiempo y habiendo sido efectuada una entrevista entre Taxil y el papá León XIII (quien también acusaba de luciferismo a los masones y admiraba la obra de Taxil), el rencoroso Taxil reveló que todo era una farsa hecha para burlarse de la Iglesia y sobre todo para vengarse de los masones por haberlo expulsado…

La Golden Dawn u Orden Hermética del Alba Dorada: La Golden Dawn fue fundada en Inglaterra en el año de 1888 como una fraternidad ocultista de magia ceremonial marcada por un carácter fuertemente ecléctico en el que intervenían influencias como la Kabala, la Quiromancia, el Tarot, la Alquimia, el Gnosticismo y hasta la tradición rosacruz. Al igual que otras sociedades esotéricas caracterizadas por un fuerte secretismo, la Golden Dawn fue acusada por incluir cultos a Lucifer entre sus prácticas, acusación que no podemos tomarnos como una verdad incuestionable sino como algo que probablemente esté inspirado en la ignorancia, el fanatismo religioso y el prejuicio, entre otras cosas…

Algunas otras: Otras organizaciones no tienen la importancia de las anteriores, por lo cual simplemente me limito a nombrarlas: The Children of The Black Rose, creada por Nate Leved; la Iglesia de Lucifer, de Robert Stills; The Order of Phosphorus, de Michael W. Ford; The Ordo Luciferi, de Billy alias “Luciano Negro”.

La historia obscura del «Papa negro»Anton Lavey

Uno de los personajes más enigmáticos del siglo XX fue Anton Szandor LaVey, fundador de la Iglesia de satán y denominado por muchos como el Papa Negro. LaVey nació en Chicago, Illinois, el 11 de abril de 1930, bajo el nombre de Howard Stanton Levey, del matrimonio conformado por un padre ruso y una madre ucraniana que habían emigrado a Estados Unidos en 1893. Poco tiempo después de nacer su familia se trasladó a California, donde pasó los primeros años de su infancia. Ya en su adolescencia, LaVey abandonó la escuela secundaria para unirse al circo, primero como trabajador y luego como músico tocando el organillo y como domador de leones, trabajando posteriormente como organista en bares, salones y clubes nocturnos de California.

La historia del Papa Negro

LaVey pronto se aburriría de su vida de músico y se trasladaría a San Francisco donde presuntamente trabajó durante un tiempo como fotógrafo para el Departamento de Policía de esa ciudad, comenzando después sus primeras incursiones en el mundo del ocultismo como investigador psíquico para la policía. Lavey pronto comenzaría a ganar fama a través de sus pesquisas e investigaciones paranormales y actuaciones en directo como organista, atrayendo a conocidas personalidades y celebridades de San Francisco, con las cuales comenzó a reunirse los viernes por la noche en unas esotéricas reuniones semanales conocidas como el “círculo mágico”. Los miembros de esta especie de secta, fascinados por las novedosas ideas de Lavey, le plantearon que éstas constituían la base perfecta para fundar una nueva religión.

De ese modo, durante la noche del 30 de abril de 1966, fecha en la que en Europa se celebra la noche de Walpurgis o Noche de las Brujas, Lavey ritualmente se afeitó la cabeza, declaró la fundación de la Iglesia de satanás y proclamó 1966 como el “Anno satana”, vale decir, el primer año de la era de satanás. Tras fundar la Iglesia de satanás, los periódicos “Los Angeles Times” y el “San Francisco Chronicle” ya hablaban de LaVey como “El Papa Negro”. Y como un verdadero antiPontífice, LaVey comenzó a presidir bautismos satánicos y funerales satánicos, presentando incluso un álbum musical titulado “La Misa Satánica”.

