Los perros detectan la maldad; te decimos cómo

Un descubrimiento reciente muestra que los lomitos pueden detectar la maldad o malas intenciones en una persona, por eso nos cuidan de las malas compañías.

No cabe duda que los perros son los mejores compañeros de los seres humanos, ya que brindan cariño, amor  y protección, pero por si eso no fuera suficiente tienen muchas más habilidades que poco a poco se van descubriendo.

Un descubrimiento reciente muestra que los lomitos pueden detectar la maldad o malas intenciones en una persona.

Se ha analizado el por qué lo perros de pronto llegan a mostrar distintos comportamiento según la persona con la que están y esto tiene un explicación.

¿El por qué?

Una de las características mayores de los perros es que son animales que observan demasiado a las personas, al punto que llegan a imitar algunos de los movimientos o acciones de sus dueños.

Un estudio de la revista «Neuroscience and Biobehavioral Reviews» indica que un perro logra determinar el buen comportamiento de una persona con los seres que él aprecia cuida.

El experimento demostró que un perro sí puede detectar cuando alguien ayudar a su dueño y lo apoya, y determina cuando otro no lo hace, es por eso que con estas personas toma actitudes distintas que incluso llegan a ser agresivas, según su inteligencia emocional.

Los científicos dramatizaron escenas en donde los perros y los dueños se encontraban frente a escenarios en donde otras personas los ayudan y en otros no, los lomitos sólo se portaron bien con la gente que sí los apoyaron.

¿Cuántos tipos de peste existen? ¿Qué caracterizó a la peste negra?

A lo largo de la historia de la humanidad, la peste ha provocado graves pandemias con efectos devastadores sobre la población. Puede que la más conocida sea la denominada como peste negra que asoló Europa a mediados del siglo XIV y que causó la muerte de aproximadamente 50 millones de personas, tal y como destaca la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Conocida también como muerte negra, los expertos creen que el brote epidémico comenzó en Asia y traspasó el océano hasta llegar a Europa a través de las rutas comerciales. Es complicado establecer una cifra exacta de víctimas en todo el mundo, pero diversas teorías aseguran que afectó a un tercio de la población.

Desde su estallido, «la peste negra se convirtió en una inseparable compañera de viaje de la población europea, hasta su último brote a principios del siglo XVIII. Sin embargo, el mal jamás se volvió a manifestar con la virulencia de 1346-1353, cuando impregnó la conciencia y la conducta de las gentes, lo que no es de extrañar. Por entonces había otras enfermedades endémicas que azotaban constantemente a la población, como la disentería, la gripe, el sarampión y la lepra, la más temida», explican en Historia National Geographic.

Esta plaga procedente de Asia se extendió por todo el mundo en un escaso margen de tiempo debido, en gran parte, a las deficientes condiciones higiénicas, la mala alimentación y la imposibilidad de tratamiento. 

¿Qué es la peste?

La peste es una enfermedad infecciosa provocada por una bacteria zoonótica denominada Yersinia pestis que se encuentra en pequeños mamíferos y roedores y en las pulgas que los parasitan.

De esta manera, la transmisión entre los animales es producida por las pulgas y el ser humano se puede contagiar, según la OMS, de las siguientes maneras: por la picadura de pulgas infectadas, por el contacto estrecho con líquidos corporales infectados o materiales contaminados, y por la inhalación de gotículas respiratorias de personas con peste neumónica.

¿Dónde está presente esta enfermedad? ¿Sigue habiendo casos en la actualidad? La peste está presente en todos los continentes menos en Oceanía. «Hay riesgo de peste humana en todo lugar en que la población humana coexista con la presencia de focos naturales de peste (la bacteria, un animal reservorio y un vector)», subraya la OMS.

Se han registrado epidemias de peste en África, Asía y Sudamérica, «pero desde la década de 1990 la mayoría de los casos se han concentrado en África». Los tres países más endémicos de peste son Madagascar, Perú y la República Democrática del Congo. Según los datos disponibles de la organización, entre 2010 y 2015 se han notificado 3248 casos en el mundo, 584 de ellos mortales.

¿Cómo fue la peste negra?

Aunque originadas por la misma bacteria, existen tres tipos de peste cuyos síntomas varían: bubónica (afecta a los ganglios linfáticos), septicémica (afecta a la sangre) y neumónica (afecta a los pulmones).  «Es una enfermedad muy grave para el ser humano, sobre todo en sus formas septicémica (infección sistémica causada por la presencia de bacterias en el torrente sanguíneo) y neumónica».

A pesar de que se puede tratar con antibióticos, la tasa de letalidad ante la ausencia de un tratamiento es del 30 al 100%. En este sentido, «la forma neumónica, invariablemente mortal si no se trata pronto, es especialmente contagiosa y puede desencadenar epidemias graves con transmisión de persona a persona a través de gotículas respiratorias suspendidas en el aire», añade la OMS.

Respecto a la peste negra del siglo XIV, los indicios sugieren que la forma en la que se originó fue bubónica primaria y la transmisión «se produjo a través de barcos y personas que transportaban los fatídicos agentes, las ratas y las pulgas infectadas, entre las mercancías o en sus propios cuerpos, y de este modo propagaban la peste, sin darse cuenta, allí donde llegaban», recogen en National Geographic.

De esta manera, la forma de manifestación más común fue la bubónica, pero había más variantes como la peste septicémica, «en la cual el contagio pasaba a la sangre, lo que se manifestaba en forma de visibles manchas oscuras en la piel». Por esta razón recibió el nombre de peste negra o muerte negra. También se dieron casos de peste neumónica, «que afectaba al aparato respiratorio y provocaba una tos expectorante que podía dar lugar al contagio a través del aire».

Uno de los interrogantes de esta pandemia siempre ha sido su rápida y extensa propagación y, de hecho, «algunos historiadores proponen que la modalidad mayoritaria fue la peste neumónica o pulmonar, y que su transmisión a través del aire hizo que el contagio fuera muy rápido».

¿Qué diferencias existen entre las distintas formas de peste?

La peste bubónica es la forma más frecuente de la enfermedad cuyo periodo de incubación puede ser de hasta siete días. Es provocada por la picadura de pulgas infectadas y recibe este nombre porque los ganglios linfáticos (bubones) se inflaman y se hinchan provocando dolor y tensión. Estos bubones pueden encontrarse en las axilas, cuello o ingles, aunque otros síntomas de esta forma de peste son: fatiga, dolor de cabeza, fiebre repentina, escalofrías o dolores musculares.

«La peste bubónica raramente se transmite entre personas. Sin embargo, puede evolucionar y diseminarse a los pulmones, causando una forma más grave de la enfermedad denominada peste neumónica», indica la OMS.

La peste septicémica seproduce «cuando las bacterias de la plaga se multiplican en el torrente sanguíneo», señalan en Mayo Clinic. En este caso, los síntomas pueden ser los siguientes: fiebres, escalofríos, debilidad, dolor abdominal, diarrea, vómitos, gangrena en las extremidades o sangrado en la boca, nariz o debajo de la piel.

La peste neumónica o pulmonar es una de las formas más graves y altamente mortal si no se trata inmediatamente. «El periodo de incubación puede ser de tan solo 24 horas y cualquier persona con peste neumónica puede transmitir la enfermedad a otras», subraya la OMS. Los síntomas aparecen poco después de la infección e incluyen dificultad para respirar, tos con restos de sangre en el esputo, fiebre, nauseas, vómitos, dolor de cabeza o debilidad.

Uso excesivo de celular hace crecer un cuerno en el cráneo

Este cuerno puede ser una manera en que el cuerpo busca compensar el peso de la cabeza que se echa hacia adelante.

Hoy en día casi nadie puede vivir despegado de su teléfono celular, hay personas que incluso llegan a tener de a dos, eso ha ocasionado que usar constantemente el celular puede sacar papada y está haciendo que crezca un cuerno en el cráneo.

Los teléfonos celulares son utilizados en gran medida para la comunicación a través de las redes sociales, pero también se han convertido en una manera de ver videos, programas y películas completas y el uso constante y prolongado causa estas serias complicaciones.