La historia del Papa Negro

En las postrimerías de los años 60’ y principios de los años 70’ LaVey era un personaje famoso y reconocido en Estados Unidos. Y supuestamente se le relacionaba con todo lo que pudiera conectarse con el diablo. En la contraportada del disco “Hotel California”, del grupo Eagles, donde se incluía la famosa canción del mismo nombre que hasta el día ha sido acusada de satánica, aparece una fotografía de este grupo posando en el vestíbulo del hotel Lido de Hollywood. En uno de los balcones, en medio de la penumbra, se distingue un tenebroso y misterioso personaje, calvo y con una afilada barba en forma de perilla, de quien muchos aseguraron que se trataba del mismísimo Anton Szandor LaVey. Los integrantes del grupo Eagles, consultados por este hecho, aseguraron que se trataba de una planta decorativa, aunque mucho después afirmaron que era un desconocido que se puso en el balcón por error. Casualmente, LaVey fundó en abril de 1966 la Iglesia de satán en la calle California Avenue, en San Francisco, lo que para algunos sirvió de inspiración para esta canción, a estas alturas un verdadero clásico de la música popular.

LaVey también asistió en 1968 al estreno de la mítica película de terror “Rosemary’s baby” (“El bebé de Rosemary”), la famosa cinta dirigida por Roman Polanski que convirtió a este excelente director polaco en una celebridad en el mundo del Séptimo Arte. Según se comentaba entre bambalinas, LaVey era amigo personal de Polanski, y habría supervisado todas las escenas relacionadas con satanismo que aparecen en la película. Incluso, según algunos, se le puede ver brevemente haciendo un “cameo” en la pesadilla en la que el diablo copula con Rosemary para engendrar a su hijo, rodeados de una multitud maléfica.

La historia del Papa Negro

Según confesara el mismo Anton LaVey, sus principales influencias ideológicas se remontaban a la filósofa y escritora Ayn Rand, fundadora del objetivismo; Friedrich Nietzsche, el filósofo alemán que proclamó que Dios estaba muerto; el ocultista inglés Aleister Crowley; el periodista, crítico social y librepensador norteamericano H.L. Mencken y el escritor Jack London, de los cuales estudió sus escritos para elaborar los rituales de su Iglesia de Satanás y “La biblia satánica”. Sus libros, entre los que destacan, además de “La biblia satánica”, “La bruja satánica” y “El libro de notas del diablo”, que venderían más de medio millón de copias en todo el mundo y le proporcionaron una gran fama, le valieron ser objeto de atención de numerosos artículos en medios de comunicación de todo el mundo, incluyendo algunas revistas muy populares y algunos programas de televisión. En los últimos años de su vida, el “Papa Negro” publicó algunos discos como “satan takes a holliday” (“satán se toma un feriado”), a pesar de que LaVey siempre mostró un claro desprecio por los que “oyen más el rock and roll de lo que leen La biblia satánica”.

Anton LaVey falleció finalmente el 29 de octubre de 1997 en el Hospital de Santa María, San Francisco, de un edema pulmonar. Su hija Karla, quien era gran sacerdotisa de su secta, informó en ese momento a la prensa que su padre había dejado establecido que en su tumba se debería poner el siguiente epitafio: “Sólo lamento las veces que he sido demasiado amable”. Sin embargo, para evitar que sus restos fueran utilizados en eventuales rituales satánicos, el cadáver de LaVey fue incinerado y sus cenizas fueron eventualmente divididas entre sus herederos, como parte de un acuerdo debido a que supuestamente poseían un gran poder oculto.