Entre estas serias consecuencias se encuentra el crecimiento de un cuerno en la base del cráneo, de acuerdo a un estudio de la Universidad de Sunshine Coast, que estuvo a cargo de de los doctores David Shahar y Mark Sayers, más del 40% de los estudiados desarrolló un pequeño cuerno de entre 10 y 30 milímetros.

El análisis se basó en la observación de radiografías de 218 personas de entre 18 y 30 años de edad. La deformación ósea ocurre en personas de edad avanzada pero ya se está observando en personas de edades jóvenes.

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Sin embargo, en este caso, se determinó que se debió al uso de teléfonos móviles, tablets y otros dispositivos tecnológicos.

En cuando a la aparición de la papada, esto se debe a que durante el uso del celular se genera una carga muscular hacia adelante del cuello, el cuerno que aparece podría ser una especie de equilibrio para poder sostener los cuatro kilos que pesa la cabeza.

Utilizar menos el celular podría ser una buena forma de evitar que este cuerno aparezca.

Abuso en el uso del celular

Un estudio publicado el miércoles por el Pew Research Center dice que dos terceras partes de los padres están preocupados por la cantidad de tiempo que sus hijos adolescentes se pasan delante de pantallas, mientras que más de un tercio expresaron preocupación por su propio tiempo haciendo lo mismo.

El estudio dice que la relación de los adolescentes con sus celulares en ocasiones es “hiperconectada” y apunta que casi tres cuartas partes revisan sus mensajes en cuando se levantan. Los padres hacen lo mismo, aunque a una tasa menor, con 57%.

De la peste negra al coronavirus: cuáles fueron las pandemias más letales de la historia

Desde la Edad Antigua hay registros de brotes que afectaron a gran parte de la población de un país o a muchas regiones al mismo tiempo. Un repaso por las que causaron mayores estragos.

Con más de 200.000 casos confirmados en el mundo y al menos 8.000 muertes, el brote de COVID-19 —declarado pandemia por la Organización Mundial de la Salud el pasado 11 de marzo— desató una crisis global como hacía tiempo no se veía.

Sin embargo, la historia puede ayudar a poner en perspectiva lo que está sucediendo. A pesar de la gravedad inusitada de este brote originado en China en noviembre pasado, aún está lejos de los más letales de la historia. A continuación, un repaso por las pandemias más significativas de las que hay registro:

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Peste antonina (165-180): 5 millones de muertes

Cuanto más se retrocede en el tiempo, menores son las precisiones sobre las enfermedades y sus consecuencias. Pero hay evidencias históricas más que suficientes para saber que la peste antonina fue devastadora en su tiempo. La infección se desató en el Imperio Romano tras el regreso de tropas que habían combatido en Medio Oriente. Se cree que la enfermedad puede haber sido viruela o sarampión, pero no hay consenso entre los historiadores.

Se la conoce como peste antonina por el nombre de la dinastía reinante en Roma en ese momento. De hecho, hay indicios de que el emperador Lucio Vero, que gobernaba en conjunto con su hermano adoptivo Marco Aurelio, murió en el año 169 víctima de ese mal. Las estimaciones actuales ascienden a 5 millones de muertos, lo que la convertiría en la séptima pandemia más letal de la historia.

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Plaga de Justiniano (541-542): 30-50 millones de muertes

El epicentro del brote fue Constantinopla —actualmente Estambul—, capital del Imperio Bizantino (Imperio Romano de Oriente). El origen fueron las ratas que llegaban en los barcos mercantes provenientes de distintos rincones de Eurasia, portadoras de pulgas infectadas con la peste bubónica.

El emperador Justiniano I también contrajo la enfermedad, pero sobrevivió. Los cálculos de entre 30 y 50 millones de muertos como consecuencia de la pandemia abarcan los dos siglos en los cuales esta resurgió. Eso la convierte en la cuarta peor de la historia.

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Cuadro del ángel de la muerte golpeando una puerta durante la plaga de Roma en tiempos de la peste antonina (Foto: Wikipedia)

Epidemia de viruela japonesa (735–737): 1 millón de muertes

Se desarrolló en el contexto de intercambios crecientes entre Japón y el continente asiático, que dio lugar a otras epidemias. Comenzó en 735 en la ciudad de Dazaifu, Fukuoka, luego de que un pescador japonés la contrajera en Corea. La enfermedad se propagó rápidamente y terminó afectando a la mayor parte de la isla, donde murió cerca de un tercio de la población.

Peste negra (1347-1351): 200 millones de muertes

Se la considera la pandemia más mortífera y con el impacto más duradero en la historia de la humanidad. Se cree que el brote comenzó en Asia Central, y desde allí pasó por la Ruta de la Seda hasta llegar a la península de Crimea —disputada entre Rusia y Ucrania en la actualidad— en 1343. Alojada en las pulgas de las ratas negras, se esparció por toda Europa usando como medio de transporte a los barcos mercantes.

Las estimaciones más conservadoras sostienen que mató al 30% de la población europea, pero las más audaces dicen que hasta el 60% pudo haber muerto como resultado de la pandemia. El continente tardó 200 años en recuperar su nivel anterior de habitantes, aunque algunas regiones, como Florencia y sus alrededores, tardaron hasta el siglo XIX.

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Pintura de San Sebastián suplicando por la vida de un sepulturero afligido por la peste durante la plaga de Justiniano, del siglo VI (Foto: Wikipedia)

Viruela (1520): 56 millones de muertes

Era una enfermedad desconocida en el continente americano, pero llegó con la conquista europea. Fue introducida primero en lo que actualmente es México por los españoles y fue determinante en la caída del Imperio Azteca. Es considerada la segunda mayor pandemia de la historia, y hay estimaciones que indican que mató hasta al 90% de la población nativa americana.

Grandes pestes del siglo XVII (1600): 3 millones de muertes

Fueron distintos brotes de peste bubónica que tuvieron diferentes epicentros a lo largo del siglo. Uno de los más significativos fue la gran peste de Londres, que duró de 1665 a 1666, y fue la última gran epidemia de peste bubónica en Inglaterra.

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Un hombre y una mujer con la peste bubónica con las características úlceras en sus cuerpos en una pintura medieval de una Biblia de 1411 en Toggenburg, Suiza (Foto: Shutterstock)

Grandes pestes del siglo XVIII (1700): 600.000 muertes

Fueron diversas epidemias que surgieron en distintos países. La más importante fue la peste rusa de 1770-1772, también conocida como la peste de 1771. Murieron entre 52.000 y 100.000 personas solo en Moscú, cuya población se redujo en una tercera parte.

Cólera (1817-1923): 1 millón de muertes

La falta de tratamiento de los excrementos humanos y la ausencia de agua potable son los principales responsables de la propagación del cólera. Entre 1817 y 1923 se produjeron las primeras seis pandemias de esta enfermedad en distintos puntos del continente asiático.

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Ilustración obtenida de un compendio de materiales e información sobre la historia azteca y nahua recopilada por fray Bernardino de Sahagún. Muestra a nahuas infectados con la enfermedad de la viruela (Foto: Wikipedia)

La tercera peste (1855): 12 millones de muertes

La tercera pandemia de peste bubónica surgió en Yunnan, China, durante el quinto año del emperador Xianfeng de la dinastía Qing. Desde allí se esparció por todo el mundo, aunque en ningún lugar tuvo un impacto tan mortífero como en la India, donde causó cerca de 10 millones de muertos. Es la sexta pandemia más letal de la historia.

Fiebre amarilla (fines de 1800): 100.000-150.000 muertes

Los científicos consideran que se originó en África, con transmisión entre primates y humanos. El virus y el vector, que es el Aedes aegypti, una especie de mosquito, fueron llevados al continente americano por barcos de comercio de esclavos. Durante el siglo XIX se produjeron importantes brotes en América y en Europa.

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El doctor Simmonds inyectando su suero curativo en un paciente durante el brote de la peste bubónica en Karachi, India. Fotografía de 1897 (Foto: Wikipedia)

Gripe española (1918-1919): 40-50 millones de muertes

Fue la primera pandemia causada por el virus de la gripe, el H1N1, y se convirtió en la tercera más letal de la historia de la humanidad, debido a que mostró una tasa de mortalidad muy superior a la habitual. Se estima que infectó a 500 millones de personas en todo el mundo, alrededor del 27% de la población global.