La iglesia de satán y la “filosofía” de LaVey

Contrariamente a lo que pudiera pensarse, la filosofía de Anton Lavey y los postulados de su iglesia difieren bastante de lo que se conoce comúnmente como satanismo (vale decir, hacer sacrificios o venerar a la figura del diablo). Anton LaVey parte acusando al cristianismo de ser una plaga en la tierra que atemoriza, reprime y no deja pensar a millones de personas, basándose en los postulados filosóficos del filósofo alemán Friedich Nietzsche, negando de paso la figura del diablo o satán como una entidad real y descriptible, tal como lo ven las creencias populares, judeocristianas y prácticamente todas las religiones. LaVey en sus escritos acusa al cristianismo de haberse aprovechado de esta idea para atemorizar a la gente, convirtiéndola de paso en su mayor benefactora en la Tierra. De ese modo, considera a satán simplemente como la representación de la inteligencia y la humanidad en la Tierra, basándose en su descripción original que hay en la Biblia, cuando satán era un ángel de Dios que pensaba por sí mismo ante de rebelarse contra Dios, cuando su nombre era “Luzbel” (que significa “portador de luz”) y no satán, nombre que significa “adversario” y que se le dio después de su caída del cielo y de ser desterrado al infierno.

La historia del Papa Negro

El satanismo de LaVey y su iglesia de satán (una entidad que está reconocida legalmente en Estados Unidos) rechaza la noción de una dualidad entre el bien y el mal y ve al mundo desde un punto de vista relativista, donde todo está permitido y nada puede ser prohibido, pues todo es “humano”. Además, promueve valores como la indulgencia, el orgullo y la justicia, renegando en todo el momento del cristianismo e incluso de los sacrificios y profanaciones que los grupos llamados satánicos suelen realizar (según LaVey, éstos satanistas serían tan “estúpidos” como los mismos cristianos, al jugar el mismo juego que ellos, sólo que del otro lado de la balanza).

La biblia satánica de LaVey

La biblia satánica de LaVey, como se mencionó anteriormente, no reconoce la existencia de satanás como un ser real, sino como un símbolo que representa el materialismo. En su introducción, de hecho, advierte al lector que el “peso de las reglas de hipocresía ya no son necesarios, siendo la hora de volver a aprender la ley de la selva”. Este libro asegura también que lucifer, el portador de la luz, el espíritu de la iluminación, se hizo sinónimo de maldad a través de las enseñanzas cristianas. Y exalta la lujuria sexual por encima del amor espiritual, afirmando que éste no es más que una farsa, declarando de paso que la violencia sólo se debe resolver con violencia y que el amor al prójimo es una irrealidad utópica.

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La biblia satánica de LaVey considera las preocupaciones cristianas por el siguiente mundo espiritual como un subterfugio y a la piedad como un signo de debilidad. La vida cristiana, para sus acólitos, es un “encuentro incoloro, inodoro e insípido con el estancamiento y el aburrimiento”. Por ello, la perfección personal y la exploración de los misterios más profundos de la vida sólo puede conseguirse apelando al carácter sensual de la humanidad.

La biblia satánica de Anton LaVey enumera nueve declaraciones que definieron el satanismo para una nueva era:

  1. satán representa complacencia, en lugar de abstinencia.
  2. satán representa la existencia vital, en lugar de sueños espirituales.
  3. satán representa la sabiduría perfecta, en lugar del auto engaño hipócrita.
  4. satán representa amabilidad hacia quienes la merecen, en lugar del amor malgastado en ingratos.
  5. satán representa la venganza, en lugar de ofrecer la otra mejilla.
  6. satán representa responsabilidad para el responsable, en lugar de vampiros psíquicos.
  7. satán representa al hombre como otro animal, algunas veces mejor, otras veces peor que aquellos que caminan en cuatro patas, el cual, por causa de su “divino desarrollo intelectual”, se ha convertido en el animal más vicioso de todos.
  8. satán representa todos los así llamados pecados, mientras lleven a la gratificación física, mental o emocional.
  9. satán ha sido el mejor amigo que la iglesia siempre ha tenido, ya que la ha mantenido en el “negocio” todos estos años.

Anton LaVey, según algunos estudiosos de sus escritos, marcó una nueva tendencia en el satanismo, ya que creía firmemente en los derechos e intereses individuales y animaba a las personas a ser los dueños de su propio destino, fomentando “un nuevo tipo de espiritualidad”. Hoy, La Vey no sólo es recordado como el “Papa negro”, sino que también como el “abogado del diablo”.