Lo interesante es que España no sufrió particularmente más que otros países la epidemia. Pero la posguerra había llevado a muchos Gobiernos a censurar los reportes de muertos en Alemania, el Reino Unido, Francia y los Estados Unidos. Eso no ocurrió en España, que se había mantenido al margen del conflicto, y por eso se empezó a hablar de gripe española.

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Los médicos llevaban máscaras para evitar la gripe en el hospital del ejército estadounidense, el 19 de noviembre de 1918, durante la pandemia de gripe española, de 1918-1919 (Foto: Shutterstock)

Gripe rusa (1889-1890): 1 millón de muertes

El virus de la gripe A subtipo H2N2 se encuentra en las aves y, según algunos investigadores médicos, surgió por primera vez en Rusia en 1889. Si bien otros especialistas sostienen que no hay evidencia suficiente de que haya sido ese tipo de virus, la pandemia causó cerca de un millón de muertes.

Gripe asiática (1957-1958): 1,1 millón de muertes

Si la rusa fue la primera pandemia de gripe A, la asiática fue la segunda. Algunos autores creen que se originó por una mutación en patos salvajes que se combinó con una cepa humana preexistente. El virus se identificó por primera vez en Guizhou, China, y se propagó a Singapur, de allí a Hong Kong, y luego a los Estados Unidos.

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Diagnóstico sosteniendo una prueba de VIH positivo (Foto: Shutterstock)

Gripe de Hong Kong (1968-1970): 1 millón de muertes

Fue la tercera de esta serie de pandemias. El primer registro del brote en Hong Kong apareció el 13 de julio de 1968, y a fin de mes ya había llegado a Vietnam y Singapur. La región no había aprendido las lecciones de los brotes anteriores.

VIH/sida (1981-actualidad): 25-35 millones de muertes

El sida es causado por un virus de inmunodeficiencia humana que se originó en primates del África central y occidental a principios del siglo XX. Si bien varios subgrupos del virus adquirieron la capacidad de infectar a seres humanos, la pandemia tuvo sus orígenes en la aparición de una cepa específica, el subgrupo M del VIH-1, en Leopoldville, República Democrática del Congo, y se disparó a partir de 1981.

Actualmente hay 37,9 millones de personas que están infectadas con VIH en todo el mundo, y solo en 2018 murieron 770.000 personas por esta enfermedad. El África subsahariana es la región más afectada, y el 61% de las nuevas infecciones provienen de allí.

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Fakoya, Koinadugu, Sierra Leona, agosto de 2015. Joven sobreviviente del ébola asiste a una ceremonia comunitaria debido a la epidemia del ébola en Sierra Leona durante 2014-2015 (Foto: Shutterstock)

SARS (2002-2003): 770 muertes

El Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS, por sus siglas en inglés) es una enfermedad provocada por un coronavirus distinto del causante del COVID-19, el SARS-CoV. Entre noviembre de 2002 y julio de 2003, un brote registrado en el sur de China terminó con 8.098 personas infectadas en 17 países, aunque la mayoría de los casos se registraron en China y Hong Kong.

El virus surgió en murciélagos de herradura que habitan en cuevas de la provincia de Yunnan, y de allí pasó a los humanos. De todos modos, no se han reportado nuevos casos de SARS desde 2004.

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Personal médico vestido con trajes protectores distribuye comida en un estadio deportivo que se ha convertido en un hospital improvisado para tratar a los pacientes del nuevo coronavirus, en Wuhan, el 2 de marzo de 2020 (China Daily vía Reuters)

Gripe porcina (2009-2010): 200.000 muertes

Fue la segunda pandemia causada por el virus de la gripe H1N1, casi un siglo después de la gripe española. De todos modos, se trata de una nueva cepa de H1N1, que se originó cuando los virus de las gripes aviar, porcina y humana se combinaron con un virus de la gripe porcina euroasiática, razón por la que se la conoce como gripe porcina.

El brote apareció en cerdos de una región del centro de México, y a partir de allí se propagó. Se estima que entre el 11 y el 21% de la población mundial de entonces contrajo la enfermedad.

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El estadio deportivo convertido en un hospital improvisado en Wuhan (China Daily vía Reuters)

MERS (2012-actualidad): 850 muertes

El Síndrome Respiratorio de Medio Oriente también es causado por un coronavirus. El primer caso se encontró en un hombre de Arabia Saudita de 60 años que padecía una neumonía aguda. Murió de insuficiencia renal en junio de 2012, y luego se reportaron dos muertes más en la región de Al Ahsa. Desde ahí se trasladó a varios países, principalmente de Medio Oriente, aunque también de otras regiones, como Corea del Sur, que tuvo un brote en 2015.

Ébola (2014-2016): 11.300 muertes

Es una fiebre hemorrágica viral que afecta a los humanos y a otros primates. El de 2014 fue el brote más generalizado de la enfermedad en la historia. Los primeros casos se registraron en Guinea en diciembre de 2013, y de allí se propagó a Liberia y Sierra Leona, donde causó devastadores efectos humanos y materiales. La tasa de letalidad entre los pacientes hospitalizados llegó a ser de entre el 57 y el 59 por ciento.

¿Qué es el hantavirus? Cobra la vida de una persona en China

Enfermedad que se transmite a través de roedores

Mientras el mundo continúa combatiendo al mal que ha causado el coronavirus al propagarse en diversos países, en China, otro virus ha cobrado la vida de una persona.

Se trata del hantavirus, el cual agrupa diversidad de virus ARN, los cuales suelen ser transmitidos por la orina, heces y saliva de roedores infectados a través de zoonosis, es decir enfermedades que pueden ser contagiadas de un animal a seres humanos. Según lo clasifica el CDC (Centro para Control y Prevención de Enfermedades de los EUA).

Conocida también como Síndrome Pulmonar de Hantavirus, la enfermedad ha cobrado la vida de un hombre en la provincia de Yunnan, en China.

Según detalla el diario Global Times, durante el lunes el hombre identificado como Tian, regresaba de su trabajo a su hogar en autobús en la provincia de Ningshan, cuando repentinamente se desplomó.

A la llegada de las autoridades correspondientes, se declaró muerto al individuo además de someter sus restos a una prueba para conocer si había fallecido por COVID-19. Sin embargo dio negativo a ésta, pero sí positivo a la del hantavirus.

Así mismo, el resto de personas que viajaban en la unidad de transporte público fueron impuestas a pruebas para determinar si también habían sido infectados con el virus.

El Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades, enfatiza que algunos de los síntomas del hantavirus incluyen sangrado, fiebre y daño renal, jaquecas, mareos y vómito.

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Cabe destacar que especialistas también destacan que contrario a otros virus, no es una enfermedad que pueda llegar a ser considerada una epidemia, pues las posibilidades de contagio entre humanos son muy bajas. Recoge Radio Formula.

Por otra parte las garrapatas, pulgas y mosquitos tienen un papel importante en la transmisión de los hantavirus al momento en que pican. Aunque no hay pruebas fehacientes de que los gatos y perros alojen el virus, pueden ser el mediador entre los roedores infectados y el contacto con los humanos.

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Enfermedades similares y prevención

La infección por hantavirus se pueden asimilar a otras enfermedades como el dengue, el chikungunya y la influenza, en la etapa temprana, y puede distinguirse porque esta se caracteriza por ser una dolencia febril.

La medidas preventivas consisten en reducir contacto con roedores e higiene doméstica que impida a los animales interceptar los hogares.

Los grupos que participan en actividades al aire libre, como acampar o ir de excursión, deben evitar la exposición en faunas potencialmente infecciosas, ya que en América no existe la vacuna que arremeta contra el virus.

Anualmente, se reportan 300 casos en América, según datos de la OMS. Desde 1993 hasta 2016 se han registrado más de 6 mil 300 de contagios, asociados con diferentes tipos de hantavirus y diversos grados de gravedad.